Una cobertura especial de la Serie del Caribe Margarita 2010

Tony Cittadino (Mallorca).- Diez años han pasado desde que tuve la oportunidad de asistir a la Serie del Caribe Margarita 2010, como enviado especial del Diario TalCual. Una oportunidad fascinante, que me permitió crecer como periodista y de la que siempre estaré agradecido con todas las personas que lo hicieron posible. Pero, en especial, con Teodoro Petkoff.

Desde que comenzó el round robin de la temporada 2009-2010 de la LVBP, se perfilaba la posibilidad de que se realizara la tercera final entre los “Eternos Rivales”. Caracas y Magallanes venían de una ronda regular espectacular, en la que finalizaron igualados en el primer lugar, con marca de 41-22. Fueron los dos equipos más dominantes y con el mejor material disponible. Tenían un trabuco.

Para entonces, recuerdo las charlas diarias con mi jefe y gran amigo, el coordinador de deportes, Héctor Becerra. A medida que se acercaba la Gran Final,  la tesis tomaba fuerza y eso, además, emocionaba a Teodoro. Un fiebrúo de la pelota, que también se atrevía a soñar. “Una final Caracas-Magallanes y, de paso, el campeón estará en Margarita. Tenemos que ir. Vamos a ver”, opinaba al final de la tarde, cuando el cierre del periódico estaba hecho.

TalCual es un diario pequeño, hoy reducido a página web por la dictadura venezolana, que no ha podido silenciarlos. Y tampoco podrá. Sin embargo, para entonces, todavía se podían buscar recursos, a pesar de las limitaciones financieras existentes. Era algo en lo que no se escatimaban recursos. Se trabajaba con las uñas, pero uno era feliz.

Minutos después de que cayó el out 27 del séptimo juego de la Gran Final, que le dio al Caracas al título 20 de su historia (17 como Leones, 3 como Cervecería), me llamó Becerra para saludarme y hablar de la final. Una serie que disfrutamos hasta en el Universitario, con los jonrones de Grégor Blanco y Jackson Melián. “Bueno, Tony, prepara las maletas porque te vas a Margarita con los Leones”, me soltó con gran entusiasmo. “Conseguimos alguito para que te puedas ir. Teodoro y Freddy Núñez  hicieron unas gestiones, pero prepárate”, me reafirmó.

Mi alegría no podía ser mayor. Esa llamada jamás se me olvidará. Cinco meses antes había asistido a Puerto La Cruz como enviado especial para cubrir a la Vinotinto en el juego del Premundial ante Perú. Esto representaba un reto, porque además era una semana entera. Pero, como sarna con gusto no pica, me lo tomé como un premio. Tenía 23 años y estaba por graduarme. Quería comerme el mundo. Siempre he pensado que es una fortuna que te paguen por hacer lo que te gusta. Eso lo reafirmo 10 años después, que estoy fuera del país, trabajando en un supermercado, pero metiéndole el pecho a mi proyecto de la página web.

Comienza la aventura

El lunes 1 de febrero estábamos con el fotógrafo Saúl Uzcátegui en el terminal de autobuses en Bello Campo, ubicado en Chacao, para salir por tierra rumbo a Puerto La Cruz. El viaje duró unas seis horas, pero fue tranquilo. Ya en el estado Anzoátegui, tomamos el ferry Carmen Ernestina para llegar en unas cuatro horas a Margarita.

El ferry tenía capacidad para 800 pasajeros y 200 vehículos. Esto fue un año antes de que la revolución bolivariana expropiara la empresa y, como todo lo que toca, acabara con ella. El ferry se hundió parcialmente a mediados del 2016 y otros de la reconocida flota en 2018.

En la embarcación se encontraba el ex pelotero y coach de bateo de los Leones, Antonio Armas, quien no viajó con el equipo en avión en horas de la mañana de ese lunes desde la capital, porque se encontraba en su natal Puerto Píritu disfrutando de dos días libres con su familia.

Armas fue reconocido por los pasajeros y, como era de esperarse, más de uno aprovecho la ocasión para tomarse fotos y pedirle autógrafos. “Las dos Series del Caribe que ganó el Caracas fueron importantísimas y recordadas con gran cariño”, dijo quien participó como jugador en Hermosillo 1982 y como coach de bateo en Maracay-Valencia 2006.

“Del 82 recuerdo un juego que ganamos con una carrera mía en 11 entradas contra Leones del Escogido. La de 2006 fue especial porque fue de forma invicta y ante nuestro público, pero creo que siempre ganar es emocionante porque uno representa al país con orgullo”, comentó mientras estaba sentado en una mesa.

A las 9:00 de la noche estábamos ya instalados en el Hotel Margabella, donde nos atendieron de maravilla y donde habían turistas italianos, dominicanos y boricuas, todos interesados en el evento que comenzaría un día después.

La rutina diaria era salir a las 9:00 de la mañana para desayunar empanadas y  conocer la isla, luego regresar a almorzar y salir al estadio a las 3:00 de la tarde, para cubrir las prácticas y conseguir información antes del juego nocturno. No llegamos a asistir al primer juego de cada día, que era en la tarde. El regreso al hotel dependía de la hora en la que terminara el juego, pero por lo general era entre la 1:00 y 2:00 de la madrugada.

Tenía asignada una página fija, en la que debía tener una noticia principal, una secundaria y una columna, que llamé Pelota Caribe. Además enviaba información extra para otra página, en la que por general se informaba de la previa del partido del día de Leones en la Serie del Caribe.

Fue una semana intensa e interesante. De mucho aprendizaje y en la que además tuve tiempo de hacer un trabajo especial de la Casa de la Cultura en Porlamar y otro de dos entregas del Centro Nacional de Alto Rendimiento de la FVF, con una entrevista exclusiva con el otrora presidente, Rafael Esquivel.

Además de la posibilidad de conocer a periodistas de talla internacional, como el dominicano Enrique Rojas de ESPN. También a peloteros como el para entonces prospecto dominicano de los Mets de Nueva York, Fernando Martínez, que jugó con Leones del Escogido y terminó siendo el Jugador Más Valioso del torneo. El pelotero también se había uniformado con Leones en el round robin de la 2008-2009.

Igualmente estaba el manager de los dominicanos, el ex pelotero estadounidense Ken Oberkfell, quien fue campeón en ese torneo y también en 2012 con Escogido. Otros jugadores eran el mexicano Carlos Gastelum, el americano Kevin Barker, el dominicano Ramón Santiago y el experimentado manager Max “Mako” Oliveras, que estuvo dirigiendo a los Indios de Mayagüez. El estratega fue campeón con los Cangrejeros de Santurce en las ediciones de Mazatlán 1993 y Santo Domingo 2000 (invicto).

En ese viaje, tuve al mejor compañero posible. Saúl, que siempre está de buen humor, era un bromista natural. Pero, al mismo tiempo, una persona muy seria en su trabajo y gran profesional. Con él, puedes hablar de lo que sea.

Siempre daba un consejo personal y laboral. Creo que de mis casi cinco años en el periódico como redactor fijo, fue el mejor fotógrafo con el que trabajé, con el permiso del resto de los colegas que también hicieron muy bien su trabajo. Nos entendíamos a la perfección y era gracias, además, a la infinidad de pautas de deportes a las que asistimos. En especial, la LVBP.

Pero también, Saúl era una persona con la que había que tener cuidado. De repente ibas al Sambil en Margarita y te decía: “Párate aquí, para tomarte una foto y mandársela a los panas de redacción y a tus viejos. Ya va. No te muevas. Un poco más a tu derecha. Ahí”. Cuando veía la foto, estaba debajo de una puerta de acceso al centro comercial y de un letrero que decía “Parguito”. Obviamente tomó la foto y cortó el nombre completo, que era Playa Parguito.

Pero, el momento más memorable, fue una noche en la que no fuimos al estadio porque ya teníamos el material completo para el día domingo. Salí de la ducha con una toalla rosada, que me llevé de mi casa a última hora y cuando me percaté, él estaba muerto de la risa con el teléfono en la mano. La foto recorrió toda redacción, con la complicidad de Alejandro Chacón. Al final, reímos los dos y es una anécdota que hasta hoy seguimos recordando con mucha risa y aprecio.

El regreso a Caracas fue igual por ferry y vía terrestre el lunes 8 de enero, con la satisfacción de haber hecho un gran trabajo. En el autobús íbamos contando anécdotas y soñando con la posibilidad de asistir un día al Spring Trainning en Grandes Ligas.

Diez años después, mantengo el contacto con Saúl, con mi gran amigo Héctor y también los buenos amigos y colegas del periódico. También continúo con las ganas intactas de seguir creciendo profesionalmente, aunque esté lejos de mi país. Nunca será tarde, para volver a intentarlo con mi casa, el Diario TalCual. Dios mediante, será en una Venezuela próspera y en libertad.

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