Una cobertura especial de la Serie del Caribe Margarita 2010

Tony Cittadino (Mallorca).- Diez años han pasado desde que tuve la oportunidad de asistir a la Serie del Caribe Margarita 2010, como enviado especial del Diario TalCual. Una oportunidad fascinante, que me permitió crecer como periodista y de la que siempre estaré agradecido con todas las personas que lo hicieron posible. Pero, en especial, con Teodoro Petkoff.

Desde que comenzó el round robin de la temporada 2009-2010 de la LVBP, se perfilaba la posibilidad de que se realizara la tercera final entre los “Eternos Rivales”. Caracas y Magallanes venían de una ronda regular espectacular, en la que finalizaron igualados en el primer lugar, con marca de 41-22. Fueron los dos equipos más dominantes y con el mejor material disponible. Tenían un trabuco.

Para entonces, recuerdo las charlas diarias con mi jefe y gran amigo, el coordinador de deportes, Héctor Becerra. A medida que se acercaba la Gran Final,  la tesis tomaba fuerza y eso, además, emocionaba a Teodoro. Un fiebrúo de la pelota, que también se atrevía a soñar. “Una final Caracas-Magallanes y, de paso, el campeón estará en Margarita. Tenemos que ir. Vamos a ver”, opinaba al final de la tarde, cuando el cierre del periódico estaba hecho.

TalCual es un diario pequeño, hoy reducido a página web por la dictadura venezolana, que no ha podido silenciarlos. Y tampoco podrá. Sin embargo, para entonces, todavía se podían buscar recursos, a pesar de las limitaciones financieras existentes. Era algo en lo que no se escatimaban recursos. Se trabajaba con las uñas, pero uno era feliz.

Minutos después de que cayó el out 27 del séptimo juego de la Gran Final, que le dio al Caracas al título 20 de su historia (17 como Leones, 3 como Cervecería), me llamó Becerra para saludarme y hablar de la final. Una serie que disfrutamos hasta en el Universitario, con los jonrones de Grégor Blanco y Jackson Melián. “Bueno, Tony, prepara las maletas porque te vas a Margarita con los Leones”, me soltó con gran entusiasmo. “Conseguimos alguito para que te puedas ir. Teodoro y Freddy Núñez  hicieron unas gestiones, pero prepárate”, me reafirmó.

Mi alegría no podía ser mayor. Esa llamada jamás se me olvidará. Cinco meses antes había asistido a Puerto La Cruz como enviado especial para cubrir a la Vinotinto en el juego del Premundial ante Perú. Esto representaba un reto, porque además era una semana entera. Pero, como sarna con gusto no pica, me lo tomé como un premio. Tenía 23 años y estaba por graduarme. Quería comerme el mundo. Siempre he pensado que es una fortuna que te paguen por hacer lo que te gusta. Eso lo reafirmo 10 años después, que estoy fuera del país, trabajando en un supermercado, pero metiéndole el pecho a mi proyecto de la página web.

Comienza la aventura

El lunes 1 de febrero estábamos con el fotógrafo Saúl Uzcátegui en el terminal de autobuses en Bello Campo, ubicado en Chacao, para salir por tierra rumbo a Puerto La Cruz. El viaje duró unas seis horas, pero fue tranquilo. Ya en el estado Anzoátegui, tomamos el ferry Carmen Ernestina para llegar en unas cuatro horas a Margarita.

El ferry tenía capacidad para 800 pasajeros y 200 vehículos. Esto fue un año antes de que la revolución bolivariana expropiara la empresa y, como todo lo que toca, acabara con ella. El ferry se hundió parcialmente a mediados del 2016 y otros de la reconocida flota en 2018.

En la embarcación se encontraba el ex pelotero y coach de bateo de los Leones, Antonio Armas, quien no viajó con el equipo en avión en horas de la mañana de ese lunes desde la capital, porque se encontraba en su natal Puerto Píritu disfrutando de dos días libres con su familia.

Armas fue reconocido por los pasajeros y, como era de esperarse, más de uno aprovecho la ocasión para tomarse fotos y pedirle autógrafos. “Las dos Series del Caribe que ganó el Caracas fueron importantísimas y recordadas con gran cariño”, dijo quien participó como jugador en Hermosillo 1982 y como coach de bateo en Maracay-Valencia 2006.

“Del 82 recuerdo un juego que ganamos con una carrera mía en 11 entradas contra Leones del Escogido. La de 2006 fue especial porque fue de forma invicta y ante nuestro público, pero creo que siempre ganar es emocionante porque uno representa al país con orgullo”, comentó mientras estaba sentado en una mesa.

A las 9:00 de la noche estábamos ya instalados en el Hotel Margabella, donde nos atendieron de maravilla y donde habían turistas italianos, dominicanos y boricuas, todos interesados en el evento que comenzaría un día después.

La rutina diaria era salir a las 9:00 de la mañana para desayunar empanadas y  conocer la isla, luego regresar a almorzar y salir al estadio a las 3:00 de la tarde, para cubrir las prácticas y conseguir información antes del juego nocturno. No llegamos a asistir al primer juego de cada día, que era en la tarde. El regreso al hotel dependía de la hora en la que terminara el juego, pero por lo general era entre la 1:00 y 2:00 de la madrugada.

Tenía asignada una página fija, en la que debía tener una noticia principal, una secundaria y una columna, que llamé Pelota Caribe. Además enviaba información extra para otra página, en la que por general se informaba de la previa del partido del día de Leones en la Serie del Caribe.

Fue una semana intensa e interesante. De mucho aprendizaje y en la que además tuve tiempo de hacer un trabajo especial de la Casa de la Cultura en Porlamar y otro de dos entregas del Centro Nacional de Alto Rendimiento de la FVF, con una entrevista exclusiva con el otrora presidente, Rafael Esquivel.

Además de la posibilidad de conocer a periodistas de talla internacional, como el dominicano Enrique Rojas de ESPN. También a peloteros como el para entonces prospecto dominicano de los Mets de Nueva York, Fernando Martínez, que jugó con Leones del Escogido y terminó siendo el Jugador Más Valioso del torneo. El pelotero también se había uniformado con Leones en el round robin de la 2008-2009.

Igualmente estaba el manager de los dominicanos, el ex pelotero estadounidense Ken Oberkfell, quien fue campeón en ese torneo y también en 2012 con Escogido. Otros jugadores eran el mexicano Carlos Gastelum, el americano Kevin Barker, el dominicano Ramón Santiago y el experimentado manager Max “Mako” Oliveras, que estuvo dirigiendo a los Indios de Mayagüez. El estratega fue campeón con los Cangrejeros de Santurce en las ediciones de Mazatlán 1993 y Santo Domingo 2000 (invicto).

En ese viaje, tuve al mejor compañero posible. Saúl, que siempre está de buen humor, era un bromista natural. Pero, al mismo tiempo, una persona muy seria en su trabajo y gran profesional. Con él, puedes hablar de lo que sea.

Siempre daba un consejo personal y laboral. Creo que de mis casi cinco años en el periódico como redactor fijo, fue el mejor fotógrafo con el que trabajé, con el permiso del resto de los colegas que también hicieron muy bien su trabajo. Nos entendíamos a la perfección y era gracias, además, a la infinidad de pautas de deportes a las que asistimos. En especial, la LVBP.

Pero también, Saúl era una persona con la que había que tener cuidado. De repente ibas al Sambil en Margarita y te decía: “Párate aquí, para tomarte una foto y mandársela a los panas de redacción y a tus viejos. Ya va. No te muevas. Un poco más a tu derecha. Ahí”. Cuando veía la foto, estaba debajo de una puerta de acceso al centro comercial y de un letrero que decía “Parguito”. Obviamente tomó la foto y cortó el nombre completo, que era Playa Parguito.

Pero, el momento más memorable, fue una noche en la que no fuimos al estadio porque ya teníamos el material completo para el día domingo. Salí de la ducha con una toalla rosada, que me llevé de mi casa a última hora y cuando me percaté, él estaba muerto de la risa con el teléfono en la mano. La foto recorrió toda redacción, con la complicidad de Alejandro Chacón. Al final, reímos los dos y es una anécdota que hasta hoy seguimos recordando con mucha risa y aprecio.

El regreso a Caracas fue igual por ferry y vía terrestre el lunes 8 de enero, con la satisfacción de haber hecho un gran trabajo. En el autobús íbamos contando anécdotas y soñando con la posibilidad de asistir un día al Spring Trainning en Grandes Ligas.

Diez años después, mantengo el contacto con Saúl, con mi gran amigo Héctor y también los buenos amigos y colegas del periódico. También continúo con las ganas intactas de seguir creciendo profesionalmente, aunque esté lejos de mi país. Nunca será tarde, para volver a intentarlo con mi casa, el Diario TalCual. Dios mediante, será en una Venezuela próspera y en libertad.

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Siete títulos criollos en la historia de la Serie del Caribe

Tony Cittadino (Mallorca).- Navegantes del Magallanes, Leones del Caracas, Águilas del Zulia y Tigres de Aragua, son los equipos venezolanos que han tenido la fortuna de titularse en la Serie del Caribe. Siete títulos que han dejado en alto a la Liga Venezolana de Beisbol Profesional y que recordamos en este trabajo especial.

Magallanes, (Caracas 1970)

Los Navegantes ganaron la primera Serie del Caribe para Venezuela con el cubano Carlos “Patato” Pascual como estratega. Este torneo se disputó en el estadio Universitario y marcó el inicio de la segunda etapa del clásico, que se jugó con tres equipos, porque no participó el campeón de México.

Los turcos alcanzaron el campeonato en el último y séptimo juego ante los Leones de Ponce. El antesalista Dámaso Blanco abrió el noveno tramo con hit a la izquierda y llegó a la segunda base por error en tiro del jardinero. Avanzó a tercera con sacrificio del pitcher cubano-venezolano Aurelio Monteagudo y anotó la histórica rayita de la victoria con roletazo del “Maestro” Gustavo Gil por los lados del campocorto que se coló a los jardines.

La victoria venezolana no se hubiese podido concretar sin una magistral jugada defensiva de Blanco. En la parte alta del noveno y con hombre en la esquina caliente, se produjo un squeeze play que frustró el antesalista al tomar la bola con la mano limpia y tirar perfecto al plato para reventar al corredor boricua.

Magallanes, (San Juan 1979)

El segundo título para el país también fue cortesía del Magallanes, en una competición en la que jugaron los equipos campeones de República Dominicana, Puerto Rico, México y Venezuela. El elenco criollo estuvo dirigido por el manager-jugador estadounidense Willie Horton, el “Brujo”, así llamado por su manera poco convencional de dirigir pero que casi siempre le daba resultado.

Los eléctricos comenzaron justa disputada en el estadio “Hiram Bithorn” perdiendo ante el club dominicano Águilas del Cibao 1-0 en un duelo de lanzadores entre Allan Wirth y el quisqueyano Nino Espinoza, pero luego ganaron cinco en fila para alzarse con el trofeo.

En el sexto y decisivo choque frente a los Mayos de Navojoa, titular mexicano, un jonrón del jardinero Mitchell Page en la apertura del noveno ante Enrique Romo, con dos en hombres en base, decretó el triunfo por 9-6. El pitcher ganador fue Manuel Sarmiento, quien en total se anotó dos victorias en la Serie.

Caracas, (Hermosillo 1982)

Los Leones asistieron al estadio “Héctor Espino” de Hermosillo como campeones de Venezuela por tercer año consecutivo y se titularon de la mano de Alfonso “Chico” Carrasquel, primer estratega criollo en lograr una corona caribeña.

Los melenudos presentaron un equipo balanceado, con una toletería de poder encabezada por el jardinero Antonio Armas, el desaparecido receptor mirandino Baudilio Díaz y el utility Luis Salazar, refuerzo de los Tiburones de La Guaira, y un cuerpo de pitcheo dominante que les permitió ganar cinco de sus seis desafíos, liderado por el grandeliga larense Luis Leal.

Los serpentineros del equipo nacional implantaron un récord de 25 ceros consecutivos, dejando atrás los 24 logrados por los tiradores del Cienfuegos de Cuba en Panamá 1956.

La única derrota caraquista concluyó con marcador de 7-1, propinada por el conjunto de Ponce en el tercer juego. El sexto duelo lo ganaron 2-1 con soberbia actuación de Leal, tomado como refuerzo de los Cardenales de Lara, y un oportuno cuadrangular de Díaz.

Zulia, (San Juan 1984)

Bajo la tutela del manager mexicano Rubén Amaro, el Zulia logró su primera Serie del Caribe en su primera presentación en el torneo, jugado en el estadio “Hiram Bithorn”. Los rapaces ganaron en fila los cinco primeros cotejos y sólo perdieron el sexto, cuando ya habían asegurado el campeonato.

Su primera victoria fue ante Tigres del Licey (República Dominicana) con pizarra de 4×2, gracias a la actuación de Leonel Carrión (3-3, HR, 2CA, CI) y Jerry White (5-3). La victoria fue para Derek Botelho.

En su segunda aparición Zulia dio cuenta de los Indios de Mayagüez (Puerto Rico) 4×3. Luis Leal, otra vez de refuerzo, lanzó completo y abanicó a 13 rivales. El mejor al bate fue José Leiva (4-1, 2CA, CI).

En el quinto choque doblegaron a Mayagüez por 3-2. Manuel Luna lanzó siete entradas y el cerrador panameño Porfirio Altamirano salvó su tercer juego del certamen. En ese partido los mejores con el bate fueron Leonel Carrión (3-2, CA) y Johnny Paredes (3-3, CI).

El ahora manager de los Indios de Cleveland, Terry Francona, fue clave en el tercer triunfo ante los Cañeros de Los Mochis (México) al conectar de 4-3 y remolcar dos rayitas.

Zulia, (Mazatlán 1989)

Las Águilas fueron a su segunda Serie en México y no defraudaron dirigidos por el estadounidense Pete Mackanin. Comenzaron su ruta triunfal en el estadio “Teodoro Mariscal”, ganando frente a las Águilas de Mexicali por 5-4 en un choque que marcó, para ese momento, récord de duración con 4 horas y 20 minutos.

El duelo se decidió en el octavo tramo con imparable de Norman Carrasco que envió al plato a Gustavo Polidor, dos refuerzos de los Tiburones de La Guaira.

En el segundo cotejo, el elenco venezolano debió disputar 16 entradas para derrotar 3×2 a los Leones del Escogido (República Dominicana). En ese partido se implantaron marcas de innings jugados y de tiempo de duración (5 horas y 14 minutos). Carlos Quintana acabó con el maratón al conectar doble que impulsó desde la primera base al otrora estratega de los Yanquis de Nueva York, Joe Girardi.

El relevista Manuel Sarmiento se adjudicó la victoria. Tres de las victorias zulianas se decidieron en entradas extras, incluyendo la del quinto juego que les dio el título. Polidor fue el héroe al sonar jonrón solitario en el capítulo 13 que sentenció el desafío. Girardi despachó de 6-3 en el choque definitorio del evento.

Caracas, (Maracay-Valencia 2006)

El Caracas, dirigido por el piloto interino Carlos Subero, volvió a la Serie tras 11 años de ausencia. Esta versión del clásico fue la primera que se jugó en dos sedes alternas (Maracay, estadio “José Pérez Colmenares”, y Valencia, “José Bernardo Pérez”) y también la única hasta ahora que vio titularse invicto a un club venezolano.

Los melenudos ganaron su primer juego por paliza a los Venados de Mazatlán (México) con pizarra de 17×1 en el “José Bernardo Pérez”. La victoria se la anotó el zuliano Géremi González y el receptor cumanés Ramón Hernández se convirtió en el primer toletero que bateaba la escalera en la historia del evento, ligando de 6-4 con tres anotadas y cinco impulsadas.

El último y crucial encuentro ante los Tigres del Licey, el campeón dominicano que buscaba ganar para forzar un juego extra, se decidió dramáticamente por 5-4 en el cierre del noveno.

Caracas llegó a ese capítulo perdiendo por dos carreras, pero tras igualar a cuatro y con Álex González en la inicial, el veterano Henry Blanco dio fácil elevado detrás del campocorto Erick Aybar, a quien la bola inexplicablemente le cayó en la cabeza y rodó hasta el jardín izquierdo, permitiendo la anotación de González en medio de la total algarabía.

Aragua, (Mexicali 2009)

El conjunto de Buddy Bailey, que para ése entonces, llegó a Mexicali para representar a Venezuela en la Serie por quinta vez en los últimos seis años, ganó sus primeros cinco choques para alzarse con el trofeo.

En el primer encuentro Aragua derrotó a los dominicanos Tigres del Licey con pizarra de tres carreras por dos, sobresaliendo con el madero Luis Maza, quien se fue de 5-4 con dos dobles y dos impulsadas. El juego lo ganó Ronald Belisario (tomado de los Tiburones) en relevo y el salvado se lo acreditó Francisco Buttó, quien abanicó a los tres bateadores que enfrentó.

Los campeones venezolanos superaron a los Venados de Mazatlán (México) por blanqueo de una por cero en el segundo cotejo, que se decidió en la undécima entrada con jonrón de Héctor Giménez para dejar en el terreno a los locales. Jackson Melián, refuerzo de los Leones del Caracas, y Wilson Ramos, conectaron de 4-2.

En el quinto choque, Aragua volvió a superar a los anfitriones con marcador final de cinco por tres para alcanzar la corona. En la séptima entrada de ese juego decisivo, los Tigres anotaron tres carreras que marcarían la diferencia. Maza, Selwyn Langaigne (Cardenales de Lara) y Raúl Chávez, fueron claves con el bate y Buttó se acreditó su cuarto juego salvado para establecer un nuevo récord de rescates en el torneo.

 

Foto: AFP.

La Serie del Caribe, un torneo que se reinventa para no morir

Tony Cittadino (Mallorca).- La Serie del Caribe es uno de las competiciones más antiguas y de tradición del deporte latinoamericano. Por sus torneos han pasado infinidad de peloteros, managers, directivos y periodistas, que han hecho de este certamen un clásico que, a pesar de los percances, es esperado año tras año a comienzos de febrero.

Si hay dos personas que la conocen casi a fondo son Rubén Mijares y Óscar Prieto Párraga. Ambos fueron entrevistados para un trabajo especial del Diario TalCual en 2010 y aseguraban que las cosas han cambiado para bien. Los motivos van desde la organización del torneo, hasta los lazos que unen a las diferentes ligas del Caribe.

“Luego de una temporada tan larga, la Serie del Caribe siempre ha sido como un premio. Es el postre después de la cena. La época perfecta para reencontrarse con viejos amigos y hacer nuevos. Es una fiesta. Su aporte ha sido de gran significación para la pelota”, dijo Prieto, quien fue, para entonces, asesor deportivo de los Leones del  Caracas y, en su momento, un importante dueño de los melenudos.

Prieto es una de las personas que más puede hablar con conocimiento de causa. Su padre, Óscar Prieto, fue uno de los promotores, junto con Pablo Morales, del clásico caribeño que nació en 1949 con el espíritu de integrar a las naciones beisboleras del área anualmente.

“La Serie del Caribe no es tan mala como la pintan. Fíjate, se está jugando desde 1949 y sigue ahí. A pesar de la pausa que hubo en los años 60, se celebra aún con el mismo formato”, expresó el odontólogo de profesión y agregó: “Mi papá vivía por el beisbol y el mejor ejemplo que podía dar era trabajando. Cuando no se jugó, no descansó hasta que se reanudara. No podía estar tranquilo”.

Mijares fue un reconocido cronista que falleció en 2018 y ocupó diversos cargos en equipos de la LVBP. Para entonces, decía que los directivos y equipos tienen fuera del terreno otra visión de la competición, adaptada además a las nuevas generaciones y a las facilidades que ofrece el siglo XXI.

“La Serie reúne a todos los amigos y directivos de las diferentes ligas y todo transcurre en un clima bastante agradable. Ya no es como antes, cuando los clubes iban a pelear por el pago de las comisiones. Ahora se preocupan por tener comodidades y estar en un buen hotel”, comentó con la sobriedad que le caracterizaba.

Otro punto en el que hacía hincapié, es que la Serie del Caribe podría ser mejor y recuperar su época dorada, si los jugadores de jerarquía aceptaran participar más a menudo y si cesa la presión que ejercen sobre ellos las organizaciones de las Grandes Ligas a las que pertenecen.

En constante evolución

El origen de la Serie del Caribe se remonta a 1948 con la creación de la Confederación de Beisbol Profesional del Caribe (CBPC), conformada por las ligas de Cuba, Panamá, Puerto Rico y Venezuela. Sus promotores en el país fueron los publicistas y locutores Pablo Morales y Oscar “Negro” Prieto, futuros propietarios de los Leones del Caracas.

Según el libro Serie del Caribe 1988, del general José Antero Núñez, el 21 de agosto de 1948 se firmó en Miami el acuerdo que dio pie a la justa, suscrito por Cuba (Miguel González, Florentino Pardo y Emilio Armas), Panamá (Eric Del Valle), Puerto Rico (Jorge Córdova y Eduardo Santiago) y Venezuela (Sebastián Ardiles y Felipe Huizi). La primera edición se disputó en La Habana 1949, ganada por los anfitriones Alacranes del Almendares con Fermín Guerra como manager.

La última con los países originales se jugó en 1960, ya que de 1961 a 1969 no hubo torneo por la desaparición de la pelota profesional en Cuba y el declive de la liga panameña. En 1970 se reanudó el evento en la llamada segunda etapa, que vio a Venezuela alcanzar su primer título ese mismo año (Navegantes del Magallanes) y la adición de  República Dominicana y México en 1971.

La sede se la alternaba un país cada cuatro años e, incluso, se disputó en Miami en las ediciones de 1990 y 1991. Por primera vez salía del Caribe, para jugarse en Estados Unidos. Toda una novedad. Se jugó en el Orange Bowl, un estadio de fútbol americano que fue adaptado al beisbol. En ese momento, no se había dado la expansión en las Grandes Ligas, que llevó al nacimiento en 1993 de los Marlins de Florida, club que en 2012 se pasó a llamar Marlins de Miami. El reciento fue demolido y fue construido el Marlins Park, la casa de los Marlins.

En el año 2013 se comenzó a jugar con un nuevo formato. Al tradicional “todos contra todos”, se le agregó un juego final entre los dos mejores clasificados y participaron: Leones del Escogido (República Dominicana), Yaquis de Ciudad Obregón (México), Navegantes del Magallanes (Venezuela) y Criollos de Caguas (Puerto Rico).

En esa edición, Escogido finalizó en el primer lugar con marca de 5-1 y Obregón en el segundo, con balance de 3-3. En la final, los mexicanos se impusieron cuatro carreras por tres, en un histórico juego que se extendió por 18 innings.

Un año más tarde, se volvió a cambiar el sistema de juego. La pelota cubana volvió como invitada al torneo para la edición de 2014, realizada en la Isla de Margarita. Para entonces, se mantuvo el “todos contra todos” con cinco equipos y seis juegos para cada uno. El último equipo de la tabla quedaría eliminado.

Los participantes fueron: Navegantes del Magallanes (Venezuela), Indios de Mayagüez (Puerto Rico), Naranjeros de Hermosillo (México), Tigres del Licey (República Dominicana) y Naranjas de Villa Clara (Cuba).

Se pasó a disputar una semifinal entre el primer clasificado (Magallanes) contra el cuarto (Mayagüez) y el segundo (Hermosillo) ante el tercero (Licey). Los ganadores fueron los boricuas y mexicanos y el campeón en la final resultó ser Hermosillo.

Llegan Panamá y Colombia

El formato de juego y con cinco equipos se mantuvo hasta 2019, cuando la Confederación se vio obligada a realizar cambios a última hora. La crisis política y social que vive Venezuela, obligó a los organizadores a cambiar la sede, que originalmente era Barquisimeto.

El torneo se disputó en Panamá, por primera vez desde 1956, aunque la idea era incluir al país en 2020. Los equipos participantes fueron: Leñadores de Las Tunas (Cuba), Charros de Jalisco (México), Toros de Herrera (Panamá),  Cangrejeros de Santurce (Puerto Rico), Estrellas Orientales (República Dominicana) y Cardenales de Lara (Venezuela).

Las novenas fueron divididas en dos grupos de tres equipos cada uno. Cada club disputó par de juegos ante su rival. Leñadores comandó el grupo A con marca de 2-2 y un diferencial de carreras de +3 y Toros el grupo B con balance de 3-1. Ambos se enfrentaron en la final y la ganaron los Toros, siendo el primer equipo panameño campeón desde que se disputa la segunda etapa. El último monarca de ese país fue Carta Vieja Yankees en 1950, un año después del estreno del certamen.

Ahora en 2020 se vuelve a cambiar el formato, regresando al “todos contra todos” de un juego contra cada rival. Los cuatro mejores pasarán a la semifinal, midiéndose el primero de la tabla ante el cuarto y el segundo versus el tercero. Además será la primera vez en la que se realicen tres encuentros diarios, en lugar de los dos habituales.

Al disputarse la serie en San Juan de Puerto Rico, los clubes necesitan visado de Estados Unidos, por ser éste un estado libre asociado. Por esa razón, se excluyó a Cuba y se le extendió la invitación a Colombia, liga a la que desde hace años estaba en los planes incorporar.

Los participantes en esta edición serán: Cardenales de Lara (Venezuela), Vaqueros de Montería (Colombia, casualmente dirigido por Ozney Guillén, hijo de Oswaldo Guillén), Astronautas de Chiriquí (Panamá), Cangrejeros de Santurce (Puerto Rico), Toros del Este (República Dominicana) y Tomateros de Culiacán (México).

Así las cosas, todo está listo para otra edición de la Serie del Caribe, el tradicional torneo de pelota caribeña que se vuelve a reinventar para no morir..

Alberto González sale de La Guaira con dirección a Aragua

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Los Tiburones de La Guaira anunciaron el cambio del infielder Alberto «Tico» González por el receptor de los Tigres de Aragua, Sebastián Rivero. En diciembre del 2018, González llegó via cambio a los escualos junto a José Azocar proveniente de las Águilas del Zulia por Arlett Mavare, Yohathan Perlaza  y Simón Mussiotti. En la temporada 2019-2020 con La Guaira en 159 visitas al plato, bateó para promedio de .327.

González fue uno de los jugadores señalados por demostrar su descontento ante la dirección del manager de los salados, Renny Osuna. Esto generó roces entre la dirección del equipo y los jugadores que llevó a la pelea en el clubhouse en el último juego de la serie ante Caribes en Puerto La Cruz.

“Tico” defendió a los Tigres en la temporada 2017-2018, en 50 encuentros jugados, pegó 46 imparables en 183 turnos. Luego fue cambiado a las Águilas del Zulia.

En el lugar de González, a La Guaira llegó el receptor Sebastián Rivero, perteneciente a los Reales de Kansas City. En 2019 bateó .216 en 296 turnos en ligas menores con los Reales. Rivero aún no ha debutado en la LVBP.

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David Arrieta y Emil Jiménez son los árbitros que representarán a la LVBP en la Serie del Caribe

Prensa LVBP.- Los árbitros David Arrieta y Emil Jiménez fueron seleccionados para representar a la Liga Venezolana de Beisbol Profesional en la Serie del Caribe 2020, en San Juan, Puerto Rico, que se inicia el próximo 1º de febrero en el Estadio Hiram Bithorn.

Arrieta cuenta 15 años de experiencia en la LVBP y el verano pasado sumó su cuarto año en la Liga de la Costa del Pacífico (Triple A), en la que a mediados de temporada fue designado jefe de grupo. El marabino, de 40 años de edad, estará como umpire principal en el encuentro de segunda hora entre los representantes de México y República Dominicana. Será su tercer clásico caribeño, tras intervenir en los de 2014 (Isla de Margarita) y 2019 (Panamá).

“Arrieta es un árbitro de comprobada experiencia, tanto en Estados Unidos como en nuestra liga y lo demostró en ese séptimo juego de la Serie Final, en el que respondió a esa responsabilidad. No hubo dudas sobre su capacidad, pese a que también existían las opciones de Robert Moreno, Jorge Terán o Jonathan Parra, que también son árbitros curtidos en esta liga. Arrieta se lo ha ganado durante todos estos años. Pienso que le falta un empujoncito para llegar a las Grandes Ligas”, destacó Miguel Hernández, coordinador de árbitros de la LBVBP. “Y creo que la designación de Confederación del Caribe tiene mucho que ver con su experiencia en años anteriores en la Serie”.

Jiménez tiene siete campañas en el circuito criollo y seis en el sistema de Ligas Menores de MLB. El falconiano, de 33 años de edad, viene de su primera zafra en la Liga del Sur (Doble A). Será su debut en la Serie del Caribe, cuando aparezca para dictar sentencia en segunda base en el duelo México-República Dominicana.

“Jiménez se estrenará en el evento, al igual que lo hizo en una Serie Final de la LVBP. Le dimos esa oportunidad por su destacado trabajo en el último lustro. Es un árbitro que se está proyectando. Claro necesita un poco más de experiencia y estar en este evento lo ayudará a ganarla y esperamos que después de su segundo año en Doble A, pueda ascender a la categoría Triple A”, señaló Hernández sobre Jiménez.

Foto: Prensa LVBP

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Más de 250 mil personas asistieron a los juegos de postemporada de la LVBP

Prensa LVBP.- La postemporada de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional llegó a su fin el lunes, con el triunfo de Cardenales de Lara en la Serie Final, contra Caribes de Anzoátegui, que le valió su segundo título consecutivo, en cuatro finales desde la campaña 2016-2017. Ese séptimo juego fue el colofón a un mes de enero en el que los aficionados se volcaron a apoyar a los seis equipos clasificados.

De acuerdo con cifras extraoficiales, se registró un promedio de 7.497 personas que asistieron a los 35 encuentros, para un total de 262.403 boletos vendidos.

Los siete desafíos de la Gran Final convocaron a 78.341 personas, a razón de 11.192 por juego. En Barquisimeto se registraron taquillas de 15.276 y 14.814 en los partidos uno y dos, mientras que cerró con 16.972 y 17.971, en los encuentros seis y siete. La última cifra se tradujo en un récord para la zafra 2019-2020, en cualquier instancia.

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Diez años del último título que logró el Caracas, en una final que paralizó al país

Tony Cittadino (Mallorca).- Diez años han pasado desde la última final disputada entre los “Eternos Rivales”. Los Leones del Caracas vencieron a los Navegantes del Magallanes en siete juegos, para tomar revancha de las dos finales ganadas por los turcos en las temporadas 1993-1994 y 1996-1997.

Ambos equipos dominaron la campaña de principio a fin. Finalizaron en el primer lugar de la ronda regular con marca de 41-22 y en el round robin, los turcos quedaron en la cima con marca de 11-5 y los melenudos en el segundo peldaño con 10-6.

Fue la serie final en la que el batazo de Grégor Blanco ante Francisco Rodríguez cambió el rumbo de la serie.

A continuación, un resumen de los siete juegos que paralizaron el país.

Magallanes picó adelante

La final arrancó en Valencia, con blanqueo de Magallanes ante el Caracas de nueve por cero en el José Bernardo Pérez. Los turcos castigaron al abridor dominicano Ramón Ortiz, quien no pudo sacar out y recibió cuatro carreras. Los Navegantes amarraron la victoria en el primer tercio del juego, con tres carreras más en el segundo capítulo y dos más en la tercera entrada.

La ofensiva conectó 16 hits, liderados por  Robinson Chirinos (4-3, 2 2B, 1CI, 1CA), Michael Ryan (4-2, 2B, 2CI, 2CA, 1K), Reegie Corona (5-3, 2B, 1CI, 2CA, 1K) y  Emilio Bonifacio (5-1, 3CA). El único integrante del lineup que se fue en blanco, fue Elvis Andrus al irse de 4-0.

El equipo de Carlos García se apoyó en la sólida apertura de Raúl Valdés, quien lanzó cinco innings completos, sin carreras. Permitió seis hits y ponchó a seis. El relevo filibustero estuvo conformado por Yoel Hernández, Gabriel García y el “Kid” Rodríguez y no recibió imparables. La victoria fue para Valdés y la derrota para Ortiz.

Los turcos repitieron

Con un Alex Escobar inspirado con el madero y con un Reegie Corona oportuno con el guante, Magallanes se llevó el segundo juego en un espectacular partido 12 carreras por 10, disputado Valencia. Resolvieron el encuentro con dos rallies importantes: uno en el cuarto inning de cinco carreras y otro de cuatro rayitas en el sexto capítulo.

Magallanes bombardeó al Caracas con 17 hits, liderados por Escobar, un jugador que resultó vital para el equipo tras la lesión de Richard Hidalgo. El otrora pelotero de los Tiburones de La Guaira, se fue de 5-4 (HR, 3CA, 4CI). Otras bujías con el madero fueron Yurendell De Caster al ligar de 4-3 (CA, 2CI), Erold Andrus  de 4-2(HR, CA, 3CI) y Robinson Chirinos de 5-2 (HR, 2CA, CI).

Por el Caracas, Blanco volvió a ser útil como primer bate, al marcharse de 2-2 (2CA, 3BB), así como Luis Maza al conectar de 4-3 (CA, 2CI), Josh Kroeger de 4-3 (HR, CA, CI) y Carlos Maldonado de 3-1 (HR, 2CA, 2CI).

La victoria fue para Manuel Álvarez (2.0 IP, 1CP, 1HP, 1HR, 1BB), la derrota para Gustavo Chacín (3.1 IP, 5CP, 5CL, 10HP, 3HR, 2K) y el juego salvado para Francisco Rodríguez (1.1 IP, 2HP, HR, CP). La asistencia fue de 14.600 personas.

Reacción melenuda

La serie se mudó al estadio Universitario y el Caracas sumó su primer triunfo en final, con pizarra de cinco carreras por tres. El conjunto de Dave Hudgens jugó casi a la perfección y volvió a la vida. El lanzador abridor Jason Standridge se convirtió en el primero en superar los cinco innings en la serie (6.0 IP, 7HP, 3CP, BB, 3K). Además los relevistas respondieron y la defensiva estuvo impecable.

Magallanes abrió la pizarra en el segundo inning con par de anotaciones, pero el Caracas fue remontando a cuenta gotas, con una anotación por entrada en el segundo, tercer y cuarto tramo. La estocada final fue en el octavo capítulo, con Hernández en la lomita.

Maldonado inició con imparable, fue sustituido por el corredor emergente César Quintero y éste llegó a la antesala por toque se sacrificio de Gregorio Petit. Boleto intencional a Blanco sacó del juego al pitcher y Edward Mujica fue recibido con tubey a la derecha de Maza, desatando la fiesta en el Universitario.

Por los Leones los mejores a la ofensiva fueron Padrón al irse de 3-2 (CA, CI), Maldonado de 3-2 (CI), Maza de 4-1 (2CI) y Blanco de 3-1 (CA). Por los Navegantes,  Bonifacio ligó de 4-1 (2CI) y Escobar de 4-2 (CA), fueron los más sobresalientes.

El ganador del choque fue Julio Mañón (1.0IP, 1HP), quien relevó a Standridge, el perdedor Hernández (2.1IP, 2HP, 2CP, 1BB, 1K) y el salvado fue para Juan Carlos Gutiérrez (1.0IP, 1K). La asistencia fue de 20.651 personas

El batazo que cambió la serie

Para la historia. Así de simple. No existe otra clasificación posible para un juego tan dramático como el cuarto de la Gran Final. Caracas vino de atrás para ganar 10 carreras por 7 en 10 innings, en el estadio Universitario. La serie se empató a dos juegos y se aseguró el regreso a Valencia.

Un jonrón de Jackson Melián con dos a bordo puso fin a una remontada de leyenda. De esas que sólo se ven en películas. El Caracas sacó un juego de abajo que perdía 7-3 en el quinto inning y mató en la raya a los bucaneros, que vieron como el Universitario se venía abajo con más de 20 mil almas celebrando la victoria.

El Caracas parecía desahuciados en el noveno tramo y a falta de un out para que la serie estuviese 3-1 a favor de Magallanes, que había anotado seis carreras entre el cuarto y el sexto tramo.

Faltaba el out 27, las bases estaban vacías y el estadio en vilo. El “Kid” Rodríguez se veía enorme en la  lomita, con el juego a su favor 7-6 y Blanco en el plato. Más morbo imposible, pues ambos eran compañeros de equipo y figuras estelares en La Guaira.

Cuando todos pensaban que los turcos estaban listos para la rumba, una línea salvaje de Blanco, en cuenta de una bola, sin strike y un out, mandó la bola a la grada derecha, en medio de la incredulidad magallanera y la locura caraquista. Los Leones habían empatado el duelo a siete. Se jugaría extrainning, no sin antes un conato de tángana por la airada celebración del pelotero tras su cuadrangular.

José Castillo abrió la décima entrada dejando caer una bala fría detrás del inicialista De Caster, que sacó del duelo al relevista Álvarez. El cuerpo técnico optó por Gabriel García, quien recibió a Kroeger fallando el toque de sacrificio, quedando a salvo en primera por jugada de selección.

Luego fue el turno para José Celestino López, quien fue boleado por García. Así llegó el momento estelar de Melián, quien entró como bateador emergente por Guzmán. Ante Yoel Hernández y en cuenta de dos strike, una bola y un out, Melián sonó dantesco jonrón por la izquierda, dejando en el terreno a un rival que no tenía este desenlace programado y desatando la histeria general del Universitario.

El ganador del duelo fue Gutiérrez (1.0 IP, 1HP, 1BB, K), quien entró a lanzar en el décimo tramo. El derrotado fue Álvarez (0.0 IP, 1HP). La asistencia fue de 20.645 personas.

Magallanes retoma el control

Amparados en una soberbia labor monticular del Valdés, Magallanes blanqueó al Caracas tres carreras por cero, en el quinto juego de la final en Universitario. En un juego que duró 2 horas 51 minutos, la tropa de García volvió a recetarle un “arepazo” a los melenudos, tal como lo hicieron en el primer duelo de la serie.

El quinto choque de la serie fue dominado absolutamente por el pitcheo magallanero en los brazos Valdés (7.0 IP, 3HP, 4BB, 3K), ganador del encuentro y también del duelo inaugural, Jean Machí (1.0 IP, 1HP, 1BB) y el “Kid” Rodríguez (1.0 IP, 1K), quien tomó venganza y se apuntó su segundo rescate.

Por Caracas, Ortiz (5.1 IP, 4HP, 1HR, 2CP, 1CL, 1BB, 5K) mejoró respecto a su presentación del juego inaugural, en el que permitió seis carreras y no sacó ni un out, pero igual cayó derrotado.

Magallanes picó adelante primero, comandado por el bateo oportuno de Elvis Andrus, quien jugó su último choque de la final. El jugador caraqueño ligó de 4-3, con jonrón, una empujada y dos anotadas. Las carreras fueron fabricadas en el segundo, en el quinto y en el octavo inning. La asistencia fue de 20.655 personas.

Caracas forzó el bonito

Los Leones forzaron el séptimo encuentro al vencer a punta de jonrones a los Navegantes seis carreras por tres, en un choque que contó con un apagón de casi 15 minutos en el estadio José Bernardo Pérez de Valencia.

Para el sexto duelo el factor psicológico era determinante y los Leones lo asimilaron bien. Por primera vez en toda la final anotaron primero que su rival y el pitcheo abridor colgó ceros consecutivos, para lograr un triunfo que estuvo labrado por Chacín (7.0 IP, 5HP, 6K), quien probablemente lanzó el mejor juego de la campaña.

El lanzador marabino lució controlado y los envíos le cayeron en la zona, pues de 112 pitcheos 79 fueron strike, permitiendo al relevo completar la faena, a pesar de que no concretaron el blanqueo. Darwin Cubillán (1.0 IP, 1CP) y Julio Mañón (1.0 IP, 2HP, 1HR, 2CP) sacaron los últimos outs con suspenso, pues los turcos se acercaron peligrosamente en el noveno tramo.

Por su parte, Jason Simontacchi (3.1 IP, 5HP, 2HR, 3CP, 3BB, 3K) cargó con la derrota y volvió a quedar en deuda con la afición, tras una apertura similar en el segundo duelo (3.0 IP, 6HP, 3CP, 2BB, 1K, 1GP), en el que se fue sin decisión.

El Caracas picó adelante en el cuarto tramo a punta de batazos. Con uno a bordo, Carlos Maldonado sonó soberbio cuadrangular por la izquierda contra Simontacchi y al siguiente turno, José Celestino López lo imitó por la misma banda con una línea salvaje, para adelantar a los melenudos 3-0. El inning cerró con cinco anotaciones, que sellaron las bases para la victoria melenuda.

Venganza melenuda

Ni siquiera otro apagón pudo evitar que el Caracas se llevara el vigésimo título de la pelota rentada, tras derrotar al Magallanes siete carreras por dos en un emocionante séptimo juego en Valencia.

El Caracas arribó a Valencia con la obligación de ganar los dos encuentros y así lo hizo, sacando la casta tras haber comenzado la serie final abajo 2-0, gracias a una gran actuación del abridor y ganador Standridge (6.0 IP, 7HP, 2CP, 1CL, 2BB, 6K), quien se apuntó el triunfo con una gran labor parecida a la del tercer encuentro.

El relevo caraquista, conformado por Mañón (1.0 IP), Moreno (1.0 IP, 1BB) y Gutiérrez (1.0 IP, 1K), mantuvo a raya una toletería que contó con la adición de Pablo Sandoval (4-1, 1K), pero no fue suficiente para completar la faena de los Navegantes, que se van derrotados tras dominar la serie final 3-2 y la serie particular de la ronda regular (6-3). En el round robin dividieron en cuatro juegos.

El perdedor fue Jim Brower (4.2 IP, 8HP, HR, 4CP, 2CL, 1BB, 2K), quien fue emboscado en la primera entrada y a pesar de hacer los ajustes, no pudo revertir el marcador de una ofensiva que soltó hasta 16 hits.

Blanco, Jugador Más Valioso de la final, adelantó al Caracas en el mismo primer inning con cuadrangular por todo el centro y luego de dos outs aumentaron la ventaja, con doble de Raúl Padrón que llevó hasta el plato a Maldonado y López. Ese primer inning se cerró con cuatro carreras para los Leones, que sumaron una más en el octavo y otro par de el noveno, sellando así la victoria que les dio el campeonato.

 

Foto: Prensa Leones.

Cardenales despejó todas las dudas y demostró su superioridad

Yelimar Requena (Caracas).- El 27 de enero de 2019 Cardenales de Lara selló, en medio de la polémica, el quinto título de su historia tras vencer 9-2 a Leones del Caracas en el quinto juego de la serie. La fecha te anunciaba por si sola que estábamos en la gran final, pero el ambiente era inusual.

Aquel domingo, a pesar de que el clima era propicio para jugar buen beisbol, lo extra deportivo fue lo que acaparó los reflectores de toda la prensa.

Cardenales se tituló en un estadio casi vacío y la poca afición presente le recriminó tanto que era imposible disfrutar ese logro que tenían tres años persiguiendo.  Muchos aseguraron que los crepusculares ganaron porque su rival no quería jugar. Sostuvieron que su título no era merecido y que, en condiciones normales, no hubiesen sido campeones.

Haber disputado las dos finales previas y presumir una sólida plantilla, no eran suficientes argumentos para la afición. Desmeritaron su logro.

Hoy la historia es otra

Luego de un año son campeones de nuevo. Y vaya que tuvieron rivales de peso. En semifinales necesitaron cinco juegos para dejar en el camino a las Águilas del Zulia y, en la instancia decisiva, superaron en siete duelos a los siempre aguerridos Caribes de Anzoátegui. La vida misma se encargó de recompensarlos por todos los señalamientos injustos que recibieron el año pasado.

Demostraron que son uno de los equipos más sólidos de la actualidad y a pulso reeditaron su título.  No es posible que hoy exista alguna duda de sus capacidades, quien las tenga no vio la pelota.

Cardenales fue líder en la primera mitad, terminaron con la mejor efectividad colectiva (2.85) y el tercer mejor promedio al bate (.290), superado solo por Águilas y Tiburones. En diciembre, titubearon un poco, pero lograron cerrar la ronda regular en el segundo lugar con récord de 24-18.

Yojhan Quevedo (.372) y Osman Marval (.329) fueron la punta de lanza en la ofensiva, mientras que Raúl Rivero (2.37) y Néstor Molina (3.09) encabezaron una rotación dominante que con facilidad limitaba a los rivales

En la primera serie de playoffs, ratificaron que son la pesadilla del Magallanes y se afianzaron en Yordanys Linares (.478) y Francisco Arcia (.333) para avanzar sin problemas a las semifinales. Empezaron ahí las batallas más duras y de ellas salieron bien librados.

Su rotación sacó la cara una vez más y, aunque la defensa y el bullpen tuvieron parpadeos, los batazos oportunos terminaron por sellar campeonato y despejar cualquier duda..

Lara vino de atrás para vencer a Caribes y lograr el bicampeonato

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- Una batalla de pitcheo, momentos trepidantes, batazos decisivos y un gallo coleado, caracterizaron el séptimo juego de la Gran Final de la LVBP entre Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui. Los pájaros rojos consiguieron su sexto título en la historia y su segundo bicampeonato, gracias a una salvaje reacción en la octava entrada. Así reafirmaron su dominio en la pelota nacional y representarán a Venezuela en la Serie del Caribe, que comenzará el próximo sábado en Puerto Rico.

Josmar Cordero, de mesero en el extranjero a hombre clave para Lara, empató el juego con un imparable para impulsar a Deiner López desde la segunda almohadilla. Los crepusculares se iban a ir arriba con dos carreras gracias a un sencillo del Jugador Más Valioso de la Serie Final, Yordanys Linares, que terminaría cerrando la pizarra de cuatro carreras por dos de Lara ante Caribes.

La tribu se adelanta

Williams Pérez y Félix Doubront se las arreglaron para escapar de situaciones apremiantes a lo largo del compromiso y se enfrascaron en un duelo de supervivencia del más apto. Pérez sufriría el primer descalabro, al permitir un enorme estacazo de vuelta entera debido a una curva alta que supo castigar Gorkys Hérnández en la apertura de la sexta entrada. En el siguiente turno, Gabriel Lino le haría sentir los rigores a otra curva de Pérez. Caribes había picado adelante con dos carreras para empezar a soñar con la corona.

Sin embargo, en la parte baja del mismo sexto episodio, Carlos Rivero le dejó claro a Félix Doubront que los crepusculares no se rendían, al pegar un largo bambinazo por el jardín izquierdo que hizo revivir a los presentes en el estadio Antonio Herrera Gutiérrrez. No obstante, el pitcheo aborígen dificultó la fabricación de amenazas hasta la octava entrada.

Ángel Nesbitt vendría a encargarse del episodio, pero su actuación no pudo evitar el empate de los larenses. Primero un boleto a Luis Jiménez que provocó la entrada de un emergente, sería el génesis de la derrota caribera. Un toque de sacrificio dejaba la mesa servida para que Josmar Cordero, pegara un hit por encima de Balbino Fuenmayor para empatar las acciones.

Remontada

Lara aprovecharía el bajón de Nesbitt para continuar la amenaza, pero la víctima definitiva sería el cerrador indígena Lester Oliveros. Con dos en base, el Más Valioso, Yordanys Linares pegó indiscutible y aprovechó un error en tiro de Phipps desde el left para que se vinieran al plato las carreras definitivas para la victoria de Lara.

Pérez y Doubront se fueron sin decisión. Wilking Rodríguez se hizo acreedor de la victoria por el lado de Cardenales con su trabajo de un inning, retiró a los tres bateadores que enfrentó. Por Caribes, Ángel Nesbitt se adjudicó la derrota al solo trabajar por dos tercios de inning, permitir tres carreras, dos de ellas limpias. El salvado fue para Ricardo Gómez.

En la jugada

Cardenales logró su segundo bicampeonato. El primero fue en las campañas 97-98 y 98-99, al vencer en ambas a los Leones del Caracas en siete juegos.

Fue la primera final que se cerró en siete juegos, desde que los Navegantes del Magallanes vencieran, precisamente, a Lara. Para entonces, el emblemático ex jugador de Cardenales, Luis Sojo, fue el manager de los turcos, equipo que, además, logró el bicampeonato en la temporada siguiente con Carlos García como manager.

17.971 personas asistieron al último compromiso de la final entre Caribes y Lara.

Ambos equipos cometieron seis errores a lo largo del juego.

El Jugador Más Valioso de la serie, Yordanys Linares, declaró en la transmisión de DirecTV Sports que era una alegría muy grande obtener este título en Venezuela.

Por su parte, Luis Jiménez afirmó: «Muchos decían -la liguita, la liguita- porque no había grandesligas y mira más de 17 mil personas. Nunca juzguen un libro por la portada».

Foto: @ElInformador_VE.

La LVBP sancionó a Renny Osuna con 10 juegos

Prensa LVBP.-  La Junta Directiva de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional informó que Renny Osuna fue suspendido por 10 encuentros, como consecuencia de sus acciones durante el partido entre Tiburones de La Guaira y Caribes de Anzoátegui, el pasado 16 de enero en Puerto La Cruz.

Osuna fue expulsado por el árbitro principal Carlos Leal en el séptimo inning, tras reclamar conteo de bolas y strikes. Luego el piloto, en medio de una acalorada discusión con el oficial, perdió los estribos y le escupió en el rostro.

Para tomar la decisión, la Junta Directiva de la LVBP se basó en el informe elaborado por el árbitro y en las normas previstas en las Condiciones de Campeonato de la LVBP 2019-2020 y en el Código de Ética y Disciplina de la LVBP.

Una vez analizadas las evidencias, fundamentó su veredicto en los artículos 20 y 21, ordinales 7° y 1° del Código de Ética y Disciplina de la LVBP, por lo que resolvió aplicar:

– Por la falta prevista en el artículo 20, ordinal 7° del Código de Ética y Disciplina de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, una multa de quinientas (500) Unidades Tributarias.

– Por la falta prevista en el artículo 21, ordinal 1° del Código de Ética y Disciplina de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, una suspensión por diez (10) juegos.

Ni el equipo, ni Osuna apelaron la pena, que deberá ser cumplida la próxima temporada del circuito.

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