La Juventus de Allegri, el quinquenio de oro al que le faltó la Champions

Tony Cittadino (Mallorca).- La época de Massimiliano Allegri en la Juventus, fue una de las más exitosas en la historia del club y de Italia. En cinco años, se convirtió en el tercer director técnico más ganador con 11 títulos, repartidos en cinco ligas, cuatro Copa Italia y dos Supercopa de Italia. Al quinquenio de oro le faltó la tan ansiada Liga de Campeones, aunque jugó dos finales en tres temporadas.

El estratega nacido en Livorno en 1967, llegó a la entidad bianconera en la temporada 2014-2015. Le tocó sustituir a Antonio Conte, quien había ganado tres ligas y una Supercopa de Italia. Tenía la misión de mantener el ciclo victorioso y, además, darle el plus que le faltaba en Europa. Allegri llegó con una buena hoja de trabajo, tras ganar con el Milan la Serie A y la Supercopa de Italia en la temporada 2010-2011. En esa campaña, se quedó con el premio Entrenador del Año de la Serie A.

De acuerdo a las estadísticas de la UEFA, Allegri dirigió al equipo durante 269 partidos en todas las competiciones. En total, ganó 191 juegos, empató 42 y tan sólo perdió 36. Un porcentaje de victorias del 71%, por delante de Carlo Carcano (68,9%) y Conte (67,5%).

Es el tercero más ganador en la historia de la Vecchia Signora, escoltando a Marcelo Lippi (227 triunfos en 405 juegos) y a Giovanni Trapattoni (319 duelos ganados de 596). También es el tercero con más encuentros al frente del banquillo, también detrás de Lippi (405) y Trapattoni a (596).

En la Serie A, ganó 142 de los 188 juegos, con 27 empates y 19 derrotas, alcanzando de 453 puntos de 564 posibles, mientras que en la Champions, triunfó en 29 de los 54 duelos, con 13 empates y 12 caídas. En la Copa Italia, ganó 18 de 24 y perdió cuatro duelos. En la Supercopa de Italia, el desempeño fue más parejo. Dos triunfos, dos empates (en la prórroga y perdió en penales) y una derrota (en 90 minutos).

Además es el único en ganar cinco ligas consecutivas y el segundo más ganador de Italia, si se suma el scudetto ganado con el Milan. El líder de ese departamento, también es Trapattoni con siete. Todos con la Juve.

Entre los récords que también dejó, destacan las 15 victorias consecutivas que el club logró entre octubre del 2015 y febrero de 2016. Le dio la décima Copa Italia y sumó cuatro dobletes (liga y copa), algo nunca visto. La Juve alcanzó el octavo campeonato de liga en fila en su último año, para implantar una marca en Europa y dejar atrás los siete gallardetes del Lyon (2002-2008).

Sin embargo, le faltó el triunfo final en la Champions, que hubiera significado el triplete que en persiguió en par de oportunidades. La Juve perdió ante el Barcelona en Berlín en 2015 y, dos años más tarde, contra el Real Madrid en Cardiff. Lograr una copa en Europa le hubiera dado un escalón más en la historia, pero se enfrentó a dos de los mejores equipos del momento, con los dos mejores jugadores de la actualidad: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Pero no todo fue malo en Europa. En las páginas doradas quedó, por ejemplo, el empate a dos ante el Bayern Múnich de 2015 en Torino y la goleada al Barcelona de tres por cero en 2017, también casa. De igual forma, la amarga goleada ante el Real Madrid en 2018 en el Santiago Bernabéu, que finalizó con un gol de penal de Cristiano Ronaldo para darle el pase a los merengues a los cuartos de final. El propio portugués fue el héroe de la Juve en 2019, al liderar la remontada ante el Atlético de Madrid con un triplete en los octavos de final en el Allianz Stadium.

Aunque era un técnico de expresión calmada, cuando entraba al campo se transformaba. Su estilo de juego era ofensivo, de posesión y buena rotación del balón por todo el campo. El control del mediocampo era la clave. Todo pasaba por allí, en especial por el trabajo de Miralem Pjanic, la creación de Juan Cuadrado y en la última línea, en el ataque, los goles de Paulo Dybala.

Solía utilizar muy bien las bandas, sobre todo con el despliegue al ataque de Alex Sandro y Stephan Lichtsteiner. Presionaba alto, buscando el error del rival y encarar el arco. Si no conseguía los espacios, volvía atrás y rotaba el balón. Uno de sus descubrimientos claves, fue utilizar al delantero Mario Mandzukic por la banda izquierda. El croata atacaba, pero también creaba ocasiones y también luchaba balones.

Su alineación preferida fue la 3-5-2, aunque también solía utilizar el 4-3-3.  Su solidez defensiva también fue una fortaleza, gracias a la llamada BBC. Estaba integrada por Leonardo Bonucci, Andrea Barzagli y Giorgio Chiellini, además de Gianluigi Buffon en el arco.

Así fueron las cinco temporadas de Allegri en la Juventus.

2014-2015

Se estrenó perdiendo la Supercopa de Italia ente el Napoli. Empataron a dos en 120 minutos y cayeron seis por cinco en penales. Sin embargo, al ganaron el título de la liga, al finalizar líder de la tabla con 87 puntos, 17 más que la Roma. Ganó 26 juegos de 38. No soltó el primer lugar desde la cuarta jornada.

También celebró en  la Copa Italia, que se les resistía a la Juve desde la zafra 1994-1995. Vencieron a la Lazio dos goles por una en la prórroga, con tantos de Chiellini y Alessandro Matri. Fue la décima de la historia, siendo el primer club en llegar a esa cifra.

Rozaron el triplete en la Champions, pero cayeron en la final ante el Barcelona con marcador de tres goles por uno. Era la primera final desde la edición 2002-2003, cuando también cayeron ante el Milan.

2015-2016

Esta vez la temporada arrancó en lo más alto, al consagrarse en la Supercopa de Italia. Derrotaron a la Lazio dos por cero, con dianas de las nuevas adquisiciones, Mario Mandzukic y Paulo Dybala. En el mercado de verano también llegaron Juan Cuadrado, Alex Sandro, Simone Zaza y Roberto Pereyra.

Ganaron el quinto scudetto en fila y segundo para Allegri, igualando la marca del club (1931 y 1935), compartida con el Torino (1943-1949) y el Inter (2006-2010, al que se le asignó el título 2006 en la mesa por Calciopoli).

Fue la campaña en la que ganaron con una remontada impresionante en la tabla, tras empezar con cinco puntos de 18 posibles. Perdieron sus dos primeros desafíos ante el Udinese (1-0 en Torino) y Roma (2-1 en Roma). Su primera victoria fue en la cuarta jornada, en la visita al Genoa (2-0). Finalmente asaltaron el primer lugar en la jornada 25, cuando le ganaron al Napoli uno por cero, con un golazo desde fuera del área de Zaza.

Terminaron líderes con 91 unidades, 11 más que el Napoli, producto de 29 victorias en 38 cotejos. El título tuvo un sabor especial, por los 973 minutos de imbatibilidad alcanzados por Buffon.

Vencieron al Milan en la final de la Copa Italia por la mínima diferencia, con tanto de Morata en la prórroga. Así alcanzaron su segundo doblete.

En Europa, perdieron una eliminatoria trepidante en los octavos de final ante el Bayern Múnich. Igualaron a dos goles en Italia, en un duelo en el que caían dos por cero y lo empataron en 13 minutos. En la vuelta, el juego también fue una locura. En 30 minutos ya dominaban el marcador dos por cero, pero le empataron en el último minuto de descuento y los alemanes los sentenciaron en la prórroga.

2016-2017

La tercera temporada de Allegri al frente de la Juve, comenzó con otra derrota en la Supercopa de Italia. El Milan se quedó con el trofeo. Igualaron a un gol en 120 minutos y en penales ganaron cuatro por tres.

Pero el hambre de ganar no se acabó. La Juve conquistó el sexto título consecutivo y un grupo especial los tenía en su totalidad: Buffon, Chiellini, Bonucci, Lichtsteiner, Marchisio y Barzagli.  Terminaron líderes con 91 puntos, cuatro más que la Roma. Se llevaron los tres puntos en 29 de los 38 duelos.

En esa zafra, el club se había reforzado con Gonzalo Higuaín, Dani Alves, Miralem  Pjanic y el mediocampista venezolano Tomás Rincón. Conquistaron 100 puntos en 2016 en un año natural en Serie A, además de lograr 116 puntos de 118 posibles en casa. La entidad se llevó otra Copa Italia a casa, tras derrotar a la Lazio dos por cero con par de dianas antes de los 25 minutos de juego de Dani Alves y Bonucci.

La escuadra bianconera se volvió a quedar a las puertas del triplete, al perder la final de Champions con el Real Madrid cuatro goles por uno. Mandzukic empató el juego en el primer tiempo, con el mejor gol de la temporada para la UEFA. El equipo se desmoronó en la segunda parte, fallando en la concentración y en el juego colectivo. Además hubo rumores de una fuerte discusión en el entretiempo entre Dybala, Dani Alves y Bonucci. Al final de la temporada, los dos últimos abandonaron el club.

2017-2018

La Juve volvió a refrescar la plantilla y se reforzó, entre otros, con Medhi Benatia, Rodrigo Bentancur, Wojciech Szczesny, Federico Bernardeschi y Blaise Matuidi. Sin embargo, volvieron a perder la Supercopa de Italia, ahora ante la Lazio tres goles por dos.

Pero los triunfos no pararon en Torino. La Vecchia Signora amarró su séptimo scudetto en fila y el cuarto para Allegri. El dominio en la tabla los llevó a sumar 95 puntos, cuatro más que el Napoli. Ganaron 30 de 38 y no soltaron el primer lugar, desde la jornada 28, cuando doblegaron al Udinese dos por cero. Fue la séptima liga en fila y última para Buffon, quien se marchó al PSG al final da la campaña

El cuarto doblete nacional llegó con la décimo tercera Copa Italia de la historia, tras golear al Milan cuatro por cero. Números nunca vistos en el fútbol italiano.

Su camino en la Champions finalizó en cuartos de final, ante el Real Madrid de Cristiano Ronaldo. El portugués marcó dos de los tres goles en la ida en Torino, incluida la magistral chilena que arrancó aplausos del público. En la vuelta, la Juve ganó tres por uno, pero no le alcanzó. Cristiano anotó de penal en el descuento, para clasificar a los merengues a la siguiente fase.

2018-2019

La Juve comenzó la temporada con el fichaje estrella de Cristiano Ronaldo, además del Douglas Costa, Joao Cancelo y el regreso al equipo de Bonucci. La fortuna le volvió a sonreír al club, al ganar la Supercopa de Italia al Milan, con gol de Cristiano, quien sumaba su primer título con la entidad. Fue la octava copa, también un récord absoluto.

El equipo ganó el octavo scudetto en fila y el quinto y último para Allegri, implantando una marca en Europa de más ligas consecutivas. Acumularon 90 puntos en la tabla, 11 más que el Napoli. Ganaron 28 de los 38 encuentros, dominando el campeonato de principio a fin. También fue el octavo gallardete para Chiellini y Barzagli.

Quedaron fuera de la Copa Italia en cuartos de final, al ser goleados por el Atalanta tres por cero. Así rompieron una cadena de cuatro finales consecutivas. En la Champions, habían superado al Atlético de Madrid con el histórico triplete de Cristiano Ronaldo, pero se marcharon en cuartos de final ante el sorprendente Ajax. Empataron a uno en Holanda y perdieron dos por uno en Italia.

Allegri se marchó del equipo al final de la temporada, dejando una cantidad de títulos y récords difíciles de superar. Marcó la historia contemporánea de una Juventus en la que no todos se consagran. Fue el arquitecto de una aplanadora italiana.

Fotos: Juventus.

Carlo Ancelotti, el técnico que regresó al Milan a la gloria

Tony Cittadino (Mallorca).- El Milan de Carlo Ancelotti fue el último gran ciclo victorioso del equipo rossonero. La mentalidad ganadora se demostró con resultados y una camada de jugadores que divirtieron al mundo con un juego vistoso y ofensivo. Durante ocho años, “Carletto” dejó un palmarés envidiable: dos Liga de Campeones, dos Supercopa de Europa, un Mundial de Clubes, una liga, una Copa Italia y una Supercopa de Italia.

Su carrera como técnico comenzó en 1994, cuando fue el asistente de Arrigo Sacchi en la selección italiana del Mundial. Fue su primera experiencia en el banquillo, tras ser jugador del Parma (1976-1979), la Roma (1979-1987) y el Milan (1987-1992), casualmente también dirigido por Sacchi. Fue un estratega fundamental en su estilo de ver el fútbol, por su ordenada y rígida forma de trabajar.

Sin embargo, Ancelotti se ha caracterizado por ser un dirigente pacífico, que da confianza a sus jugadores. Un motivador. Esa ha sido la clave de su éxito. “Hay quienes piensan que porque soy un líder calmado, soy débil. No estoy de acuerdo. Tampoco lo están quienes jugaron conmigo o para mí. Mi calma es una fuerza, que transmite poder y autoridad”, dijo en su libro “El leader calmo, Carlo Ancelotti”, escrito por Chris Brady y Mike Forde en 2016.

Su debut como estratega fue en la temporada 1995-1996 con la Reggiana. Logró el ascenso a la Serie A, luego de 41 juegos, en los que dejó balance de 17 victorias, 14 empates y 10 derrotas.

Su próximo destino fue el Parma, club en el que comenzó a dar sus primeros destellos. En la temporada 1996-1997, finalizó en el segundo lugar con 63 puntos, a dos de la Juventus. En la siguiente campaña, quedó en el sexto lugar con 57 unidades.

Su primera gran experiencia con un equipo de nivel, fue con la Juventus. En la zafra 1999-2000 sólo alcanzó a ganar la Copa Intertoto de la UEFA. Perdió la liga en la última jornada, al caer ante el Perugia un gol por cero, en un partido jugado en un diluvio. La Juve, que hasta llegó a tener nueve puntos de diferencia, finalizó con 71 unidades, uno menos que la Lazio.

La situación fue similar en la contienda 2000-2001. La Vecchia Signora quedó en el segundo lugar con 73 puntos, dos menos que la Roma. Al finalizar la campaña, Ancelotti fue despedido. Su idea,  era regresar al Parma, club con el que había un acuerdo verbal, pero el director general del Milan, Adriano Galliani, lo convenció con una llamada telefónica. Llegó en noviembre de 2001, para sustituir al turco Fatih Terim.

Así regresaba al equipo con el que ganó como jugador dos liga, una Supercopa de Italia, dos Champions League, dos Supercopa de Europa y dos Copa Intercontinental. “El Milan era mi familia y a la familia es la primera a la que hay que demostrar lealtad. Comencé en noviembre de 2001 y los primeros seis meses no fueron fáciles”, expresó en su libro. El conjunto terminó la campaña 2001-2002 en el cuarto lugar con 55 puntos.

La primera Champions

Ancelotti le cambió la cara al club y los resultados se comenzaron a ver en la temporada 2002-2003. En el mercado se reforzaron, entre otros, con dos jugadores de lujo: el mediocampista Clarence Seedorf y el defensa Alessandro Nesta.

“Nesta estaba en el mejor momento de su carrera y era tan importante para mí, que tuve que convencer a Berlusconi. Le recordé que todos queríamos ganar la Champions y con él lo haríamos.  Le dije, usted me da a Nesta y yo le doy la Champions”, rememoró Ancelotti.

El Milan tenía un equipo compacto, que jugaba al clásico 4-4-2. Dida estaba en el arco y la defensa era integrada por Alessandro Costacurta, Paolo Maldini, Kakha Kaladze y Nesta. El mediocampo tenía a Gennaro Gattuso, Andrea Pirlo, Rui Costa y Seedorf. El ataque estaba integrado por una de las mejores duplas del momento: Andriy Shevchenko y Filippo Inzaghi.

“En esa temporada llegaron Nesta, Seedorf y también Rivaldo. Teníamos a Rui Costa y estos fueron mis jugadores claves. Cuando empecé, el Milan no daba el espectáculo que quería Berlusconi y tuve que cambiar el estilo de juego, para tener feliz a la dirigencia y a los fanáticos”, recordó en su libro.

Pero manejar los egos del vestuario no fue fácil. Debió, como todo entrenador, imponerse por el bien del equipo. “En mi primera temporada, había un partido de Champions en el que dejé a Rivaldo en la banca. Le dije que jugaría tres días más tarde y me dijo que no, porque Rivaldo no era suplente. Le dije que esta sería su primera vez. Se levantó y se fue a su casa”.

Uno de los aspectos claves que cambió en el Milan, fue que la organización contara con un restaurante en la ciudad deportiva de Milanello. “Que los jugadores coman juntos, ayuda a que hagan grupo. Además se siente como una familia y esta era la cultura del Milan. En otras sociedades es diferente. Por ejemplo, en la Juventus me sentí como en una gran empresa. Las relaciones con los directivos eran más formales y en esa época no había un centro deportivo. Entre el Milan y yo siempre hubo una sintonía natural. Con la Juve, no”.

El club terminó en el tercer lugar de la liga con 61 puntos, detrás del Inter (65) y la Juventus (72), pero el gran golpe lo dio en la Liga de Campeones. Los rossoneros vencieron a la Juve en la gran final, disputada en Manchester. Fue la primera entre equipos italianos. Luego de empatar sin goles en 120 minutos, se impusieron en penales tres por dos. Ganar la Champions le permitió a Maldini igualar a su padre Cesare, quien también fue campeón de Europa con el club en la zafra 1962-1963. Justo 40 años después.

“En el Milan tuve la suerte de tener a un líder como Maldini. Tenía un carácter fuerte y no tenía miedo de nada. Siempre era positivo. También estaba Pirlo. Era más solitario y tímido, pero era un líder técnico. Un ejemplo de cómo jugar. Nesta era un modelo diferente a Maldini y también Gattuso, a su manera”, sostuvo Carlo, que es uno de los siete dirigentes en ganar la Champions como jugador y como técnico.

Tres días después de proclamarse rey de Europa, el Milan ganó la Copa Italia ante la Roma. Habían empatado a dos goles en el partido de vuelta, luego de ganar en la ida cuatro por uno. La entidad vivía días dorados, como en la historia reciente con Sacchi y Fabio Capello, situación que mantenía contento al presidente del equipo, el político Silvio Berlusconi. Con el Premier tuvo buenas relaciones, pero trataba de mantenerlo al margen.

“Entendí rápido que debía mantenerlo contento. La tradición del Milan es jugar un fútbol vistoso, mientras que la de la Juve es ganar. Entendí que ningún esquema táctico es más importante que el presidente del club. Sí Berlusconi quería ir al vestuario a bromear, tenía que darme cuenta al final que ese era su vestuario. Se lo permití, incluso, antes de la final de la Champions en 2003”, sostuvo en el texto.

Se consolidó el proyecto

La temporada 2003-2004 comenzó con la derrota ante en la Juve en la Supercopa de Italia. Tras empatar a un gol, cayeron en penales cinco por tres. Sin embargo, tres semanas más tarde, volvieron a celebrar. El Milan se quedó con la Supercopa de Europa, al vencer al Porto por la mínima diferencia, gracias a un tanto de Sheva.

Había motivos para seguir festejando. Dos brasileños de calidad de sumaban al equipo. El defensa Cafú llegó desde la Roma para reforzar la zaga y el mediocampista Kaká desde el Sao Paulo, para fortalecer el mediocampo y darle profundidad ofensiva.

Fue el momento del cambio táctico, para mantener el 4-4-2. No había espacio para todos, así que Ancelotti optó por retrasar un poco más en el campo a Pirlo y adelantar a Kaká, para tener equilibrio. Dejó de jugar con cuatro en línea, para hacerlo con cuatro en forma de rombo.

“En el medio sector tenía a Pirlo, Seedorf, Rui Costa y Kaká. Al comienzo les dije que si no se adaptaban al nuevo sistema, uno iría a la banca. Lo entendieron. Pirlo terminó jugando un poco más atrás y Kaká, más adelante”, explicó Carletto, quien también debía dar espacio a jugadores como Gattuso y Massimo Ambrosini.

La jugada salió bien, porque además transformó el juego de Kaká, quien tuvo más protagonismo. Al finalizar la campaña, fue el Futbolista del Año de la Serie A. Era el preludio de una gran carrera. Ancelotti también alternó el 4-4-2 con el famoso “Árbol de Navidad”, el sistema 4-3-2-1 con el que jugaba con un solo atacante.

“El club me dio la posibilidad de cambiar jugadores y transformar el equipo, de acuerdo a mi visión. Ganar la Champions en 2003, consolidó la conciencia de los jugadores de ser parte de un gran club. Tomaron mejor la idea de que no siempre podían jugar. Eso hizo más fácil la relación. Todos eran campeones”, dijo el técnico en su libro.

El 21 de febrero de 2004, vencieron al Inter en un “Derby della Madonnina” electrizante. El equipo nerazzurro se fue al descanso con una ventaja de dos por cero, pero los rossoneros remontaron en la etapa complementaria y sellaron el triunfo con un golazo de Seedorf en el minuto 85.

Al holandés lo definió como un gran jugador y de carácter fuerte. “Tenías que decirle bien qué querías, porque si no te hacía todo. Cuando llegó en 2002, tuvo problemas con los compañeros, porque se sentía responsable por los demás. Era su carácter. Al final tuve que decir que él no era el entrenador y no debía hablar así. Era un líder. Pero ya teníamos a Maldini y tuvimos que buscar un equilibrio”.

El Milan terminó la temporada como campeón de Italia con 81 puntos, 11 más que la Roma. El ucraniano Shevchenko fue el líder goleador de la liga con 24 tantos, siendo la segunda vez que lo alcanzó. En la temporada 1999-2000 también sumó dos docenas de goles. Al final del año, Sheva se quedó con el Balón de Oro.

En la Copa Italia quedaron eliminados en la semifinal, al caer en los dos partidos ante la Lazio con global seis por uno. En la Champions, el recorrido se acabó en los cuartos de final. Fueron goleados en la espectacular remontada del Deportivo La Coruña. Los italianos habían ganado 4-1 en la ida jugada en San Siro, pero perdieron 4-0 en la vuelta en Riazor. Fue el partido más gris del ciclo hasta el momento.

La pesadilla de Estambul

La campaña 2004-2005 inició con otro título. El Milan superó a la Lazio tres goles por cero, para ganar la Supercopa de Italia. Entre los refuerzos adquiridos, destacó el delantero argentino Hernán Crespo y el defensa holandés Jaap Stam.

En diciembre perdieron la final de la Copa Intercontinental contra el Boca Juniors. También en penales. Empataron a uno en 120 minutos y en la tanda decisiva, los argentinos se impusieron tres por uno en Yokohama.

Finalizaron en el segundo lugar de la Serie A con 79 puntos, siete menos que la Juventus, pero al año siguiente el título fue revocado por el escándalo de Calciopoli y no fue asignado. La Copa Italia volvió a ser imposible, al caer en cuartos de final ante el Udinese con global de seis por cuatro.

En la Champions ocurrió la pesadilla de Estambul. El Milan ganaba cómodamente tres por cero en la primera parte. Maldini marcó al primer minuto y le siguió un doblete de Crespo (39’ y 44’), pero se dejó empatar por el Liverpool en la etapa complementaria. Tres goles en seis minutos de Gerrard (54’), Smicer (56’) y Xabi Alonso (60’). Los ingleses se quedaron con la “orejona” en la tanda de penales tres por dos, en una de las remontadas más espectaculares de la competición.

“En esa final tuvimos una calidad de juego impecable, que nunca había visto en finales. Fue una desilusión muy grande. La gente dice que dejamos de jugar en el segundo tiempo y no es cierto. El Liverpool jugó bien seis minutos y nosotros 114”, recordó en su libro.

Aseguró que la reacción del Liverpool lo dejó sin tiempo para hacer los ajustes. “Cuando marcaron el primer gol, estábamos jugando tan bien, que pensé que pronto marcaríamos el cuarto. Luego anotaron el segundo y pensé en hacer un cambio, para reforzar la defensa. El tercer gol llegó sin poder hacer nada. Después de esos seis minutos de locura, logramos retomar el control del juego y podíamos haber marcado”.

En ese momento tan difícil, sintió el apoyo de la organización. “El club permaneció compacto. Nadie nos puso en discusión. Obviamente nos dolió, pero tratamos de no dramatizar. Al comienzo de la temporada siguiente, éramos brillantes. La derrota lejos de cortarnos las piernas, nos fortaleció”, confesó el italiano.

Por su parte, Nesta absolvió de toda culpa a su director técnico y lamentó que no pudiera ser uno de los cobradores en la tanda de penales. “Creo que su único error fue no apuntarme en la lista. Contra la Juventus en Manchester lo hizo y marqué. La gente cree que la derrota fue su culpa. Yo creo que fue nuestra. Jugamos el mejor primer tiempo de todos y, en el descanso, nos dijo en el vestuario que el juego todavía no estaba decidido. Que saliéramos a marcar otro gol y si era posible, otro más. Sólo así, estaríamos seguros. Pero concedimos libertades al Liverpool y nos costó la final”, dijo en el libro de Ancelotti.

Temporada en blanco

En la campaña 2005-2006 sumaron de refuerzo al delantero Alberto Gilardino, quien llegó procedente de la Fiorentina. También al delantero Christian Vieri desde el Inter y al lateral izquierdo checo Marek Jankulovski, desde el Udinese.

Pero fue una temporada sin títulos para la entidad rossonera. En la Champions, cayeron en la semifinal ante el Barcelona, a la postre el equipo campeón. Perdieron en San Siro con gol de Ludovic Giuly (67’) y empataron a cero en el Camp Nou. Sheva terminó como líder goleador de esa edición con nueve tantos.

En Copa Italia, el Palermo los eliminó en octavos de final con global de tres por uno y en la Serie A habían finalizado en el tercer puesto con 58 puntos, pero luego le revocaron 30 unidades por el escándalo de Calciopoli que se destapó en esa campaña.

Para entonces, se fortalecían los rumores que aseguraban que Berlusconi no estaba contento con el rendimiento del club y le hacía las alineaciones a Ancelotti, algo que  el técnico siempre negó y reconfirmó en su libro.

“Todos pensaban que Berlusconi me presionaba, pero no era cierto. Siempre estaba muy presente. Cuando ganábamos, entonces me decía quiero que juguemos con este atacante y seamos más ofensivos. No es una opinión, es que lo quiero. Pero siempre le explicaba mis argumentos. Después de una victoria, le gustaba explicarme con cuál jugador me hubiera hecho jugar. Pero eso lo hacía sólo cuando ganábamos”.

 

La revancha de Atenas

Todo cambió en la campaña 2006-2007. El terremoto de Calciopoli obligó a varios equipos a reestructurarse y el Milan no fue la excepción. Se marchó Sheva al Chelsea y Rui Costa al Benfica, mientras que llegaron, entre otros, los defensas Daniele Bonera desde el Parma y Massimo Oddo desde la Lazio. Además Ronaldo se incorporó en el mercado de invierno, pero no jugó hasta 2008 por someterse a un tratamiento de la tiroides.

El camino en la Serie A, terminó con un decepcionante cuarto puesto y en la Copa Italia llegaron hasta la semifinal. La Roma los despachó, tras empatar a dos en San Siro y ganarles tres por uno en el Olímpico.

Sin embargo, todas las fuerzas estaban centradas en Europa. En semifinales lograron una remontada histórica ante el Manchester United. Luego de perder tres por dos en Old Trafford, ganaron con un contundente tres por cero en San Siro, para meterse en la final. Kaká (11′), Seedorf (30′) y Gilardino (78′), sentenciaron a los ingleses en un encuentro que se jugó con una lluvia torrencial y en la que el Milan fue superior. El resultado fue corto.

El equipo de Ancelotti clasificó a la final, para medirse al Liverpool en Atenas. El Milan se sacó la espina de Estambul y venció a los ingleses dos por uno, con un doblete del “Pippo” Inzaghi (45’ y 82’). Fue la séptima y última Champions para el equipo.

“He marcado varios goles en Europa, pero hacerlo en la final de la Champions League es algo especial”, dijo Inzaghi a la UEFA luego de partido. Su compañero Gattuso, agregó: “La derrota de hace dos años estará de por vida, pero esto es otra historia diferente. Ahora nos toca a nosotros celebrarlo”.

Kaká finalizó como máximo goleador del torneo con 10 y allanó el camino para ganar el Balón de Oro y el premio FIFA World Player. Para Maldini fue su segunda “orejona” con el club.

Galliani estuvo en el Milan durante 30 años, ocho de los cuales los pasó con Ancelotti en el banquillo y se mostró feliz por la revancha. “En julio de ese año, el Milan fue el primer club del ranking de la UEFA, superando a Real Madrid y Barcelona. Sus ocho años fueron un periodo de oro. La victorias fueron muchas más que las derrotas”, dijo en el libro.

El ejecutivo agregó que la derrota en Estambul no puso en duda la continuidad del estratega. “Muchos me preguntan si le recriminamos algo y la respuesta es no. Lo apoyamos. Fue duro y tuvimos que haber ganado. Pero en cinco años, jugamos tres finales de Champions, una semifinal y unos cuartos de final. Nadie nos alcanzaba. Ni siquiera Bayern, Real Madrid o Barcelona”.

La mano derecha de Berlusconi, definió a Carlo como un gran motivador en momentos claves. “Tiene un modo particular de llevar las relaciones con los jugadores. Nunca traicionó sus orígenes, ni cambió su carácter. Tiene una gran capacidad de iluminar el ambiente en el que trabaja. Es un líder internacional y multicultural”.

Una de sus anécdotas preferidas, fue la noche antes de la final de la Champions de 2007. “Veía en el entrenamiento con él y me fijé que Inzaghi estaba presionado. No paraba ni un balón. No era él. Le sugerí a Carlo que lo dejara de suplente y salir con Gilardino como titular. Me respondió que Inzaghi era un atacante rato y que, quizás, la noche de la final sería su noche. Quizás otro entrenador me hubiera hecho caso, pero él tenía un presentimiento y era algo que le sucedía a menudo”.

 

En el techo del mundo

La temporada 2007-2008 inició con el triunfo en la Supercopa de Europa contra el Sevilla. La victoria fue de tres por uno, con tantos de Inzaghi (55’), Jankulovski (62’) y Kaká (87’), para sumar el quinto trofeo de la competición. El título tuvo en parte un sabor amargo, porque el defensa del Sevilla, Antonio Puerta, había muerto tres días antes por un paro cardio respiratorio en el juego ante el Getafe.

La zafra también inició con otro fichaje de estelar. Alexandre Pato llegó con apenas 17 años, procedente del Internacional de Porto Alegre por 22 millones de euros, una cifra récord para entonces.

En diciembre, sumaron al palmares el Mundial de Clubes al derrotar por goleada al Boca Juniors cuatro por dos. Inzaghi lideró el triunfo con par de dianas (21’ y 71’), mientras que Nesta (61’) y Kaká (61’) se sumaron a la fiesta milanista.

“No diría que la victoria es irrepetible, pero nunca la podremos olvidar. Ahora queremos festejar al máximo este evento. Nos alegramos mucho por esto, porque todo el mundo sabe que hemos recorrido un camino muy difícil”, sostuvo Ancelotti luego del juego. Su Milan sumaba el título 18 a nivel internacional, siendo el club más titulado.

Sin embargo, el ciclo comenzaba a presentar desgaste. El Catania los superó en octavos de final de la Copa Italia, con global de 3-2. En la liga, finalizaron en el quinto lugar con 64 puntos, quedando fuera de la zona Champions.

En la Liga de Campeones, quedaron fuera en octavos de final contra el Arsenal. Empataron sin goles en casa y perdieron dos por cero como visitantes. Para entonces, el Real Madrid había asomado la posibilidad de fichar a Ancelotti, pero no se dio.

“En ese momento, me contactó el Real Madrid, pero no hubo acuerdo porque dije que si el Milan no me dejaba ir, no me iría”, dijo en su libro el estratega.

Fin del ciclo

La última campaña de Ancelotti fue la 2008-2009. También fue la de Maldini. Al mismo tiempo, regresaba al equipo Shevchenko y se sumaban los fichajes estelares de Ronaldinho, David Beckahm, Gianluca Zambrotta, Thiago Silva y Mathieu Flamini.

El Milan no disputó la Champions League, pero sí la Europa League, torneo en el que quedó eliminado en los dieciseisavos de final ante el Werder Bremen con dos empates. Uno a uno en Alemania y dos a dos en Italia, pasando los teutones por marcador global.

En la Serie A, finalizaron en el tercer lugar con 74 puntos y en la Copa Italia, quedaron fuera al perder con la Lazio dos por uno en octavos de final.

“Fue un gran tiempo al Milan. Ganamos dos Champions y una liga. Me sentía como en casa, pero luego de ocho años la relación se enfrió. Berlusconi quería cambiar y yo quería ir al exterior”, dijo Ancelotti en su libro.

Galliani explicó que la decisión dejarlo ir a Inglaterra con el Chelsea, fue consensuada y la discutió con Berlusconi. “Era lo mejor para las dos partes. Él lo deseaba y la separación fue sin traumas. Carlo fue muy correcto. Dejó que el equipo decidiera, porque tenía un contrato”.

Beckham también dio buenas referencias, a pesar de jugar bajo sus órdenes solo una temporada. En el libro de Carlo, explicó que no dudó cuando se presentó la posibilidad de ir al Milan. Recordó el último día de Ancelotti en el banquillo como una jornada llena de emociones.

“Vi con mis propios ojos cuánto le querían en el vestuario. Dio un discurso muy sentido en italiano y yo le entendí la mitad, pero me conmovió. Vi llorar a como Maldini, Gattuso, Inzaghi y Nesta. Sabían que el club cambiaría, porque el hombre que hizo grande al Milan estaba por irse”.

Maldini lo definió como una persona que se molesta muy poco y que puede hacerte reír antes de una final de Champions. “No es rencoroso y tiene un corazón de oro. No necesita ser un Special One para ganar. Cuando creía equivocarse, me lo preguntaba. Cuando llegó a Milanello, era muy rígido tácticamente. Pero luego se abrió y maduró”.

Nesta tampoco dudó en decir que Ancelotti fue el mejor entrenador que tuvo en su carrera, porque le cambió la mentalidad. Contó que le dijo que no había mejor lugar para crecer que el Milan y, aunque le costó adaptase, siempre tuvo su apoyo.

“La primera vez que lo vi, fue en un entrenamiento con Italia en Milanello. Estaba al límite del campo y me dijo que al año siguiente quería verme en el Milan. Le dije que no, porque el club no me gustaba. Era de la Lazio y prefería quedarme en Roma. Tres meses más tarde, firmé con el Milan. Carlo me enseñó que aquí cada juego era una final. En la Lazio, bastaba con ganar el derby a la Roma. Me dijo que que si quería ser el mejor, tenía que seguir a los mejores, como a Maldini o Costacurta”.

Ancelotti terminó dirigiendo al club en Serie A en 423 partidos oficiales, con 238 victorias, 101 empates y 84 derrotas. Su huella en el banquillo fue más allá de los títulos y resultados. Fue un caballero y el último dirigente que dirigió al Milan con el escudo tatuado en el corazón, para llevarlo a la gloria en un ciclo exitoso.

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Roberto Baggio, el genio que Italia no supo comprender

Tony Cittadino (Mallorca).- Roberto Baggio es uno de los mejores futbolistas italianos de todos los tiempos. Su calidad con el balón se demostró una y otra vez, superando las tortuosas lesiones y jugando, prácticamente, con una rodilla. Aunque la relación con la mayoría de sus entrenadores no fue buena, el amor de los fanáticos los dividió entre el héroe de la cancha y el villano por errar el penal en el Mundial del 94. Un fallo que parece que nunca le perdonaron.

Baggio nació el 18 de febrero de 1967 en Caldogno, un pueblo de casi 11 mil personas cerca de Vicenza. En su autobiografía Una Porta Nel Cielo (2001), recordó que fue el sexto de ocho hermanos: Gianna, Walter, Carla, Giorgio, Anna Maria, Nadia y Eddy. Su madre es Matilde y su padre, Florindo, un ex jugador de fútbol y ciclista.

Su nombre fue en honor a dos jugadores estelares de la Juve e Italia: Roberto Boninsegna y Roberto Bettega. Comenzó a jugar a los 6 años y su firma con el Vicenza, su primer equipo, fue en parte gracias al párroco de la iglesia, que vio sus dotes de jugador y habló con la directiva del equipo. En 1979, anotó 42 goles y realizó 20 asistencias con el equipo juvenil de Caldogno. En total, en las juveniles llegó a marcar 110 goles en 120 partidos.

El Vicenza lo firmó cuando tenía 13 años, por 150 mil liras y debutó tres años más tarde, en la temporada 1982-1983. Sus ídolos eran los brasileños Cinesinho y Zico. La primera de sus tantas lesiones fue en 1982, en el menisco de la rodilla izquierda.

Ya en el Vicenza, había despertado el interés de la Fiorentina, la Sampdoria, el Torino y la Juventus. Su primer tanto fue el 3 de junio de 1984, ante el Brescia. Ya tenía 16 años. Irónicamente, lo haría con un penal. Como fue marcado por el destino. Un remate sutil, a ras del suelo, al lado izquierdo de la portería, engañando al arquero.

El 5 de mayo de 1985 se lesionó, dos días después de firmar con la Fiorentina por dos millardos 700 mil liras. Con el Vicenza jugó tres temporadas y en la última, la 1984-1985, anotó 12 goles en 29 partidos de la liga.“Me lesioné en el juego ante el Rimini, equipo del que era director técnico Arrigo Sacchi. Ganábamos un gol por cero, con un gol mío. Iba corriendo, me resbalé y la pierna se dobló hacia atrás. Sentí un dolor muy fuerte. Algunos pensaban que estaba fingiendo. Me rompí el ligamento cruzado anterior, la cápsula y el menisco de la pierna derecha. Ahí comenzó el calvario”, explicó al programa Sfide de la RAI.

Baggio se operó en Saint-Étienne con el doctor Bousquet. Fue el 5 junio, un mes después de la lesión. Le reconstruyeron la rodilla. La cirugía le dejó 220 puntos de sutura internos. Baggio más nunca fue igual en el campo, aunque sí supo reinventarse. En su libro explicó que se acercó al budismo por primera vez en 1987, gracias a su amigo Maurizio Boldrini. Fue dos años después de haberse lesionado.

“Cuando me lesioné, todos dijeron que debía retirarme. En ese tiempo, no lograba tener continuidad y no creía en mí mismo. Salía muy poco, porque siempre tenía que tener hielo en la rodilla y porque tenía miedo”, explicó Baggio, quien fue católico, pero no por fe, sino por costumbre.

El 12 de enero de 1988 inició su camino en el budismo y allí pudo refugiarse y salir adelante, porque se quería morir. No tenía esperanzas. Dos semanas después de la operación, pesaba 56 kilos. Había perdido 12, porque no dormía, ni comía.

“La operación fue un éxito científicamente en esos años, pero para mí fue terrible. La rodilla la tenía inflamada como un melón y la tenía sostenida por barras metálicas a los lados. Tenía un dolor terrible y estaba destruido. El dolor me traspasaba el cráneo. Era alérgico a los antiinflamatorios y los que me aplicaban, ni los sentía. Me sentía tan mal, que una vez le dije a mi madre que si me quería, que me matara, porque no aguantaba más. Era un tormento las 24 horas del día”, relató en su libro.

Su llegada a la Fiorentina

Baggio volvió al terreno de juego, luego de su traumática recuperación. Fue su primera campaña en Serie A con la Fiorentina en la zafra 1986-1987. Entre liga y Copa Italia, disputó 10 partidos y anotó tres goles.

En su libro, Baggio define a la entidad viola como su gran amor, porque creyeron en él y le ayudaron a recuperarse. “Nadie me entenderá, sino vivió lo que viví y si no conoce Florencia. Cuando llegué, era un campeón virtual. Tenía 18 años y un currículum de fenómeno, pero con una rodilla reconstruida. Estaba mal y la ciudad me amó rápido, confiando en mí, adoptándome como a su familia”.

El técnico que lo recibió fue Aldo Agroppi y nunca dudó de su talento. “Tenía prisa en recuperarlo, porque tenía enfrente a un gran jugador. Era inútil negarlo. Quería dirigir a un gran jugador y regresarle su valor. No pensaba en otra cosa”, dijo el estratega a Sfide.

El 3 de septiembre de 1986 debutó con el equipo ante el Empoli, en duelo de Copa Italia con par de tantos. Sin embargo, a las tres semanas volvió a romperse el menisco y tuvo que pasar de nuevo por el quirófano.

El 17 de septiembre de 1989 dio su primera gran muestra de su talento y su recuperación, al anotar un golazo ante el Napoli de Maradona en el estadio San Paolo. Tomó el balón desde antes del mediocampo y en una corrida triunfal, se fue quitando a los rivales con regates. Al llegar al área, superó al portero Giuliano Giuliani en el mano a mano y definió a puerta vacía.

Su crecimiento con el equipo viola siempre fue a más. Entre la campaña 1987-1988 y la 1989-1990, anotó 52 goles en 121 juegos entre liga y copa nacional. Los fanáticos soñaban con la nueva estrella del equipo, pero todo cambió justo antes del Mundial Italia 90.

Su partida a la Juventus, uno de los grandes rivales en el fútbol italiano, desató protestas en la ciudad, con un saldo fue de 50 heridos y 54 detenidos. El presidente del club, Ranieri Pontiello, explicó que la transacción fue para salvar a la entidad económicamente. “Su traspaso era una acción para evitarlo. Teníamos que igualar los balances económicos de la Fiorentina”.

Baggio dijo que quería quedarse en el club, pero se fue porque lo habían vendido. No era su deseo.

La magia en Italia 90

Baggio había debutado con la selección absoluta el 16 de noviembre de 1988 y su primer gol fue con un tiro libre, el 22 de abril de 1989 ante Uruguay. Había mucha expectativa de lo que podría hacer. Su convocatoria al Mundial, era el premio a la constancia.

Pero los días previos a Italia 90 no fueron fáciles, porque los fanáticos de la Fiorentina iban a Coverciano a increpar al jugador durante los entrenamientos. Por ese motivo, el director técnico de la selección italiana, Azeglio Vicini, debió cerrar las prácticas al público.

Debutó ante Checoslovaquia, en el tercer juego de la fase de grupos. Fue el 19 de junio de 1990 y en el minuto 77 anotó un gran gol con una jugada personal desde la mitad del campo. Un tanto parecido al que marcó con la Fiorentina en la Serie A. En esa Copa del Mundo, anotó dos tantos en cinco partidos. “Fue una emoción increíble e inexplicable, porque era mi primer juego y aseguramos la victoria”, dijo a Sfide.

Italia quedó eliminada en semifinales ante Argentina. Empataron a un gol en 120 minutos y cayeron en penales cuatro por tres. En el duelo por el tercer lugar, anotó uno de los dos tantos en el triunfo frente a Inglaterra. El segundo gol fue un penal de Salvatore Schillaci, al que Baggio le cedió para tirarlo y quedarse como líder goleador de la Copa.

La gloria con la Juventus

Baggio pasó a la Juventus y se consagró como un campeón, a pesar de admitir que no se acostumbró a la ciudad de Torino. “Il Codino”, apodado así por el presidente del club, Giovanni Agnelli, tuvo un rendimiento nunca antes visto. Marcó 102 goles en 171 juegos, entre la temporada 1990-1991 a la 1993-1994, la campaña previa al Mundial, perforó 22 veces las redes en 41 choques en todas las competiciones.

El momento más duro de su primera zafra con la Vecchia Signora, fue el regreso al Artemio Franchi de Florencia, donde se negó a tirar un penal por respeto a su antiguo club. Fue el 7 de abril de 1991 y el conjunto local ganó uno por cero. A pesar de ello, los fanáticos lo pitaron hasta el cansancio.

“No lanzar el penal era una decisión que habíamos tomado el día anterior, con el director técnico Luigi Maifredi. Si fallaba, entonces dirían que lo habría hecho a propósito”, expresó Baggio en Sfide. El propio estratega, confirmó la versión del jugador. “Camino a Florencia hablé con él y dijo que si eventualmente se pitaba un penal, no quería lanzarlo. Ganas tendría, pero no quería para evitar polémicas”.

En la contienda 1991-1992 llegó Giovanni Trapattoni como director técnico y se dio la tan esperada explosión de Baggio. Fue clave para ganar la Copa UEFA 1992-1993, al anotar par de goles en la victoria de tres por uno en la final ante el Borussia Dortmund. Alzó la copa como capitán y logró su primer trofeo internacional. “Fue algo bellísimo, porque fue la coronación de un año difícil”.

Al final del año 1993, ganó el Balón de Oro, siendo el cuarto italiano luego de Omar Sivori (1961), Gianni Rivera (1969) y Paolo Rossi (1982). También se quedó con el galardón FIFA World Player.

En su última campaña, la 1994-1995, anotó 14 dianas en 29 duelos en todas las competiciones y alcanzó el doblete con el título de liga y la Copa Italia, ahora con Marcello Lippi como estratega. En cinco temporadas con los bianconeros, jugó 200 partidos y marcó 115 goles.

La decisión de marcharse la tomó luego de que Bettega le comentó que si quería quedarse, debía rebajarse el sueldo a la mitad. “En el invierno había explotado Alessandro Del Piero y la directiva no tenía ganas de apostar por un jugador como yo, con 28 años y un sueldo alto. Estaba contento por Del Piero, porque lo vi crecer en los entrenamientos. Confiaba en mí, me pedía consejos y lo ayudaba”, recordó “Il Codino en su autobiografía”.

El tormento de Pasadena

Su segundo Mundial fue el de Estados Unidos 1994. En su libro describió el episodio de la final ante Brasil como una carga que siempre lo acompañó. Fue el domingo 17 de julio. Cómo olvidarlo. Antes de que arrancara la Copa del Mundo, su líder espiritual budista Daisaku Ikeda, le dijo, lo que a su juicio, era una profecía: “Ese Mundial lo ganarás o lo perderás en el último segundo”.

Baggio dijo que esas palabras las analizó día y noche y que la molestia en la pierna derecha que venía arrastrando del juego ante Bulgaria, no era impedimento para poder jugar el partido decisivo, a pesar de las críticas de algunos medios de comunicación y fanáticos.

El 10 de Italia ejecutó el último penal de la tanda, pero la pelota se marchó por encima del travesaño y Brasil se llevó la copa. “No basta cerrar los ojos para no verlo. Es como si lo reviviera todas las veces. El vuelo de la pelota, el silencio de mis fanáticos, los gritos de los otros, el abrazo de Gigi Riva. Pero ningún abrazo podría curar mi soledad. Una vez más, estaba solo”.

El estelar delantero aseguró que su vida nunca fue igual, después de ese momento. Se sintió señalado y fue hasta injusto, porque Italia llegó a la final por sus dos goles ante Nigeria, su diana ante España y su doblete frente a Bulgaria.  Además, antes que él habían fallado Franco Baresi y Daniele Massaro, algo que quizás pocos recuerdan. Si Baggio hubiera marcado, igual Brasil tenía una oportunidad más.

“Los años siguientes fueron los peores. No era yo. La carga hizo que olvidara los regates de mi infancia. Nunca había llegado hasta el fondo, porque perder en el campo está bien, pero no perder por un penal. Uno no debería ni siquiera festejar después de la victoria, porque no es una victoria. Nunca. El balón se fue muy alto. Es para reír, porque casi nunca fallé penales y los que fallé, me los pararon”, agregó en el libro.

Su amargo y triste relato no queda allí. “Uno ve al centro de la portería, a media altura, sabiendo que el portero se lanzará al otro lado. Pero la pelota agarra otro destino, como llevada al cielo por una mano invisible, tres metros por encima del travesaño. Los brasileños dicen que fue el gran Ayrton Senna. Pero lo único que queda es el dolor, con el que tienes que aprender a vivir”.

Afrontar la realidad no fue fácil. “Ese penal lo lancé luego, tantas veces. En los sueños, en el pasillo de la casa, hasta en la televisión y siempre marqué. Pero en los sueños, todo es diferente. La noche es una tortura, pero en la mañana estoy tranquilo. Voy al punto penal y antes de chutar, sé que marcaré. Cuando termina el sueño, despierto sonriente, como si hubiera anotado de verdad. Como si la carga se hubiera acabado. Pero es una ilusión. El peso se mantiene”.

Su paso por el Milan

En la temporada 1995-1996 pasó al Milan del poderoso político Silvio Berlusconi, club con el que anotó siete goles en 28 juegos y ganó el segundo título de liga de su carrera, ahora con Fabio Capello como dirigente. A pesar de su rendimiento, no fue convocado por Sacchi para la Eurocopa 96. De hecho, su presencia en la selección se fue reduciendo luego del Mundial.

“Cuando la Juve cambió de directiva, entendí que no estaba en sus planes. Elegí al Milan, porque fueron los que más me quisieron o los que me lo hicieron entender mejor. Me querían desde que estaba en la Fiorentina. Ahora estaba con Capello, ganando otro scudetto y con jugadores como Weah, Savicevic y Maldini”, dijo Baggio en su autobiografía.

En la zafra siguiente, anotó cinco dianas en 23 choques de la Serie A, pero se planteó nuevos horizontes. “Cuando Capello regresó a final de temporada, me dijo que no tenía más espacio para mí. Entonces fue momento de buscar otro equipo, porque faltaba un año para el Mundial. En esos años, gané todo lo que se podía ganar. Lo hice a mi modo. Trabajando duro”.

Baggio consideró que su firma con el equipo lombardo fue sencilla. “La Juve quería llevarme al Inter y yo dije, ‘no señor’. El Milan me había comprado moralmente en 1990, pero no se dio. Con Capello estuve bien al inicio, pero luego no. Cuando el juego se ponía bueno, me sacaba. Decía que era para cuidarme”, agregó.

La relación con el técnico se fue deteriorando sin freno. “Cuando se fue del Milan, parecía que quería arreglar cuentas con el equipo. Ya nadie lo soportaba en el vestuario. Una vez luego de ganar el scudetto, veníamos de regreso en un viaje de pretemporada y comenzó a decir cosas con doble sentido sobre mi talento. Decía que yo no aceptaba las sustituciones y que era mimado por la prensa”.

El 10 sintió que comenzaba a molestar y no quería ser un estorbo. “Entendí que era la hora de quitarles un problema. Me tenía que ir y me fui, aunque no me dolió como en el pasado. Había madurado. Solo quería conseguir un equipo en el que tuviera espacio”, explicó y recordó que con Berlusconi tuvo una mejor relación “porque además era diferente de Agnelli. Menos formal y más directo”.

Goleador en el Bologna

Su quinto uniforme lo vistió en la temporada 1997-1998, junto antes del Mundial. Luego de estar en los planes del Parma, se cayó la negociación. El Bologna lo había firmado y tuvo un rendimiento excelente, con 22 goles en 30 juegos. Fue la temporada en la que más goles firmó en su carrera, desde que anotó 21 para ganar el Balón de Oro. Sin embargo, no fue suficiente y el equipo terminó en el octavo lugar con 48 puntos.

Aquí también tuvo roces con el director técnico Renzo Ulivieri, quien lo dejó fuera de las convocatorias ante sus ex equipos Milan y Juventus. “El entrenador hace sus escogencias técnicas y pagué por eso, pero siempre pensé primero en el equipo”, explicó en Sfide.

“Ulivieri no me quería y lo dejó bien claro. Una vez no jugué por sanción y al regresar, la banda de capitán la tenía Marocchi. Me dijo que la semana que viene me la regresaba, pero nunca lo hizo. Más nunca fui capitán”, rememoró en su autobiografía.

Baggio anotó ocho goles en los últimos cinco partidos de la temporada, quedando en pleno estado de forma para el Mundial Francia 1998. Al final, se ganó la convocatoria del ahora director técnico Cesare Maldini. “Cuando me llamó para darme la noticia, pensé que era un chiste. Era una convocatoria de emergencia”.

La aventura de Francia 98

Su tercer Mundial fue el de Francia 1998, al que llegó peleando la titularidad con Del Piero, el ahora estelar jugador de la Juventus por el que la Vecchia Signora decidió apostar tres años antes en detrimento de Baggio.

“Me sentía parte del grupo, era feliz y confiaba en mí. Pero se hablaba de espacio limitado y de una rivalidad con Del Piero, que nunca existió”, dijo en su libro. El delantero disputó cuatro juegos y anotó dos goles, pero rara vez fue titular. Fue el primer jugador italiano en marcar en tres Copas del Mundo diferentes.

En el debut ante Chile el 11 de julio, dio una asistencia magistral a Christian Vieri y anotó el gol del empate a dos desde el punto penal. Otra vez, con el reto de los 12 pasos. “Pensé que si lo fallaba, me tendría que ir del país. En esos segundos, me pasó de todo por la cabeza”.

Baggio marcó con un remate bajo, a la derecha del portero. El otro tanto fue ante Austria. Italia quedó eliminada por tercer Mundial consecutivo en penales, ahora ante Francia. En la prórroga, falló el Gol de Oro con un remate cruzado espectacular, que salió fuera por poco.

“Cuando vi que falló Di Biagio desde el punto penal, me dieron ganas de llorar otra vez. Entendí que otra se había acabado y, de nuevo, de mala manera. Tenía un sabor de derrota muy amargo”.

El Dream Team del Inter

Luego del Mundial, volvió a cambiar de equipo. Ahora regresaba a Milán, para jugar con el Inter. Baggio se dio el lujo de estar en los tres grandes de Italia. Con el equipo nerazzurro, conformó una delantera de ensueño con Ronaldo e Iván Zamorano y luego con Álvaro Recoba. Estuvo dos temporadas y en todas las competiciones sumó 17 goles en 59 juegos.

“Fui al Inter, porque quería jugar la Champions y tenía 31 años”, recordó. En la primera contienda, estuvo a cargo de Luigi Simoni. El 26 de noviembre de 1998 se lució ante el Real Madrid en el Giuseppe Meazza, al anotar un doblete en la victoria de tres por uno y encaminar la clasificación a la segunda ronda.

En la segunda zafra tuvo problemas con el director técnico Lippi, quien estuvo al frente en la 1999-2000 y ya lo había dirigido en la Juve. En la primera vuelta, sólo jugó cuatro partidos y como suplente. “Jugaba el tiempo que me dejaban, pero tampoco es que tenía una varita mágica para entrar y cambiar los partidos. Nunca fui un jugador rompe grupos, ni que generara polémicas en el vestuario”, declaró en Sfide.

“Lippi me hizo al guerra, sin parar un minuto. Sin motivarme, sin lógica. No bastaban mis lesiones en la rodilla. Tenía que comer lo que él quería y si hacía un regate de más, se molestaba. Si un compañero me aplaudía, era peor. Algo nunca visto. Me vi reducido a los suplentes de los suplentes. Cada provocación suya, me fortalecía más. Me quiso destruir y no pudo”, describió en su autobiografía.

El 23 de mayo del 2000, el Inter debió jugar ante el Parma un partido de desempate, para dirimir el boleto a la Liga de Campeones. Ambas oncenas estaban igualadas en el cuarto lugar. Marcó un golazo de tiro libre en toda la escuadra superior izquierda y luego otro tanto más, ante el nobel portero Gianluigi Buffon.

Al final del encuentro, dijo a los micrófonos de la RAI. “Soy un profesional serio y lo demostré también este año, a pesar de todos los problemas que he tenido y sobre todo los que tuve con el entrenador”.

Era el enésimo capítulo de una polémica con un director técnico. Sin embargo, no se consideraba caprichoso o divo. “Nunca me comporté así. No, al menos, de forma consciente. Mi maldición es que tengo un sentimiento fuerte de justicia. Soy rebelde y eso no gusta. No me gustan las discriminaciones. Pero a la vez, soy una persona educada y controlada”, recordó en su libro.

El héroe del Brescia

Baggio no fue convocado por Dino Zoff para jugar la Eurocopa 2000, en la que Italia perdió la final ante Francia. Fue otra puñalada al corazón. Estuvo un tiempo sin contrato, a pesar de tener ofertas de Alemania, Inglaterra, España y Japón. Su prioridad era quedarse en Italia, cerca de la familia.

En el país de la bota, hubo intenciones por parte del Napoli, Udinese y Reggina. Para firmar con un club, quería contar con tres requisitos básicos. “Que el equipo jugara en la Serie A,  que estuviera cerca de mi casa y que me garantizaran la titularidad”.

Con esas condiciones, llegó  a un acuerdo con el Brescia, club con el que se retiró tras cuatro años. Jugó desde la temporada 2000-2001, hasta la 2003-2004. En total, estuvo en 101 partidos y anotó 46 goles en todas las competiciones.

El director técnico Carlo Mazzone lo recibió como a un hijo o mejor dicho, “como un hermano gemelo”, como lo describió, y el presidente del club Luigi Corioni hizo el esfuerzo para contratarlo. “Contratar a Baggio es un privilegio de pocos. Se dio la posibilidad de traerlo, a pesar de que su manager pretendía demasiado”, expresó el directivo a Sfide.

El contrato se firmó con una clausula curiosa. La estadía de Baggio en el Brescia, dependía al mismo tiempo de la de Mazzone. Si el técnico se iba, él también lo haría. “Es un jugador educado, profesional, puntual, generoso y es un ejemplo para todos. Si además me hace ganar, no puedo hablar mal de él”, expresó el técnico.

Durante su estancia en el Brescia, Baggio compartió con jugadores como Pep Guardiola y los jóvenes italianos Andrea Pirlo y Luca Toni, a la postre campeones del mundo en Alemania 2006.

Baggio dijo que Mazzone fue el mejor técnico que tuvo en su carrera. “Fue el que me hubiera gustado encontrar desde el comienzo. Sincero, no era hipócrita y no le gustaba el autoritarismo. Si el fútbol fuera dirigido por personas como él, fuera el mismo que soñé desde niño. Las estrellas no tuvieran miedo de manifestarse, los jóvenes no tuvieran prisa en madurar y los profesionales serían más honestos”, reflexionó en su libro.

Para entonces, buscaba su cuarto Mundial y tenía un entrenador en quién confiar. Tenía  la fe y la convicción de que quedarse en Italia era la decisión correcta. No se fue a Japón, porque quería seguir luchando por estar en la selección.

“En ese momento llamé a Trapattoni y le consulté si era bueno ir a Japón, porque tenía una oferta espectacular. Si no me hubiera dado esperanzas de ir al Mundial, aceptaba la oferta. Pero me dijo que me estaría siguiendo y que todo dependía de mi. Fue muy claro. Sabía que iba a ser difícil, pero había una posibilidad”, dijo en su autobiografía.

Pero su físico volvía a poner en duda su talento. El 23 de diciembre del 2000 se lesionó  en un juego ante el Lecce, tras cobrar un tiro libre y sufrir una lesión muscular.

El 24 de febrero del 2001 regresó al campo ante la Fiorentina en Florencia y marcó dos tantos que le dieron el empate a dos al Brescia. Uno fue un tiro libre que pegó en el travesaño y entró, dejando parado a Francesco Toldo.

El 1 de abril de 2001, anotó el golazo del empate a uno ante la Juventus en el Delle Alpi. Un pase en profundidad magistral del novato Pirlo, fue bajado de primera por Baggio con su pierna derecha, regateó al portero Edwin van der Sar y definió a puerta vacía.

“Fue un gol muy bello y un punto vital para nosotros. En especial, por cómo bajé el balón. Lo hice de primera y pude driblar al portero. Cuando comenzó la jugada, ya lo había pensado. Son decisiones que tienes que tomar rápido y todo salió. Casi nunca sale, pero cuando sucede, la satisfacción es triple. Si no lo intentas, sólo harás goles normales”, señaló en su libro.

Veinte días más tarde, también perforó las redes ante el Napoli, con un tiro libre, llevando adelante una remontada espectacular en la tabla. Salieron del descenso y terminaron en el séptimo puesto.

En la campaña 2001-2002 arrancó con ritmo demoledor, con ocho goles en ocho jornadas. El 30 de septiembre del 2001, anotó par de tantos en el segundo tiempo para darle el empate al Brescia en el derby frente a la Atalanta.

En la décima jornada, anotó ante el Piacenza, pero salió lesionado. Se recuperó y volvió a jugar el 28 de octubre, contra el Venezia. Baggio recibió una falta por detrás y se temió lo peor por su rodilla izquierda. Reingresó al campo y anotó un gol de penal en la segunda etapa. Minutos más tarde, se cayó sólo en el campo. La rodilla izquierda había sufrido una distorsión de primer grado, pero sin afectar a los ligamentos.

Al legar a casa, estuvo rezando seis horas. Estuvo tres meses fuera, a pesar de que al principio se hablaba de un par de semanas. Su recuperación fue en tiempo récord.  El 30 de enero ante el Parma en partido de semifinal de Copa Italia, se volvió a caer solo con fuertes dolores en la rodilla izquierda. “Durante media hora no la pude mover, porque era un dolor muy fuerte”, explicó. Esta vez sí se había roto los ligamentos cruzados. Se esperaba que debía estar fuera ocho meses, pero se recuperó en 76 días.

El 12 de febrero comenzó la rehabilitación, que realizó con el balón de la Copa del Mundo. Su deseo de jugar el Mundial 2002, con 35 años, lo mantenía motivado. El 21 de abril volvió una vez más a jugar, ahora ante la Fiorentina. Entró al minuto 71 y anotó par de tantos, para mantener la pelea por evitar el descenso.

Llegó el último juego de la temporada contra otro ex equipo, el Bologna. Fue el 5 de mayo de 2002. Baggio cobró un penal que le detuvo su compañero de selección en el Mundial del 94, Gianluca Pagliuca, pero le quedó el rebote y marcó el dos por cero. El Brescia ganó tres por cero y mantuvo la categoría, por segundo año seguido.

A pesar de la gran recuperación que tuvo, no pudo ir al Mundial. Trapattoni no lo convocó. No había espacio, porque el ataque estaba integrado por Vieri, Totti y Del Piero. “El técnico me llamó y me dijo que no me podía convocar, porque no me veía al 100%. Le dije que estaba bien, que todas las pruebas eran positivas y que todavía quedaba un mes para el Mundial. No pude convencerlo. Me dijo que ya tenía la convocatoria lista”, declaró a Sfide.

Baggio no vio los partidos de la selección, porque pasó sus vacaciones en Argentina. Casualmente, regresó a Italia el mismo día que el grupo regresó eliminado de Corea y Japón. En la 2002-2003 logró los 200 goles en Serie A y el 300 de su carrera, también de penal. Esa campaña terminó anotando 12 dianas y en la siguiente, también coleccionó una docena.

A pesar su estado de forma, Baggio también se quedó fuera de la Eurocopa 2004. Su retiro con la selección fue un partido amistoso ante España, jugado el 26 de abril de 2004 en el estadio Luigi Ferraris de Génova. Terminó uno a uno y jugó 87 minutos.

Su último partido en la Serie A fue el 16 de mayo ante el Milan en San Siro, que lo despidió con una ovación merecida y con Maldini como capitán. Así puso fin a una mágica trayectoria, que finalizó con 205 goles en Serie A y su dorsal 10 fue retirado en el Brescia. Un justo reconocimiento para un fuera de clase incomprendido en Italia.

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Albertini cree que el fútbol italiano podría reanudarse en mayo

ESPN.- Demetrio Albertini, responsable de formación de la Federación Italiana de Fútbol, confía en que la Serie A «vuelva a arrancar a principios del mes de mayo», aunque admite que, ahora mismo, hay «muchos escenarios abiertos».

«No se descarta que la Serie A se juegue durante los meses de verano, pero tampoco que se cancele la temporada o que se dispute siguiendo un sistema de ‘play-off’ y de promoción de descenso. De hecho, ya estamos trabajando con estas posibilidades, pero es muy complicado poder calcular plazos en este escenario de incertidumbre en el que tenemos que recordar que la salud es lo más importante», afirmó Albertini.

Para el excentrocampista, la Liga de Campeones «tiene una complicación añadida y es que implica a muchos países», y eso quiere decir que «todos deben correr en la misma dirección y a la misma velocidad para quedar libres de la pandemia casi al mismo tiempo y seguir jugando».

Demetrio Albertini y su familia se encuentra estos días confinados en su casa de la Toscana, donde se encuentra la Ciudad Deportiva de la Federación Italiana.

«Cuando nos enteramos de que el norte de Italia empezaba a ser una zona de riesgo, y antes de que el gobierno decidiera cerrar todo el país, decidimos desplazarnos hasta la Toscana, cerca de Coverciano, donde está la Ciudad Deportiva de la Federación Italiana de Fútbol y donde tengo situado mi despacho. Venir hasta aquí era la mejor opción para alejarnos de uno de los epicentros del contagio y para poder seguir desarrollando mi trabajo como responsable de formación de la Federación», explica.

Allí, Albertini está «conectado a internet las 24 horas del día», alternando el trabajo en su empresa privada, Dema4, con el que tiene en la Federación: «Mis dos hijos, Federico y Costanza, estudian desde casa también a través de internet, y tanto Uriana, mi esposa, como yo, intentamos echarles una mano con lo que podemos. Al igual que ellos lo hacen con nosotros»..

Dybala es el tercer jugador de la Juventus en dar positivo al coronavirus

Tony Cittadino (Mallorca).- La pesadilla al contagio del coronavirus no tiene fin. A las miles de personas afectadas se les unió este sábado el jugador de la Juventus, Paulo Dybala, quien anunció a través de sus redes sociales que junto a su novia Oriana Sabatini están contagiados del virus chino, que azota al mundo.

El delantero argentino, que está en cuarentena voluntaria desde el pasado 11 de marzo, informó que se encuentra fuera de peligro. «Hola a todos, quería comunicarles que acabamos de recibir los resultados del test del Covid-19 y tanto Oriana como yo dimos positivo. Por fortuna nos encontramos en perfecto estado. Gracias por sus mensajes y un saludo a todos», indicó.

Por su parte, la Juventus reiteró en un comunicado que está fuera de peligro. La «Joya» es el tercer jugador del club en contagiarse, luego del defensa italiano Daniele Rugani y el mediocampista francés, Blaise Matuidi. «La prueba médica a la que se sometió Paulo Dybala dio positivo por Coronavirus-COVID19. El futbolista se encuentra en aislamiento voluntario en su casa desde el 11 de marzo, y será monitoreado de forma cotidiana. Paulo se encuentra bien y sin síntomas».

En tanto, el Milan también anunció en un comunicado que el director del área técnica y mítico ex capitán, Paolo Maldini, y su hijo, el delantero Daniel Maldini, dieron positivo. «Tuvieron contacto con alguna persona y al tener los síntomas del virus se le hicieron las pruebas. Ambos están en buenas condiciones y llevan dos semanas en una habitación sin contacto externo», explicó la entidad milanista.

Todo esto en medio de otra jornada negra en Italia. Las autoridades sanitarias informaron este sábado que los números no mejoran, pues fallecieron 793 personas en las últimas 24 horas, para llegara un total de 4.825 decesos y un total de 53.578 infectados.

Foto: Prensa Juventus

 

 

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La Juventus se quedó con el derby ante el Inter y retomó el liderato en Italia

Prensa Juventus.- La Juventus reclamó los derechos del Derby de Italia con una contundente victoria 2-0 sobre Inter en el Allianz Stadium. Aaron Ramsey abrió el marcador, y un golazo de Paulo Dybala aseguró que los tres puntos se queden en Turín.

A pesar de lo inusual de vivir un Juventus-Inter sin público, los dos equipos salieron decididos a quedarse con el Derby d’Italia. En los primeros minutos de partido, Handanovic privó a los de Sarri de conseguir un gol. Primero ante Matthijs de Ligt y luego frente a un gran remate de Matuidi. Un disparo de Antonio Candreva desde media distancia y una atajada de Szczesny ante un remate de Brozovic fueron las ocasiones de la visita.

En el segundo tiempo, Juventus necesitó 10 minutos para ponerse en ventaja. Matuidi desbordó y Ramsey consiguió derrotar la oposición de Handanovic.

Douglas Costa dejó su lugar a Paulo Dybala después de 60′, y el argentino se hizo sentir anotando el 2-0. El zurdo de 26 años realizó una gran combinación con Ramsey y sorprendió con un estupendo remate dentro del área. Mattia de Sciglio ingresó por el lesionado Alex Sandro, mientras que Higuaín salió en el ingreso de Bernardeschi.

El partido terminó luego de un par de ocasiones de Cristiano Ronaldo. El portugués estuvo a punto de conseguir el récord de marcar en 12 partidos consecutivos de Serie A. A pesar de eso, los locales lograron el triunfo y quedaron a 9 puntos de distancia de Inter (tercero) en la tabla de posiciones.

Foto: Prensa Juventus.

El Genoa sorprendió al Milan a puerta cerrada en San Siro

Marca.- Al Milan no le sentó nada bien jugar a puerta cerrada en San Siro a causa del coronavirus. Marcó Ibrahimovic (77′), pero no sirvió para evitar la derrota ante el Genoa (1-2). Pandev (7′) y Cassata (41′) adelantaron a los de Davide Nicola, que iniciaron la jornada en puestos de descenso.

El ‘eterno’ Pandev (36 años) abrió la lata después de que el ex bético Sanabria le ganara una carrera por la banda izquierda a Theo Hernández y le entregara el balón sobre la línea. Sólo tenía que empujarla y no falló. Nada pudo hacer Begovic, suplente del lesionado Donnarumma.

Cassata amplió distancias justo antes del descanso al rematar en el segundo palo, sin oposición alguna, un centro de Biraschi.El definitivo 1-2 llevó el sello de Ibrahimovic. El sueco recoció un balón muerto en el área pequeña a la salida de un córner y fusiló a Perin.

El cuarto gol (tercero en Serie A) de Ibra en 10 partidos no evitó la derrota de un Milan que volvió a formar con su ataque ‘fetiche’: Castillejo, Ibrahimovic, Rebic y Calhanoglu.Los de Pioli, tras este tropiezo, se quedan séptimos con 36 puntos, a tres del Nápoles, que cierra la ‘zona Europa League’.

Foto: EFE.

La Serie A pudiera suspenderse por el coronavirus

EFE.- El normal desarrollo de la Serie A en Italia está actualmente en vilo, después de que la emergencia por el coronavirus, provocase 233 muertos y más de 5.000 contagiados en Italia, e iniciara unas duras polémicas entre la Federación de fútbol italiana (FIGC), la Liga del torneo y el ministro del deporte, Vincenzo Spadafora.

Tras una semana marcada por la vertical subida de contagios, el Gobierno italiano aprobó este sábado un decreto que prohíbe la entrada y salida de la región Lombardía, la más afectada por el virus, y otras 14 provincias cercanas, y que, por otro lado, concede el derecho a los deportistas profesionales de ejercer su profesión.

Dicha puntualización permitirá al Atalanta, club con sede en Lombardía, viajar este lunes a Valencia para enfrentarse al equipo de Albert Celades en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, aunque la decisión final sobre su efectivo acceso tocará a las autoridades españolas, según pudo saber EFE.

Sin embargo, escasas horas después de que el primer ministro, Giuseppe Conte, oficializara el nuevo decreto, el ministro del deporte Spadafora pidió a la FIGC barajar la «interrupción inmediata» de la Serie A, siguiendo la línea promovida por el presidente de la Asociación de Futbolistas italiana (AIC), Damiano Tommasi.

«Comparto las declaraciones de Tommasi y me sumo a su petición. En este momento no tiene sentido, considerado que pedimos a nuestros ciudadanos enormes sacrificios para evitar el contagio, poner en peligro la salud de los jugadores, de los árbitros, de los técnicos», escribió Spadafora en un mensaje en su cuenta oficial de Facebook.

«Creo que es una obligación del presidente de la FIGC, Gabriele Gravina, reflexionar, sin esperar que se registre el primer contagio entre futbolistas», agregó.

Unas declaraciones oficiales que se producen días después de que el mismo Spadafora pidiera públicamente que los partidos de la Serie A de este domingo y lunes, entre ellos el clásico Juventus-Inter, se emitieran en directo. Una petición que fue rechazada porque las leyes vigentes en Italia referido a los derechos deportivos lo impiden.

Y este domingo el ministro del deporte arremetió contra la Liga de la Serie A y la televisión privada Sky Sport por, en su opinión, negarse.

«Incluso antes de que la situación se volviera tan dramática para el país, la Liga de la Serie A y Sky se negaron a conceder a miles de italianos, obligados a estar en casa, la posibilidad de ver en abierto los partidos», escribió.

«Sentimos que las declaraciones del ministro del deporte no representan la verdad. Sky dio hace varios días su total disponibilidad para que el Juventus-Inter se viera en abierto», fue la respuesta de la televisión privada italiana.

Una confusión y unas polémicas que agudizan la tensión y la incertidumbre sobre el futuro de la Serie A, con muchos futbolistas que, según pudo saber EFE, no tienen la «serenidad» y «seguridad» necesaria para poder competir al máximo.

Finalmente, todo apunta a que los partidos de este domingo y lunes se disputarán, pero el futuro próximo del torneo está en vilo, según coinciden en destacar los medios italianos..

Serie A extiende prohibición de partidos en tres regiones de Italia

Reuters.- La Serie A de Italia enfrenta otra semana de confusión después que el gobierno extendió una prohibición de partidos con hinchas en tres regiones debido al coronavirus, pero la levantó en la región del Piamonte, donde juega el campeón Juventus.

El gobierno dijo que los choques en Lombardía, Véneto y Emilia Romaña, además de las provincias de Savona y Pesaro-Urbino, tendrían que jugarse a puerta cerrada hasta el 8 de marzo. También prohibió a los hinchas de esas regiones viajar a partidos fuera de casa en el resto del país.

La cifra de muertos por coronavirus en Italia ha aumentado a 34, mientras que el número de casos confirmados fue de 1.694.

La Juventus dijo en un comunicado que el choque de Copa Italia del miércoles en casa ante el AC Milan se jugaría con público.

“El (…) Juventus-Milan se jugará en el estadio Allianz y estará abierto a los hinchas, a excepción de los que residen en las regiones de Lombardía, Véneto y Emilia Romaña, junto con las provincias de Savona y Pesaro-Urbino”.

Hasta ahora se han pospuesto 10 partidos de la Serie A en las últimas dos semanas, y la liga prefiere suspender los encuentros en lugar de jugar a puertas cerradas.

El diario Corriere dello Sport dijo el lunes que cinco de los 10 partidos de la Serie A del próximo fin de semana tendrían que cancelarse o jugarse a puerta cerrada: Atalanta-Lazio, SPAL-Cagliari, Inter-Sassuolo, Verona-Napoli y Bolonia-Juventus.

Foto: Reuters.

La Serie A pospone el Juve-Inter y otros partidos por la alerta de coronavirus

Tony Cittadino (Mallorca).- La Serie A anunció este sábado oficialmente que el partido Juventus ante Inter fue pospuesto, al igual que otros cuatro juegos de la jornada 26 previstos para este fin de semana. La alerta por el coronavirus ha llevado a tomar medidas extraordinarias, para evitar males mayores.

El duelo entre la Juve y el Inter estaba previsto a realizarse a puertas cerradas en el Allianz Stadium de Torino, pero finalmente decidieron postergar la fecha y se jugará el 13 de mayo. Lo mismo sucederá con los encuentros entre  Milan contra Genoa, Parma frente SPAL, Udinese versus Fiorentina y Sassuolo ante Brescia.

En el comunicado, la Serie A expresa que la medida se tomó apegándose al decreto presidencial del Consejo de Ministros del 23 de febrero, para cumplir con las «medidas urgentes para la contención y tratamiento de la emergencia epidemiológica del COVID-19».

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