La Real Sociedad clasifica a semifinales y elimina al Real Madrid

Prensa Diario Marca

La Real Sociedad se convirtió en semifinalista con un partido fantástico, pura Copa del Rey, derrochando fútbol para vencer al corazón madridista. Se puso 1-4 y tuvo que sufrir en los últimos minutos para asegurar el pase. El conjunto blanco, superado por juego, apeló al carácter para rozar una remontada imposible, para mayor gloria del equipo txuri urdin. Una noche para la historia del club donostiarra, guardada junto a aquel 0-4 del equipo de Toshack. Los blancos, siempre a remolque, entraron tarde y mal al duelo, especialmente en defensa. Vinícius intentó arrastrar al equipo, pero le faltó compañía.

Ya en LaLiga dejó la Real Sociedad una estela de buen fútbol falto de rodaje. Más armado, el equipo donostiarra protagonizó, salvo arreones blancos, un primer tiempo espléndido, manejando la pelota por todos los sectores del campo. Desde la salida de Ramiro, templada y precisa, enlazando con el manejo de Mikel Merino en la medular, el primer toque exquisito de Odegaard y la movilidad venenosa de Isak, la Real se fue con ventaja al vestuario con mucho mérito. Por si alguien no había reparado en el jugadorazo que está creciendo con la camiseta txuri urdin, Martin Odegaard desplegó su zurda elegante para firmar el tanto, resolviendo de primeras un rechace de Areola que se coló tras las piernas de Mlitao y Areola. Si Isak hubiera estado más atinado en el remate en dos oportunidades muy claras, la ventaja habría sido mayor.

Al Madrid le costó encontrar el hilo del partido. Todo empezó con la alineación de Zidane, imprevisible. Metió a Marcelo, James, Militao y Brahim, más Nacho en el lateral derecho por la lesión de Carvajal. No tuvo continuidad en el juego ni en la presión, por mucho que se esforzó VInícius por armar el lío. Sobre el costado izquierdo, tentó una y otra vez a Gorosabel. Remiro sacó un disparo buenísimo de Brahim, mientras Valverde y Benzema no pudieron remachar dos coladas de Vini por la izquierda. Al filo del descanso, Ramos estrelló un cabezazo en el larguero tras un centro templado de Brahim. Se señaló fuera de juego que, de haber entrado, el VAR habría invalidado.

El invento mantuvo la eliminatoria viva un rato, porque al poco de volver de vestuarios Odegaard controló en línea de medios para meter un balón profundo, a la espalda de Nacho, para Isak, que cruzó a la red. Era fuera de juego del sueco, y lo indicó el VAR. Como ante el Atlético, Zidane había hecho un cambio al descanso, Modric por James, que dejó escapar la ocasión. También Imanol reactivó a su equipo en la pausa con un cambio, Barrenetxea por Januzaj. Mano de santo. El extremo midió a Nacho por izquierda, le burló, picó al área para que Isak embocara la más complicada. De volea y con la zurda. Golazo. Y sin respiro, con el Madrid aturdido, el sueco recogió un rechace de Nacho y puso un derechazo demoledor en la escuadra. 0-3. en el 56′. Asombroso.

El Madrid tiró de orgullo para acortar el marcador. Inferior en el juego, se fue arriba por acumulación y recortó distancias. Una circulación desde la derecha conducida por Brahim desembocó en Marcelo, que en área ajena es tremendo. Marcó por el palo más próximo. Pero esa alegría ofensiva tiene retorno, y en una salida falló el lateral, concedió la espalda a Isak y el sueco sirvió al área, donde nadie detectó a Merino. El medio coronó su partidazo monumental colocando en la red.

La lesión de Odegaard obligó al cambio y a la ovacion del Bernabéu, rendido al talento del noruego. También dedicó una ovación clamorosa a Isak. Como en aquella noche de los ochenta, con la Real de Toshack, el coliseo blanco reconoció la calidad y el fútbol realista. Eso sí, el paso atrás de Imanol con los cambios invitó a la aventura del Madrid, sin nada que perder. En una noche amarga, Vinícius arrastró al equipo con un gol, anulado por fuera de juego con el VAR, y una asistencia. Lástima que el emotivo derroche del brasileño acabara en nada, pese al tanto de Nacho que apretó el marcador. La Real fue justa semifinalista y el Madrid, esta vez penalizado por las rotaciones, pierde el primer título del año.

Foto: Diario Marca.

El Real Madrid vence al Atlético de la mano de Benzema y Vinícius

Prensa – Diario Marca

Vinícius Junior tiene un problema de gol, pero su calidad no se discute. Pocos jugadores tienen su capacidad para romper al rival más cerrado. El derbi le ofreció un desafío a su altura y respondió de forma notable, encontrando un pasillo minúsculo por donde servir a Mendy y romper al Atlético, siempre fiero en el Bernabéu. Ni las ausencias desfiguran al equipo rojiblanco, que nunca perdió la cara al partido.

De un tiempo a esta parte, los derbis del Bernaéu se juegan a lo que decide Simeone. Quizá por eso se le silba tanto y se le dedican cánticos en el estadio enemigo. Ni siquiera la plaga de bajas que desfiguró la alineación del Atlético cambió el descorado de igualdad de cada derbi. Zidane repitió el dibujo de la Supercopa, con cinco centrocampistas más Benzema, que en la práctica viene a ser como jugar con seis medios. El desborde quedaba para los laterales, asunto sencillo de controlar para un equipo tan bien parado atrás como el Atlético.

En la primera mitad del partido quien más y mejor llegó fue el Atlético. Mendy tuvo que acudir como en Pucela para rebañar un gol de la bota de Correa, tras un error de Benzema en zona defensiva. Vamos, por estar donde no debía. El propio Correa persiguió una colada de Vitolo y estrelló su remate en el poste. El canario disfrutó con la libertad de movimientos, por detrás de Morata, que le dio su técnico. Saúl también probó con un remate al lateral de la red tras un córner. Y reclamó un penalti por derribo de Casemiro, que pareció más un traspiés que un derribo. ¿Qué ofreció el Madrid a cambio? Control sin llegada. Más allá de un remate de Ramos pifiado tras un error de marca en un córner, el único tiro entre los tres palos del equipo de Zidane vino sobre el descanso, un tiro de Modric inocente, bien blocado por Oblak.

El reconocimiento de que el asunto no funcionaba fue el cambio doble de Zidane: Lucas y Vinícius por Isco y Kroos. De superpoblar el centro del campo a abrir las bandas. Al minuto de la continuación ensayó Valverde, bien replicado por Oblak. Y si el Madrid metió delanteros, el Cholo se quedó sin ariete. Morata se retiró, renqueante y silbado, para dejar a Correa de náufrago, a ver si cazaba un balón largo con su velocidad.

Estaba la partida en tablas a la espera de que in alfil rompiera en diagonal. Lo normal es que hubiera sido Vinícius. Participó el brasileño descubriendo el pique de Mendy, al espacio, perfecto, como el servicio del lateral y la finalización de Benzema. ‘Vini’, al atraer la atención de la zaga, descifró el acertijo como nadie. Un 1-0 ante el Atlético es un tesoro.

El Madrid se sintió cómodo.con viento a favor. Felipe y Oblak tuvieron que emplearse para anular las acciones de Benzema y Vinícius. Además, el Atlético acusó la desventaja y perdió pujanza, sobre todo en la presión. Los partidos son largos y tantas ausencias suelen acusarse. Con un gol en contra decidió el Cholo quitar a Vitolo. Cierto es que había perdido gas, pero siempre es llamativo restar calidad en el tramo final. Entró Carrasco, recién refichado, y dos minutos después metió a Camello para quitar a un pivote, Thomas, lo que parecía más lógico.

A la espera de una contra, el Bernabéu rumiaba algún susto final y recibió entrega defensiva de su equipo. Sin mucho gol, porque no lo tiene, el Madrid es una roca, y la prueba fue el despliegue de Valverde, conmovedor, en el 80′ que puso en pie al graderío. Esa entrega que siempre enamoró al Bernabéu, y que no todos entienden. La plenitud del ‘Pajarito’, con esas botas de siete leguas con las que llega a cualquier rincón del campo, clausuró un derbi gobernado por la fortaleza del Madrid. Un bloque de granito.

Foto: Diario Sport.

El Real Madrid asalta el liderato

Prensa Diario Marca

Sufrió el Madrid como se esperaba para llevarse los tres puntos de Zorrilla y escaparse en el liderato. Se estrelló durante hora y cuarto con la firmeza pucelana hasta que apareció otro héroe inesperado. Nacho, con un espléndido cabezazo en el 78′, hizo bueno el plan. El Madrid se planta en el derbi con autoridad, seguro en defensa y capaz de aprovechar las ocasiones (escasas) que genera.

La ocasión de dar un golpe en la mesa de LaLiga mostró una nueva versión de Zidane, indescifrable. Presentó un equipo con poco área, con Isco en la punta del centro del campo y Rodrygo junto a Benzema. Además, ausentes los extremos (Carvajal, Vinícius y Marcelo), tampoco se abrían más opciones que la combinación en corto o el balón parado. Pudo salirle de lujo en la primera (y única) llegada clara del primer tiempo, el golpe franco de Kroos y el remate de Casemiro. El VAR tiró la línea, revisó músculos, tendones y huesos para determinar que el brasileño estaba en fuera de juego y mantuvo el 0-0.

El tanto tempranero, a los 12 minutos, llegó a continuación de una entrada temeraria de Joaquín. Con los dos pies por delante. Los madridistas pidieron la expulsión, pero De Burgos Bengoetxea, que transformó un penalti a Cristiano en cuatro partidos de sanción al portugués por un empujón en su espalda, consideró que no era ni violenta ni peligrosa. No tiene suerte el vasco, con un porcentaje de errores bastante alto. Hasta en los saques de banda, para desesperación del personal.

Es cierto que con algo más de profundidad y llegadas se obviaría la atención al árbitro. Fue mérito del Valladolid, firme y aplicado para presionar en cada pelota dividida. Míchel probó la seguridad de Courtois en un córner cerrado, buscando el gol olímpico, y se convirtió en el único disparo entre los tres palos del primer acto. De los dos equipos. Satisfactorio para los de Sergio, claramente insuficiente para que el líder abriera brecha.

El descanso refrescó las ideas del Madrid, que se instaló en campo pucelano. La fatiga aligeró la presión de los de Sergio y llegaron algunas opciones, como un remate de Rodrygo con la zurda que detuvo Masip y un disparo lejano y escorado de Casemiro. Más dominio, más posesión y nula pegada.

Tardaba en hacer los cambios Zidane, como es costumbre. Lucas llevaba un buen rato calentando y en las quinielas aparecía como candidato a la sustitución Nacho. Prefirió el técnico francés mantenerle y retiró a Isco para ganar peso en las bandas. Resultó una decisión clave, porque en un córner desde la derecha se mantuvo el improvisado lateral en el área, templó Kroos y conectó un cabezazo estupendo, cruzado, imposible para el portero. Nacho corrió a abrazarse con su técnico, como si el tanto fuera relevante para el título.

No se cerró allí el duelo. Apretó el Valladolid, encomiable, para buscar la igualada. Pudo lograrlo Sergi Guardiola, tras recibir un gran pase de Óscar Plano. Lo evitó Mendy con un cruce oportunísimo. Y en un córner de nuevo Guardiola rebañó un balón suelto para marcar. Estaba en fuera de juego. Acertaron el asistente y el colegiado, y lo confirmó el VAR, salvaguardando la clave del liderato blanco. Esa seguridad defensiva que le ha hecho crecer hasta sentirse casi invulnerable. El Madrid manda ahora en LaLiga.

Foto: Marca.

El Real Madrid clasificó a octavos

AS.- La Copa acerca el cielo y la tierra, a veces estruendosamente. No llegó a tanto esta vez, pero el Madrid, como dos horas antes el Barça, no marcó la diferencia entre dos mundos. El partido resultó más marrón a bajo cero que concurso de méritos. Con más titulares de los previstos dejó ilusionarse a Unionistas, esa cooperativa nostálgica que se mantuvo en pie hasta el final. El equipo de Zidane no recogió mejores noticias que algunos detalles de Brahim y su presencia en el bombo de octavos, que tendrá más carga explosiva. Marcó Bale con cara de sepelio, ofreció propósito de enmienda James y se guardaron los demás para partidos de la red principal.

Jugó Benzema, indicativo máximo de que Zidane andaba lejos de dejar al Madrid a la intemperie en la única competición que le da la espalda. Y le rodeó del mejor equipo posible teniendo en cuenta los expedicionarios. Fue una muestra de respeto a Unionistas y a su público, que hicieron de la Copa la fiesta patronal del invierno. La Federación les ha regalado a los modestos el campo (pequeño y duro este de Las Pistas), el público, el clima, la taquilla y hasta el hambre por salpimentar la competición. Eso siempre le gustó a la gente y nunca a los grandes, que preferían guardarse el factor de corrección del partido de vuelta.

Y en ese partido repleto de incomodidades, en plena emergencia climática, metió a Bale, que llegó para decidir otros partidos y ha acabado jugando estos. Ahora anda en lo más profundo del armario. En un remate suyo, de derecha y tras roce en Ayoze, se adelantó el Madrid. Eso ha sido en gran parte de su carrera, el gol desnudo, sin adornos antes ni después. La celebración fue de luto. Cierto es que un gol a un Segunda B no da para descamisarse, pero el galés compuso el rictus de quien recibe una multa de tráfico. Jugó y se comportó a temperatura ambiente. Mandó el enésimo mensaje pidiendo que no le esperen y se marchó otra vez lesionado.

La voluntad de James

Unionistas debió recordarle a Zidane aquello donde empezó todo: rival de Segunda B ordenado, esforzado, crecido, corretón e impreciso. Mezclado con la frialdad de la noche y lo bacheado del césped, le quedó al Madrid un partido antipático, con poquísima acción, del que casi nadie salió condecorado. Sufrió poco (un disparo lejano pero potente de Góngora desviado por Areola fue lo más parecido a una ocasión de los salmantinos), pero hizo sufrir poco. El gol de Bale y una vaselina de James con la derecha que se columpió en el larguero fueron sus únicas ocasiones de la primera mitad. El colombiano quiso ascender en el escalafón con su partido, el segundo que juega desde octubre. La Copa fue para él una terapia ocupacional productiva. Lo más peligroso del Madrid pasó por su izquierda, aunque se le resistiera el gol.

Los salmantinos retrocedieron con el paso de los minutos. Sus piernas aguantaron menos que las del Madrid, hecho que les fue restando el atrevimiento inicial y les fue relegando a su área al final de la primera mitad. Pero el equipo de Zidane no puso empeño en abreviar aquello. Vinicius estuvo menos reivindicativo de lo esperado, Benzema lo dejó para días de mayor fuste y Casemiro y Valverde no fueron los centrocampistas a reacción que acostumbran.

Así que quedaba un partido sombrío, mucho más emotivo en la grada que en el césped, hasta que Álvaro Romero, jugador vitaminado que apenas llevaba dos minutos en el césped, enganchó un balón en tres cuartos de campo, fue descolocando con su carrera a Nacho y Carvajal y aplicó un izquierdazo cerca de la escuadra que superó a Areola. El Unionistas se sintió al filo de lo imposible. Aquello duró cinco minutos. Por primera vez apretó de verdad el Madrid, que volvió a ponerse delante en otra jugada poco luminosa. Ganó bien la línea de fondo Marcelo y su centro lo remató defectuosamente, cayéndose, Brahim. Góngora intentó evitarlo y acabó firmando un autogol.

Ahí, y en dos remates posteriores de De la Nava detenidos por Areola, de lo mejor del Madrid, expiró Unionistas, porque el equipo de Zidane recuperó su sentido del deber y procuró dar carpetazo al caso. Brahim puso el entusiasmo que le faltó a Bale, Marcelo abrió gas por su banda y Zidane metió a Jovic por si encontraba esta vez la pólvora. Tampoco apareció: mandó al palo un remate a puerta vacía. Las consultas de los psicólogos están llenas de goleadores sin gol. Brahim, el único con apetito, cerró el pleito en el descuento. Fue el único meritorio que levantó la mano.

Foto: Getty Images.

Real Madrid superó al Atlético en los penales para ganar la Supercopa de España

Reuters.- El Real Madrid ganó por penales al Atlético de Madrid para quedarse la primera edición de una renovada Supercopa de España en Arabia Saudita, luego de un empate sin goles en el tiempo extra de una tensa final el domingo.

El capitán madridista Sergio Ramos con calma envió al arquero del Atlético, Jan Oblak, en la dirección equivocada para convertir el penal que le dio el decisivo 4-1 a los merengues.

Para el Real Madrid ya habían anotado desde los 12 pasos Dani Carvajal, Rodrygo Goes y Luka Modric.

Saúl Ñíguez pateó al poste el primer penal del Atlético, mientras que el disparo de Thomas Partey fue desviado por el portero del Real Madrid, Thibaut Courtois. Solo Kieran Trippier marcó para los colchoneros.

El mediocampista Federico Valverde del Real Madrid fue expulsado en el minuto 115 por derribar a Álvaro Morata, cuando el delantero español se iba hacia la portería, pero el equipo de Zinedine Zidane sobrevivió al tramo final del juego para forzar la definición.

El equipo conservó la calma en los penales para ganar la Supercopa por undécima vez. Para Zidane es su décimo trofeo como entrenador y el primero desde que regresó al cargo en marzo pasado después de renunciar en 2018.

La victoria mantuvo el récord impecable de Zidane en las finales, con nueve victorias como técnico del Real.

Los porteros Oblak y Courtois, los mejores en los 90 minutos, fueron los que forzaron el tiempo extra.

Foto: Reuters.

Varane y Courtois lideraron el triunfo del Real Madrid

AFP.- Gracias a las paradas del belga Thibaut Courtois en la primera parte y a los goles del francés Raphael Varane y del croata Luka Modric, el Real Madrid se impuso por 3-0 en Getafe, en una victoria importante para los blancos en su lucha con el Barcelona por el liderato de la liga.

En un partido de la 19ª jornada sin grandes alardes, el equipo de Zinedine Zidane se impuso con dos jugadas aéreas, ambas rematadas por Varane (34 y 53), aunque en la primera acción el tanto fue adjudicado al arquero getafense David Soria, y una contra de Fede Valverde culminada por Modric en el descuento (90+6).

Gracias a este triunfo, el Real Madrid es líder provisional de la Liga con 40 puntos, uno más que el Barcelona, que visitará al colista Espanyol en el último partido del sábado.

El protagonista de la primera parte del partido disputado en el Coliseum Alfonso Pérez Muñoz fue Courtois, decisivo con tres paradas para que su equipo llegase con ventaja en el marcador al descanso.

El internacional belga se encuentra en un gran momento de forma, como demostró con sus espectaculares atajadas a disparos del uruguayo Mauro Arambarri (24), del marroquí Fayçal Fajr (44) y del también uruguayo Leandro Cabrera (45+1).

En su casi única oportunidad frente al arco local, el francés Ferland Mendy centró con la derecha hacia su compatriota Varane, que al borde del área pequeña se disponía a cabecear cuando Soria se adelantó con el puño, pero en una acción errada que acabó con la pelota en la red.

Al comienzo de la segunda parte, el Real Madrid encontró la tranquilidad en otro cabezazo de Varane a centro de Toni Kroos, aunque el tanto fue validado tres minutos después, tras ser revisado por el VAR, por posible posición antirreglamentaria del central galo.

Con ventaja de dos goles, el Real Madrid comenzó a pensar en la Supercopa de España que disputará la próxima semana en Arabia Saudita y Zidane dio descanso a hombres que acumulan muchos minutos en las últimas semanas como Kroos, Benzema o Isco.

No obstante, el club blanco aún tuvo tiempo de marcar un tercero, en un robo de pelota de Vinicius, que acabó con Gareth Bale lanzando la contra para Valverde y el centrocampista uruguayo pasó a Modric para que el croata anotase a puerta vacía.

Foto: AFP.

El Barcelona es el equipo que mejor paga

AP.- Los gigantes españoles Barcelona y Real Madrid, así como la Juventus de Italia, son los conjuntos que mejores salarios pagan en el deporte mundial, de acuerdo con un sondeo realizado por el sitio Web Sportingintelligence.

La décima edición del Sondeo Global de Salarios en el Deporte colocó al Barsa en la cima, con un salario base promedio de $12.8 millones de dólares para un jugador del primer equipo. Esa cifra quedó debajo de la registrada el año pasado, cuando el Barcelona encabezó también la lista con un promedio de $13.7 millones de dólares.

El promedio se dispara en buena medida por el salario base de Lionel Messi, que rebasa los $65 millones de dólares.

Real Madrid se mantuvo en el segundo puesto, con un salario promedio de $11.6 millones, mientras que la Juventus, novena de la lista el año pasado, trepó al tercer peldaño con $10.4 millones de dólares.

Los otros equipos de fútbol que figuraron en los primeros 20 puestos son el París Saint-Germain (12mo) y el Manchester City (13ro).

Las cifras usadas en el estudio reflejan la paga anual, sin incluir bonos por firma, premios por desempeño u otros conceptos adicionales.

Los equipos de la NBA completan los siete puestos restantes entre los primeros 10, y acaparan 15 de los 20 lugares principales. En 2017, los primeros tres equipos en el estudio fueron el Oklahoma City Thunder, los Cleveland Cavaliers y los Golden State Warriors. En 2018, tres equipos de la NBA rebasaron el promedio de $10 millones de dólares por jugador.

Este año, los Portland Trail Blazers se ubican en el cuarto sitio, con poco más de $10.4 millones. Golden State es quinto con $10.28 millones y Oklahoma City cayó al sexto, con $9.83 millones.

De los equipos que se ubican del 21ro al 30mo sitio este año, nueve son de la NBA, a los que se unió el Bayern Múnich del fútbol alemán, en el 22do puesto.

La Juve se ubicó en el 32do lugar en 2017, pero saltó al décimo el año pasado, con la contratación de Cristiano Ronaldo y otros jugadores cotizados.

Cuatro de las cinco mayores caídas correspondieron a clubes de las Grandes Ligas de béisbol, incluidos los Toronto Blue Jays, que bajaron 123 lugares al 172. Los New York Yankees fueron el equipo líder en el estudio inicial, realizado en 2012..

Barcelona y Real Madrid empataron sin goles por primera vez desde 2002

Jordi Blanco (ESPN Digital).- Barcelona y Real Madrid acabaron como empezaron: 0-0 en un Clásico rodeado de excepcionales medidas de seguridad, después de una jornada con menos incidentes previos de los que pudiera pensarse y con un fútbol también alejado de lo esperado. Sobre todo por parte de un Barsa que pocas veces se vio dominado de la manera que lo hizo esta vez el Madrid.

0-0, el primero desde 2002 después de 96 minutos que dejó un sabor triste entre la hinchada local y, probablemente, una sensación de frustración entre los madridistas, que no supieron hacer valer su mejor juego, que sin disfrutar de ocasiones claras sí las tuvo, a través del fútbol para llevarse una victoria que para nada habría sido injusta.

Entró bien dispuesto el Barsa en el campo, alegre en ataque, llevado por Messi con habilidad y dominador… Hasta que de pronto se apagó el dominio azulgrana y comenzó a crecer un Madrid sorprendente. Si a los cuatro minutos una combinación entre Messi y Alba no acabó por poco en remate mortal de Suárez, a partir del remate que atajó Ter Stegen a Benzema a los nueve el dominio, juego y mando fue merengue.

Y de forma, hasta más allá de la media hora, absoluta. Presionando la salida de balón agobió a un Barsa cada vez más limitado e impotente, que no encontraba el espacio para darle mando a Messi y que acababa rifando el balón sin más intención que no sufrir el Madrid mandó casi como quiso. Y suerte tuvo el equipo de Valverde de alcanzar el descanso con el 0-0 porque más allá de un pase largo de Messi a Alba que disparó demasiado cruzado o un rechace de Sergio Ramos a Leo, las ocasiones, pocas, fueron merengues.

Piqué salvó bajo palos a los 17 minutos, Ter Stegen rechazó un obús envenenado de Casemiro primero y de Fede Valverde después y aun no gozando de más oportunidades, la sensación de que quien mandaba en el terreno de juego era el Madrid no escapaba a nadie. Ni al público, silenciado y nervioso, ni a los jugadores, los azulgrana desesperados y los blancos convencidos.

Se esperaba, por fuerza, un golpe sobre la mesa del campeón tras el descanso y, sin embargo, siguió cómodo el aspirante en el campo. Le costaba a Rakitic combinar con De Jong y a éste con Messi, lo que lastraba demasiado su intento de control mientras enfrente Isco y Kroos, apoyados por Casemiro y Valverde, disfrutaban de una tranquilidad incomprensible.

Y peligrosa por cuanto mientras el Madrid vivía cerca del área azulgrana sin que se pudiera evitar, el Barsa solo se acercaba a Courtois a golpes de rabia, de contras buscando cada vez más desesperadamente a Messi, quien a los 59 minutos falló aquello que nunca falla, tras recibir en la frontal del área pequeña una asistencia mortal de Griezmann y no acertar a remachar un balón en apariencia fácil.

Sufría de ansiedad el Barça y se le cortó la respiración en un balón lanzado a Mendy, cuyo centro de primeras lo remató a la red Bale… anulado por fuera de juego del lateral francés en el inicio de la jugada. Un balón de oxígeno para el tocado Barsa y que dio la sensación de frenar la insistencia del Madrid hasta que en la recta final dio entrada a Rodrygo y Modric para recuperar el ánimo, respondiendo Valverde con la entrada de Ansu Fati para revolucionar y reventar un duelo que ya olía a empate sin goles. El primero desde 2002.

Y que así acabó. Sin más. Un 0-0 que a unos les decepcionó y a los otros les supo a poco.

Foto: Pablo García (Marca).

Duelos a muerte entre españoles en ingleses en los octavos de final de la Champions League

ESPN.- El sorteo de los octavos de final de la Liga de Campeones, celebrado este lunes en la sede de la UEFA en Nyon (Suiza), ofreció dos duros retos para los equipos de Madrid, ya que el Atlético de Madrid se medirá al Liverpool, defensor del título, y el Real Madrid se reencontrará con Pep Guardiola y su potente , Manchester City.

El Atlético de Madrid del argentino Diego Pablo Simeone, no obstante, supone un duro escollo para los ‘reds’, que se proclamaron campeones la pasada temporada en el coliseo rojiblanco, el Wanda Metropolitano, a donde regresará tras vencer en la final al Tottenham. El histórico de enfrentamientos marca igualdad.

El líder intratable de la Premier ha pasado a esta ronda sin alardes y con algún que otro problema, pero acabó como primero y eso le concede la ventaja de jugar la vuelta en Anfield, a donde tratará de llegar con opciones el cuadro madrileño.

El tridente Salah-Firmino-Mane será la gran amenaza para un Atlético obligado a recomponerse y a volver a ser ese bloque casi impenetrable para los rivales si quiere tener opciones a progresar. El equipo de Simeone sabe cómo frenar a los equipos a los que les gusta correr como al Liverpool, que necesita encontrar soluciones para superar la zaga rojiblanca.

El Real Madrid, club más laureado de la Copa de Europa-Liga de Campeones, tampoco encontró al rival ansiado, el RB Leipzig, y se medirá al City de Guardiola, equipo con el que no ha perdido en esta competición. Ha ganado en dos ocasiones y ha empatado en otras dos. Además, el preparador español, cuya leyenda comenzó a construir al frente del Barcelona en los clásicos, no tiene buenos recuerdos del cuadro blanco al frente del Bayern Múnich.

La última vez que se encontraron ambos equipos, en la semifinal de la edición 2015/16, el Real Madrid superó al City tras empatar a cero en Manchester y ganar 1-0 en el Santiago Bernabéu gracias a un disparo de Gareth Bale que rozó en Fernando. Luego, en la final San Siro, el conjunto de Zidane añadió una muesca en forma de título ante el Atlético de Madrid.

Antes, en la fase de grupos 2012/13, el cuadro blanco venció por 3-2 en casa con una remontada vibrante en los últimos minutos con tantos de Karim Benzema y Cristiano Ronaldo y en Manchester igualó a uno con otro tanto del delantero francés y del argentino Sergio ‘Kun’ Agüero.

El Barcelona , otro de los grandes favoritos, teóricamente tiene un enfrentamiento más sencillo ante un Napoli que parece menos potente que en años precedentes, ya sin Carlo Ancelotti en el banquillo y con Diego Armando Maradona, ídolo de ambos clubes, en el fondo de la confrontación y Leo Messi, el monarca del fútbol mundial de los últimos tiempos, como gran factor de desequilibrio.

Todo lo que no sea la clasificación del cuadro de Ernesto Valverde, más teniendo la vuelta en el Camp Nou, sería considerada una tremenda sorpresa, aunque el Nápoles anuncia batalla.

La Juventus de Cristiano Ronaldo también tuvo fortuna y se jugará el pase ante el Olympique Lyon, que supo sacar provecho de uno de los equipos con menos nombre que lideró otra de las grandes revelaciones, el RB Leipzig, que se enfrentará al Tottenham de Jose Mourinho, al que le acompañó la fortuna en el sorteo.

El sorprendente Atalanta, clasificado casi de forma milagrosa en su debut en la Champions tras perder los tres primeros partidos de la fase de grupos y empatar el cuarto, será el rival del Valencia, que regresa a esta ronda de octavos siete años después y además como líder tras vencer en la final del Johan Cruyff Arena ante el Ajax.

El Borussia Dortmund, un equipo como siempre atrevido, alegre y con mucha juventud en sus filas, lanza un órdago al París Saint Germain, que tras liderar el grupo por delante del Real Madrid afronta su eterno asalto a la gloria europea, de momento esquiva.

Será el reencuentro de Thomas Tuchel, técnico del PSG, con su anterior equipo, del que llegó en mayo de 2018 para liderar el multimillonario proyecto parisino. Los Jadon Sancho, Mario Gotze, Marco Reus y compañía retan a los Neymar, Mbappe, Cavani, Di María y toda la pléyade de estrellas del club del Parque de los Príncipes.

El Chelsea y el Bayern rememorarán la final de 2012. Entonces se coronó el club inglés en el mismísimo Allianz Arena tras ganar en la tanda de penaltis. La situación ha cambiado porque este conjunto londinense es menos poderoso que aquel que dirigía Roberto di Matteo.

El Bayern no está nada bien en la Bundesliga, pero en Europa se ha despachado con un pleno de victorias en el grupo B, con 24 goles a favor y cinco en contra y una goleada para la historia en Londres sobre el Tottenham (2-7) en Londres.

La ida de los octavos de final se jugará los días 18, 19, 25 y 26 de febrero, y la vuelta 10, 11, 17 y 18 de marzo. Todos los partidos se disputarán a las 21.00 horas. El sorteo de los cuartos, semifinales y final será el 20 de marzo en el estadio Ataturk de Estambúl.

Aquí todos los cruces:

Borussia-Paris Saint-Germain

Atalanta-Valencia

Atlético-Liverpool

Chelsea-Bayern

Lyon – Juventus

Tottenham – Leipzig

Napoli-Barcelona

Los partidos de ida de los octavos se disputarán los días 18, 19, 25 y 26 de febrero y los de vuelta están programados para el 10, 11, 17 y 18 de marzo.

Foto: UEFA.com.

El Real Madrid más «millennial» vence al Brujas en Bélgica

Prensa Diario AS

De poco podrá presumir el Madrid con su victoria en Brujas, pero le consolaron de un partido sin sal Rodrygo y Vinicius, dos chicos de 18 y 19 años, respectivamente, a punto de graduarse. Dos jugadores de largo plazo que, con la intermitencia propia de la edad, hacen grandes progresos. La titularidad de la victoria fue suya. Sin embargo, si la cuestión era conocer cómo anda el banquillo, a la mayoría se les fue una buena oportunidad. Zidane insiste en que le valen todos, pero lo de Brujas le reafirmó en que no en la misma medida.

«Zidane me dijo que cuando empezara a jugar no dejaría de hacerlo», le contó Casemiro a Valdano en una entrevista reciente. Literales fueron la frase y el anuncio. Ni el partido de Brujas, sin más recompensa que la económica, pudo fumarse el brasileño. La lógica invita a pensar que parará en Valencia para no poner en peligro el Clásico, pero su papel en la trastienda es tan decisivo que también podría adivinarse que ahí seguirá hasta que el cuerpo o la clemencia arbitral (anda con cuatro amarillas en la Liga) aguanten.

Zidane le rodeó en Brujas de un equipo mayoritariamente joven y suplente. Un once afeitado pero sostenible, con la lírica de Isco y Modric y un tridente con menos de veinte años de media. De él pretende vivir el Madrid la próxima década. La cosa no resultó del todo. Porque al partido le faltó la guarnición de la necesidad, porque parte del banquillo está a distancia cósmica de los intocables y porque en intensidad algunos meritorios se quedaron sospechosamente cortos. Ese partido, el de las ganas, fue para el Brujas.

Dejó pasar otro tren Jovic, cuya escasa participación sólo es justificable con un número razonable de goles. Lleva uno. La primera que tuvo en Brujas, en cesión de Vinicius, fue clarísima y le ganó Mignolet. Aquel error, en cualquier caso, cambió el signo del duelo. Hasta entonces, el Madrid era un equipo desatento, descuidado atrás, muy expuesto. Le salvó Areola, en parada intuitiva a remate a quemarropa de Tau. Después mandó sin gracia, sin movilidad y con pocas ocasiones. Sólo otra vez estuvo cerca del gol antes del descanso, en una genialidad de Isco que ensalzó al malagueño y dijo muy poco del Madrid como colectivo. Su remate buscando el contrapié no encontró portería.

Despertar brasileño

Brujas vio un rival apoltronado, que no le dio aire a los corredores izquierdo y derecho, donde apenas emprendieron nada ni Rodrygo ni Vinicius en la primera parte y se soltaron más en la segunda, y donde los laterales se quedaron cortísimos. Especialmente Odriozola, obligado a compensar su déficit defensivo con profundidad y llegada en ataque. Entre todos compusieron un partido incoloro e insípido. Lo de indoloro ya venía de serie por la clasificación previa del equipo. Tampoco incomodó el Brujas, cabeza de ratón en Bélgica, donde se siente cazador. Fuera es presa. Corrió, se protegió y hasta dejó en alguna ocasión a Dennis y Tau cerca de Areola, pero es poca cosa para esta Champions, de la que se va sin ganar un partido.

El Madrid, que se fue al descanso con tres disparos, su peor marca del curso, espabiló tras la charla de Zidane y encontró pronto un gol, en centro de Odriozola y volea con el exterior del pie izquierdo de Rodrygo, al que en el área la vida le parece mejor. Fue su sexto gol del curso, igualado de inmediato por Vanaken, tras una mala salida de pelota de Militao. El Madrid subió levemente el ritmo y con eso le bastó para dejar atrás al Brujas esta vez de forma definitiva. El gol fue de Vinicius, metiendo el pie con picardía a un balón perdido en el área. Un gol de templanza en el terreno de la verdad. Ahí está su principal margen de mejora. Con él y con otro tanto a los postres de Modric ganó el Madrid, cuya cabeza se fue pronto a Valencia mientras el PSG hacía el trabajo del Brujas (va a la Europa League), que salió ileso de la derrota.

Foto: Diario AS.