Yonathan Mendoza se redimió para dejar en el terreno a Caribes y forzar el séptimo

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- El beisbol siempre da segundas oportunidades para redimirse y conseguir la redención. En el sexto juego de la final, Yonathan Mendoza cayó al abismo para luego emerger de las cenizas como el ave fénix. En el noveno inning cometió el error que le permitiría a Caribes anotar el empate para mandar el juego a extrainnings. Sin embargo, la pelota le dio el chance para enmendarse y no decepcionó. Con las bases llenas, gracias a un tribey de Cordero y dos boletos intencionales sin outs, Mendoza pegó un hit de oro para que los Cardenales de Lara consiguieran la victoria con pizarra final de seis carreras por cinco ante los Caribes de Anzoátegui en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto. Gracias a esta victoria larense, se jugará el séptimo y decisivo juego de la serie.

Toma y dame

Lara comenzó el partido de la mejor manera para conseguir la victoria que les diera respiro. En el primer inning, Yordanys Linares pegó jonrón en el primer turno del juego, por el jardín izquierdo para poner la primera carrera en el marcador. Carlos Rivero con un elevado de sacrificio logró impulsar a Jecksson Flores. Wilfredo Ledezma para los aborígenes no pudo completar un episodio de labor. Caribes logró inaugurar la pizarra en la cuarta entrada, con un doblete de Oswaldo Arcia para impulsar a César Valera.

En la siguente entrada, Niuman Romero sumaría otro doble para impulsar a Cristhian Pedroza y empatar las acciones. Cardenales volvería a tomar la batuta del compromiso gracias a un infield hit de Isaías Tejeda para Osman Marval anotara desde la antesala. La alegría de los pájaros rojos no duraría mucho, ya que Denis Phipps en el sexto episodio despacharía su primer cuadrangular de la serie por el left. Pero en este compromiso, las respuestas no se hacían esperar. En la baja del sexto, Carlos Rivero volvió a aparecer para sumar dos rayitas más a la pizarra con un imparable al jardín central. Flores y Marval anotaron y todo hacía pensar que el juego llegaba a su cierre.

La vía a las entradas extra

No obstante, los indígenas querían tener la última palabra en el noveno inning. Primero fue Oswaldo Arcia ante Wilking Rodríguez, despegó un vuelacercas entre el jardín derecho y central para despertar la amenaza anzoatiguense. El empate se consumó con un fly de sacrificio de Lino al centro, que le permitió a Gorkys Hernández pisar el plato. Todo se decidió en el décimo episodio al bate de Lara. Ricardo Gómez se llevó la victoria por parte del Cardenales al actuar por dos episodios y retirar a cinco bateadores. También desperdició una ocasión de juego salvado. El derrotado por Caribes fue Logan Darnell.

En la jugada

Yonathan Mendoza, jugador más valioso del juego declaró en la transmisión de Directv Sports que buscaba un pitcheo para poner la pelota en juego: «Sali concentrado a buscar un buen pitcheo. Sabemos lo que puede hacer Darnell y en 3-1 pude conectar ese pitcheo para ayudar al equipo».

16.972 personas asistieron al sexto juego de la final en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto.

Foto: Prensa Cardenales.

Los «Grandes» de la temporada 2019-2020 fueron galardonados este sábado

Guillermo Liñares (Caracas)-. El hotel Pestana de Caracas fue el lugar donde se realizó la entrega de los premios de la temporada 2019-2020 a los más destacados en la pelota nacional, impulsado por «Numeritos Gerencia Deportiva», «Lineup Internacional», y con el aval de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional y Maltín Polar. Los ganadores ya disfrutan de sus trofeos, acreedores de ellos desde hace algunas semanas.

Los ganadores fueron el dominicano Olmo Rosario de las Águilas del Zulia como el «Productor del Año» y «Más Valioso», Yohan Pino de los Navegantes del Magallanes ostentando el premio «Pitcher del Año», Ángel Reyes de las Águilas del Zulia como el «Novato del Año» y Renny Osuna de los Tiburones de La Guaira se quedó con el «Mánager del Año».

Además el quisqueyano Denis Phipps de Caribes de Anzoátegui se quedó con el «Regreso del Año», Henry Rodríguez de las Águilas del Zulia como el «Setup del Año», y finalmente Gregory Infante de los  Tiburones fue reconocido como el «Cerrador del Año». La gala estuvo dirigida por el periodista deportivo Héctor Cordido, presidente de «Numeritos Gerencia Deportiva» y quien fue el encargado de anunciar a los ganadores, mientras iban subiendo al estrado junto a otros profesionales de la comunicación que les realizaban distintas preguntas a los protagonistas.

Carlos Feo, Aquiles Estrada, Alejandro Sardi, Alexander Mendoza, Darcys Lucena y Atilano Hidalgo Peña, sirvieron de interlocutores de los peloteros ganadores de los premios de la 2019-2020, en un agasajo que se alargó por casi dos horas, ante la atenta mirada de los distintos periodistas y personas ligadas a la pelota venezolana que hicieron acto de presencia.

Entre las respuestas que dieron los ganadores, destacan las palabras de Olmo Rosario, quien manifestó que Marco Davalillo decidió darle la responsabilidad de ser cuarto bate de los rapaces aún y cuando no había fungido ese papel en la pelota mexicana:

«Cuando Marco  me dijo que iba a ser cuarto bate me sorprendí porque por lo general en México jugaba de segundo o tercero, ya que no soy de sacar la bola. Sin embargo, me dijo que eso de ser cuarto bate sería solo por el primer inning, ya que luego actuaría desde cualquier orden».

También fue relevante lo que mencionó el flamante mánager del año Renny Osuna, ya que aseguró que estaba listo para ser gerente durante esta zafra que está por concluir, pero luego de asumir las riendas de los Tiburones le ha tomado cariño a ser dirigente:

«Estaba preparado para gerenciar, pero cuando me dijeron que si quería ser mánager acepté el reto. Hoy le he tomado el gusto a esto, aún y cuando desconocía que podía tener estas facultades»

Después de culminado el acto, los presentes disfrutaron de un almuerzo dispensado por los organizadores, junto a los responsables del hotel capitalino, cerrando así un día en donde los grandes ya lucen sus galones de mejores de la contienda 2019-2020.

Desde el lugar de los acontecimientos:

Una fuente le dijo a este periodista que Olmo Rosario había recibido una llamada de los Caribes de Anzoátegui para reforzarlos a la Serie del Caribe en Puerto Rico, esto en caso de que los aborígenes terminen ganando el campeonato ante Cardenales de Lara. La respuesta del dominicano es positiva, ya que su deseo es vestir la camisa del elenco venezolano en la cita caribeña.

Denis Phipps y Yohan Pino volvieron a ser premiados, ya que en el pasado también conquistaron el premio Productor del Año y el Setup del Año, respectivamente.

Denis Phipps le dijo a este periodista que aún no ha sanado del todo de sus dolencias en el tobillo, motivo por el cual le ha costado batear en esta postemporada: «Lo he hablado con Jackson Melián y estamos yendo poco a poco», comentó el dominicano.

Foto cortesía: Javier Parra (@Javierparrac_ en Twitter y Javierparrac en Instagram)

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Caribes dejó en el terreno a Lara con hit de oro de Astudillo

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- El quinto juego de la Gran Final no careció de polémica y emociones. Los Caribes de Anzoátegui salieron vencedores de la batalla en su casa con pizarra de tres carreras por dos ante los Cardenales de Lara ,para viajar a Barquisimeto con la ventaja de la serie de tres juegos por dos en el bolsillo. Willians Astudillo pegó una línea incandescente por tercera en la parte baja del noveno con las bases llenas para dejar en el terreno a los pájaros rojos.

La novena entrada fue un vendaval desde su apertura, comenzando en la parte alta del episodio con el empate de Lara ante el cerrador de los aborígenes, Lester Oliveros. Primero un doblete de Flores ante Logan Darnell y luego un sencillo de Francisco Arcia frente al cerrador estelar de los indígenas fue la clave para lograr la igualdad en el marcador, que duraría poco.

Fly mortal

En la baja del noveno inning, Wilking Rodríguez vendría a la lomita por los larenses para cerrar el episodio, pero un error garrafal de Deiner López ante el fildeo de un fly de rutina por el right field permitiría que Gorkys Hernández llegara a la intermedia. Luego, otro error, esta vez del principal Emil Jiménez al cantar mal un lanzamiento como passed ball en vez de foul, permitiría que Hernández llegara a la antesala. El manager de Lara, Luis Ugueto decidió llenar intencionalmente las bases para enfrentarse a Denis Phipps y Willians Astudillo. Phipps se ponchó, pero Astudillo clavó la flecha en el corazón de los crepúsculares.

Antes de esto, Caribes picó adelante en la segunda entrada con un infield fly de Lino que permitió la anotación de Sardiñas. En la cuarta agregarían la segunda rayita del juego en los pies de René Reyes, luego de un rodado con las bases llenas de Niuman Romero. El pitcher ganador del juego por Caribes fue Lester Oliveros, que también se adjudicó el blown save. El derrotado de la noche por Cardenales fue Wilking Rodríguez, a pesar de que la carrera que permitió fue sucia.

En la jugada

6.796 personas asistieron al último juego de la temporada en el estadio Alfonso «Chico» Carrasquel

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Lara hizo los ajustes para empatar la final

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Luego de dos derrotas seguidas en la serie final, los Cardenales de Lara levantaron el vuelo para empatar la serie y asegurar el retorno al nido en Barquisimeto. Néstor Molina y Mayckol Guaipe se enfrascaron en un duelo de picheo, como ha caracterizado esta serie tan igualada. Sin embargo, los ajustes en el lineup por parte del manager crepuscular, Luis Ugueto, rindieron sus frutos. La salida de Tejeda, Linares de primer bate, Vargas de segundo, Marval de tercero y Luis Jiménez de cuarto bate le devolvió la chispa a la novena larense. Gracias a esto, los pájaros rojos derrotaron a Caribes de Anzoátegui con pizarra de cinco carreras por una.

El octavo de la suerte

Lara inauguró el marcador con par de sencillos remolcadores de dos carreras por parte de Linares y Vargas. Rivero y Dotel pasaron por la goma. Caribes respondió en la misma entrada con Balbino Fuenmayor, que como siempre demostró su fuerza y pegó un largo estacazo por el jardín izquierdo. En la séptima entrada, los crepusculares sumarían otra carrera con doblete de Marval para que Vargas anotara. Los aborígenes no podrían fabricar más rayitas en el compromiso, aunque oportunidades no le faltaron.

En el octavo episodio se llenaron las bases de Caribes ante el refuerzo de los larenses, Wilking Rodríguez. Luego de dos hits consecutivos, Sardiñas batearía para out forzado en tercera. Cuándo parecía que la situación estaba bajo control, Rodríguez regaló una base por bolas a Gabriel Lino. Niuman Romero fallaría con elevado de foul por tercera y Wilking le dejaría su puesto a Pedro Rodríguez. En plan estelar, el taponero que esta campaña no se vio tan hermético, hizo fallar a Sosa con otro elevado por tercera base para adjudicarse el salvado.

Luego de esta oportunidad desaprovechada, Lara volvería a sumar rayitas en la pizarra con sencillos de Marval y Luis Jiménez en la alta de la novena para redondear la pizarra del compromiso. La victoria se la adjudicó Néstor Molina con una actuación de seis entradas, una carrera limpia permitida, tres abanicados y un boleto. La derrota cayó en la cuenta de Mayckol Guaipe. Este viernes, Lara y Caribes se volverán a ver las caras en el estadio Alfonso «Chico» Carrasquel a las 6:00 p.m.

En la jugada

6.511 personas asistieron al cuarto juego de la serie final en Puerto La Cruz

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Caribes repitió la dosis y toma ventaja en la final

Guillermo Liñares (Caracas)-.

Si el lunes Caribes ejecutó los fundamentos para empatar la Gran Final ante Cardenales, este miércoles aprovechó las brechas que otorgó la defensa crepuscular, así como otra buena salida de su abridor, Félix Doubront, quien completó siete magníficos episodios para que los aborígenes estén ahora arriba en el evento decisivo dos juegos a uno. Anzoátegui ganó cinco carreras por una en su estadio, el Alfonso «Chico» Carrasquel de Puerto La Cruz para ahora estar al frente.

En el primer episodio la ofensiva local no le dio tregua al iniciador visitante Williams Pérez: un rally de tres carreras comandado por sencillo remolcador de dos de César Valera, y doblete de René Reyes le daría una ventaja a Anzoátegui que no perdería después, ya que la dosis que aplicaron el lunes fue la misma desde el montículo: salida magistral de su abridor para que lo demás fuese «carpintería».

Doubront decía en Barquisimeto que esperaba que esta vez fuese la vencida, ya que con Magallanes cayó eliminado en el juego por el comodín ante los propios Caribes, y luego en la serie semifinal con Tiburones no pudo cumplir en su apertura ante los indígenas. Como bien dice el dicho: si no puedes con tu enemigo, únete a él. Pues bien, esta vez si pudo el zurdo con siete episodios espectaculares, en donde solo un dantesco jonrón de Luis Jiménez en el séptimo inning empañó una salida que guió el lauro oriental. Al final, cuatro hits, dos boletos y un ponche se agregarían a la apertura del grandeliga venezolano.

Hubo un factor al cual Caribes también le supo sacar provecho: los errores del rival. Y es que Jecksson Flores en el quinto no pudo manejar un batazo de Denis Phipps que sería capitalizado por Willians Astudillo con doblete, y después un elevado que se convirtió en triple de René Reyes (leído pésimamente por Isaías Tejeda en el left-field) abrió las compuertas para que Gorkys Hernández lo engomase con sencillo. Una ventaja definitiva que dejaría todo servido.

José Ascanio en el octavo  y Lester Oliveros en el noveno pondrían el candado, sellando la victoria de los Caribes de Anzoátegui y su ventaja en esta Gran Final de la 2019-2020. El triunfo fue de Félix Doubront y la derrota para Williams Pérez. Mañana en el mismo escenario, el cuarto desafío.

En Cifras:

Según el periodista Marcos Grunfeld, Luis Jiménez empató a Endy Chávez en el segundo lugar histórico en finales en jonrones. Ambos son solo superados por Antonio Armas y Robert Pérez, quienes sumaron 11.

Grunfeld también dijo que René Reyes se convirtió en el primer pelotero con 40 años de edad en conectar un triple en una final de la LVBP.

2 horas con 41 minutos duró el juego de pelota.

En un tercer juego, el equipo que pone la serie a su favor 2-1 ha terminado ganando el campeonato en 23 ocasiones de 23. Si el ganador es el equipo homeclub, lo ha hecho en 11 ocasiones, mientras que el visitante ha sido campeón en 12. Datos de la página archivo LVBP.

Foto: Diario Meridiano.

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Lara emboscó a Caribes para llevarse el primero de la final

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Una reacción avasallante en la octava entrada, fue la clave para que los Cardenales de Lara se llevaran el primer juego de la Gran Final, al vencer a Caribes de Anzoátegui seis carreras por dos en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto. Yordanys Linares quebró la paridad que llevaba el compromiso hasta ese punto con un sencillo al jardín central que remolcaría a Jecksson Flores desde la intermedia.

Seguidamente y con tres hombres en circulación luego de dos pasaportes consecutivos, el de Bobare, Luis Jiménez pegaría otro incogible hacia el centro para impulsar dos carreras más. Dotel cerraría el marcador con hit al center e impulsada para poner las cifras definitivas al compromiso y sellar la pizarra de seis carreras por dos ante los Caribes de Anzoátegui.

Duelo en el nido

El primero golpe del juego lo daría Lara, también con protagonismo de Yordanys Linares. El dominicano despachó un largo tubey para engomar a Ildemaro Vargas, que se había embasado con un sencillo en el primer turno del juego. Los pájaros rojos sumarían otra en el tercer inning, en los pies de Flores. No obstante, Anzoátegui no se quedaría con el trago amargo, ya que en el propio tercer episodio responderían gracias a un tubey de Astudillo que trajo a la goma a Sardiñas.

Luego de las carreras permitidas, Logan Darnell y Raúl Rivero se enfrascaron en un duelo de picheo por tres episodios en los que retiraron a todos los bateadores que enfrentaron. El empate de Caribes llegaría en el séptimo, con un hit de Sardiñas ante Vicente Campos para traer a la goma a Gorkys Hernández.  El relevo de Lara pudo mantener empatado el marcador para la reacción posterior, pero el bullpen de los aborígenes cayó estrepitosamente.

Luego de su apelación ante la liga, Ángel Nesbitt se subió al montículo de nuevo sólo para conseguir la derrota, retiró a un bateador pero permitió el boleto que sería la carrera de la diferencia en el compromiso.  Por su parte, Wilking Rodríguez se quitó las plumas de Águila para vestir las de Cardenal y conseguió la victoria. Trabajó por un episodio y un tercio, retirando a todos los bateadores que enfrentó con un ponche recetado. Darnell y Rivero se fueron sin decisión.

En la jugada

15.276 personas asistieron al compromiso en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto.

En la transmisión de Directv Sports, Yordanys Linares destacó la primera victoria en la serie, su trabajo ante los lanzadores y su elección de picheos. «Fue un partido importante, el que da primero, da dos veces. Estoy trabajando para tomar buenos turnos, en este punto el picheo es más difícil».

Por su parte, Luis Jiménez resaltó el papel de la afición en la victoria y apuntó que el pitcheo será la clave. «Está iba a ser una serie de picheo, para Caribes no pudo el bullpen. La afición tuvo un papel importante por el ruido. Vamos paso a paso».

Foto: Prensa Cardenales.

Tiburones: La debacle interna que acabó con el favoritismo soñado

Yelimar Requena (Caracas).- Es 19 de enero y el silencio en las adyacencias del parque de la UCV es triste, no suena la samba a todo pulmón, como muchos esperábamos, porque es que este tampoco era el año.

La siempre alegre afición de los Tiburones de La Guaira deberá esperar al menos un año más para intentar reencontrarse con la gloria que les ha sido esquiva desde la temporada 1985-1986. Algunos podrían pensar que este escenario se ha repetido tanto que ya no importa, pero están equivocados. Nunca antes una eliminación fue tan dolorosa.

Y es que, esta vez, el juego no se perdió en el terreno. Hubo errores garrafales que se cometieron sin siquiera tener un guante en la mano y eso les costó el pase a la final.

Hace exactamente siete días, Tiburones se preparaba para disputar en casa el primer juego de la semifinal ante Caribes de Anzoátegui. Su contundente victoria en la primera serie de playoffs frente a los Leones del Caracas los distinguía como favoritos, y además su rival, que era el clasificado del comodín, arrastraba un cansancio considerable pues había recorrido tres estadios entre la tarde del viernes y la mañana de aquel domingo.

Los equipos eran completamente antagónicos.

Desde el tres de enero hasta ese domingo, los escualos bateaban para .319, sumaban 14 extrabases, habían recibido 25 boletos y anotado 33 carreras. Nadie más que ellos bateó sobre .300 en esa ronda de playoffs. Y en cuanto sus lanzadores, la efectividad era de 2.67.

Caribes, en cambio, ligaba apenas para .220, únicamente los Leones bateaban menos. Apenas habían despachado 49 inatrapables y fabricado 16 rayitas. El promedio de carreras limpias permitidas por sus brazos era de 3.39, el más alto entre los clasificados.

Todo parecía estar muy claro… pero en la intimidad de los salados se escribió otro desenlace.

La debacle del favorito

Los orientales picaron adelante con una estrepitosa victoria de 11-2. Guillermo Moscoso fue vapuleado y en cinco innings y un tercio permitió seis carreras, mientras que Logan Darnell dejó a los locales en solo dos rayitas. Un baño de agua helada cayó sobre la afición guairista y todos quienes se habían atrevido a pronosticar la superioridad de La Guaira.

Al día siguiente, Víctor Díaz –por los escualos- y Wilfredo Ledezma –por la tribu- se enfrascaron en un impresionante duelo de pitcheo, y al cabo de seis innings continuó con el dominio. Sí tuvo Tiburones más de una oportunidad para anotar, pero estaban completamente dispersos.

En el noveno inning quedó claro que la química ya no era la misma. Con tres hombres en base, el manager Renny Osuna trajo de emergente a Miguel Rojas por Edgar Durán y aquello desató la furia de algunos peloteros que incluso estaban en base como Alberto González y Héctor Sánchez. El inning como si no hubiese pasado nada, pero pasó de todo.

Los de Jackson Melián ganaron en el inning 12 al lograr capitalizar dos errores cometidos justamente por los peloteros que estando en base rechazaron el ingreso de Rojas. Ahí fue evidente que la química ya no era la misma. El favoritismo de La Guaira se diluyó, y no porque la serie estuviese 2-0, sino más bien los conflictos internos se hicieron evidentes.

En los dos juegos en el «Chico» Carrasquel, Tiburones estuvo muy cerca de conseguir la victoria, pero las diferencias internas fueron más fuertes. La afición quizás guardó para el cuarto juego una pequeña esperanza de que el equipo mostrará su mejor versión, lamentablemente eso no fue así.

Y fue tal el descalabro de Tiburones, que la clasificación de Caribes pasó a segundo plano.

Escenas inaceptables

Renny Osuna, distinguido como Manager del Año por la mayoría de los periodistas que cubren la pelota, no logró siquiera terminar el juego. Fue expulsado luego de que un reclamo en el conteo de bolas y strikes se saliera de control.

Terminó escupiendo en la cara al árbitro principal Carlos Leal y aquello causó estragos en la opinión pública, especialmente en esa que se ha dedicado a satanizar la liga.

Osuna estaba iracundo e irreconocible. La frustración era evidente y, obviamente, pagó con Leal la molestia que tenía con sus peloteros, quienes inicialmente lo presionaron para que reclamase con más fuerza algunos fallos arbitrales, y luego lo dejaron por su cuenta. Se vino a menos y con él murió cualquier esperanza que pudiese existir en la afición guairista, pero lo peor vino después.

Nadie se va a olvidar de como el receptor Luis Villegas se le lanzó encima como si tratara de un pelotero más, solo porque Renny le reclamó un actitud previa.  Varios peloteros se sumaron a la pelea que duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para arruinar todo lo que el equipo hizo en el año.

Es imposible que los fanáticos de La Guaira puedan reponerse rápido de este fracaso, porque fueron sus peloteros, por razones ajenas al juego, los que sentenciaron su eliminación.

Se les olvidó que el manager es la autoridad del equipo y solo él decide a quién trae como emergente y cuando lo trae, eso no se discute. Se les olvidó que ellos no deciden con que intensidad reclama el manager, no tienen licencia para eso. Pero, más grave aún, se les olvidó que a su manager no se le trata como a un pelotero más del equipo.

A título personal me cuesta imaginar una escena tal si fuese Oswaldo Guillen o Buddy Bailey quien estuviese al mando. Por ello, asumo que la imprudencia de esos peloteros se incrementó ante la inexperiencia de Renny. Como quiera que sea es inaceptable y va a pasar mucho para que la afición en general los perdone.

La fiel fanaticada guairista requerirá tiempo para olvidar y se necesitarán más que resultados positivos para resarcir este daño y el camino va a ser largo.

Ellos mismos destruyeron sus posibilidades, porque olvidaron que eran un equipo..

Caribes vs Cardenales: una final de pronóstico reservado

Guillermo Liñares (Caracas)-. Son los dos equipos que han marcado la pauta en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional durante los últimos años. Ambas novenas tienen en su haber cinco finales en la década, estando presentes alguno de ellos en siete finales de las últimas ocho. y presentando nóminas que fueron confeccionadas para ganar a corto y largo plazo. Son Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui, los protagonistas del evento decisivo de nuestra pelota en esta campaña 2019-2020 que arranca hoy en Barquisimeto. Analicemos a continuación a ambos equipos:

Cardenales de Lara

Vive su cuarta final consecutiva (2016-2017, 2017-2018, 2018-2019 y 2019-2020) y está en búsqueda del bicampeonato, algo que no consigue desde las temporadas 97-98 y 98-99, cuando en ambas justas se coronó campeón ante los Leones del Caracas, en aquellas finales épicas que nos protagonizaron a finales del siglo pasado.

Su fortaleza ha sido el pitcheo, mostrando una rotación de lujo conformada por Williams Pérez, Raúl Rivero, Henry Centeno y Néstor Molina, mientras que aún y con el proceso coyuntural que se vive en esta campaña por el veto que la MLB tuvo hacia la Liga, ha visto erigirse como figuras a peloteros de la talla de Yordanys Linares, Osman Marval, Yojhan Quevedo, y presentando un bullpen profundo y de confianza.

Lara quiere reafirmar su papel de campeón, consolidando así un equipo que perdió tres finales de esas cuatro que disputó anteriormente, pero que siempre mantuvo el enfoque, dirigido desde su gerencia por Carlos Miguel Oropeza y resto de equipo, siendo los artífices de que Cardenales esté recogiendo los frutos de un decenio que tuvo eliminaciones dolorosas, finales perdidas, y celebraciones rimbombantes.

El equipo que dirige Luis Ugueto fue durante la temporada regular un conjunto sólido y fiable, al punto de que culminaron segundos en la tabla de posiciones por detrás de los Tiburones de La Guaira con foja de 24 triunfos y 18 reveses, sin demasiados slumps prolongados en cuanto a derrotas sucesivas se refiere – Lara tuvo un bajón a principios de diciembre, cuando llegaron a perder cinco juegos consecutivos – y obteniendo su pase a los playoffs por cuarto año consecutivo, síntoma de un club ganador y competitivo.

Ya para la postemporada, decidieron reforzarse con el pitcher derecho Henry Centeno, el líder en efectividad de la ronda eliminatoria con Bravos de Margarita, y quien ha rendido en el playoff como lo hizo todo el año. Un pitcher que se sumó a los brazos de Néstor Molina, Raúl Rivero y Williams Pérez, conformando un cuarteto que en la semifinal ante Águilas del Zulia exhibió una excelente efectividad de 1.44, asegurando al menos cinco innings de labor para que luego su relevo le pusiera el candado a los juegos de pelota.

El bullpen larense tiene nombres que cualquier estratega en Venezuela desearía ostentar: desde Vicente Campos,  hasta el brazo con experiencia en Triple A de Daniel Álvarez, sin contar a Pedro Rodríguez, Ricardo Gómez o Jesús Sánchez. Sumando a todos ellos, se combinaron para un 3.78 de efectividad en 16.1 innings de labor. Quizás no sea un promedio espectacular – de hecho, en la semifinal ante las Águilas sufrió en dos ocasiones el empate de marcadores que tenían a favor -, pero para eso tomaron a Wilking Rodríguez en el draft de sustituciones para la final, un relevista que entró por Raúl Barrón, y al que la recta le puede rondar las 96-97 millas.

Si sumamos a todo esto, nombres de la talla de Ildemaro Vargas, Jecksson Flores, Francisco Arcia o la experiencia en este tipo de instancias de un hombre como Luis Jiménez, Cardenales tiene motivos de sobra para soñar con ese bicampeonato.

Caribes de Anzoátegui

Desde que la tribu oriental consiguió su primer título en la zafra 2010-2011, le tomaron el gusto a ganar. Caribes va a disputar su quinta final en la década, y la sexta en su historia, un equipo que no notó en demasía el castigo que la MLB y la OFAC impuso a la Liga a principios de campaña, ya que su alineación está confeccionada por prácticamente el mismo equipo que ha resultado ser un verdadero dolor de cabeza para el resto de clubes.

Desde el pequeño Alexi Amarista, pasando por el capitán Niuman Romero, el sempiterno René Reyes, el poderoso Balbino Fuenmayor, o el habilidoso César Valera. Anzoátegui fue cuarto en la temporada regular con .289 de promedio al bate, y clasificó a la postemporada en ese mismo escalón, registrando un récord de 22-20.

Caribes contó con algunos problemas en su pitcheo durante la temporada regular, tan así que sus dos piezas del draft de sustituciones fueron lanzadores: Ángel Nesbitt y Jhondaniel Medina. El primero protagonizó el episodio bochornoso de Puerto La Cruz con Álex Romero, en donde ambos fueron suspendidos por  la Liga, pero fue uno de los lanzadores al que más recurrió el mánager Jackson Melián durante la serie ante Zulia.

Posteriormente, y fundamentándose en hombres de experiencia de la talla de Jean Toledo, José Ascanio, Liarvis Breto, o su cerrador Lester Oliveros, el bullpen portocruzano fue de garantías, fortaleciendo un departamento que había sido un dolor de cabeza en la ronda eliminatoria. La clave ha sido esa, ya que los aborígenes tuvieron un extraordinario 1.05 de efectividad en semifinales, demostrando que si llegaban a los innings finales ganando era prácticamente imposible remontarles.

Su pitcheo abridor también ha sido muy efectivo en estos playoffs: Wilfredo Ledezma, Mayckol Guaipe, Francisley Bueno y Logan Darnell – tomado para la semifinal contra Tiburones -, se combinaron para amarrar los bates escualos en cuatro juegos, apoyando su línea de trabajo en un excelente 2.08 de efectividad en 17.1 entradas de labor. Tres de los cuatro son zurdos, formando parte de un plan de trabajo que el coach de pitcheo Mike Álvarez diseñó para limitar a los bates salados. Vaya que le resultó.

Para esta final Caribes tomó al pitcher zurdo Félix Doubront en sustitución de Pedro Figueroa, y quien compartirá ahora espacio con otros cuatro nombres que están llamados a controlar a los Ildemaro Vargas, Jecksson Flores, Francisco Arcia, y compañía.

Las flechas están listas para tratar de cazar pájaros rojos, queriendo ser tan efectivas como en los años anteriores – solamente perdieron la final de la temporada 2013-2014 ante Navegantes del Magallanes – y brindarle así al pueblo anzoatiguense el cuarto título de la franquicia.

Precedentes

Se vieron las caras en la final de la temporada 2017-2018, con triunfo de Caribes en seis juegos.

En la ronda eliminatoria 2019-2020, la serie particular quedó empatada 3-3.

 

Así que todo está listo para que a partir de esta tarde se cante la voz de playball en el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, ambos van en procura del campeonato, y en brindarle una alegría a sus fanaticadas. Esa es la única certeza, ya que si hablamos de pronósticos, es mejor que nos lo reservemos. Que gane el beisbol venezolano.

Foto: El Tubazo Digital.

Caribes y Lara se reforzaron para la Gran Final

Prensa LVBP.- Los lanzadores Wilking Rodríguez y Félix Doubront fueron las selecciones de Cardenales y Caribes, en el Draft de Sustituciones de la Serie Final.

Rodríguez, que había sido tomado por Águilas en la primera vuelta del sorteo de la primera ronda de playoffs, ocupará el lugar del importado estadounidense Raúl Barrón, que tuvo una fugaz participación en la semifinal.

Rodríguez, un confiable relevista de los Tigres de Aragua durante la eliminatoria, exhibió 3.24 de efectividad en 8.1 innings, en nueve relevos con Zulia durante la postemporada.

Doubront, selección de Tiburones de La Guaira para la Semifinal, llenará la vacante del tirador dominicano Pedro Figueroa.

Doubront, uno de los abridores más efectivos de Navegantes del Magallanes en la campaña, dejó balance de 0-1 y un promedio de 2.65 con los bucaneros y Tiburones de La Guaira, en los playoffs, incluida la semifinal. En tres aperturas, recorrió 17 entradas, otorgó nueve boletos y recetó 14 ponches.

Listo el calendario

La Serie Final entre Caribes y Cardenales, actual monarca de la LVBP, comenzará este domingo en el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto. Habrá descanso el martes y a partir del miércoles la contienda se mudará al Estadio Alfonso “Chico” Carrasquel, de Puerto La Cruz. De ser necesario, se regresará a la tierra de los crepúsculos el 26 de enero.

 

Domingo 19 de enero, en Barquisimeto, 6:00 pm.

Lunes 20 de enero, en Barquisimeto, 6:00 pm.

Miércoles 22 de enero, en Puerto La Cruz, 6:00 pm.

Jueves 23 de enero, en Puerto La Cruz, 6:00 pm.

Viernes 24 de enero, en Puerto La Cruz, 6:00 pm*

Domingo 26 de enero, en Barquisimeto, 6:00 pm*

Lunes 27 de enero, en Barquisimeto, 6:00 pm*

(*) De ser necesario..

Cardenales de Lara avanzó a su cuarta final seguida de la mano de Osman Marval

Guillermo Liñares (Caracas)-.

Son cuatro años seguidos. Cuatro temporadas en las que los Cardenales de Lara inscriben su nombre en el evento decisivo. Desde la campaña 2016/2017 los pájaros rojos no saben lo que es perderse una final. Este viernes sellaron su boleto para la definición del título de la 2019-2020 al vencer cuatro carreras por dos a las Águilas del Zulia en el estadio Luis Aparicio «El Grande» de Maracaibo, finalizando la serie semifinal en cinco juegos.

Lara empezó ganando en el segundo inning, cuando Francisco Arcia le despachó sencillo al iniciador rapaz Ramón García Jr, que empujó a Isaías Tejeda desde la antesala, pues el dominicano había empezado ese acto con tubey. Desde ese momento, y hasta el quinto acto cuando Luis Álvarez incurrió en un passed ball, la pizarra estuvo favorable a los crepusculares, decididos a liquidar la semifinal en el quinto juego, y último que en teoría se desarrollaría en el Luis Aparicio de Maracaibo.

Sin embargo, Zulia tuvo visos de reacción en el octavo: un jonrón de Ángel Reyes, tal y como lo hizo en el juego tres, ante los envíos de Pedro Rodríguez, empató la pizarra dos a dos, cuando antes el popular «amolador» no había podido dominar un roletazo de Yosmany Guerra.

Como ha sido costumbre en la serie, Cardenales no se amilanó y apeló a la reacción inmediata de la mano de un hombre que durante toda la semifinal se erigió como una figura clave: Osman Marval. El designado ambidiestro disparó un doblete en cuenta de 0-2 con Arcenio León en el montículo para remolcar las dos carreras de la diferencia, con Jecksson Flores y Yordanys Linares anotando las rayitas que significarían el pase a la final.

El triunfo se lo adjudicó Pedro Rodríguez, la derrota Arcenio León, y el salvado recayó en Ricardo Gómez.  Cardenales empezará la final en Barquisimeto el domingo, en su estadio Antonio Herrera Gutiérrez ante Caribes de Anzoátegui. Es además, la quinta en el decenio si tomamos en cuenta la que perdieron en la 2012-2013 contra los Navegantes del Magallanes.

El vuelo cardenal sigue siendo muy alto.

 

En Cifras

Caribes y Cardenales se vieron las caras en la final 2017-2018, en aquella ocasión con victoria aborígen en seis juegos.

Si Cardenales gana esta final, sería bicampeón al conquistar el evento decisivo el año pasado. No lo logran desde la 97-98 y 98-99.

Cardenales tuvo venganza de las Águilas del Zulia, ya que en la final de la temporada 2016-2017 los rapaces les ganaron la final. Esta vez, hubo triunfo crepuscular en semifinales.

Se vendieron 12.706 boletos en el Estadio Luis Aparicio El Grande.

La asistencia total durante la serie que se extendió durante cinco desafíos fue de 54.113 aficionados, a razón de 10.823 por desafío. Un récord en la actual postemporada.

 

Foto: Prensa Cardenales de Lara

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