Prensa Magallanes.- La Junta Administradora de Navegantes de Magallanes encabezada por su presidente Maximiliano Branger, oficializó el regreso de Luis Blasini como asesor deportivo del equipo para la temporada 2019-2020 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).
«Estoy contento de regresar con el equipo y agradecido con la nueva Junta Administradora por tomarme en cuenta como asesor deportivo, tengo pleno convencimiento que el proyecto a corto plazo que ya iniciaron le dará un nuevo rostro a Navegantes del Magallanes y donde la juventud del equipo tendrá un rol preponderante», afirmó el ejecutivo tras su designación como asesor.
Blasini posee una amplia y fructífera trayectoria dentro de la galera, donde desarrolló diversos roles desde sus inicios. Entre 1997 y 2004 se desempeñó como secretario de viajes, asistente al gerente deportivo y como asistente al presidente del equipo. Fue uno de los responsables en el desarrollo de peloteros de los Navegantes y del fortalecimiento de las granjas filibusteras.
Posteriormente, entre 2004 y 2009 se dedicó a la formación de nuevos talentos en su propia academia. En la temporada 2009-2010 regresó a «La Nave» para su estreno como gerente deportivo, tuvo la responsabilidad de captar el talento emergente, manejar la contratación de jugadores, la búsqueda de importación y también se ocupó de los cambios de peloteros criollos siendo uno de los artífices de la llegada al Magallanes de figuras como Andrés Eloy Blanco, Ramón Hernández y Mario Lissón por citar algunos. Funciones que desempeñó hasta la temporada 2014-2015 donde deja la gerencia deportiva pero se mantuvo como asesor de la organización.
Este abogado de 49 años de edad, egresado en la Universidad de Carabobo, durante su gestión gerencial de seis zafras con Magallanes logró llevar al equipo a cuatro finales (2009-2010, 2012-2013, 2013-2014,2014-2015) y ganar dos campeonatos (2012-2013,2013-2014) incluyendo el último bicampeonato de los eléctricos en la LVBP.
En la pasada temporada de la LVBP, Luis Blasini se desempeñó como Gerente General de Tiburones de La Guaira y en la actualidad tiene la responsabilidad de la Gerencia General en la Federación Venezolana de Béisbol (FVB).
Por otra parte, desde el pasado fin de semana, los directivos de la Junta Administradora Maximiliano Branger (presidente) y Héctor Árias (vicepresidente), se encuentran en la acostumbrada gira por los Estados Unidos donde han sostenido encuentros con el nuevo asesor deportivo de la organización y en reuniones de trabajo con el staff de «La Nave» que será anunciado en los próximos días.
Tony Cittadino (Mallorca).-Bob Abreu se convertirá este sábado en el primer pelotero venezolano en ser exaltado al Muro de la Fama de los Filis de Filadelfia. El “Comedulce” fue electo el 20 de marzo y, desde ahora, su número 53 estará por siempre inmortalizado en el Citizens Bank Park. Será el jugador 41 de la franquicia en recibir el honor, luego de que Pat Gillick y Roy Halladay lo hicieran el año pasado.
El maracayero disputó 18 temporadas en las Grandes Ligas, nueve de ellas con los Filis. Es decir, la mitad de su carrera. Fue entre 1998 y 2006, viviendo el mejor momento de una dilatada carrera. En seis de esas campañas, bateó por encima de .300 y anotó más de 100 carrreras, en cuatro impulsó más de un centenar de rayitas y en siete campañas recibió más de 100 boletos.
El zurdo fue uno de los peloteros más pacientes en el plato y más difíciles de enfrentar, con un promedio de seis envíos por turno. Con los Filis, fue segundo en boletos con 127 recibidos en 2004 y tercero en la 2001 con 106.
Abreu ha sido el único pelotero venezolano en ser dos veces 30-30 (dar 30 o más cuadrangulares y robar 30 o más bases en una temporada). La primera ocasión fue en 2001, cuando conectó 31 cuadrangulares y estafó 36 bases. La otra fue en 2004, cuando pegó 30 vuelacercas y robó 40 bases.
El mejor average de su carrera lo registró en 1999, también con los Filis. Bateó para un sólido .335 (546-183), con 20 jonrones, 93 impulsadas y 118 anotadas. Fue el tercer mejor promedio en el viejo circuito.
En total, con los Filis dejó marca de .303 (4.857-1.474) en 1.353 juegos, con 195 jonrones, 814 remolcadas y 891 anotadas. Además de 348 dobles, 42 triples, 947 boletos, 1.078 ponches y 254 bases robadas.
Todos estos números fueron suficientes para que este sábado pase a la inmortalidad de Filadelfia, en un reconocimiento más que merecido.
Tony Cittadino (Mallorca).- El venezolano Rafael Acosta es licenciado en Contaduría, pero su pasión por el beisbol lo ha llevado a alcanzar una de sus metas y ahora apunta a lo más alto. Desde el año 2017, trabaja como pasante de Operaciones de Beisbol de la academia de los Medias Rojas de Boston en República Dominicana, logrando entrar finalmente en una organización profesional.
Acosta tiene 35 años. Nació el 31 de agosto de 1983 en el Hospital Materno Infantil de Caricuao, en Caracas. Estudió primaria en la escuela José Gonzalo Méndez y el bachillerato lo curso en el liceo Urbaneja Achelpohl. Es licenciado en Contaduría en la Universidad Central de Venezuela y también es Magister en Gerencia Empresarial.
En el año 2013, hizo un diplomado de Gerencia Internacional Deportiva de la FIFA en la Universidad Metropolitana, que le dio técnicas para aplicar en todos los deportes. Su trabajo final, junto a Eduardo Basalo y Leonel Yépez, se tituló: «Academia integral de beisbol, formadora de ciudadanos al servicio de la sociedad», que tenía como objetivo ayudar a los jugadores a conseguir becas universitarias en Estados Unidos.
En el año 2014, realizó la maestría de Gerencia Empresarial en la UCV, buscando un aporte y solución para los equipos de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional con el Winter League Agreement, el acuerdo invernal de la pelota del Caribe con las Grandes Ligas que, entre otros temas, restringe las actuaciones de los jugadores.
La tesis se tituló: «Estrategias para la gerencia deportiva de equipos de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional ante exigencias de la Major League Baseball». La presentó en 2017 y esa experiencia le sirvió para tener un acercamiento más directo con los presidentes y gerentes de los equipos, buscando la posibilidad de unirse al grupo de trabajo y meterse de lleno en la LVBP.
Hubo conversaciones con Tiburones de La Guaira y Leones del Caracas, pero no se llegó a un acuerdo. Sin embargo, no baja los brazos y asegura que lo seguirá intentando, porque también quiere dedicarse a la selección venezolana de beisbol.
Ahora trabaja con la academia de Boston, que juega en la Dominican Summer League. Acosta quiere seguir aprendiendo y trabajando con humildad, para llegar a las Grandes Ligas. Dijo sentirse orgulloso de poder alcanzar con tanto sacrificio un lugar dentro de una organización de las mayores que, por lo general, está integrada por ex peloteros o personas con experiencia en la pelota. Además, tiene razones para estar feliz. Boston es el actual monarca del Big Show.
– ¿Cómo surge la idea de ir a República Dominicana?
– Siempre he querido trabajar en el beisbol y hacerlo en Venezuela, pero no se dio. Conseguí trabajar en una academia, pero no era beisbol profesional, era para formar entrenadores. Yo quería estar con un equipo. En el año 2017, mi esposa y yo estábamos considerando la opción de irnos del país por la situación y comencé a escribirle a altos ejecutivos latinoamericanos de equipos de Grandes Ligas. Los busqué en las páginas web de cada equipo.
Mi esposa me dio el impulso final para ir a Dominicana, para visitar personalmente a las personas y aprovechar la oportunidad de inmediato si surgía una entrevista. Ella me dio esa idea y se lo agradezco. Nos vinimos y aquí estamos desde noviembre de 2017.
– ¿Qué hiciste al llegar a Dominicana?
– De todo un poco. Pero, vendí empanadas en la calle y no fue fácil, porque el sol de aquí es fuerte. No tenía un toldo y era difícil. Eso me enseñó mucho.
– ¿Cómo llegaste a trabajar con Boston?
– Me costó mucho. Desde Venezuela tenía conversado el cargo con Boston, pero había que concretar. Ellos fueron uno de los equipos que me respondieron y al llegar aquí, lo terminamos de hablar. Eso caló en algunas personas y conversamos. Me dieron la oportunidad, pero también hablé con varias organizaciones, entre ellas los Rojos de Cincinnati y los Cachorros de Chicago.
– ¿Quién te recibió?
– Me recibió Adrian Lorenzo, que era el asistente del jefe de scouting para Latinoamérica con Boston. El jefe era el encargado de la academia. Me hizo las entrevistas y evaluaciones, pero ya no está con nosotros. Desde este año está con los Marlins de Miami. Richard Jiménez también fue una persona muy importante.
– ¿Qué te sorprendió de la organización?
– Sin duda, la mística de trabajo y la unión que hay. Se respira un ambiente de grandeza, en el buen sentido de la palabra. Sabes que estás en algo grande. Hay historia. Por todos lados ves camisas de Pedro Martínez o David Ortiz. El primer día que fui a la academia para la entrevista, vi uniformado a Fernando Tatis . El mismo que dio dos jonrones con las bases llenas en un mismo inning.
Eso me impresionó mucho, pero resulta que él era el manager de uno de los dos equipos que tenemos aquí en la Liga de Verano. Durante mi primer año de trabajo, tuve muchísimo contacto con él y nos llevamos muy bien. Cuando terminó la temporada pasada, me regaló una pelota con un mensaje bien emotivo por la relación de trabajo que tuvimos.
Eso lo atesoro mucho, porque que se exprese así de ti una figura de esa talla dice mucho de lo que he podido aportar a la organización y de la mística de trabajo.
– ¿Cómo es la dinámica de trabajo diaria?
– Tengo varias funciones. Ahora soy pasante de operaciones de beisbol, con tareas muy sencillas. Desde llenar las neveras de agua para los coaches, hasta imprimir estadísticas. Eso fue en los primeros meses. Ahora estoy encargado de eso y del trackman, que es la máquina que realiza un seguimiento avanzando del juego. Por ejemplo, la velocidad de salida de los batazos, la distancia en pies de los batazos, el tiempo que la pelota está en el aire o la cantidad de vueltas que da la pelota desde que el pitcher la suelta, hasta que el bateador la conecta o llega al guante del catcher.
Durante el juego, debo ir llevando las estadísticas como si fuera un anotador. La laptop está conectada a un radar y de allí se captura todo. Hay que indicar, por ejemplo, si el lanzador es derecho o zurdo. Si está de frente o de lado. Si el batazo fue por el suelo o por el aire. Cómo fue el tipo de pictheo. En esta liga de novatos son cuatro lanzamientos: recta, cambio, slider y curva.
También comencé a editar videos de los jugadores, que son 35 en roster por cada equipo y son dos divisas. Son unos 140 videos mensuales, a comienzo y al final del mes. Se comparte con directivos de Dominicana y Estados Unidos, para evaluar la mecánica de los peloteros.
De igual forma debo acomodar las cámaras que están en el campo, para complementar los videos con las estadísticas y presentar un reporte. Por ejemplo, si quieres ver el pitcheo 100 del lanzador, debe coincidir con lo que diga el trackman.
Antes de irme, reviso como están los profesores con las clases de inglés. Ahora presto apoyo, pero antes sí estaba más atento porque era una de mis funciones. El horario es de lunes a viernes de 7:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. Los sábados entro a la misma hora, pero salgo a eso de las 3:00 de la tarde.
– ¿Qué has aprendido?
– De todo. Una organización de Major League Baseball se divide en tres partes, al menos en las ligas menores. Está la parte de desarrollo y operaciones de beisbol, que incluye visas, pasaportes de jugadores y todo lo que es logística. También scouting profesional para peloteros firmados, nuevos talentos y jugadores internacionales, que incluye Canadá, Estados Unidos y Puerto Rico, porque esos tres países participan en el draft. El fuerte es República Dominicana, Venezuela, México e islas del Caribe.
He visto cómo es la rutina diaria y en qué consiste. Los ejercicios que le ponen a los muchachos. Las clases de inglés y las charlas que le dan a los jugadores en la academia por MLB. Manejar parámetros de estadísticas, para establecer proyecciones.
Los primeros seis meses dormí en la academia y compartí mucho con los coaches. La convivencia no es fácil, porque uno no fue pelotero y te ven como extraño. No te aceptan del todo. Pero te vas ganando el respeto. Hay muchos códigos no escritos, como la jerarquía, la antigüedad y el trabajo ajeno. Hay que tener mucha humildad y no opinar si no te piden la opinión. Trabajar duro y no tener excusas.
– ¿Qué es lo que más te gusta hacer?
– Me gusta mucho la parte de scouting. Ver a los muchachos ya firmados y recomendarlos a otras organizaciones para hacer cambios. Esta semana hicimos un cambio. Un pitcher grandeliga de Baltimore, por dos muchachos de la academia con proyección y herramientas. La academia está llena de scouts.
También la parte de desarrollo de peloteros, en especial con la parte que hago de los videos porque se los enseñas a los coaches de pitcheo o bateo y pueden mejorar la mecánica. No he podido desarrollarme más en esa parte, porque está exclusivamente reservada para ex peloteros profesionales. Es lógico y razonable, porque ellos estuvieron en el terreno y saben qué transmitirle a los jugadores.
Me gusta ver su trabajo y preguntar mucho sobre situaciones de juego. También la parte de analítica, con todas las herramientas que se usan del beisbol moderno. Lo que menos me gusta es la parte de oficina, porque es como estar en una empresa normal.
– ¿Con cuáles peloteros has compartido?
– He compartido con varios, ha sido una gran experiencia y quizás se me olvide alguno, pero he podido conversar e intercambiar opiniones. Entre ellos está Héctor Giménez, que es coach de catcher de uno de los equipos de Tampa Bay. Freddy García y Alex Delgado, que tienen un programa en Venezuela para firmar peloteros y los presentan aquí.
Iván Arteaga y Víctor Moreno, que son coach de pitcheo de Miami y Milwaukee. Joel Hernández que es coach de Toronto. Miguel Tejada que también firma peloteros. Luis Sumoza, Eduardo Villacís, Jesús Hernández y Franklin Morales, que jugaron con el Caracas.
Julio Lugo que fue grandeliga con Boston y fuimos compañeros de curso de sabermetría. Carlos Baerga que es asesor de especial de Cleveland. Humberto Sánchez, grandeliga con los Yankees en la época de Posada, Jeter y Rivera.
Richard Jiménez que no llegó a las mayores, pero se ha comportado de maravilla conmigo. Dicta cursos de sabermetría y scouting. Le tengo muchísimo aprecio y dice que soy su hijo venezolano. También es coordinador de scouting de Cincinnati en Dominicana.
Fernando Tatis creo que no necesita presentación. Es una persona muy humilde, trabajadora y con mucha sabiduría.
– ¿Una anécdota que recuerdes con un cariño especial?
– Al finalizar la temporada el año pasado, todos nos íbamos de vacaciones y le dije a Fernando Tatis que me firmara una pelota y tomarnos una foto. Me dijo, no, te voy a regalar algo mejor. Cuando se acabó el juego de ese día, me regaló una pelota nueva y firmada con un mensaje, que decía que fue un placer trabajar conmigo. Fue muy especial y sirve de motivación.
Otra es que cuando llegué, no tenía zapatos deportivos. Me traje otro tipo de Venezuela, pero no deportivos. Traje poca ropa, estaba bastante limitado. Le pedí a los coaches si tenían alguno y uno de ellos me dio un par y me dijo cuídalos, porque valen. Resulta que los zapateros eran de Pedro Martínez. Los había dejado en la academia hace un tiempo y nunca los buscó.
– ¿Hasta dónde quieres llegar?
– En un futuro, quiero trabajar con los Leones del Caracas y con la selección venezolana de beisbol en el Clásico Mundial de Beisbol. Más que una meta, es un sueño. Es mi pasión y quiero hacerlo. Lo haría hasta ad honorem, porque es mi país.
Quiero seguir desarrollándome dentro de esta organización. Quiero seguir creciendo. En este negocio hay que aprender que nadie es indispensable. El único seguro en un negocio como este es el dueño. No me cierro a otros equipos, pero me encantaría seguir aquí.
A corto plazo, quisiera viajar a Estados Unidos. Es como el pelotero, que empieza aquí en la parte más baja. Poder seguir trabajando con el equipo, pero allá y crecer cada vez más. También trabajar en un equipo de beisbol invernal, quizás haciendo paralelismo como se hace en varios casos. Quiero trabajar con un equipo en Venezuela.
Tony Cittadino (Mallorca).- Por primera vez escribimos una columna fuera de lo convencional. No analizamos un tema deportivo en específico, como de costumbre. Es una experiencia emocionante, porque está dedicada a una gran persona y un gran periodista como Eduardo Rodríguez Giolitti ¿Usted se preguntará qué tiene que ver con el deporte? Pues, le contamos que mucho. Eduardo es un gran amante del hipismo.
Estas líneas fueron publicadas en su momento en el diario TalCual, cuando teníamos la columna Libreta Deportiva, el 30 de agosto del año 2014. Ahora aprovechamos para volver a hacerlo, desde esta vitrina. La idea nació cuando leímos el libro escrito por Eduardo: Mi vida en el medio, la emoción de comunicar. Allí terminamos de reafirmar lo que ya había demostrado. Su pasión por los caballos, que le acompaña desde pequeño.
Guardando las distancias, debemos decir que nos emocionamos al leer momentos de su vida relacionados con el hipismo, porque, en paralelo, nos recordó nuestros inicios con el beisbol. El hipódromo es a Eduardo, lo que para nosotros es el estadio Universitario. Cuántas cosas en común detrás de una pasión deportiva, que nos terminó llevando al periodismo.
Es admirable el amor y el conocimiento que tiene Eduardo por los caballos. Creció recorriendo el Hipódromo La Rinconada de la mano de su padre, José Luis Rodríguez, quien era agente de jinetes y, además, corrector de la Gaceta Hípica, publicación de la que Eduardo, años más tarde, fue también corrector, redactor y coordinador.
Su pasión lo llevó a ser relacionista público de un criadero de caballos, en haras Montalbán. Su cercanía con el periodismo tuvo muchísimas etapas, entre ellas vivir en el edificio La Esfera. Allí estaba muy cerca de lo que era la antigua Torre de La Prensa, en la avenida Panteón, donde estaban las sedes de los periódicos Últimas Noticias y El Mundo. Caminar de domingo a domingo por el palco de prensa del hipódromo, le permitió sentir de cerca el periodismo impreso. Tanto así, que en su casa se sentaba frente a la máquina de escribir y realizaba periódicos artesanales.
Luego, interesado en la locución, solía escuchar los circuitos radiales de Caracas y Magallanes, para luego grabar las cuñas y poder jugar a las grabaciones caseras, en las que soñaba con ser locutor. Un título que obtuvo y que en el día de la prueba estuvo acompañado por Marco Vinicio La Cavalerie, hijo del gran «Musiú» La Cavalerie. Y cómo no lograrlo, si además tenía como ejemplo a dos glorias del periodismo deportivo como Delio Amado León y Carlos Tovar Bracho. Imagínese usted, dos cuarto bate del periodismo deportivo, en especial en las transmisiones de beisbol por Venevisión ¡Un lujo, qué época!».
Siempre atento
Eduardo siempre está pendiente de lo que sucede en los hipódromos, tanto en los nacionales, como en los internacionales. Todavía recordamos con asombro como en junio del año 2013, pedía estar pendiente de la carrera de California Chrome, que no pudo lograr la Triple Corona en Belmont, Nueva York.
Además no pierde oportunidad para explicar cualquier anécdota relacionada a los caballos. Tanto los que corren en los hipódromos o los de paso. Eso sí, Eduardo es de los que defiende siempre al animal. Está en contra de los maltratos y, además, de las apuestas. Prefiere quedarse con lo interesante y romántico que rodea a los alazanes.
También aprovecha sus dotes para en un momento libre dibujar un bello caballo a mano alzada. Cuántas veces lo vimos. Uno mejor que el otro. Es impresionante la facilidad con que los hace. Parece que tuvieran vida propia. Una obra de arte que podía hacer durante la pausa comercial del Noticiero Venevisión, por ejemplo, donde tuvimos la fortuna de trabajar juntos en la emisión meridiana.
Tampoco se ruboriza al imitar la narración de una carrera de caballos mientras prueba el sonido de la balita, antes de ir al aire, al mejor estilo del gran Aly Khan. Cualquier ocasión es buena para demostrar que el hipismo lo lleva en la sangre.
También ama el beisbol
La pasión deportiva de Eduardo no se queda en los caballos. También es un gran fanático del beisbol. Caraquista confeso, como pocos, no perdía oportunidad para bromear con la magallanera Anna Vaccarella durante cualquier época del año.
Su amor por la pelota también le hace estar atento a lo que sucede noche a noche en las Grandes Ligas o en los parques nacionales, cuando hay temporada. En muchas ocasiones, antes de comenzar a narrar la sección deportiva, siempre preguntaba «¿Tony, qué tienes por ahí? ¿Viste lo que hizo Cabrera anoche?» Preguntas como ésas eran rutinarias, dependiendo lo noticioso de la jornada.
En realidad, Eduardo es un personaje único. Un hombre, profesional y amigo, como pocos. Además, tiene una gran familia, que siempre presenta con orgullo y amor: su esposa Candi, sus hijos Fabiana y Diego y su inseparable Milka. Ahora que Dona no está, su compañera es Milka. Dona era una perra bellísima. Como él diría, ¡un caramelo!
De verdad, tienen que conocerlo. Van a gozar un pullero. Por fortuna, tuvimos la bendición de poder compartir a diario con él y es una de las mejores experiencias de nuestra vida. Siempre tiene un consejo a la mano, con un poder de inspiración y humildad que no hemos visto en otras personas. Algo difícil en éstos tiempos, por cierto.
Ahora es tiempo de despedirnos y como diría Eduardo antes de marcharse: «Señores, partió Tiberio».
Prensa Real Madrid.- El Real Madrid 2019/20 se estrenó en Houston. Los blancos merecieron más contra el Bayern, sobre todo en la primera mitad, y dejaron detalles ilusionantes en su primer partido de preparación. La primera mitad se jugó a un ritmo altísimo y las ocasiones no tardaron en llegar. Los madridistas pudieron adelantarse en el 11’. Isco dejó el balón a Modric y el peligrosísimo centro del croata fue rematado en el área pequeña por Benzema, pero entre Kimmich y Neuer evitaron el primer tanto.
En una jugada muy parecida marcó el Bayern cuatro minutos más tarde. Centro atrás de Coman y el disparo de Tolisso golpeó en Marcelo, que salvó sobre la línea de gol, pero el rechazo lo aprovechó el centrocampista galo para marcar a placer. La respuesta del Real Madrid llegó muy pronto. Centró Marcelo en el 18’ y el cabezazo de Ramos, en el segundo palo, se paseó por el área pequeña sin encontrar rematador. También lo intentó Benzema seis minutos más tarde. El francés encontró un resquicio entre tres defensas rivales para inventarse un disparo raso que obtuvo una gran respuesta de Neuer.
El Real Madrid seguía buscando el empate. En el 34’, Hazard puso el esférico en el área, Benzema no acertó a rematar y el posterior disparo de Asensio terminó en las manos de Neuer. Cuatro minutos más tarde llegó un nuevo intento de los blancos. Recibió Hazard escorado en la izquierda, entró en el área con el balón pegado al pie y se inventó un disparo con rosca que despejó el portero del Bayern. El Madrid había hecho méritos de sobra para marcar pero el Bayern también tenía algo que decir y Arp se encontró con el larguero en el 39’. La última ocasión de la primera mitad fue para los madridistas en el 45’. Disparó Modricy Neuer volvió a brillar.
Gran gol de Rodrygo
Zidane dio entrada a un once nuevo. Tras Hazard debutaban ahora Mendy, Rodrigo, Jović, Kubo, De la Fuente y Javi Hernández. En el minuto 62, Kubo metió un gran pase a Vinicius Jr, que no pudo superar al portero en el mano a mano. El encuentro quedó sentenciado en dos jugadas casi consecutivas del Bayern con el gol de Lewandowski en el 62’ y el de Gnabry cinco minutos después.
El Real Madrid lo iba a intentar hasta el final y en el 80’ Rodrygo aprovechó un error de Kimmich para plantarse ante Ulreich, que fue expulsado al derribar al madridista fuera del área. La falta la transformó con maestría el propio Rodrygo, que colocó el balón en la escuadra izquierda del Bayern. Los blancos volverán a jugar el miércoles contra el Arsenal en el FedExField de Washington.
Bernardo Pilatti (ESPN Digital).- Brillante, emotiva, digna de ser hoy considerada como la pelea del año y ser inscrita en la mejor historia del boxeo de primer nivel. Esos son apenas unos pocos de los muchos elogios que merece ‘el peleón’ que nos regalaron Manny Pacquiao y Keith Thurman. Hay que retroceder, muchos años en el tiempo para recordar una batalla donde el PacMan hubiera conseguido, como en la noche de Las Vegas, poner de pie a toda la platea del MGM Grand.
Habría que retroceder muchos años, quizás hasta las inolvidables guerras contra Juan Manuel Márquez, para recordar un rival que lo sacudiera como lo sacudió Thurman.
Estaban en juego los dos cinturones de la AMB, pero eso al final del día fue irrelevante. Así esta pelea hubiera sido una eliminatoria o un combate para decidir quien pagaba la parrillada, la reacción de la platea y los millones asistiendo frente al televisor o el dispositivo digital hubiera sido la misma: emoción y agradecimiento.
Nos dieron una pelea exuberante, repleta de acción y que terminó como terminan las guerras verdaderas, cerrada en las tarjetas y con los dos rivales repartiendo trallazos al tú por tú.
En una decisión dividida, fue victoria para el filipino y si se quiere, fue justa, totalmente justa. Por más que no hubiera existido controversia si se registraba un empate o el vencedor hubiera sido el estadounidense.
¿Por qué ganó Pacquiao? ¿Por qué perdió Thurman?
La estrategia de uno y el desajuste del otro al inicio de la pelea, sin duda, establecieron el guion de la pelea y su resultado. El filipino, al contrario de lo esperado, fue el que salió enchufado, poniendo presión y golpeo alucinante, logrando lo impensado: mandar a la lona a un sorprendido Keith Thurman en el mero primer episodio.
Ese arranque trepidante le impidió a Thurman encontrar el ritmo, se vio confundido, superado por la velocidad del filipino y sin encontrar su distancia. Recién en el tercer episodio, el PacMan bajó el pie del acelerador y Thurman logró emparejar, empezó a encontrar su ritmo. A partir de ese momento se fueron alternando en el control de la pelea.
Thurman superaba a Pacquiao en cantidad de golpes lanzados y de poder, pero el filipino era el más efectivo en el acierto y el más espectacular en sus combinaciones de dos y tres golpes enviados a velocidad de vértigo.
Ese acierto fue lastimando al estadounidense que no conseguía ajustar, que volvió a su confusión en el cuarto y el quinto asalto, hasta que recuperó su protagonismo en el sexto y vivió su mejor momento en la pelea en el séptimo y el octavo episodio. Logró encontrar la sincronización entre movimientos de piernas y acierto en el golpeo, al punto que siempre estuvo arriba en la cantidad de golpes lanzados. Especialmente la derecha volada por afuera y las combinaciones por el centro, hasta un doble jab que fue marcando el rostro del filipino.
Los dos recibieron muchos golpes, los dos acertaron muchos golpes y los dos se mantuvieron activos durante toda la pelea. Cuando la batalla avanzó, Manny sintió la fatiga propia de sus cuarenta años y sus reconocidas deficiencias defensivas terminaron de complicarle la pelea.
En términos boxísticos, fue una pelea de alternativas cambiantes, pareja y de mucha entrega. SI a ello sumamos el ambiente de emoción, resultaba difícil imaginar lo que ocurriría en la mente de los jueces. Y así fue, al final del pleito el resultado en las tarjetas fue fiel reflejo de esa imaginada incertidumbre: Tim Cheatham 112-115 y Dave Moretti 112-115 para Pacquiao, Glenn Feldman 114-113 para Thurman.
¿Fue justo? Si lo fue y no solo por la caída temprana de Thurman. El estadounidense fue el que en más de un momento de la pelea estuvo a punto de claudicar, como en el décimo episodio cuando lo dobló un trallazo impresionante de Manny a la zona media. Pareció que allí terminaba la pelea, pero con gran entereza sobrevivió y se fue encima del filipino.
En lo gestual, siempre pareció mejor posicionado en lo ofensivo Pacquiao, como también se vio mejor en la asimilación y sobre todo en la actitud. Manny nunca dejó de mostrar ganas ofensivas, jamás renunció al ataque y en definitiva sus méritos impresionaron mejor que los de su rival. Por si fuera poco, también lo superó en los números: lanzó 686 contra 571 de su oponente.
Una victoria histórica y que indudablemente deberá hacer reconsiderar al filipino su continuidad en el boxeo, especialmente ante rivales tan duros como el de la noche sabatina. Su lugar en la historia ya lo tiene asegurado, el cariño de los fanáticos es infinito y alcanzaría con recordarlo dando guerra como la del MGM Grand ante un gran rival como Keith Thurman, para encuadrarlo por siempre en la mejor memoria.
Tony Cittadino (Mallorca).- Wilson Contreras y Ronald Acuña Jr. serán los encargados de representar a Venezuela como jugadores titulares de la Liga Nacional en el Juego de las Estrellas de las Grandes Ligas, a celebrarse este martes en el Progressive Field de Cleveland.
Contreras (segunda participación) lo hará como receptor y Acuña (debutante) como jardinero central. La cifra pudiera aumentar a cuatro, en caso de que actuaran el relevista Felipe Vázquez por el viejo circuito y Gleyber Torres por la Liga Americana. Torres entró al roster en sustitución del lesionado Brandon Lowe.
Sin embargo, la cantidad de criollos es inferior a la del año pasado cuando jugaron 8 peloteros, igualando la marca de 2014. Para entonces, dijeron presente José Altuve, Salvador Pérez, Wilson Ramos y Torres por la Americana, mientras que Wilson Contreras, Eugenio Suárez, Jesús Aguilar y Vázquez lo hicieron por la Nacional.
El encuentro tendrá en la lomita a Hyun-Jin Ryu por la Nacional y al experimentado Justin Verlander por la Americana.
Para esta edición del clásico de mitad de temporada, se aplicará la regla de colocar un corredor en la segunda base en todas las entradas extras que se disputen. Esa medida se emplea en las menores y ya se realizó en el Clásico Mundial de Beisbol y en el sóftbol olímpico.
El primer Juego de Estrellas se celebró el 6 de julio de 1933 en el Comiskey Park de Chicago, estadio donde la Americana se llevó la edición inaugural (4-2), en duelo que estuvo marcado por los dos jonrones conectados en el tercer inning por Babe Ruth y Bill Hallahan. El primer lauro para la Liga Nacional fue en el cuarto choque (4-3), el 7 de julio de 1936 en el Braves Field de Boston.
El primer venezolano en un choque de esta naturaleza fue el siempre recordado Alfonso “Chico” Carrasquel, el 10 de julio de 1951 en el Briggs Stadium de Detroit. Los criollos con más Juegos de Estrellas son Luis Aparicio y Miguel Cabrera (10), David Concepción (9) y Salvador Pérez, Magglio Ordoñez y José Altuve (7).
Así jugarán
Liga Americana
1- George Springer, RF
2- DJ LeMahieu, 2B
3- Mike Trout, CF
4- Carlos Santana, 1B
5- J.D. Martínez, BD
6- Alex Bregman, 3B
7- Gary Sánchez, C
8- Michael Brantley, LF
9- Jorge Polanco, SS
PA- Justin Verlander
Manager: Alex Cora
Liga Nacional
1- Christian Yelich, LF
2- Javier Báez, 2B
3- Freddie Freeman, 1B
4- Cody Bellinger, RF
5- Nolan Arenado, 3B
6- Josh Bell, BD
7- Willson Contreras, C
8- Ketel Marte, SS
9- Ronald Acuña Jr., CF
PA- Hyun-Jin Ryu
Manager: Dave Roberts
Últimos 5 juegos
2014 Americana 5-3 Target Field (Minnesota)
2015 Americana 6-3 Great American Ball Park (Cincinnati)
2016 Americana 4-2 Petco Park (San Diego)
2017 Americana 2-1 Marlins Park (Miami)
2018 Americana 8-6 (10 innings) Nationals Park (Washington)
El dato
La Liga Americana y la Liga Nacional están igualadas a 43 victorias por bando, con dos empates.
El primera base de los Mets de Nueva York, Pete Alonso, disparó 23 bambinazos en la ronda final del Festival de Jonrones para vencer al antesalista dominicano de los Azulejos, Vladimir Guerrero Jr., llevarse la corona y ganar el premio de un millón de dólares. En las fases previas se deshizo de Carlos Santana y Ronald Acuña Jr. para consagrarse como el segundo novato en ganar la contienda.
Alonso eliminó a sus dos anteriores contendientes con lo justo, viniendo desde atrás para lograr vencer a Guerrero Jr. en la final. Quedó por detrás del propio Guerrero y Joc Pederson en la sumatoria general de cuadrangulares en la contienda. Esto no sucedía desde el año 2002. Pete Alonso, al finalizar el Derby, declaró que todo se trató de sobrevivir y avanzar para poder derrotar a sus rivales..
Sergio Maffei (Diario Olé).- “Tranquilo, quedó visto lo que pasó”. Así arrancó Messi, sin levantar el tono de voz, dispuesto a hablar como cada vez después de cada partido. Y así siguió, sin levantar temperatura con su volumen sino con sus bombas. Crudo, aún más que el martes después de que no utilizaran el VAR contra Brasil en dos penales claros.
“Siempre digo la verdad y soy honesto, eso es lo que me deja tranquilo, si lo que digo afecta y tiene repercusiones, no es parte mí. Creo que lo que pasó es por lo que dije”, afirmó, sin dudas, Lionel. Sobre la jugada polémica con Medel, en la que fue mal expulsado, no dudó en decir que influyó la acusación del martes: “Lo que dije la vez pasada quizás pasó factura. Con una amarilla se terminaba todo”.
Y confesó que no fue a la premiación por el tercer puesto “por todo un poco, porque nosotros no tenemos que ser parte de esta corrupción, de esta falta de respeto de toda la Copa. Estábamos para más. La corrupción, los árbitros y todo eso no permite que la gente participe del fútbol, del show y lo arruina un poco”.
Toda la Argentina quedó en llamas en esta Copa América, por los errores contra Brasil y por esta roja a Messi, entre otras. Tan hot estaba el 10 que hasta se animó a anticipar sin dudas que «no hay dudas, está todo armado para Brasil. Ojalá que el VAR y el árbitro no influyan en la final y que Perú pueda competir».
Como nunca Messi, más duro que el martes. Como líder de la Selección, se plantó fuerte sin temor a nada, hasta lo dijo, y que venga lo que venga…
EFE.- Argentina se bajó al barro para lograr el tercer puesto de la Copa América de Brasil 2019 tras ganar por 2-1 a una selección chilena provocadora que consiguió desquiciar al astro Lionel Messi, expulsado en la primera mitad junto a Gary Medel por una trifulca entre ambos.
La Albiceleste consiguió resolver el partido gracias a los goles de Sergio Agüero (m.12) y Paulo Dybala (m.22) y antes de que el Arena Corinthians de Sao Paulo se transformase en una batalla campal con dos selecciones que se emplearon con dureza -la chilena más- en busca del bronce.
Con el marcador en contra, la Roja jugó duro, usando todo tipo de subterfugios que el árbitro paraguayo Mario Díaz de Vivar no supo leer y se le fue el partido de las manos.
Expulsó con roja directa a Messi y Medel en el minuto 37 tras un enfrentamiento entre ambos futbolistas, con cuentas pendientes de las dos últimas finales de Copa América de 2015 y 2016 que los chilenos vencieron a los argentinos en sendas tandas de penales.
En la segunda mitad, Chile se metió en el partido por medio de un penal pitado por el VAR que transformó el siempre eterno Arturo Vidal (m.59), pero ahí se quedó, a pesar de intentarlo al final.
Con todo, Argentina se sube al podio de la Copa América, un lugar merecido tras un torneo en el que fueron de menos a más. Chile, con esta derrota, pone punto final a su generación de oro.
El partido empezó frío, como el clima invernal de la capital paulista. Ninguna de las dos selecciones salió con ímpetu en la sangre.
La tónica de los primeros minutos fueron los balones en largo y las interrupciones por faltas. Se acostumbra a decir que nadie quiere jugar este tipo de partidos y el dicho parecía aplicarse a la perfección, aunque rápido empezó a caldearse el ambiente.
Agüero fue el primero en romper el hielo con un disparo desde fuera del área que se marchó rozando el palo de la meta de Arias.
Messi empezó a aparecer en el centro del campo y fruto de su genio nació el primer gol. El 10 dejó sentado a Arturo Vidal, su compañero en el Barcelona, y fue tumbado por Erick Pulgar en la medular.
Lionel aprovechó la pasividad de la Roja para sacar rápido al espacio hacia Sergio Agüero, quien regateó con facilidad a Arias y definió con precisión hasta el fondo de la red.
El delantero del Manchester City se fue directo hacia su fiel escudero para agradecerle el regalo.
El tanto fue un jarro de agua helada para la Roja, que además vio como su gran estrella, Alexis Sánchez, se retiraba lesionado en el minuto 17.
Sin pisar en exceso el acelerador, Argentina asestó un segundo golpe casi definitivo diez minutos después.
Lo Celso metió un pase al hueco para Dybala superando dos líneas de jugadores chilenos, que se quedaron como muñecos de cartón piedra, parados y sin reaccionar.
El atacante de Juventus no lo desaprovechó y batió a Arias, que tardó una eternidad para salir de la cueva.
A partir de ahí, Chile quiso parar el chaparrón a base de trifulcas y juego sucio. Una entrada por detrás de Medel sobre Messi, la protestó con iras Vidal y se armó la marimorena, la primera marimorena.
Porque minutos después Medel y Messi se verían de nuevos las caras. El central chileno, un maestro de la provocación, se encaró con el delantero argentino, que esta vez entró al trapo.
Los dos juntaron las cabezas y bracearon un poco. El árbitro llegó hasta el lugar de los hechos a mil revoluciones y expulsó a los dos, sin pensárselo.
Segunda expulsión en la carrera del 10, que se fue tres minutos después del campo aplaudido por el público.
Por el contrario, el colegiado paraguayo se convirtió en el enemigo público número uno de los espectadores, que le dedicaron una sonora pitada al descanso que retumbó en todo el estadio.
En la reanudación, Chile se movió con mayor soltura en el desconcierto. La aún vigente campeona entró en el partido por un penal de Lo Celso sobre Aránguiz que tuvo que revisar el VAR.
Arturo Vidal no falló desde los once metros. El equipo de Reinaldo Rueda ya tenía el partido donde quería, completamente descontrolado, sin Messi sobre el césped y todo una segunda mitad por delante.
Scaloni quiso tener una salida de balón más rápida dando entrada a Di María por Dybala.
El partido seguía roto. Las dos selecciones iban sin demasiado orden en busca de la sentencia unos y del empate los otros.
Vargas tuvo las tablas en sus botas. Su disparo le salió demasiado centrado. Agüero también, pero el pase de la muerte de Di María se quedó corto, y en otra jugada, no acertó al arco.
Los chilenos pidieron unas manos en el área en los minutos finales, pero ni el árbitro, ni el VAR vieron nada y terminaron derrotados y con un cuarto puesto que sabe a poco.
Este domingo turno para descubrir quién será el campeón en el Maracaná de Río de Janeiro. Brasil y Perú, los candidatos.