El Barcelona cayó por la mínima ante el Getafe

AS.- La fe del Getafe se impuso por 1-0 a un Barça impotente que dejó pasar la oportunidad de aprovechar el batacazo del Madrid en un partido en el que los blaugrana se fueron deshinchando a medida que avanzaba el partido. Un error infantil de De Jong al cometer un penalti fue el inicio del fin de un Barça incapaz de reaccionar.

Koeman se movió en el Coliseum e introdujo un par de variantes, además de la obligada entrada de Sergiño Dest como titular, en el equipo que había resultado inamovible desde el inicio de la competición. Le dio el holandés la enésima oportunidad a Dembélé para dar descanso a Ansu Fati y colocó a Pedri en la media punta en lugar de Coutinho mientras que Griezmann salía como nueve y Messi partía de la banda derecha. La primera decisión salió mal, la segunda bien con matices.

Dembélé volvió a ser en la primera parte una máquina de perder balones (hasta 14 en los primeros 45 minutos) fiel a su particular interpretación del juego que se basa en la idea de que él juega un partido diferente al resto de las 21 personas que están sobre el terreno de juego. En cambio, la aparición del futbolista canario vino a confirmar las sensaciones que había dejado en los minutos disputados hasta ahora. Con 17 años tiene presencia, idea de juego, clarividencia y una rapidez mental fuera de lo común. Messi desde la derecha participaba hasta que se apagó en el segundo tiempo, pero donde el Barça volvió a pinchar en hueso de forma preocupante fue con Griezmann.

Koeman dio entrada a Ansu y Coutinho por Dembélé y Pedri regresando así a su dibujo más habitual, pero nada cambió. El Barça había perdido pie y el Getafe se encontraba en su salsa tratando de dormir un partido ante un rival aún más dormido.

En un último intento de despertar a los suyos entraron Braithwaite y Trincao por Griezmann y De Jong para jugar a la desesperada y ya en el tramo final Riqui Puig por Sergi Roberto para cerrar con tres.

El Barça ya iba a por el todo o nada cerrando con tres y el Getafe tuvo la opción de matar el partido en dos contras de Cucho, una fue al larguero y la otra alta que impidieron que el Barça se llevara un castigo más duro.

Foto: AS

El Barcelona no pasó del empate con el Sevilla

SPORT.- En su primer gran examen de la temporada, el Barça se quedó a medias: sumó un empate ante uno de los mejores equipos del campeonato, el Sevilla, en un partido muy igualado.

El equipo de Koeman estuvo serio y compacto. Pero le faltó energía en el tramo final y recursos para desarbolar la compacta defensa del Sevilla. Hasta el pitido final, el partido pudo caer de uno u otro lado.

Golpeó primero el Sevilla, un señor equipo, excelentemente trabajado por Lopetegui: el equipo andaluz buscó el cuello del Barça desde el arranque y después de un primer remate amenazador, Luk de Jong embocó a la red de Neto después de aprovechar un balón muerto en el punto de penalti tras un córner botado por Suso.

La respuesta de «Cou»

El Barça no se desencajó: Koeman ha logrado armar un equipo, ante todo, ordenado. Solo necesitó un par de minutos para empatar, en una acción de pura verticalidad y que contó con la inestimable ayuda de Jesús Navas. Messi filtró un balón largo para la carrera de Alba, con ventaja para Navas, que se equivocó en el rechace.

El balón quedó franco a los pies de Coutinho, que seguía muy de cerca la jugada y pudo marcó a placer. He ahí otra de las grandes virtudes de este Barça: llega al área rival con muchos jugadores.

Nuevamente igualado el marcador, Barça y Sevilla se dedicaron a combatir como dos pesos pesados. Llegaron minutos de vértigo, con dos equipos explotando lo mejor de su catálogo. El Barça, presionando muy alto, con una excelente versión de Coutinho y un Messi muy activo (a cambio, Ansu y Griezmann parecieron quedar arrinconados en sus bandas), frente a un Sevilla compacto, excelente en las transiciones defensa-ataque y en los duelos individuales.

El Barça jugó más por dentro que por fuera: apenas aprovechó las bandas, más allá de alguna aparición puntual de los laterales. Le costó filtrarse en la defensa del Sevilla, pero su voluntad fue inquebrantable. Lo probó Griezmann, en un remate muy forzado que salió lamiendo el palo derecho de Bono, y poco después Ansu, con un disparo de media distancia que murió en las manos del portero del Sevilla.

El equipo de Lopetegui no renunció al ataque: tras el gol del Barça, el Sevilla pareció dar un paso atrás, pero es un equipo diseñado para competir ante cualquiera (estuvo cerca de tumbar al Bayern) y amenazó con varios zarpazos a la contra, siempre con Suso en la conducción, Ocampos como referencia y Rakitic y Jordán en la sala de mandos.

Los ataques del Sevilla fueron neutralizados de manera solvente por la defensa del Barça: los focos apuntaban a Araujo, sustituto del sancionado Lenglet. El uruguayo cumplió a la perfección ante una delantera de primer nivel. Bien en la colocación, listo en la anticipación y sin problemas a la hora de sacar el balón. Si nada se tuerce, Araujo tendrá recorrido en el primer equipo.

Primeros cambios

Tras una primera parte tan igualada como intensa, Barça y Sevilla bajaron ligeramente el ritmo del partido. Pero siguieron mirándose a la cara, retándose sin reservas, aunque los ataques se hicieron más largos, más horizontales.

Koeman movió piezas para meterle gasolina a su equipo: entraron Trincao y Pedri, en sustitucón de Ansu y Griezmann, que pasaron por el partido de puntillas. Lopetegui respondió al instante, renovando su delantera: entraron En-Nesyri y Munir por Ocampos y Suso.

En-Nesyri tuvo la primera nada más pisar el césped: desde la línea de fondo, envió un centro envenenado que Araujo envió a la portería de Neto. Por suerte para el Barça, el balón se estrelló en el larguero.

Apretó el acelerador el Sevilla, que empezó a creerse la victoria. Rakitic probó un disparo lejano, que salió desviado. También apretó a Neto para forzar un córner: el Barça empezaba a transmitir dudas. Koundé remató el córner de cabeza. El balón se fue fuera por muy poco.

El estreno de Dest

Físicamente, el Barça dio un paso atrás frente al vendaval del Sevilla. En-Nesyri volvió a olfatear el gol en un remate de cabeza forzado. El Barça estaba quedándose sin baterías. Jordi Alba se fue tocado y Koeman hizo debutar a Dest, aunque como lateral zurdo. También entró al campo Pjanic, en sustitución de un desfondado Coutinho.

De Jong, que acabó de media punta, estuvo a punto de deshacer el empate llegando desde segunda línea para rematar un centro de Busquets, que se disfrazó de extremo diestro.

El partido estuvo vivo hasta el final, aunque el cansancio hizo mella. Demasiados errores no forzados, pero nada que reprochar a dos equipos muy bien trabajados. El Sevilla, con más cuajo y un punto más de físico; el Barça, con más calidad. Al final, tablas en un partido que exigió lo mejor de ambos.

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El Real Madrid sufrió para vencer al Levante

AS.- Asensio-Benzema-Vinicius. Apúntenlo, porque se avecina el fin del debate. Definitivamente la proa del Madrid. Con un gol del brasileño y la buena compañía del francés y el balear el equipo blanco firmó los mejores minutos del curso. Luego ganó como siempre, por un tubular, porque el don del gol no está en esta plantilla, y por Courtois, cuya relevancia en los partidos debe disparar la alarma.

Zidane lanzó por cuarta vez los dados esperando que salga gol. Jugadores y entran y salen del hormiguero, ordenados en diversas geometrías, con la pretensión de que el Madrid se vuelva productivo. De aprobado raspado en aprobado raspado alcanzó el sobresaliente la Liga pasada, pero existe la convicción de que no alcanzará ni en esta ni en Europa, donde hay mucho león suelto. Esta vez tocó la vuelta a los extremos, una relectura del clásico, con Asensio y Vinicius, los más populares entre la afición. Al brasileño le toca decidir si va para Robinho o para Neymar. Al balear, si es jugador de paso o de época. En la otra punta, Paco López juntó a Morales y Roger, compañeros de pupitre ya hace una década en el filial. Una pareja de gran reputación: Roger, un goleador; Morales, un atacante completo, válido para el eslalon por su habilidad y para el descenso, por su velocidad.

La presencia de los cuatro dio para mucho desde la salida, en un partido sin preámbulos, con viajes regulares de área a área y un ritmo de rock impropio de principio de curso. Y como consecuencia lógica, el gol, de VInicius, desenfilado en el saque de un córner que no remató nadie. Supo esperar a la pelota y colocarla junto al palo con suavidad y exactitud, en detalle de rematador sereno y escrupuloso, lo que nunca fue. Al valor torero que se le suponía empieza a acompañarle el temple. Por ahí le van quedando menos rendijas a Zidane para no ponerlo.

El Levante es un equipo con pretensiones. Presión elevadísima, defensa muy cerca del centro del campo y dos puntas y dos jugadores creativos, Campaña y Bardhi, para acompañar de fuera adentro. Un atrevimiento que le da y le quita. Es permanente amenaza pero tolera mucho atrás. Así que lo mismo roza el gol con un remate cruzado de Morales o un cabezazo al larguero de Vukcevic que se traga cuatro contras seguidas del Madrid, todas más resueltas, porque en el camino del gol Benzema se pierde a ratos. Estamos en uno de ellos.

A partido abierto, todo mejoró en el Madrid: Nacho volvió a ser el bombero perfecto, Casemiro y Valverde cogen el tono, Asensio está muy por encima de sus competidores, Vinicius existe y Hazard no, Varane y Ramos son un fuerte… Y ordenándolo todo, el mejor Modric, cuya enorme presencia se tragó al Levante.

Acelerón y desmayo

En la segunda mitad el Madrid abrió gas. Demasiadas victorias mínimas, de esas que alargan el partido y el sufrimiento en partidos recientes. En apenas diez minutos dispuso de oportunidades para golear: remate al palo de Benzema, picadita demasiado cruzada de Vinicius, pifia a puerta franca del brasileño… Y pasado el vendaval, el desmayo: dos remates de Bardhi y dos salvavidas de Courtois, el segundo con el pie, por reflejos, tras rechace en Casemiro, y otros dos zapatazos fuera de De Frutos y Morales. Cuatro ocasiones para un empate ante un Madrid perezoso en el repliegue. Ese tic es recurrente en el equipo de Zidane: la temperatura de su juego sube y baja súbitamente y eso le impide echar el cierre a los partidos.

Y para que no faltara en un partido del Madrid, el VAR, que ilegalizó un gol de Ramos por un fuera de juego de microscopio. Antes el Levante, descamisado ya, había pedido la segunda amarilla de Casemiro. Presintiendo el peligro Zidane cambió creatividad por trabajo en las bandas (Lucas y Rodrygo). Fue un cambio a peor. El Levante llegó mucho y bien. Courtois sacó otras dos a un equipo que superaba a un centro del campo rival devorado. Aquella acometida no le dio para el empate y sí le hizo encajar el 0-2, en contra de Benzema. El fin de la angustia y el principio del nuevo liderato del Madrid.

FOTO: GETTY IMAGES / ALEX CAPARROS

Ansu Fati brilló y el Barcelona ganó en Balaídos

AS.- Ni la lluvia, ni el viento, ni Balaídos ni siquiera la inferioridad numérica por expulsión de Lenglet al final de la primera parte frenaron a un Barça que se impuso a todas las adversidades que se le plantearon a base de orgullo para ganar por 0-3 un partido de esos que ponen a prueba a cualquier grupo. Si al trabajo y a la seriedad le sumas la magia de Ansu y Messi, no hay obstáculo que sea demasiado alto.

Ronald Koeman no engaña. Va con sus ideas hasta el final. El holandés tiene muy claro quienes son sus titulares y repitió equipo en Balaídos, un estadio donde el Barça lleva mucho tiempo sufriendo. Esta vez, no fue diferente, porque apareció Del Cerro Grande para subirle un palmo el listón al equipo blaugrana que se había adelantado en otra delicia de Ansu Fati, que ha decidido que no hay puerta que se le resista.

El partido fue uno en igualdad y otro a partir de que el colegiado expulsó a Lenglet por dos amarillas que los barcelonistas juzgaron excesivamente rigurosas. Venían calientes los catalanes desde que en el minuto 35 el árbitro sacara rápidamente la roja para expulsar a Piqué por derribar a Denis mientras el asistente le indicaba desde la banda que el gallego había arrancado en fuera de juego. Rectificó con presteza el colegiado, pero dejó en los jugadores del Barça un aire de sospecha que con la segunda amarilla a Lenglet puso el partido en carne viva.

Hasta ese momento, el Barcelona se había mostrado como un equipo disciplinado, dinámico y que se sentía más cómodo sin la pelorta que con ella. La actitud de los de Koeman para recuperar el balón era encomiable. En cambio, a la hora de salir con la pelota o finalizar las jugadas el panorama se oscurecía.

Únicamente Ansu Fati, un jugador dotado de una capacidad de resolución fuera de lo común iluminaba al equipo blaugrana. Su tanto a los 11 minutos de partido fue una nueva exhibición de talento al finalizar una jugada con un recurso, el chut con el exterior, que hubiera firmado el propio Romario.

Pero el Barça no logró sacar rédito de esa ventaja y el Celta se desplegó en el campo blaugrana. Sin crear ocasiones claras, pero forzando una sensación de falta de control que llegó al clímax con la expulsión de Lenglet antes del descanso.

En la reanudación, con Araújo, que salió al campo por un Griezmann de nuevo intrascendente, como pareja de Piqué, al Barça parecía que le tocaba lo de siempre en Balaídos: sufrir.

Pero fue entonces, en inferioridad, bajo la lluvia y con un viento que añadía dificultad a cada jugada cuando los barcelonistas sacaron su mejor versión. El Barça apretó los dientes. A los seis minutos, Baeza embocó en su portería un centro de Messi que Ansu esperaba para rematar tras una enorme arrancada del argentino.

Poco después, el propio Messi volvió a marcar, pero su tanto fue anulado por un fuera de juego de esos de centímetros. El Barça trataba de no perder su sitio en el campo, pero la inferioridad empezaba a pesar. Baeza, obstaculizado por Sergi Roberto, envió un balón al larguero tras un mal rechace de Neto, lo que llevó a Koeman a oxigenar al equipo dando entrada a Trincao y Pedri mientras que Òscar ponía toda la carne en el asador. Pero esta vez el Barça supo sufrir y defender un triunfo contra los elementos que culminó Sergi Roberto marcando el tercero en el descuento.

Foto: AS

El Madrid sufrió para derrotar al Valladolid

AS.- Al Madrid le fue mejor el vértigo que el mando, los extremos que el manejo, Vinicius que Jovic y tener a Courtois que no tenerlo. En un golpe de timón sobre la marcha acabó liquidando al Valladolid, un modesto que no se arruga ni se descompone. Esa resistencia en la carestía le ha mantenido vivo en esta selva. El partido, en cualquier caso, reiteró la inquietud sobre el porvenir del Madrid: arriba sigue justo y el blindaje que le dio el título hace un cuarto de hora ha desaparecido. Sólo un Courtois magnífico vigila esa frontera.

El Madrid se desayunó con otra lesión para un mes de Hazard, el galactigate que se avecina. Pasada la canción del verano (Bale) el equipo de Zidane se topa con un caso clínico que va para crónico. El del belga era el sitio de Vinicius, pero mientras pasa la vida sin Hazard Zidane sigue dando la espalda al brasileño sin demasiados argumentos a la vista. Y en cambio, contra todos los pronósticos (el rendimiento general, su partido ante el Betis, su puesta en el mercado, la falta de adaptación…), repitió con Jovic como acompañante de Benzema, que con el serbio se acerca más al diez que al nueve. Y aprovechó el viaje para colar a Isco, su mediapunta favorito, y a los dos laterales suplentes, Odriozola y Marcelo. Sobre estos queda la explicación de que su utilidad es mayor en campo ajeno que en el propio y que en un once repleto de futbolistas para el juego interior, dos cruces de lateral y extremo siempre vienen bien. A cambio, Casemiro tuvo que hacer guardia como tercer central esporádicamente. Así que la cosa quedó a ratos en un 3-5-2, con el brasileño en labores de salvamento y socorrismo ante la debilidad defensiva de los dos jugadores de banda.

El Valladolid se comportó como lo que es, un equipo minimalista, sin pegada pero con mandíbula, con buenos mecanismos de autodefensa y pocos goleadores. Un presupuesto reducido pero aprovechado hasta el hueso. Y también un equipo aún a medio hacer, como la mayoría. Con la falta de público y la masa salarial en el cogote es difícil salir de ese área. Orellana es su hecho diferencial, un jugador que juega al escondite entre líneas y con un buen último pase. El partido no le dio demasiadas oportunidades, pero demostró finura en sus llegadas. Y tampoco fue fácil para Weissman, el goleador israelí que era un cañón en Austria. Cargó con toda la pólvora Hervías, un extremo obligado a jugar de lateral por las bajas.

Valverde y el apagón

El partido, en cualquier caso, no tuvo un solo sentido por ese mando suave, desapasionado, que ofrece este Madrid, sobrado de posesión y corto de remate.

Valverde abrió la primera brecha desde la banda derecha. De sus pulmones llegaron las dos primeras oportunidades de su equipo: un disparo cercano bien rechazado por un Roberto medio a contrapié y un pase con música a Jovic, que lo echó fuera, en carrera, con la izquierda. Tampoco ahí asomó su mejor virtud: la definición a un toque. Hace tiempo, desde que con la salida de Cristiano perdió el comodín del público, el Madrid está condenado a ganar casi todos los partidos a los puntos. El KO se ha vuelto casi una rareza.

Así que, y esto también es recurrente, al Madrid empezó a aburrirle el partido, a espaciar cada vez más sus llegadas, a darle aire a un rival estupendo en las estrecheces. Al equipo le falta juego al espacio, una agitación que descoloque al rival y un ritmo que lo agote.

Cerca del descanso Jovic tuvo la segunda, con peor ángulo y mayor oposición frontal. Mandó su remate al lateral de la red. El disparo interrumpió un largo periodo de fútbol sin gracia ni provecho. Un tiempo en el que el Valladolid se sintió confortado y amagó con tibieza en dos disparos.

Los cambios y el cambio

La reanudación dejó otro buen cabezazo de Jovic, un remate al palo de Casemiro en el rechace y dos ocasiones del Valladolid, una de ellas resuelta magníficamente por Courtois, otra vez con manos milagrosas, a tiro de Weissman. Zidane entendió que había que cambiar de registro: 4-3-3 con extremos, Asensio y Vinicius. Más Carvajal, otro de gran motor. La sacudida que necesitaba el Madrid, el alboroto que temía el Valladolid. La remodelación tuvo efecto inmediato. Un doble error de Bruno dejó a Vinicius frente a Roberto y el brasileño evidenció su mejoría en esas situaciones límite. Y de inmediato, la segunda gran parada de Courtois, a tiro de Carnero. No fue el fin del contencioso. El Valladolid entendió que ahí tenía una oportunidad y apretó lo suficiente como para ahogar la reacción del Madrid.

Así que hubo partido hasta el final, con un palo de Modric, varias llegadas pucelanas y la sensación general de que el campeón gana demasiados partidos al sprint.

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Luis Suárez es nuevo jugador del Atlético de Madrid

AS.- El Barça despidió al tercer máximo goleador de la historia del club, Luis Suárez, con un comunicado a las 0:00 horas. Poco después, también el Atlético dio oficialidad a la operación condicionada a los resultados del reconocimiento médico. Esperpéntico final. Según el club azulgrana, que despedirá con una rueda de prensa telemática al fútbolista a partir de las 12:30 horas de este jueves, el Atlético «pagará seis millones de euros en variables» por el jugador. No se matiza que sean condicionadas sino que se asegura que el club colchonero las pagará.

En un escueto y frío comunicado, el Barça despide al jugador agradeciéndole «su compromiso, su dedicación» y deseándole suerte al futuro. Un adiós que, desde luego, no está a la altura de los réditos que Suárez le ha dado al club desde su llegada en 2014.

Suárez firma para las próximas dos campañas. Al conocer el acuerdo del jugador con los rojiblancos, el Barcelona pidió 10 millones de euros al Atlético por el traspaso, pero estos aseguraron que no pagarían por él. Finalmente, el pago sujeto a objetivos ha sido la solución para que el delantero logre desvincularse del conjunto blaugrana y llegar al cuadro atlético.

El delantero deja el Barcelona después de que Koeman le comunicara semanas atrás en una breve llamada durante sus vacaciones que no contaba con él. Su salida supone la marcha de una leyenda viva del club. Suárez llegó en 2014 desde el Liverpool por algo más de 80 millones de euros y deja el Barça seis años después con una Champions League, cuatro Ligas, cuatro Copas del Rey, dos Supercopas de España y una de Europa bajo el brazo. En lo individual, cierra su etapa como culé como el tercer máximo realizador de la historia del club con 198 dianas, sólo superado por César Rodríguez (238 goles) y Leo Messi, que ya marcha por los 634 tantos. Su acierto goleador se disparó en la 15-16 cuando ganó la Bota de Oro al meter 40 goles en Liga, rompiendo por segunda vez la hegemonía Messi-Cristiano, que se repartieron este galardón durante los años restantes entre la 09-10 y la 18-19 con el uruguayo como única excepción. Junto a Neymar Jr y el 10 formó un tridente clave para la consecución del segundo triplete de la historia culé a las órdenes de Luis Enrique.

A sus 33 años, Luis Suárez llega para reforzar a un Atlético de Madrid algo escaso de gol. Morata, cedido a la Juventus para hacer hueco al ya ex del Barcelona, fue el máximo goleador de la temporada pasada con 16 tantos y se espera que el uruguayo mejore sus cifras. La temporada pasada, y a pesar de una larga lesión, el charrúa se fue hasta los 21 goles. En el Metropolitano apunta a la titularidad desde que se ponga a las órdenes del Cholo y tendrá como principales compañeros de delantera a Diego Costa y João Félix. Suárez emprenderá una nueva aventura en Madrid donde quiere seguir haciendo lo que mejor sabe: meter goles para alegría de unos compañeros y una afición que ven con buenos ojos su fichaje.

Foto: FC Barcelona

Pjanic: «Es un reto estar en este vestuario con todos los grandes campeones que hay»

Jordi Blanco (ESPN).- Miralem Pjanic proclamó en su presentación como nuevo jugador del Barcelona que llegar al club azulgrana «es el sueño de mi vida» y que compartir vestuario con Lionel Messi, «un extraterrestre» será un placer después de una carrera en la que jugó al lado «de grandes jugadores». «Mi carrera ha sido importante pero hoy llego al máximo”, especificó el mediocampista bosnio, convencido de que el Barsa «recuperará su papel» esta temporada.

«Me habría gustado llegar al Barsa a los seis años”, se sonrió para explicar que el mercado del futbol «tiene estas cosas» y descubriendo que sus contactos con el club español «comenzaron la temporada pasada. Vengo de un gran equipo, porque es muy difícil salir de un club como la Juventus, a la que siempre estaré agradecido, pero era el momento de tener nuevos retos y llegar aquí es lo máximo».

«Salir de la Juve es complicado”, reiteró Pjanic destacando que después «de 9 años en Italia necesitaba nuevas metas y el Barsa siempre fue el sueño de mi vida».

«He hablado con Koeman dos o tres veces para saber un poco cómo iba todo”, reconoció sin especificar cual será su labor específica en el equipo: «Tenemos que esperar a que me sume al grupo y luego veremos cómo quiere jugar y cómo quiere utilizarme el mister. La temporada es larga y todos tendremos oportunidades. Puedo jugar en todas las posiciones del medio y voy a dar lo mejor de mí”.

Del Barsa destacó que siempre lo vio «como el más grande… Jugar aquí ya fue un orgullo porque desde pequeño soñaba con jugar en el Barsa y ahora formar parte de este equipo, de este club, es extraordinario”, relató, dejando claras sus ambiciones: «Aspiramos a ganar todos los trofeos y es una gran oportunidad para mí. Espero ser de gran ayuda con mi experiencia y con mi fútbol. Es un reto estar en este vestuario con todos los grandes campeones que hay. Espero ayudar con mi experiencia y mi fútbol».

Reconoció haber visto la goleada que sufrió el Barsa en Lisboa ante el Bayern y explicó que son situaciones «que pasan a veces. Vi el partido. Son partidos que pasan, derrotas muy dolorosas, que yo también sufrí… Son noches que todo sale al revés y tuve la impresión que todo fue al contrario. La situación del Covid no es excusa. Ha sido un golpe importante, difícil de aceptar», clamando que debe quedar atrás: “El grupo quiere pasar página. Tenemos que pensar en nosotros y estar unidos, hacer un grupo fuerte y sano. Solo así podemos repetir los éxitos del pasado».

También reconoció haber estado «al tanto» de todo lo que pasó con Messi y se mostró «contento» de la permanencia del argentino en el club, asegurando que nunca «lo vi con otra camiseta… Para mí era imposible y pensaba que todo se acabaría arreglando. Mi voluntad era jugar con él. A Messi lo he conocido hace dos o tres días y aún no he podido entrenarme ni jugar con él pero creo que es un extraterrestre, probablemente el mejor futbolista de la historia».

«Fue una suerte jugar con futbolistas como Cristiano Ronaldo o Totti. Pero ahora es el máximo y quiero divertirme con todo el equipo. Los 25 seremos importantes porque creo en el espíritu del grupo”, resolvió, no entrando a valorar la posible salida de Luis Suárez pero hablando de él como «un gran goleador que ha hecho mucho aquí. No sé qué pasará, qué quiere de su futuro pero sería un placer jugar con él y si va a la Juve puedo decirle que se irá a un grandísimo equipo también».

Foto: Prensa Barcelona

Messi se reportó finalmente a los entrenamientos del Barcelona

Jordi Blanco (ESPN).- Lionel Messi fue el primero en llegar este lunes a la Ciudad Deportiva, y ya vuelve a trabajar en el Barcelona. Dos semanas después del órdago que lanzó al club anunciando una salida que finalmente no pudo concretar, el crack argentino comenzó su personal pretemporada dispuesto, muy a su pesar, a liderar un proyecto que Ronald Koeman todavía no tiene plenamente cerrado.

Al cabo de 24 días del desastre de Lisboa y cuando se cumplen dos meses desde que ordenó a su padre frenar todo contacto con Bartomeu para firmar la que hubiera sido novena renovación de contrato, Messi se presentó en la Ciudad Deportiva con la prueba PCR, comenzando a trabajar en solitario, tal como dispone el protocolo sanitario establecido por LaLiga, razón por la cual su presencia en el primer partido amistoso del equipo azulgrana, el sábado frente al Nàstic de Tarragona, está muy en el aire puesto que podría comenzar a entrenar en grupo a partir de una segunda prueba negativa, que el argentino realizaría «durante esta semana» de acuerdo a lo informado por una fuente del club.

También trabajará en solitario, todavía, Philippe Coutinho, pendiente de esta segunda prueba, mientras permanecen fuera de toda dinámica Todibo y Umtiti, que dieron positivo en la prueba de coronavirus en agosto y siguen en cuarentena, de la misma forma que Miralem Pjanic.

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Se acabó la novela: Messi anunció en una entrevista que se queda en el Barcelona

As.com.- Leo Messi se queda en el Barcelona una temporada más y posteriormente se marchará con la carta de libertad cuando acabe su contrato el 30 de junio. Mediante una entrevista en exclusiva a Goal.com, el jugador argentino anunció su decisión y puso punto final a la crisis de su continuidad que él mismo inició el pasado 25 de agosto cuando remitió un burofax al Barça en el que daba por extinguido su contrato.

En la entrevista Messi afirma que “yo pensaba y estábamos seguros que quedaba libre, el presidente siempre dijo que a final de temporada yo podía decidir si me quedaba o no y ahora se agarran a que no lo dije antes del 10 de junio cuando resulta que el 10 de junio estábamos compitiendo por la Liga en mitad del virus este de mierda y de esta enfermedad que alteró todas las fechas. Y este el motivo por el que voy a seguir en el club…Ahora voy a seguir en el club porque el presidente me dijo que la única manera de marcharme era pagar la cláusula de 700 millones, que eso es imposible, y que luego había otra manera que era ir a juicio. Yo no iría a juicio contra el Barça nunca porque es el club que amo, que me dio todo desde que llegué, es el club de mi vida, tengo hecha aquí mi vida, el Barsa me dio todo y yo le di todo, jamás se me pasó por la cabeza llevar al Barsa a juicio”.

Messi, a pesar de seguir en el Barsa no ahorra crítica a la entidad y a Bartomeu y se siente maltratado por una parte del entorno barcelonista. Explica en la entrevista Messi que la idea de irse “no vino a causa del resultado de Champions ante el Bayern, la decisión llevaba pensándola mucho tiempo. Se lo dije al presidente y bueno, el presidente siempre dijo que yo al final de temporada podía decidir si me quería ir o si me quería quedar y al final no terminó cumpliendo su palabra”.

Añade que le dolió “cuando se puso en duda mi amor por este club. Por más que me vaya o me quede, mi amor por el Barsa no va a cambiar nunca. Este mundo del fútbol que es muy difícil y hay mucha gente muy falsa. Esto que ha pasado me ha servido para reconocer a mucha gente falsa que tenía en otra consideración. Todos los años pude irme y ganar más dinero que en el Barcelona. Siempre dije que esta era mi casa y era lo que sentía y siento. Mejor que acá es difícil. Sentía que necesitaba un cambio y nuevos objetivos, cosas nuevas. quería un proyecto ganador y ganar títulos con el club para seguir agrandando la leyenda del Barcelona a nivel de títulos. Y la verdad que hace tiempo que no hay proyecto ni hay nada, se van haciendo malabares y van tapando agujeros a medida que van pasando las cosas”.

Queda claro que la relación con Bartomeu no es buena y por eso se llegó al punto del famoso burofax. “El burofax fue para hacerlo oficial de alguna manera. Durante todo el año llevaba diciéndole al presidente que me quería ir, que había llegado el momento de buscar nuevas ilusiones y nuevos rumbos en mi carrera. Él me dijo todo el tiempo: ‘Ya hablaremos, que no, que esto y lo otro’, pero nada. Por decirlo de alguna manera, el presidente no me daba ‘bola’ a lo que le estaba diciendo. Mandar el burofax era hacer oficial que me quería ir y que quedaba libre y el año opcional no lo iba a usar y me quería ir. No era para montar un lío, ni para ir en contra del club, sino la manera de hacerlo oficial porque mi decisión estaba tomada…Si yo no mando el burofax es como que ni pasa nada, que me queda el año opcional que tenía y seguía el año. Lo que ellos dicen es que no lo dije antes del 10 de junio, pero repito, estábamos en mitad de todas las competiciones y no era el momento. Pero aparte el presidente siempre me dijo ‘cuando acabe la temporada decides si te quedas o te vas’, nunca puso fecha, y bueno, simplemente era hacerle oficial al club que no seguía, pero no para entrar en una pelea porque yo no quería pelearme con el club”.

A pesar de las evidentes críticas a la manera de gestionar el club, Messi asegura que “voy a seguir en el Barsa y mi actitud no va a cambiar por más que me haya querido ir. Voy a dar lo mejor. Siempre quiero ganar, soy competitivo y no me gusta perder a nada. Siempre quiero lo mejor para el club, para el vestuario y para mí. Lo dije en su momento que no nos daba para ganar la Champions. Ya la verdad, ahora no sé qué va a pasar. Hay un entrenador nuevo y una idea nueva. Eso es bueno, pero después hay que ver cómo responde el equipo y si nos va a dar o no para competir. Yo lo que puedo decir es que me quedo y voy a dar el máximo”.

Primera reunión entre Bartomeu y Jorge Messi sin acuerdo

AS.- Terminó el primer asalto de las negociaciones para que Lionel Messi trate de salir del Barça frente a las intenciones de la junta de Bartomeu de retenerle y renovarle. De momento, el primer asalto es de tanteo, porque como se esperaba las posturas están absolutamente distanciadas, pero se sentaron las bases de una negociación porque desde el club señalan que el encuentro fue «cordial».

En el curso de la reunión, ambos expusieron sus puntos de vista y vieron que están en las antípodas uno respecto al otro. Messi mantiene que su contrato está extinguido y el Barcelona insiste en que no va a negociar.

Foto: AS