Herlis Rodríguez fue cambiado a Caribes y José Godoy al Zulia

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Este miércoles, se llevó a cabo un cambio entre Caribes de Anzoátegui y Águilas del Zulia, de cara a la próxima temporada de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. El jardinero zuliano Herlis Rodríguez fue enviado a Anzoátegui a cambio del receptor José Godoy.

Rodríguez suma seis temporadas en la pelota rentada venezolana, ostenta promedio de por vida de .270 con 134 hits, 50 remolcadas y 72 anotadas. Será la tercera organización en la que milita, luego de su paso por Tigres de Aragua. Ha ganado tres campeonatos en la LVBP, con Aragua, Lara y Zulia.

Por su parte, José Godoy ha disputado dos temporadas en la liga criolla, actualmente es agente libre en las Grandes Ligas. En 2018, disputó 33 juegos en los que pegó un jonrón y 27 hits en 66 turnos al bate. En 2019 en las Ligas Menores con las filial AA y AAA de los Cardenales de San Luis, bateó para .271, siete jonrones y 66 indiscutibles.

“Estamos muy contentos con la adquisición de Herlis Rodríguez, es un jugador completo, con todas las condiciones y cualidades necesarias, velocidad, aporte ofensivo y su carta de presentación, su excelsa defensa en los jardines. Viene para seguir reforzando nuestro roster de criollos”, manifestó Samuel Moscatel, gerente general de Anzoátegui.

Este es el segundo cambio de la gerencia aguilucha de cara a la temporada 2020, luego de la llegada de Héctor Sánchez desde los Tiburones de La Guaira.

Foto: TC

Caribes exploró la posibilidad de contratar a Michael Jordan

Eduardo Acosta / Tony Mérola | Prensa Caribes.- Si existiera en la televisión venezolana actual un programa de concursos deportivo, tipo «El Batazo de la Suerte», por ejemplo, y en una ronda de preguntas de verdadero/falso la interrogante fuere ¿Michael Jordan estuvo cerca de jugar en la Liga Venezolana de Beisbol de Profesional?, seguramente muchos afirmarían como negativa a tal consulta. Pero tan asombrosa como increíble posibilidad casi llegó a concretarse, previo a la temporada 1994-1995 de la pelota criolla.

«Air», quien hace 26 años se encontraba con el Birmingham Barons, sucursal Doble A de los Medias Blancas de Chicago, estaba siendo pretendido por un equipo que para ese entonces, apenas iba para su cuarta campaña en el circuito local, Caribes de Oriente

Pablo Ruggeri, otrora directivo de la organización anzoatiguense, recordó la increíble empresa que intentó por la novena oriental, a mediados de 1994, cuando viajó a la ciudad de Birmingham, Alabama.

Caribes tenía relación directa con los Medias Blancas en sus primeros años en el beisbol rentado venezolano, esa que le permitió traer al país prospectos de sus granjas, como Ron Coomer, James Baldwin, Don Wakamatsu, John Hudek, entre otros. Todos a la postre bigleaguers, por tal motivo fue posible esa cercanía que enlazó a Jordan con la pelota criolla, específicamente con el equipo con sede en el Estadio Alfonso «Chico» Carrasquel de Puerto La Cruz.

«Claro que hicimos la diligencia, claro que preguntamos por él», afirmó Ruggeri. «Lo vimos jugar al día siguiente de llegar, pues había caído un fuerte aguacero la noche anterior. Corría muy bien las bases, pero su contacto no era muy bueno, era fuerte en algunas ocasiones, se notaba el trabajo que estaba haciendo para batear bien, pero no era muy bueno, para ser sincero. En la defensa se esforzaba mucho, a veces medio palidecía para capturar los flys, pero no lo hacía nada mal como jardinero», comentó el ex directivo.

Luego de haberlo visto jugar, Ruggeri se reunió con Terry Francona, quien era el manager de los Barons en aquél entonces y, además, había trabajado con Caribes en esa misma función en la zafra 1992-1993. El reporte del hoy estratega de los Indios de Cleveland no era del todo alentador, sin embargo se trataba de Jordan, una estrella archiconocida en el mundo entero, y su mera presencia en casa del Birmingham garantizaba lleno total en cada juego celebrado en el Hoover Metropolitan Stadium. Un dato que al hoy retirado directivo le interesaba sobremanera.

“¿Te imaginas a Jordan en Puerto La Cruz? ¡Eso hubiese sido buenísimo! (risas). Tener al más grande deportista de todos los tiempos habría sido todo un honor, algo grandioso, ni hablar de la taquilla que hubiese generado, pero, lamentablemente, sus números no eran muy buenos.  (Terry) Francona fue bastante enfático en ese aspecto, además, tampoco los Medias Blancas mostraron interés para motivarnos a que jugara con nosotros, aunque nos habían mencionado previamente que para traerlo a Venezuela había ciertas exigencias, como la garantía de llevar cinco guardaespaldas, los cuales costaban cinco veces más de lo que Jordan cobraba. Al final no concretamos nada y nos decidimos por otros importados que rindieron bastante para Caribes en aquella temporada, como Alan Levine, Mike Robertson, Olmedo Sáenz, entre otros”, contó Ruggeri.

A pesar de no haber logrado tan importante convenio, Ruggeri tuvo la oportunidad de compartir varios momentos con Jordan en su viaje a Birmingham y lo recuerda con especial agrado y satisfacción. Lo único malo fue no haber contado con una cámara que plasmaría gráficamente aquél encuentro con «Air», situación que afirma con jocosidad.

“Lástima que no tuve una cámara o que alguien no la tuvo en ese momento (risas), pero, bueno, hablamos largamente con él en una cena, la cual compartimos con Francona, también. Un hombre súper agradable, de fácil conversa, se puede hablar con el de cualquier tema, hablamos de básquet, considerando que ya estaba apartado de ese deporte, me sorprendió lo mucho que sabía de béisbol, no por lo que estaba viviendo, sino de la pelota en general, se veía que le tenía cariño al beisbol. También era una persona generosa, el compró y le regaló un autobús súper lujoso a los Barons, él viajaba con el equipo en esa unidad, se llevaba bien con todo el mundo, lo querían mucho por allá».

Durante los 127 juegos que disputó «MJ» con el Birmingham solo pudo promediar para .202, producto de 88 inatrapables, entre ellos 21 extrabases, en 493 turnos legales, además, remolcó 51 carreras, se estafó 31 almohadillas y dejó un porcentaje defensivo de .952. La duda quedó para siempre si hubiera dado el salto a las Grandes Ligas, de no haberse concretado la huelga de peloteros en agosto de 1994.

Aunque, tras conocer estos hechos, existe otra inquietud ¿Cómo le hubiera ido a «Su Majestad» en la pelota venezolana si se hubiera concretado el arreglo con la divisa anzoatiguense?

Foto: LVBP

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Lara vino de atrás para vencer a Caribes y lograr el bicampeonato

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Una batalla de pitcheo, momentos trepidantes, batazos decisivos y un gallo coleado, caracterizaron el séptimo juego de la Gran Final de la LVBP entre Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui. Los pájaros rojos consiguieron su sexto título en la historia y su segundo bicampeonato, gracias a una salvaje reacción en la octava entrada. Así reafirmaron su dominio en la pelota nacional y representarán a Venezuela en la Serie del Caribe, que comenzará el próximo sábado en Puerto Rico.

Josmar Cordero, de mesero en el extranjero a hombre clave para Lara, empató el juego con un imparable para impulsar a Deiner López desde la segunda almohadilla. Los crepusculares se iban a ir arriba con dos carreras gracias a un sencillo del Jugador Más Valioso de la Serie Final, Yordanys Linares, que terminaría cerrando la pizarra de cuatro carreras por dos de Lara ante Caribes.

La tribu se adelanta

Williams Pérez y Félix Doubront se las arreglaron para escapar de situaciones apremiantes a lo largo del compromiso y se enfrascaron en un duelo de supervivencia del más apto. Pérez sufriría el primer descalabro, al permitir un enorme estacazo de vuelta entera debido a una curva alta que supo castigar Gorkys Hérnández en la apertura de la sexta entrada. En el siguiente turno, Gabriel Lino le haría sentir los rigores a otra curva de Pérez. Caribes había picado adelante con dos carreras para empezar a soñar con la corona.

Sin embargo, en la parte baja del mismo sexto episodio, Carlos Rivero le dejó claro a Félix Doubront que los crepusculares no se rendían, al pegar un largo bambinazo por el jardín izquierdo que hizo revivir a los presentes en el estadio Antonio Herrera Gutiérrrez. No obstante, el pitcheo aborígen dificultó la fabricación de amenazas hasta la octava entrada.

Ángel Nesbitt vendría a encargarse del episodio, pero su actuación no pudo evitar el empate de los larenses. Primero un boleto a Luis Jiménez que provocó la entrada de un emergente, sería el génesis de la derrota caribera. Un toque de sacrificio dejaba la mesa servida para que Josmar Cordero, pegara un hit por encima de Balbino Fuenmayor para empatar las acciones.

Remontada

Lara aprovecharía el bajón de Nesbitt para continuar la amenaza, pero la víctima definitiva sería el cerrador indígena Lester Oliveros. Con dos en base, el Más Valioso, Yordanys Linares pegó indiscutible y aprovechó un error en tiro de Phipps desde el left para que se vinieran al plato las carreras definitivas para la victoria de Lara.

Pérez y Doubront se fueron sin decisión. Wilking Rodríguez se hizo acreedor de la victoria por el lado de Cardenales con su trabajo de un inning, retiró a los tres bateadores que enfrentó. Por Caribes, Ángel Nesbitt se adjudicó la derrota al solo trabajar por dos tercios de inning, permitir tres carreras, dos de ellas limpias. El salvado fue para Ricardo Gómez.

En la jugada

Cardenales logró su segundo bicampeonato. El primero fue en las campañas 97-98 y 98-99, al vencer en ambas a los Leones del Caracas en siete juegos.

Fue la primera final que se cerró en siete juegos, desde que los Navegantes del Magallanes vencieran, precisamente, a Lara. Para entonces, el emblemático ex jugador de Cardenales, Luis Sojo, fue el manager de los turcos, equipo que, además, logró el bicampeonato en la temporada siguiente con Carlos García como manager.

17.971 personas asistieron al último compromiso de la final entre Caribes y Lara.

Ambos equipos cometieron seis errores a lo largo del juego.

El Jugador Más Valioso de la serie, Yordanys Linares, declaró en la transmisión de DirecTV Sports que era una alegría muy grande obtener este título en Venezuela.

Por su parte, Luis Jiménez afirmó: «Muchos decían -la liguita, la liguita- porque no había grandesligas y mira más de 17 mil personas. Nunca juzguen un libro por la portada».

Foto: @ElInformador_VE.

Yonathan Mendoza se redimió para dejar en el terreno a Caribes y forzar el séptimo

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- El beisbol siempre da segundas oportunidades para redimirse y conseguir la redención. En el sexto juego de la final, Yonathan Mendoza cayó al abismo para luego emerger de las cenizas como el ave fénix. En el noveno inning cometió el error que le permitiría a Caribes anotar el empate para mandar el juego a extrainnings. Sin embargo, la pelota le dio el chance para enmendarse y no decepcionó. Con las bases llenas, gracias a un tribey de Cordero y dos boletos intencionales sin outs, Mendoza pegó un hit de oro para que los Cardenales de Lara consiguieran la victoria con pizarra final de seis carreras por cinco ante los Caribes de Anzoátegui en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto. Gracias a esta victoria larense, se jugará el séptimo y decisivo juego de la serie.

Toma y dame

Lara comenzó el partido de la mejor manera para conseguir la victoria que les diera respiro. En el primer inning, Yordanys Linares pegó jonrón en el primer turno del juego, por el jardín izquierdo para poner la primera carrera en el marcador. Carlos Rivero con un elevado de sacrificio logró impulsar a Jecksson Flores. Wilfredo Ledezma para los aborígenes no pudo completar un episodio de labor. Caribes logró inaugurar la pizarra en la cuarta entrada, con un doblete de Oswaldo Arcia para impulsar a César Valera.

En la siguente entrada, Niuman Romero sumaría otro doble para impulsar a Cristhian Pedroza y empatar las acciones. Cardenales volvería a tomar la batuta del compromiso gracias a un infield hit de Isaías Tejeda para Osman Marval anotara desde la antesala. La alegría de los pájaros rojos no duraría mucho, ya que Denis Phipps en el sexto episodio despacharía su primer cuadrangular de la serie por el left. Pero en este compromiso, las respuestas no se hacían esperar. En la baja del sexto, Carlos Rivero volvió a aparecer para sumar dos rayitas más a la pizarra con un imparable al jardín central. Flores y Marval anotaron y todo hacía pensar que el juego llegaba a su cierre.

La vía a las entradas extra

No obstante, los indígenas querían tener la última palabra en el noveno inning. Primero fue Oswaldo Arcia ante Wilking Rodríguez, despegó un vuelacercas entre el jardín derecho y central para despertar la amenaza anzoatiguense. El empate se consumó con un fly de sacrificio de Lino al centro, que le permitió a Gorkys Hernández pisar el plato. Todo se decidió en el décimo episodio al bate de Lara. Ricardo Gómez se llevó la victoria por parte del Cardenales al actuar por dos episodios y retirar a cinco bateadores. También desperdició una ocasión de juego salvado. El derrotado por Caribes fue Logan Darnell.

En la jugada

Yonathan Mendoza, jugador más valioso del juego declaró en la transmisión de Directv Sports que buscaba un pitcheo para poner la pelota en juego: «Sali concentrado a buscar un buen pitcheo. Sabemos lo que puede hacer Darnell y en 3-1 pude conectar ese pitcheo para ayudar al equipo».

16.972 personas asistieron al sexto juego de la final en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto.

Foto: Prensa Cardenales.

Caribes dejó en el terreno a Lara con hit de oro de Astudillo

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- El quinto juego de la Gran Final no careció de polémica y emociones. Los Caribes de Anzoátegui salieron vencedores de la batalla en su casa con pizarra de tres carreras por dos ante los Cardenales de Lara ,para viajar a Barquisimeto con la ventaja de la serie de tres juegos por dos en el bolsillo. Willians Astudillo pegó una línea incandescente por tercera en la parte baja del noveno con las bases llenas para dejar en el terreno a los pájaros rojos.

La novena entrada fue un vendaval desde su apertura, comenzando en la parte alta del episodio con el empate de Lara ante el cerrador de los aborígenes, Lester Oliveros. Primero un doblete de Flores ante Logan Darnell y luego un sencillo de Francisco Arcia frente al cerrador estelar de los indígenas fue la clave para lograr la igualdad en el marcador, que duraría poco.

Fly mortal

En la baja del noveno inning, Wilking Rodríguez vendría a la lomita por los larenses para cerrar el episodio, pero un error garrafal de Deiner López ante el fildeo de un fly de rutina por el right field permitiría que Gorkys Hernández llegara a la intermedia. Luego, otro error, esta vez del principal Emil Jiménez al cantar mal un lanzamiento como passed ball en vez de foul, permitiría que Hernández llegara a la antesala. El manager de Lara, Luis Ugueto decidió llenar intencionalmente las bases para enfrentarse a Denis Phipps y Willians Astudillo. Phipps se ponchó, pero Astudillo clavó la flecha en el corazón de los crepúsculares.

Antes de esto, Caribes picó adelante en la segunda entrada con un infield fly de Lino que permitió la anotación de Sardiñas. En la cuarta agregarían la segunda rayita del juego en los pies de René Reyes, luego de un rodado con las bases llenas de Niuman Romero. El pitcher ganador del juego por Caribes fue Lester Oliveros, que también se adjudicó el blown save. El derrotado de la noche por Cardenales fue Wilking Rodríguez, a pesar de que la carrera que permitió fue sucia.

En la jugada

6.796 personas asistieron al último juego de la temporada en el estadio Alfonso «Chico» Carrasquel

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Lara hizo los ajustes para empatar la final

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Luego de dos derrotas seguidas en la serie final, los Cardenales de Lara levantaron el vuelo para empatar la serie y asegurar el retorno al nido en Barquisimeto. Néstor Molina y Mayckol Guaipe se enfrascaron en un duelo de picheo, como ha caracterizado esta serie tan igualada. Sin embargo, los ajustes en el lineup por parte del manager crepuscular, Luis Ugueto, rindieron sus frutos. La salida de Tejeda, Linares de primer bate, Vargas de segundo, Marval de tercero y Luis Jiménez de cuarto bate le devolvió la chispa a la novena larense. Gracias a esto, los pájaros rojos derrotaron a Caribes de Anzoátegui con pizarra de cinco carreras por una.

El octavo de la suerte

Lara inauguró el marcador con par de sencillos remolcadores de dos carreras por parte de Linares y Vargas. Rivero y Dotel pasaron por la goma. Caribes respondió en la misma entrada con Balbino Fuenmayor, que como siempre demostró su fuerza y pegó un largo estacazo por el jardín izquierdo. En la séptima entrada, los crepusculares sumarían otra carrera con doblete de Marval para que Vargas anotara. Los aborígenes no podrían fabricar más rayitas en el compromiso, aunque oportunidades no le faltaron.

En el octavo episodio se llenaron las bases de Caribes ante el refuerzo de los larenses, Wilking Rodríguez. Luego de dos hits consecutivos, Sardiñas batearía para out forzado en tercera. Cuándo parecía que la situación estaba bajo control, Rodríguez regaló una base por bolas a Gabriel Lino. Niuman Romero fallaría con elevado de foul por tercera y Wilking le dejaría su puesto a Pedro Rodríguez. En plan estelar, el taponero que esta campaña no se vio tan hermético, hizo fallar a Sosa con otro elevado por tercera base para adjudicarse el salvado.

Luego de esta oportunidad desaprovechada, Lara volvería a sumar rayitas en la pizarra con sencillos de Marval y Luis Jiménez en la alta de la novena para redondear la pizarra del compromiso. La victoria se la adjudicó Néstor Molina con una actuación de seis entradas, una carrera limpia permitida, tres abanicados y un boleto. La derrota cayó en la cuenta de Mayckol Guaipe. Este viernes, Lara y Caribes se volverán a ver las caras en el estadio Alfonso «Chico» Carrasquel a las 6:00 p.m.

En la jugada

6.511 personas asistieron al cuarto juego de la serie final en Puerto La Cruz

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Caribes repitió la dosis y toma ventaja en la final

Guillermo Liñares (Caracas)-.

Si el lunes Caribes ejecutó los fundamentos para empatar la Gran Final ante Cardenales, este miércoles aprovechó las brechas que otorgó la defensa crepuscular, así como otra buena salida de su abridor, Félix Doubront, quien completó siete magníficos episodios para que los aborígenes estén ahora arriba en el evento decisivo dos juegos a uno. Anzoátegui ganó cinco carreras por una en su estadio, el Alfonso «Chico» Carrasquel de Puerto La Cruz para ahora estar al frente.

En el primer episodio la ofensiva local no le dio tregua al iniciador visitante Williams Pérez: un rally de tres carreras comandado por sencillo remolcador de dos de César Valera, y doblete de René Reyes le daría una ventaja a Anzoátegui que no perdería después, ya que la dosis que aplicaron el lunes fue la misma desde el montículo: salida magistral de su abridor para que lo demás fuese «carpintería».

Doubront decía en Barquisimeto que esperaba que esta vez fuese la vencida, ya que con Magallanes cayó eliminado en el juego por el comodín ante los propios Caribes, y luego en la serie semifinal con Tiburones no pudo cumplir en su apertura ante los indígenas. Como bien dice el dicho: si no puedes con tu enemigo, únete a él. Pues bien, esta vez si pudo el zurdo con siete episodios espectaculares, en donde solo un dantesco jonrón de Luis Jiménez en el séptimo inning empañó una salida que guió el lauro oriental. Al final, cuatro hits, dos boletos y un ponche se agregarían a la apertura del grandeliga venezolano.

Hubo un factor al cual Caribes también le supo sacar provecho: los errores del rival. Y es que Jecksson Flores en el quinto no pudo manejar un batazo de Denis Phipps que sería capitalizado por Willians Astudillo con doblete, y después un elevado que se convirtió en triple de René Reyes (leído pésimamente por Isaías Tejeda en el left-field) abrió las compuertas para que Gorkys Hernández lo engomase con sencillo. Una ventaja definitiva que dejaría todo servido.

José Ascanio en el octavo  y Lester Oliveros en el noveno pondrían el candado, sellando la victoria de los Caribes de Anzoátegui y su ventaja en esta Gran Final de la 2019-2020. El triunfo fue de Félix Doubront y la derrota para Williams Pérez. Mañana en el mismo escenario, el cuarto desafío.

En Cifras:

Según el periodista Marcos Grunfeld, Luis Jiménez empató a Endy Chávez en el segundo lugar histórico en finales en jonrones. Ambos son solo superados por Antonio Armas y Robert Pérez, quienes sumaron 11.

Grunfeld también dijo que René Reyes se convirtió en el primer pelotero con 40 años de edad en conectar un triple en una final de la LVBP.

2 horas con 41 minutos duró el juego de pelota.

En un tercer juego, el equipo que pone la serie a su favor 2-1 ha terminado ganando el campeonato en 23 ocasiones de 23. Si el ganador es el equipo homeclub, lo ha hecho en 11 ocasiones, mientras que el visitante ha sido campeón en 12. Datos de la página archivo LVBP.

Foto: Diario Meridiano.

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Caribes afiló sus flechas y empató la final

Guillermo Liñares (Caracas)-.

Cuando un equipo disputa una serie final, debe hacer lo que hizo Caribes de Anzoátegui en el segundo de la serie ante Cardenales de Lara: contar con una buena salida de su abridor, conectar batazos oportunos, y que su relevo venga a hacer el trabajo. En todo eso fundamentó la tribu oriental su victoria cinco carreras por una ante los crepusculares en el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, lauro que le sirve para igualar la final a un triunfo por bando, trasladándose ahora al Alfonso «Chico» Carrasquel de Puerto La Cruz donde el miércoles se disputará el tercer desafío.

Wilfredo Ledezma se mantuvo durante seis innings en el morrito, tolerando solo una carrera, producto de un sencillo de Jecksson Flores en el segundo acto. A partir de ahí, el zurdo de 38 años – y que, curiosamente cumple los 39 mañana – transitó la ruta sin mayores complicaciones, en donde permitió además cuatro sencillos, otorgó dos boletos y ponchó a un bateador. Ledezma se despidió del feudo larense realizando solamente nueve pitcheos en el sexto tramo, autoregalándose una victoria con motivo de su cumpleaños, y ayudando a que su equipo empatase la serie final.

Por su parte, el bateo aborígen supo responder cuando tuvo gente en circulación: un rally de tres carreras en el tercer inning los pondría adelante en la pizarra, comandados por un boleto con las bases llenas de Henry Centeno a Balbino Fuenmayor, y un imparable con la casa llena de César Valera, batazo que sirvió para que el derecho no saliera al cuarto acto. Y es que el lanzador de Bravos de Margarita nuevamente fue castigado por los bates orientales, perdiendo ante una de las pocas toleterías que pudo descifrarlo durante la campaña regular – Caribes le hizo cuatro carreras el 12 de diciembre -, y siendo relevado por Angelo Palumbo después de esa entrada clave en el transcurrir del juego de pelota.

Ante Palumbo Caribes realizó las dos rayitas que le faltaban: un sencillo de Gabriel Lino trajo la cuarta con Gorkys Hernández corriendo en segunda, y un doblete de Niuman Romero engomó al careta de Anzoátegui, dejando las cifras definitivas al compromiso.

El bullpen visitante le puso el candado al juego con labor combinada de Jean Toledo, Liarvis Breto y Lester Oliveros, pues entre los tres limitaron a la ofensiva cardenal a par de hits en tres episodios, asegurando la victoria y llevar la Gran Final empata a Puerto La Cruz el miércoles. Allí se reanudará esto, con todo por decidir.

En Cifras:

Caribes va a Puerto La Cruz con la final empatada a un triunfo por bando, tal y como hizo en la campaña 2017-2018, cuando en el Chico Carrasquel ganaron dos de tres.

Yordanys Linares se fue hoy de 4-0. hombre que ayer ligó de 4-3 con trío de remolcadas. El cubano ha sido un pilar para el mánager Luis Ugueto, ya que en la serie ante Magallanes y Águilas bateó más de -400. Limitarlo fue clave para el cuerpo de pitcheo de Caribes.

Foto: Prensa LVBP.

Lara emboscó a Caribes para llevarse el primero de la final

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Una reacción avasallante en la octava entrada, fue la clave para que los Cardenales de Lara se llevaran el primer juego de la Gran Final, al vencer a Caribes de Anzoátegui seis carreras por dos en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto. Yordanys Linares quebró la paridad que llevaba el compromiso hasta ese punto con un sencillo al jardín central que remolcaría a Jecksson Flores desde la intermedia.

Seguidamente y con tres hombres en circulación luego de dos pasaportes consecutivos, el de Bobare, Luis Jiménez pegaría otro incogible hacia el centro para impulsar dos carreras más. Dotel cerraría el marcador con hit al center e impulsada para poner las cifras definitivas al compromiso y sellar la pizarra de seis carreras por dos ante los Caribes de Anzoátegui.

Duelo en el nido

El primero golpe del juego lo daría Lara, también con protagonismo de Yordanys Linares. El dominicano despachó un largo tubey para engomar a Ildemaro Vargas, que se había embasado con un sencillo en el primer turno del juego. Los pájaros rojos sumarían otra en el tercer inning, en los pies de Flores. No obstante, Anzoátegui no se quedaría con el trago amargo, ya que en el propio tercer episodio responderían gracias a un tubey de Astudillo que trajo a la goma a Sardiñas.

Luego de las carreras permitidas, Logan Darnell y Raúl Rivero se enfrascaron en un duelo de picheo por tres episodios en los que retiraron a todos los bateadores que enfrentaron. El empate de Caribes llegaría en el séptimo, con un hit de Sardiñas ante Vicente Campos para traer a la goma a Gorkys Hernández.  El relevo de Lara pudo mantener empatado el marcador para la reacción posterior, pero el bullpen de los aborígenes cayó estrepitosamente.

Luego de su apelación ante la liga, Ángel Nesbitt se subió al montículo de nuevo sólo para conseguir la derrota, retiró a un bateador pero permitió el boleto que sería la carrera de la diferencia en el compromiso.  Por su parte, Wilking Rodríguez se quitó las plumas de Águila para vestir las de Cardenal y conseguió la victoria. Trabajó por un episodio y un tercio, retirando a todos los bateadores que enfrentó con un ponche recetado. Darnell y Rivero se fueron sin decisión.

En la jugada

15.276 personas asistieron al compromiso en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto.

En la transmisión de Directv Sports, Yordanys Linares destacó la primera victoria en la serie, su trabajo ante los lanzadores y su elección de picheos. «Fue un partido importante, el que da primero, da dos veces. Estoy trabajando para tomar buenos turnos, en este punto el picheo es más difícil».

Por su parte, Luis Jiménez resaltó el papel de la afición en la victoria y apuntó que el pitcheo será la clave. «Está iba a ser una serie de picheo, para Caribes no pudo el bullpen. La afición tuvo un papel importante por el ruido. Vamos paso a paso».

Foto: Prensa Cardenales.

Caribes vs Cardenales: una final de pronóstico reservado

Guillermo Liñares (Caracas)-. Son los dos equipos que han marcado la pauta en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional durante los últimos años. Ambas novenas tienen en su haber cinco finales en la década, estando presentes alguno de ellos en siete finales de las últimas ocho. y presentando nóminas que fueron confeccionadas para ganar a corto y largo plazo. Son Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui, los protagonistas del evento decisivo de nuestra pelota en esta campaña 2019-2020 que arranca hoy en Barquisimeto. Analicemos a continuación a ambos equipos:

Cardenales de Lara

Vive su cuarta final consecutiva (2016-2017, 2017-2018, 2018-2019 y 2019-2020) y está en búsqueda del bicampeonato, algo que no consigue desde las temporadas 97-98 y 98-99, cuando en ambas justas se coronó campeón ante los Leones del Caracas, en aquellas finales épicas que nos protagonizaron a finales del siglo pasado.

Su fortaleza ha sido el pitcheo, mostrando una rotación de lujo conformada por Williams Pérez, Raúl Rivero, Henry Centeno y Néstor Molina, mientras que aún y con el proceso coyuntural que se vive en esta campaña por el veto que la MLB tuvo hacia la Liga, ha visto erigirse como figuras a peloteros de la talla de Yordanys Linares, Osman Marval, Yojhan Quevedo, y presentando un bullpen profundo y de confianza.

Lara quiere reafirmar su papel de campeón, consolidando así un equipo que perdió tres finales de esas cuatro que disputó anteriormente, pero que siempre mantuvo el enfoque, dirigido desde su gerencia por Carlos Miguel Oropeza y resto de equipo, siendo los artífices de que Cardenales esté recogiendo los frutos de un decenio que tuvo eliminaciones dolorosas, finales perdidas, y celebraciones rimbombantes.

El equipo que dirige Luis Ugueto fue durante la temporada regular un conjunto sólido y fiable, al punto de que culminaron segundos en la tabla de posiciones por detrás de los Tiburones de La Guaira con foja de 24 triunfos y 18 reveses, sin demasiados slumps prolongados en cuanto a derrotas sucesivas se refiere – Lara tuvo un bajón a principios de diciembre, cuando llegaron a perder cinco juegos consecutivos – y obteniendo su pase a los playoffs por cuarto año consecutivo, síntoma de un club ganador y competitivo.

Ya para la postemporada, decidieron reforzarse con el pitcher derecho Henry Centeno, el líder en efectividad de la ronda eliminatoria con Bravos de Margarita, y quien ha rendido en el playoff como lo hizo todo el año. Un pitcher que se sumó a los brazos de Néstor Molina, Raúl Rivero y Williams Pérez, conformando un cuarteto que en la semifinal ante Águilas del Zulia exhibió una excelente efectividad de 1.44, asegurando al menos cinco innings de labor para que luego su relevo le pusiera el candado a los juegos de pelota.

El bullpen larense tiene nombres que cualquier estratega en Venezuela desearía ostentar: desde Vicente Campos,  hasta el brazo con experiencia en Triple A de Daniel Álvarez, sin contar a Pedro Rodríguez, Ricardo Gómez o Jesús Sánchez. Sumando a todos ellos, se combinaron para un 3.78 de efectividad en 16.1 innings de labor. Quizás no sea un promedio espectacular – de hecho, en la semifinal ante las Águilas sufrió en dos ocasiones el empate de marcadores que tenían a favor -, pero para eso tomaron a Wilking Rodríguez en el draft de sustituciones para la final, un relevista que entró por Raúl Barrón, y al que la recta le puede rondar las 96-97 millas.

Si sumamos a todo esto, nombres de la talla de Ildemaro Vargas, Jecksson Flores, Francisco Arcia o la experiencia en este tipo de instancias de un hombre como Luis Jiménez, Cardenales tiene motivos de sobra para soñar con ese bicampeonato.

Caribes de Anzoátegui

Desde que la tribu oriental consiguió su primer título en la zafra 2010-2011, le tomaron el gusto a ganar. Caribes va a disputar su quinta final en la década, y la sexta en su historia, un equipo que no notó en demasía el castigo que la MLB y la OFAC impuso a la Liga a principios de campaña, ya que su alineación está confeccionada por prácticamente el mismo equipo que ha resultado ser un verdadero dolor de cabeza para el resto de clubes.

Desde el pequeño Alexi Amarista, pasando por el capitán Niuman Romero, el sempiterno René Reyes, el poderoso Balbino Fuenmayor, o el habilidoso César Valera. Anzoátegui fue cuarto en la temporada regular con .289 de promedio al bate, y clasificó a la postemporada en ese mismo escalón, registrando un récord de 22-20.

Caribes contó con algunos problemas en su pitcheo durante la temporada regular, tan así que sus dos piezas del draft de sustituciones fueron lanzadores: Ángel Nesbitt y Jhondaniel Medina. El primero protagonizó el episodio bochornoso de Puerto La Cruz con Álex Romero, en donde ambos fueron suspendidos por  la Liga, pero fue uno de los lanzadores al que más recurrió el mánager Jackson Melián durante la serie ante Zulia.

Posteriormente, y fundamentándose en hombres de experiencia de la talla de Jean Toledo, José Ascanio, Liarvis Breto, o su cerrador Lester Oliveros, el bullpen portocruzano fue de garantías, fortaleciendo un departamento que había sido un dolor de cabeza en la ronda eliminatoria. La clave ha sido esa, ya que los aborígenes tuvieron un extraordinario 1.05 de efectividad en semifinales, demostrando que si llegaban a los innings finales ganando era prácticamente imposible remontarles.

Su pitcheo abridor también ha sido muy efectivo en estos playoffs: Wilfredo Ledezma, Mayckol Guaipe, Francisley Bueno y Logan Darnell – tomado para la semifinal contra Tiburones -, se combinaron para amarrar los bates escualos en cuatro juegos, apoyando su línea de trabajo en un excelente 2.08 de efectividad en 17.1 entradas de labor. Tres de los cuatro son zurdos, formando parte de un plan de trabajo que el coach de pitcheo Mike Álvarez diseñó para limitar a los bates salados. Vaya que le resultó.

Para esta final Caribes tomó al pitcher zurdo Félix Doubront en sustitución de Pedro Figueroa, y quien compartirá ahora espacio con otros cuatro nombres que están llamados a controlar a los Ildemaro Vargas, Jecksson Flores, Francisco Arcia, y compañía.

Las flechas están listas para tratar de cazar pájaros rojos, queriendo ser tan efectivas como en los años anteriores – solamente perdieron la final de la temporada 2013-2014 ante Navegantes del Magallanes – y brindarle así al pueblo anzoatiguense el cuarto título de la franquicia.

Precedentes

Se vieron las caras en la final de la temporada 2017-2018, con triunfo de Caribes en seis juegos.

En la ronda eliminatoria 2019-2020, la serie particular quedó empatada 3-3.

 

Así que todo está listo para que a partir de esta tarde se cante la voz de playball en el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, ambos van en procura del campeonato, y en brindarle una alegría a sus fanaticadas. Esa es la única certeza, ya que si hablamos de pronósticos, es mejor que nos lo reservemos. Que gane el beisbol venezolano.

Foto: El Tubazo Digital.