Opinión: Gracias, maestro Humberto Acosta

Tony Cittadino (Madrid).- Qué tristeza tan grande, tener que despedir al maestro Humberto Acosta, sobre todo cuando aún no hemos asimilado la partida del también querido y respetado colega, Gabriel «Gabo» Chávez.

A Humberto lo aprendí a admirar desde pequeño. Desde su labor como comentarista en RCTV y Venevisión, pasando por su columna Triple Play en El Nacional, que, a su vez, era una clase de periodismo y, también, con sus excelentes comentarios en el circuito Unión Radio Deportes en los juegos de los Leones del Caracas.

La partida de Humberto, deja un vacío enorme en el gremio. Un periodista de vieja escuela. Educado y profesional, pero sobre todo, humilde en un gremio de egos altos.

Tranquilamente, podemos decir que formó a una generación. Qué afortunados fuimos.

En 2005, me atendió amablemente cuando fui a hacer unas entrevistas a Leones cuando era estudiante. Nos sentamos en el dogout de la izquierda en el Universitario y fue mi primera entrevista a un periodista.

Allí nació una bonita amistad, que siempre vi con admiración.

Luego, tuve el honor de compartir como colegas, pero siempre admirándolo. Siempre he dicho que tuve el privilegio de ver el retiro de Bob Abreu en el palco de prensa, sentado a su lado y con Fernando Arreaza.  Fue, realmente especial.

Humberto fue un referente para todos. Es de esos periodistas que ya no existen. Nunca una mala palabra y siempre dispuesto a ayudar.

Compartir en el palco de prensa o en el terreno del Universitario, es de los mejores recuerdos que guardo de mi etapa en Venezuela.

También tengo un gesto que jamás podré olvidar: en 2007, se me acercó cerca del dogout del Caracas y me felicitó por un trabajo de Omar Vizquel: «Qué hubo mijo, felicitaciones por ese trabajo de hoy. Tremendo. Además, tienes a Héctor Becerra como maestro. Sigue así».

Su legado, también quedó plasmado en importantes libros, en los que habló de su ídolo Sandy Koufax y también del «Gato», Andrés Galarraga. Unas joyas para la colección, que la generación de relevo no debería desaprovechar.

Humberto, que Dios te reciba con los brazos abiertos. Gracias por tanto y por ser siempre un caballero.

Te vamos a extrañar, más de lo que te imaginas.

Descansa en paz.

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