Caribes exploró la posibilidad de contratar a Michael Jordan

Eduardo Acosta / Tony Mérola | Prensa Caribes.- Si existiera en la televisión venezolana actual un programa de concursos deportivo, tipo «El Batazo de la Suerte», por ejemplo, y en una ronda de preguntas de verdadero/falso la interrogante fuere ¿Michael Jordan estuvo cerca de jugar en la Liga Venezolana de Beisbol de Profesional?, seguramente muchos afirmarían como negativa a tal consulta. Pero tan asombrosa como increíble posibilidad casi llegó a concretarse, previo a la temporada 1994-1995 de la pelota criolla.

«Air», quien hace 26 años se encontraba con el Birmingham Barons, sucursal Doble A de los Medias Blancas de Chicago, estaba siendo pretendido por un equipo que para ese entonces, apenas iba para su cuarta campaña en el circuito local, Caribes de Oriente

Pablo Ruggeri, otrora directivo de la organización anzoatiguense, recordó la increíble empresa que intentó por la novena oriental, a mediados de 1994, cuando viajó a la ciudad de Birmingham, Alabama.

Caribes tenía relación directa con los Medias Blancas en sus primeros años en el beisbol rentado venezolano, esa que le permitió traer al país prospectos de sus granjas, como Ron Coomer, James Baldwin, Don Wakamatsu, John Hudek, entre otros. Todos a la postre bigleaguers, por tal motivo fue posible esa cercanía que enlazó a Jordan con la pelota criolla, específicamente con el equipo con sede en el Estadio Alfonso «Chico» Carrasquel de Puerto La Cruz.

«Claro que hicimos la diligencia, claro que preguntamos por él», afirmó Ruggeri. «Lo vimos jugar al día siguiente de llegar, pues había caído un fuerte aguacero la noche anterior. Corría muy bien las bases, pero su contacto no era muy bueno, era fuerte en algunas ocasiones, se notaba el trabajo que estaba haciendo para batear bien, pero no era muy bueno, para ser sincero. En la defensa se esforzaba mucho, a veces medio palidecía para capturar los flys, pero no lo hacía nada mal como jardinero», comentó el ex directivo.

Luego de haberlo visto jugar, Ruggeri se reunió con Terry Francona, quien era el manager de los Barons en aquél entonces y, además, había trabajado con Caribes en esa misma función en la zafra 1992-1993. El reporte del hoy estratega de los Indios de Cleveland no era del todo alentador, sin embargo se trataba de Jordan, una estrella archiconocida en el mundo entero, y su mera presencia en casa del Birmingham garantizaba lleno total en cada juego celebrado en el Hoover Metropolitan Stadium. Un dato que al hoy retirado directivo le interesaba sobremanera.

“¿Te imaginas a Jordan en Puerto La Cruz? ¡Eso hubiese sido buenísimo! (risas). Tener al más grande deportista de todos los tiempos habría sido todo un honor, algo grandioso, ni hablar de la taquilla que hubiese generado, pero, lamentablemente, sus números no eran muy buenos.  (Terry) Francona fue bastante enfático en ese aspecto, además, tampoco los Medias Blancas mostraron interés para motivarnos a que jugara con nosotros, aunque nos habían mencionado previamente que para traerlo a Venezuela había ciertas exigencias, como la garantía de llevar cinco guardaespaldas, los cuales costaban cinco veces más de lo que Jordan cobraba. Al final no concretamos nada y nos decidimos por otros importados que rindieron bastante para Caribes en aquella temporada, como Alan Levine, Mike Robertson, Olmedo Sáenz, entre otros”, contó Ruggeri.

A pesar de no haber logrado tan importante convenio, Ruggeri tuvo la oportunidad de compartir varios momentos con Jordan en su viaje a Birmingham y lo recuerda con especial agrado y satisfacción. Lo único malo fue no haber contado con una cámara que plasmaría gráficamente aquél encuentro con «Air», situación que afirma con jocosidad.

“Lástima que no tuve una cámara o que alguien no la tuvo en ese momento (risas), pero, bueno, hablamos largamente con él en una cena, la cual compartimos con Francona, también. Un hombre súper agradable, de fácil conversa, se puede hablar con el de cualquier tema, hablamos de básquet, considerando que ya estaba apartado de ese deporte, me sorprendió lo mucho que sabía de béisbol, no por lo que estaba viviendo, sino de la pelota en general, se veía que le tenía cariño al beisbol. También era una persona generosa, el compró y le regaló un autobús súper lujoso a los Barons, él viajaba con el equipo en esa unidad, se llevaba bien con todo el mundo, lo querían mucho por allá».

Durante los 127 juegos que disputó «MJ» con el Birmingham solo pudo promediar para .202, producto de 88 inatrapables, entre ellos 21 extrabases, en 493 turnos legales, además, remolcó 51 carreras, se estafó 31 almohadillas y dejó un porcentaje defensivo de .952. La duda quedó para siempre si hubiera dado el salto a las Grandes Ligas, de no haberse concretado la huelga de peloteros en agosto de 1994.

Aunque, tras conocer estos hechos, existe otra inquietud ¿Cómo le hubiera ido a «Su Majestad» en la pelota venezolana si se hubiera concretado el arreglo con la divisa anzoatiguense?

Foto: LVBP

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Héctor Sánchez está listo para iniciar su nueva etapa con el Zulia

Prensa Águilas.- Han pasando algunas horas desde que se oficializó ante la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) el cambio que lleva al receptor y primera base Héctor Sánchez a las Águilas del Zulia. Desde su residencia donde cumple el confinamiento ante la presencia del Covid-19  en los Estados Unidos, el nuevo jugador rapaz dio su primeras impresiones sobre el cambio de aires desde la capital del país al occidente del territorio nacional.

«Ya veníamos hablando del cambio, la gerencia de La Guaira a quienes agradezco por la oportunidad me llamaron para plantearme el cambio al Zulia y les dije que sí. Lo que quiero es tener la oportunidad de jugar, soy un profesional y quiero comenzar esta etapa con un título para las Águilas»  acotó el jugador de 30 años con siete campañas de experiencia en las Grandes Ligas.

«Luego hablé  con el señor Luis Amaro y me dijo de los planes que tienen conmigo, me agrada la idea de poder ayudar al equipo en diferentes situaciones y aportar también mi experiencia», dijo el bateador ambidextro quien viene de participar en 19 juegos con los salados en la zafra 2019-2020. Para Sánchez será su segundo equipo en la LVBP, pero aseguró que se adaptará rápidamente al conocer a varios jugadores del roster zuliano.

«Conozco a varios jugadores como Marcos Tábata incluso antes de firmar al profesional, en ligas menores con los Gigantes de San Francisco jugué con José Flores y Ali Castillo, además el equipo cuenta con Álex Romero, un jugador de mucha experiencia en la Liga. La verdad es que llegar a las Águilas es un reto bastante importante, es un equipo competidor en los últimos años» agregó en tono optimista el aragüeño.

Mientras espera volver a la nueva normalidad, Sánchez  tiene contrato firmado para regresar este año a la Liga Independiente del Atlántico donde jugó el año pasado con el equipo Long Island Ducks dejando promedio de 273, 20 dobles, nueve jonrones, 58 carreras empujadas en 98 encuentros. «Quiero enviarle un saludo a toda la afición de las Águilas, voy con ganas de ganar un campamento y daré el 100 % para lograrlo», finalizó la nueva incorporación del equipo occidental.

Foto: TC

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Álvaro Espinoza, el magallanero de corazón al que todavía le duele la camisa (+Video)

Tony Cittadino (Mallorca).- “Jugué muchos juegos en Grandes Ligas y con los Yankees de Nueva York, pero cuando me puse la camisa de los Navegantes del Magallanes frente a mi familia, fue lo más grande. Cuando estoy por aquí lejos y veo que el equipo pierde, uno se molesta porque he sido magallanero toda mi vida. La camisa duele y mucho”. Así definió Álvaro Espinoza el amor por la divisa de la que fue uno de los referentes que dominó buena parte de la década de los 90 en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP).

El campocorto solo disputó cinco temporadas con el conjunto turco de las 18 en la pelota venezolana, pero fueron suficientes para ganarse un lugar entre los históricos jugadores de la franquicia. Ganó tres títulos con la divisa. Uno en la campaña 1993-1994 contra los Leones del Caracas, otro en la zafra 1995-1996 ante Cardenales de Lara y, el último, en la contienda 1996-1997, otra vez, frente a Leones.

Espinoza sufrió una lesión en la rodilla y se perdió dos temporadas en la LVBP (1991-1992 y 1992-1993). En ese proceso, fue contactado por el entonces presidente del Magallanes, Alfredo Guadarrama, para llevarlo a jugar en una etapa gloriosa con el Magallanes, club del que era fanático.

“Me llamó y no sabía que era el presidente del equipo y me preguntó si estaba dispuesto a jugar con los Navegantes. Le dije que sí, pero que tenía que esperar por la operación. Además que quería vestir la camiseta que siempre he adorado”, recordó desde su casa en Estados Unidos el ex pelotero que debutó con los Tigres de Aragua en la LVBP en la temporada 1979-1980.

Con los felinos estuvo hasta la campaña 1990-1991. En 12 temporadas, disputó 497 juegos y bateó para .255 (1.546-394), con 149 carreras impulsadas, 162 anotadas y siete jonrones. Disputó tres finales, pero las perdió todas: en la zafra 1984-1985 ante Tiburones de La Guaira (4-0), en la contienda 1987-1988 contra Caracas (4-2) y temporada en 1988-1989 frente a Zulia (4-3).

“Lo que hizo Guadarrama fue algo histórico, porque se concentró en llenar los espacios. Hizo el cambio conmigo, con Juan Carlos Pulido, con Luis Raven y así sucesivamente. Hay gente que hice que fui fundamental, pero fui un muchacho más del grupo”, dijo quién con los turcos de por vida bateó para promedio de .298 (705-210) en 191 compromisos, con 71 carreras impulsadas y 79 anotadas.

En su primera temporada con los eléctricos, pudo jugar la primera final entre los “Eternos Rivales”, ganada por Magallanes en siete emocionantes juegos. El carabobeño recordó que los jugadores de más experiencia del equipo realizaron un meeting antes del tercer juego de la final ante los melenudos. Caracas estaba arriba dos juegos por cero y no podían permitirse otra derrota.

“Nos reunimos todos y todos tomaron la palabra. Nos animamos mutuamente y decíamos que éramos mejor equipo, pero nos estaban saliendo las cosas mal. Teníamos que concentrarnos cada uno en su trabajo”, explicó el jugador que confesó que antes de los juegos de la gran final llegaban temprano al estadio y veían las novelas.

El último out de esa final, fue un rolling por predios de García que terminó en su guante. Por casualidad, era algo que habían hablado antes del encuentro. Querían realizar el out 27 del partido. “Si llega la oportunidad en el noveno inning y estamos ganando por dos outs y el rolling va para ti, me la pasas para hacer el out forzado y vicevecersa. Y así fue. Dios nos alumbró y fue un regalo”, contó el entonces que pelotero en esa final dejó promedio de .241 (29-7), con cuatro impulsadas y la misma cantidad de anotadas.

Un grupo especial

El ex bateador derecho indicó que fue especial ser parte de un grupo tan exitoso como el Magallanes de los 90’, entre quienes estaban Carlos García, Edgar Naveda, Clemente Álvarez, Edgardo Alfonzo, Carlos Hernández, Eddy Díaz, Luis Raven, Juan Carlos Pulido, Melvin Mora y Richard Hidalgo.

Magallanes disputó su segunda final en tres años, al medirse a Lara en la 95-96. Fue una serie en la que los turcos vinieron de atrás, luego de estar abajo tres juegos por uno. El batazo clave de esa final, fue el grand slam de José Francisco Malavé en el quinto juego, para voltear la pizarra. Espinoza recordó que el equipo sacó el pecho, porque sintieron que el rival estaba confiado y se burlaba.

“Esa final fue grandiosa, porque estábamos abajo tres juegos por uno y ellos se estaban burlando de nosotros. Ellos estaban en Valencia en el quinto juego y creían que nos iban a matar. Tenían las botellas de champaña. Ese día hicimos un meeting y recuerdo que Eddy Díaz contó que Robert Pérez le preguntó si estaba listo para reforzarlos en la Serie del Caribe. Eso le dolió mucho”, recordó quien bateó en esa serie para .304 (23-7), con cinco impulsadas y una anotada.

Los turcos volvieron a pelear por el título al año siguiente, retando nuevamente al Caracas en la zafra 96-97. Esta vez sólo necesitaron de cinco juegos para quedarse con la corona y ganarle la segunda final a su “Eterno Rival”.

“Estábamos mucho más controlados y con más experiencia. Ya no nos pegaba tanto la presión de una final Caracas-Magallanes, porque jugar la primera final no era nada fácil”, dijo el campocorto que realizó una llave de lujo entorno a la segunda base, junto al camarero García.“A nosotros se nos olvidaba que veníamos de jugar en las Grandes Ligas. Nos entregábamos el 100% y cuando pisábamos el diamante, se nos olvidaba todo, hasta quiénes eran nuestros amigos. Nosotros íbamos a tratar de ganar todos los juegos. Los jóvenes veían ese entusiasmo y dedicación y fue lo que nos hizo exitosos. Íbamos a la playa o a hacer carne asada juntos”.

En tanto, el infielder consideró que un Caracas-Magallanes se vive más sabroso en el estadio Universitario de Caracas. “En Valencia es diferente. Estábamos en casa, pero como pelotero sentías que había más fanáticos en Caracas que en tu casa. En el Universitario uno se sentía con más ganas. Era una cosa increíble. Uno ve la diferencia”, recordó quien tuvo a Omar Daal, Urbano Lugo y Julio Machado como los lanzadores más difíciles que enfrentó en la LVBP.

Respeto por Machado

Durante su estadía en el Magallanes, fue dirigido por managers de jerarquía como Tim Tolman, John Tamargo y Machado. Sin embargo, no tiene a un favorito. “Todos fueron especiales. Tolman no nos metía presión y jugábamos tranquilo. Tamargo era diferente, porque tenía un poco más de carácter. Si las cosas salían mal, no lo decían. Cuando Tolman se fue a Estados Unidos, Machado tomó las riendas y en un meeting le dijimos que contara con nosotros y que moviera las piezas como quisiera”.

Espinoza, al igual que varios ex jugadores de peso del Magallanes, mostró su rechazo por la decisión que tomó el Magallanes de dejar libre a Machado en la temporada 2019-2020 de la LVBP. “Eso no fue una falta de respeto para Gregorio nada más, fue una falta de respeto para todos nosotros. No pienso así yo solo. A Gregorio tienen que hacerle una estatua en la entrada del José Bernardo Pérez. No vemos el por qué, por cuestión de tres lochas, vamos a decirlo así. Eso no tiene perdón de Dios”.

Fue exaltado al Salón de la Fama del Magallanes en 2015, junto a García, quien para entonces era manager. Recordó el acto como un momento muy especial. “Nunca lo esperé, porque solamente jugué cinco años con Magallanes, pero en esos años di todo por la camiseta. Arriesgaba mi carrera de Grandes Ligas, porque jugué la final contra Lara con un dedo partido del pie y creo que es bien merecido”.

Nuevos horizontes

Espinoza tenía la ilusión de disputar su última temporada en Venezuela con el Magallanes y poder retirarse, pero no fue posible porque los turcos lo dejaron libre y tuvo que firmar, para entonces, con Caribes de Oriente (hoy Caribes de Anzoátegui). En su única campaña con la tribu, ligó para .222 (144-32), con 15 impulsadas y 15 anotadas.

“Eso me dolió mucho, porque me quería retirar formalmente con Magallanes. Me dolió y todavía me sigue doliendo. No estaba en los planes. Nunca pensé que me iban a dejar libre y menos de la forma como lo hicieron”, dijo con nostalgia el ex pelotero que cree que no colgar los spikes con el club puede catalogarse como un asterisco en su carrera, porque era su deseo.

“Me dejaron libre mandándome una carta por correo y nunca me dieron la cara, después de todo lo que hice y di por los Navegantes. Fue un error de parte de ellos y una falta de respeto hacia mi persona”.

Una vez retirado, comenzó su camino como coach en las ligas menores con equipos como los Expos de Montreal, Dodgers de Los Ángeles, Piratas de Pittsburgh, Yankees de Nueva York y Gigantes de San Francisco.

Su primera gran experiencia como manager en la LVBP fue con Caribes, en la temporada 2008-2009. Sin embargo, fue despedido por la gerencia, tras dejar marca de 18 victorias y 21 derrotas, apenas a un juego del quinto lugar que daba el último boleto de clasificación a la postemporada.

“Fue una experiencia bonita y amarga. Aprendí mucho a madurar en mi etapa de coach y manager. Pasaron muchas cosas. Se lesionaron Eliezer Alfonzo y Luis González y a los importados se fueron a Estados Unidos porque no le habían pagado. Me quedé sin nadie y estábamos a un juego de la clasificación. No sé si me error fue hablar con la verdad y no lo supieron tomar”.

Espinoza estuvo a punto de regresar como manager de los Tigres en la campaña 2014-2015. Había sido anunciado en marzo por la nueva directiva, encabezada por el presidente y ex jugador del Magallanes, Carlos Guillén. Sin embargo, luego hubo un cambio y en abril designaron a Luis Sojo. Inicialmente, el directivo lo había contactado una noche por teléfono, para que al día siguiente fuera a Tampa Bay a conocer al gerente y conocer unos peloteros.

“Manejé dos horas hasta Miami y me fui con él hasta Tampa Bay. Me presentó como el manager con el gerente. Me preguntó si podía recorrer el campo de entrenamiento buscando peloteros y así lo hice. Dejé de hacer mi trabajo en Florida. A la semana siguiente me llamó y me dijo que había cambiado de opinión, pero no me dijo el por qué. Hasta el sol de hoy, todavía estoy esperando el por qué. Lo único que le dije, es que me iba a botar sin perder un juego. Me colgó y más nunca he hablado con él”, recordó.

Dos años después sí pudo volver a Venezuela, pero ahora como coach de tercera base del Magallanes. Regresaba al equipo de sus amores, con García como manager. “Les dije que era un orgullo vestir esa camisa de nuevo y que ojalá fuera por mucho rato. Pero nos eliminaron, pasaron muchas cosas ese año y no hubo una llamada para saber si iba a volver. Todavía sigo esperando esa llamada, para ver si vuelvo a vestir la camisa”.

Su última experiencia en la LVBP fue con el Zulia, cuando fue coach de banca en la temporada 2018-2019. “Otra vez hubo una buena experiencia y una mala experiencia a la misma vez. El equipo empezó bien, pero después decaímos un poco. Se lesionaron los caballos del equipo y cerca del 8 de diciembre dejaron libre a la leyenda Wilson Álvarez (instructor de pitcheo), al manager Lipso Nava y a mí”.

A pesar del momento que atraviesa Venezuela, confesó que le gustaría dirigir en la LVBP. “Nunca he perdido la esperanza de que alguien me dé la oportunidad. El país está pasando por una mala situación, pero no es excusa para no ir. Ojalá se acomode la situación, para que todos los que están fuera del país puedan regresar a vivir buenos momentos. Siempre soñando y siendo positivo”.

Todo un grandeliga

Espinoza fue el venezolano número 36 al debutar en las Grandes Ligas. Fue el 14 de septiembre de 1984 con los Mellizos de Minnesota. En esa franquicia se mantuvo hasta la zafra 1986. En 1988 regresó a las mayores, defendiendo los colores de los Yankees hasta 1991. Ese año fue lanzador en un juego con dos tercios de labor.

Desde 1993 a 1996 jugó con los Indios de Cleveland y luego retornó a Nueva York, pero para jugar con los Mets. En 1997 se retiró con los Marineros de Seattle. De por vida ligó para .254 (2.478-630).

“Cuando llegué a los Yankees fue algo increíble. Puedo decir que me di el lujo de vestir los dos uniformes que pesan más: el de Magallanes y el de los Yankees. Cada vez que me ponía el uniforme de los Yankees, me temblaba el cuerpo. Siempre había nervios, porque la directiva y los fanáticos eran muy exigentes”, dijo el pelotero que con los “Mulos del Bronx” dejó promedio de .255 (1.528-363) en 447 juegos.

“Mi corazón se queda con Yankees y Cleveland, pero en Cleveland tuvimos otra familia. Éramos como 11 latinos y lástima que no pudimos ganar la Serie Mundial”, recordó el infielder que en 1995 participó con la tribu en la final ante los Bravos de Atlanta. Los dirigidos por Bobby Cox ganaron en seis juegos. En esa serie, conectó para .182 (11-2).

“Fue algo grandioso, porque todos soñamos con jugar una Serie Mundial y Cleveland me dio la oportunidad. Jugarla es lo máximo, pero no como una final Caracas-Magallanes. Atlanta tenía un pitcheo increíble, John Smoltz, Tom Glavine, Greg Maddux, Steve Avery y de cátcher, Eddie Pérez. Tenían mucha experiencia y creo que fue el factor para ganar”, recordó Espinoza, quien quiere que sea recordado como “un jugador que amaba el beisbol, que respetaba el juego, tenía disciplina y le daba un buen espectáculo al público”..

Los Tigres del Licey anunciaron a Luis Sojo como su nuevo manager

Alexander Mendoza (Prensa LVBP).- Luis Sojo fue designado como nuevo manager de los Tigres del Licey para la temporada 2020-2021 de la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM). El anuncio oficial fue hecho el jueves por la noche, a través de la cuenta oficial en Twitter del equipo azul.

El martes, el gerente general del Licey, Junio Noboa, había hablado sobre el tema con el periodista Enrique Rojas, en el programa Grandes en los Deportes, que se trasmite por la emisora Escándalo 102.5 FM de Santo Domingo, todas las tardes.

El ex grandeliga venezolano aparecía como finalista para asumir el cargo junto con Ramón Vázquez. El boricua, de 43 años de edad, exhibía entre sus credenciales ser miembro del cuerpo técnico de los Medias Rojas de Boston en las Mayores y un campeonato con los Cangrejeros de Santurce en la temporada 2015-2016 de la Liga de Beisbol Profesional Roberto Clemente.

Sojo, de 55 años de edad, ganó cinco anillos de Serie Mundial con los Yanquis de Nueva York y fue el estratega de la selección de Venezuela en las tres ediciones del Clásico Mundial de Beisbol (2006, 2009 y 2013) y en la primera del Torneo Premier 12 (2015), además de dirigir en la LVBP a Lara, Aragua y Magallanes, equipo con el que se llevó el cetro en la campaña 2012-2013.

La última experiencia de Sojo como manager fue en la zafra 2018-2019 de la Liga Mexicana del Pacífico, con Águilas de Mexicali, equipo que le despidió. Actualmente es piloto de la Real Federación Española de Beisbol y Sofbol, además de formar parte del tren ejecutivo de Astronautas de Chiriquí, que debutó la temporada anterior en la Liga Profesional de Beisbol de Panamá (LPBP) y se llevó el título. El petareño es gerente del club y forma parte del grupo de inversionistas que compró la franquicia.

Funciones que en principio no le impedirían ser capataz en LIDOM, de acuerdo con declaraciones de Juan Francisco Puello Herrera, comisionado de la Confederación de Beisbol del Caribe (CBPC), al reportero Nathanael Pérez Neró, del rotativo dominicano Diario Libre.

“Yo no creo que Luis Sojo sea dueño de un equipo en Panamá. ¡Nooo!, no lo creo”, dijo Puello Herrera. “Lo pondría en dudas, aunque pudiera ser verdad, él está ligado a un equipo”.

El ejecutivo caribeño advirtió que de ser contratado Sojo por Licey, “tendría que consultarse con los presidentes de ligas para saber si hay conflictos de intereses”.

Licey -la divisa con más títulos en LIDOM (20) y Series del Caribe (10)- estuvo a cargo de Luis Urueta en la 2019-2020, pero el estratega anunció que no seguiría con los felinos, que no ganan el torneo de su país desde la 2016-2017.

Sojo es miembro del Salón de la Fama del Beisbol Venezolano y en febrero fue exaltado al Pabellón de la Fama del Caribe.

Licey era uno de los cuatro equipos de LIDOM que buscaba dirigente. Los otros tres clubes son Leones del Escogido, Estrellas Orientales y Gigantes del Cibao.

Gigantes despidió al criollo Luis Dorante hacia el final de la ronda regular del año pasado. Su compatriota José Alguacil, que terminó al frente de Estrellas -en lugar del cesanteado Fernando Tatis- es un fuerte candidato a repetir en el cargo, según declaraciones de Manny Acta, vicepresidente de operaciones de beisbol de los Orientales, a Armando Soldevila de ESPN.com.

Foto: Prensa Museo del Beisbol

https://twitter.com/TigresdelLicey/status/1256021552988073984.

Roger Cedeño, el veloz outfielder que le agradece su carrera al Caracas (+Video)

Tony Cittadino (Mallorca).- Roger Cedeño recuerda su paso por los Leones del Caracas como los días más importantes y valiosos de su carrera. El otrora jardinero central vistió durante el uniforme melenudo durante 10 temporadas, que considera le ayudaron además a establecerse en las Grandes Ligas.

Cedeño nació en Valencia, estado Carabobo, el 16 de agosto de 1974 y debutó con Leones en la temporada 1992-1993, con apenas 18 años. En esa zafra terminó ganando el premio Novato del Año, luego de batear para .268 (194-52) en 54 juegos, con 13 carreras impulsadas y 26 anotadas. Además se robó 20 bases, en una demostración de velocidad que lo distinguió durante toda su carrera.

“Quien me ayudó en toda mi carrera fue el Caracas, porque me dieron la oportunidad. Tenía 17 años y competí con uno de los mejores como Bob Abreu. Lo mejor es que él no es bueno sólo como jugador, sino como persona. Es mi hermano. Le debo mucho a los Leones y a la afición”, comentó Cedeño, quien había superado al “Comedulce” en la votación para el galardón.

“Entre nosotros nunca hubo competencia, porque estábamos concentrados en jugar y que los números hablaran y fue algo muy bonito que vi de Bobby. Supimos con tan corta edad, manejar la situación. El equipo era primero de los títulos personales, porque sabíamos que eso iba a llegar”, recalcó.

Cedeño se consolidó como uno de los mejores outfielders y primer bate del circuito venezolano. Además de poseer velocidad y contacto, también tenía la habilidad de batear a los dos lados del plato. En la campaña siguiente, tuvo el honor de jugar la primera final entre los “Eternos Rivales”, ante los Navegantes del Magallanes. Los turcos se impusieron en siete dramáticos juegos, algo que todavía recuerda con ganas de revancha.

“Recuerdo todo, porque me marcó mucho. Me hablas de eso y se me eriza la piel, pero hablando muy criollo, todavía estoy picado porque era una serie muy importante. Era como la del 99, cuando con los Mets nos enfrentamos a los Yankees. Ojalá pudiéramos retroceder el tiempo, pero no se puede”, dijo entre risas.

“La Gacela” fue parte de una generación del Caracas muy talentosa en la década de los 90, entre quienes estaban Carlos Hernández, Ugueth Urbina, Carlos Méndez, Omar Vizquel, Omar Daal y Abreu. Los melenudos disputaron su segunda final consecutiva en la campaña 1994-1995, ahora ante las Águilas del Zulia. Fue la famosa serie que Vizquel cambió con su regreso de Estados Unidos y que ganaron bajo la dirección de Pompeyo Davalillo.

Para Cedeño fue otra final especial, porque el Zulia era su equipo de niño. “Yo tenía un arroz con mango, porque mis padres y mis primeros tres hermanos eran del Zulia, aunque yo nací en Valencia. Todos pensaban que yo era magallanero. Esas dos series fueron muy especiales, aunque desde que firmé era de los Leones. Mi familia también se cambió de equipo”, explicó desde su casa en Sarasota, en Estados Unidos.

Cedeño volvió a jugar otra final en la zafra 1996-1997, nuevamente ante Magallanes. Esta vez, los turcos se llevaron el título en cinco juegos. “La oportunidad de ganar era muy bajita. Magallanes se creció ante nosotros y son momentos y emociones que no viviremos nuevamente. Lo tenemos en el corazón como si hubiese pasado ayer”, dijo. En esa final jugó todos los partidos, pero tan sólo dio un hit en 17 turnos.

Regresó a la cueva

Cedeño regresó a los Leones en la zafra 2006-2007, luego de cinco temporadas de ausencia. Para entonces, estaba consagrado en las Grandes Ligas y tenía 32 años de edad. Comenzó la zafra con un equipo que venía de titularse en Venezuela y en la Serie del Caribe con Carlos Subero como manager.

Sin embargo, el estratega fue despedido y su lugar fue tomado por Hernández, el emblemático receptor de la década de los 90. Cedeño contó que fue una experiencia particular, pues habían sido compañeros de equipo en Venezuela y en las Grandes Ligas.

A propósito, recordó una anécdota de un juego ante los turcos, en el que salió como bateador emergente y con fiebre, pero pudo conectar un jonrón. “Carlos entró al club house y yo no valía medio. Cuando salí a batear, no tenía la licra debajo del pantalón y tenía unos zapatos de goma. No estaba ni uniformado, pero quería jugar como sea. Estaba mareado. Siempre tuve en mi mente, que no podía estar debajo en la cuenta por cómo me sentía. Al primer pitcheo, me lanzó una recta alta y le di el jonrón. Cuando iba pasando las bases, era como una película. El estadio estaba cayéndose. Esos momentos valen más que cualquier fortuna. Más cuando es en el país, con el Caracas y contra el Magallanes”, dijo emocionado.

De los managers que tuvo en el Caracas, consideró que Pompeyo fue el mejor. “Me encantaba, porque era una persona muy astuta. No sabías con qué iba a salir y que Dios lo tenga en la gloria. Era muy auténtico. Te podía poner a tocar la bola en pleno turno y no jugaba con el libro. Eso era una de las cosas que me gustaban de él. Hoy cuando te pones a analizar, se están saliendo muchas cosas de lo que se hacía en ese momento. Hoy el primer bate no aguanta tanto strike. Lo dejan batear. Era una de las cosas que me costaba, porque no fui zurdo natural”.

También tuvo palabras para Phil Regan, quien lo dirigió en la zafra 1998-1999 y se reencontraron tras su inicio con los Dodgers de Los Ángeles en las Grandes Ligas. En esa campaña, jugó otra final y la perdió ante Cardenales de Lara. El conjunto crepuscular también le había ganado a los Leones en la zafra anterior.

“Regan fue un mentor para mí. No solamente me ayudó como manager, sino también como persona. Es un manager como Bobby Valentine. Confiaron en mí y me ayudaron a lograr lo logré. Aunque me faltaron muchas cosas, igual hay que ver para adelante”, sostuvo.

Sus conocimientos

Cedeño fue uno de los mejores outfielders de su generación. Tenía alcance, velocidad y buen brazo. Explicó que una de las claves para partirle mejor al batazo, es saber oír el contacto de la bola con el bate y aislar el ruido que existe en el estadio.

“Tienes que tener una gran concentración, porque con el sonido tienes una idea. El sonido es diferente cuando le dan bien, cuando le dan mal, cuando es un elevado o una línea. Luego tienes que dar tres pasos para seguir la pelota y calcular la distancia”.

Su velocidad en las bases también fue otra de sus cualidades. Por ejemplo, en la temporada 1999 de Grandes Ligas, tuvo el récord de 66 bases robadas en 155 juegos con los Mets de Nueva York. En sus 11 años en las mayores, estafó 213 almohadillas.

“La diferencia cuando me hacían out, era de 10 o 15 centímetros. Uno se roba la base en el salón de video. Ahí te dan el primer movimiento del pitcher. La base se roba en el primer paso. Si arrancas bien, tienes chance”, explicó quien tuvo a Iván Rodríguez como uno de los principales receptores rivales para impedir su movimiento en las bases.

“Algo que aprendí de Rickey Henderson y de Mookie Wilson, es que al pitcher zurdo no puedes verle el movimiento para robarle una base. Si lo haces, el 80% de las veces vas a salir tarde y ellos están especializados en lanzar a primera. Yo en los videos veía cuando al zurdo le gustaba lanzar a la primera. Unos lo hacían al primer lanzamiento y otros luego de dos envíos al home”, expresó el tío del grandeliga Yangervis Solarte.

Cedeño dijo que le gustaría desempeñarse como coach con el Caracas. “Ahora tengo más tiempo y me estoy preparando. No descarto la posibilidad y ahora sí me gustaría”, finalizó el mítico 47 del Caracas..

Renny Duarte, el pitcher venezolano que se abrió camino en España (+Video)

Tony Cittadino (Mallorca).- Renny Duarte recuerda con gratitud su paso por la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Su experiencia con cuatro equipos durante 13 años, le sirve ahora para transmitirla a los prospectos y a los jugadores de la selección de beisbol de España, en la que es coach de pitcheo.

“Llegué a España en el año 2003 como jugador y estaba aconsejado por José Miguel Nieves. Su hermano, Juan, estaba en España y me dijo que quería hablar conmigo, porque allí se jugaba beisbol. Estaba con Caribes y no sabía qué hacer. Estaba indeciso”, dijo Duarte en el podcast Deportivísimos que realizamos junto a Luis Martínez.

Explicó que al comienzo adaptarse a la liga española fue difícil. “Cuando llegué y te juro que quería regresarme a la semana. Fue difícil. Siempre cuento la anécdota de que en muchas cosas del beisbol, se usaban las del fútbol. Por ejemplo, para ser expulsado, el árbitro te sacaba una tarjeta roja. No lo cuento como burla, sino para explicar cómo era el beisbol en ese tiempo”.

Sin embargo, considera que el beisbol no sólo ha crecido en España, sino también en Europa, gracias también a la visión global que le ha dado las Grandes Ligas en la última década, en especial con el Clásico Mundial de Beisbol.

“Poco a poco ha ido mejorando, porque muchos jugadores que han ido a jugar se han quedado como residentes o ciudadanos europeos. Le dan interés y nivel a la liga”, recordó. Además dijo que el cambio de ritmo y dinámica para los jugadores es diferentes, por la menor cantidad de juegos a la semana.

“Un abridor lanzaba un juego a la semana y como mínimo lo hacía en siete u ocho innings y podía cubrir lo que podía hacer en dos aperturas. El problema era para un jugador de posición, que estaba acostumbrado a jugar todos los días. Podías jugar sólo dos juegos a la semana y si te fue mal, sabes que tienes que esperar a la semana siguiente”.

Durante su estadía con los Marlins de Tenerife, se fue desempeñando como jugador y coach del equipo y su deseo de querer ayudar y enseñar fue en aumento. “Fue una de las cosas que me ayudó para que fuera coach de pitcheo de la selección española, una vez que me retiré en Venezuela con los Cardenales de Lara”.

Duarte comparte además su trabajo en la novena española con el manager Luis Sojo. “Puse su nombre. Tuve muchas conversaciones con Luis. Lo conozco de hace muchos años y es una persona de tomar retos. La idea es que podamos estar en el Clásico Mundial”. España participó en el torneo en la edición de 2013, pero no pasó de la primera ronda.

“Caímos en un grupo facilito. Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico. Tuvimos juegos de preparación con Orioles y Piratas y fueron un desastre completo, sobre todo a nivel de pitcheo”, dijo entre risas. “Sabíamos que nos estábamos enfrentando a los tres monstruos en el beisbol. No tengo dedos para contar la calidad de los rivales. Pero dejamos un buen sabor”.

 Su experiencia con Leones

Duarte lanzó durante siete temporadas con los Leones del Caracas, equipo con el que debutó en 1996 y alternó funciones de pitcher abridor y relevista. Tuvo dos etapas. La primera desde la campaña 1996-1997 hasta la 2000-2001 y la siguiente, en las zafras 2006-2007 y 2007-2008. El derecho definió su paso por los melenudos como su época dorada en el beisbol.

“Jugar con Leones me ayudó mucho. Phil Regan era el manager y se sabía que no le gustaban los jugadores jóvenes. Decía que era una liga para ganar. Hicimos unos juegos de gira contra el Magallanes y me fue bien. Luego me dijo que haría una excepción conmigo, para ver si podía demostrar algo en el equipo grande. Yo quería aprender y miraba a mi alrededor y veía jugadores que yo veía por televisión”.

En su primera temporada con los melenudos, Duarte lanzó en 13 juegos, todos como relevista. Ganó tres y no perdió, con 1.82 de efectividad en 24 innings y dos tercios de labor. Permitió 11 hits y cinco carreras, todas sucias. Dio ocho boletos y ponchó a cuatro. Fue la temporada de la segunda final entre los “Eternos Rivales”, que perdieron con los Navegantes del Magallanes.

Duarte perteneció a una camada importante de jugadores del conjunto capitalino en la década de los 90, entre los cuales estaban Bob Abreu, Roger Cedeño, Omar Daal, Carlos Hernández, Carlos Méndez y Ugueth Urbina.

“Me hicieron sentir parte del equipo. Al ver que ese muchacho estaba dando el 100%, hizo que me tomaran parte del equipo. Un Carlos Hernández u Omar Daal se portaron súper bien. En esa época, había una gran química en el equipo”, recordó.

Su mejor temporada en Venezuela, fue la 97-98. Ganó siete juegos y perdió uno, con 3.56 de efectividad en 13 juegos, 10 de ellos como abridor. Ponchó a 25 en 68 innings y un tercio. “Estaba peleando el premio Pitcher del Año, con Breiker Graterol que estaba con Cardenales de Lara, organización que tenía un gran equipo. De hecho, jugamos la final. No era solo tener grandes jugadores en tu equipo, sino los rivales. Magallanes y Lara, tenían estrellas. Era un nivel de competencia increíble”, sostuvo el coach de los Piratas de Pittsburgh en la Liga de Verano de República Dominicana.

Lo que más extraña del beisbol es el clásico Caracas-Magallanes. “Es algo que te marca para bien. Te encuentras 25 mil personas en un estadio, en el que no hay silencio por tres horas. Un hielo por aquí. Un vaso por allá y te recuerdan a tu mamá de vez en cuando. El ambiente de esos juegos en Caracas o en Valencia, era de verdad increíble. El público es un jugador más”.

Duarte explicó que el mejor manager que tuvo en su carrera fue Regan. “Fue el que me dio la oportunidad y luego tuvimos más conexión. Su sabiduría del pitcheo está fuera del planeta. El año pasado en el Spring Training tuve la oportunidad de verlo en el complejo de los Mets y tiene una lucidez increíble”.

Los peloteros más difíciles que enfrentó fueron Luis Sojo, Edgardo Alfonzo y Oscar Azocar. “Los tres tenían algo en común. En ese momento que estás en acción te cuesta pensar y lo descubres cuando estás fuera del juego. Podía hacerlo out con el pitcheo más simple y no con el más difícil. Cuando buscaba el pitcheo más difícil, me metía en problemas. Bateaban pitcheos fuera de la zona”.

Su segunda etapa en Leones se dio porque los Tiburones de La Guaira no lo firmaron. Los salados lo invitaron a los entrenamientos, pero no lo atendieron. El mismo día en el estadio Universitario pudo hablar con Carlos Subero (manager) y Julio Franco (coach de pitcheo) y le consiguieron invitarlo a las prácticas.“Recuerdo que en los entrenamientos parecía un muchacho de 17 años, recién firmado. Corría y  sudaba, quería mi trabajo. Faltaba el visto bueno de Oscar Prieto y en un juego de práctica ante La Guaira, lancé dos innings y ponché a cinco bateadores. Cuando me dijeron que el equipo me iba a firmar, llegué al hotel y se me salieron las lágrimas. Ese año me dije yo mismo que sí podía, cuando me proponía algo”.

El ex jugador nacido en 1977 disputó cinco finales en Venezuela, pero no ganó. Perdió tres con Caracas (96-97 vs Magallanes, 97-98 y 98-99 vs Lara) y una con Caribes (03-04 vs Aragua) y otra con Lara (07-08 vs Aragua).

“No conseguir un título hace que te quede un sabor amargo. A veces pienso que la pava era la mía”, confesó en broma. “La final que más me confortó fue la primera ante Cardenales, porque luego me llevaron de refuerzo para la Serie del Caribe en Puerto La Cruz”.

El zuliano dijo que le gustaría trabajar en un futuro como coach en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. “Me gustaría hacerlo, si se presenta la oportunidad. El año pasado me contactaron dos equipos, pero no pude. Uno por el trabajo que tenía en Europa y otro, por el tema de la familia. No me sentía seguro, por la situación del país. La situación económica tampoco me convencía mucho”.

Más preparación

El beisbol ha cambiado y evolucionado en los últimos 30 años. Desde la preparación de los peloteros, hasta la expansión de mercadeo y modificación de las reglas. Duarte considera que es algo positivo y que hay que adaptarse a los cambios, además de resaltar la buena forma física de algunos jóvenes en comparación con su época.

“Uno de los cambios es cómo individualizar el aspecto físico de cada jugador, implementando las tecnologías de hoy en día para descifrar como un pitcher puede mover mejor sus piernas, sus pies, sus caderas, su pelvis o ver los dedos al final, para ver cómo sale la bola de la mano. Los pitchers ahora tienen más velocidad. No tienen el mismo control o el comando de hace años”.

El otrora lanzador derecho, cree que hay que estudiar permanentemente y aceptar los cambios, para mantenerse en la industria y aprender. “Ya se perdió la esencia. Yo no quiero que se pierda, pero trabajando en este medio tengo que seguir apoyándolo. No estaré de acuerdo, pero me ayudará a mi trabajo y a su vez a muchos peloteros para que lleguen a su mejor nivel”.

Duarte no pudo llegar a las Grandes Ligas, pero estuvo en el sistema de ligas menores con Anaheim entre 1996 y 2000.  Su mejor consejo para la nueva camada es tener las ganas y la determinación de ser jugador profesional.

“Preguntarse por qué quiere ser pelotero y por qué hay que entrenar de alguna manera, para llegar a dónde quiere. La determinación y la pasión dedicada a la profesión, tiene que mantenerse el 100%”, finalizó.

Duarte lanzó un total de 13 temporadas, en las que dejó marca de 32-30 en 178 juegos, 45 como abridor. Su efectividad de por vida fue de 4.36, con 192 ponches en 436 innings completos.

 

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Así fue la final entre Lara y Aragua en la temporada 1975-1976

Tony Cittadino (Caracas).- Los Tigres de Aragua y los Cardenales de Lara fueron los equipos protagonistas de la primera expansión de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) y dirimieron el título de la temporada 1975-1976. Los felinos se quedaron con la tercera corona de diez que suman en la pelota criolla.

¿Qué pasaba en esos días en Venezuela? Era un año bisiesto, el presidente de la República era Carlos Andrés Pérez y “El Puma” José Luis Rodríguez declaraba a viva voz que sí había engañado a su esposa Lila Morillo. Además otro acontecimiento nacional por esos días previos a la final, fue la primera boda del animador Gilberto Correa.

Los primeros dos choques de la final se realizaron en Barquisimeto (24 y 25 de enero) en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez y el conjunto crepuscular picó adelante con par de victorias (6-3 y 6-1). En ambos choques el cubano-venezolano Aurelio Monteagudo se apuntó los rescates.

En el juego uno, Orlando González anotó la primera carrera del juego por balk de Bill Campbell. El pitcher ganador fue Dave Pagan (8.1 IP, 36VB, 3CP, 3CL, 10H, 4K, 3BB). La venta de todos los boletos dejó la cantidad de 90.600 bolívares en taquilla. Una fortuna para entonces. El mejor a la ofensiva por Lara fue Mike Adams al ligar de 4-2, con jonrón y tres impulsadas .Por Aragua destacaron Duaine Kuiper de 5-2 y Faustino Zabala de 4-2.

En el segundo juego, las actuaciones de José Herrera (HR, 3 CI) y del receptor Vic Correll (2B, 2CI) fueron determinantes para el triunfo. El brazo zurdo Scott McGregor (7.1 IP, 1CP, 1CL, 1K, 1BB) se apuntó el triunfo. El perdedor fue Mark Wiley (5.0 IP, 6CP, 6CL, 3K, 3BB).

En ese segundo duelo la novena de Aragua realizó un triple play en el séptimo tramo. Fue el único del campeonato. Jim Masson dio hit a la izquierda y Correll lo movió a la intermedia por boleto. Con dos en base, Adams Jones bateó un duro rolling por la tercera base que tomó Richad Dunn de un bote, pisó la almohadilla para retirar a Masson y lanzó a segunda base, donde Octavio Rojas dobló al corredor y su pívot perfecto a la inicial liquidó en primera a Jones.

Barrida felina en Maracay

El martes 27, la serie se mudó al José Pérez Colmenares de Maracay y allí  los Tigres barrieron en los tres duelos que disputaron en su casa, con victorias 5-2, 6-1 y 7-6. En el juego 3, Willie Prall lanzó pelota de siete hits en ocho innings completos y Manuel Sarmiento se llevó el rescate para darle la primera victoria a Aragua. Por los felinos Tim Hosley y Terry Whitfield sacaron la bola del parque. El abridor y perdedor por los visitantes fue Clarence Metzger (8.0 IP,  32VB, 5CP, 5CL, 8H, 2K, 2BB).

Los felinos igualaron la serie a dos en el cuarto juego de la gran final. El lauro fue para Campbell (6.0 IP, 20VB, 1CP, 1CL, 5H, 2K, 4BB), Sarmiento rescató otro cotejo (3.0 IP, 11 VB, 2H, 2K, 1BB) y la derrota fue para el zurdo Mike Mahler (5.2 IP, 24VB, 6CP, 6CL, 6H, 1K, 3BB). A la ofensiva destacaron vuelacercas de Zabala y Hosley.

En el quinto compromiso un error de Masson en el octavo inning hundió a Lara con la rayita de la diferencia. Con dos hombres en base, un elevado de sacrificio de Zabala movió a los corredores, para que una rolata de Teolindo Acosta provocara la pifia y con ella la anotación que a la postre le dio el triunfo a Aragua para liderar la serie 3-2. Antes de ello, los felinos lograron una poderosa reacción ante Pagan, quien había lanzado juego sin hits ni carreras hasta el quinto capítulo, cuando le pisaron el plato en cuatro ocasiones para igualar las acciones.

Desenlace en siete juegos

Las serie regresó a Barquisimeto y el sábado 30 de jugó el sexto choque. Un gran relevo de parte de Monteagudo se combinó con cinco doble matanzas para la victoria de Lara de cuatro por dos, para igualar la serie y forzar el séptimo duelo. En el octavo inning le voltearon el marcador a Lavelle con dos carreras. Correll pegó hit y Adams lo llevó a segunda con boleto, para anotar más tarde con sencillo de Masson al centro. Luego Dave Bergman (3-3, 2CI) remolcó otra con doble por la derecha. Ganó Monteagudo y perdió Lavelle.

El último juego se realizó el domingo 1 de febrero. Los visitantes picaron adelante con tres rayitas en el tercer tramo. Cabell recibió boleto y Adrian Garrett lo llevó a la segunda con hit a la derecha y llegó a la antesala por error del inicialista. Con hombres en las esquinas, doble de “Cookie” Rojas impulsó una y luego ambos anotaron con sencillo de Zabala.

En el quinto tramo aumentaron la ventaja con hit de Kuiper y dobles consecutivos de Concepción y Whitfield. En el octavo volvieron a la carga, cuando Zabala abrió con jonrón y, tras dos outs, doble de Concepción lo llevó a segunda y más tarde anotó con sencillo de Cabell.

Cerrando el noveno inning, con dos outs y bateando Andre Dawson en cuenta de 2-2, el árbitro principal Armando Rodríguez se vio obligado a confiscar el choque a favor de los Tigres, pues los fanáticos de Lara, ofuscados por una inminente derrota, comenzaron a lanzar botellas al terreno, para darle el triunfo a su rival siete por tres.

Lo que dijeron los managers

Oswaldo Virgil (Aragua): “A pesar de las dos derrotas sufridas en este mismo parque al comenzar, confiaba en el título final porque ninguno de mis hombres decayó en momento alguno. Tenía a Concepción y Cabell lesionados, pero respondieron como quería. Es indiscutible que Fausto Zabala fue el pelotero más útil, tanto a la defensiva  como a la ofensiva. Cuando salimos de Maracay con un triunfo arriba, les hablé a todos y manifesté que en Barquisimeto teníamos que dividir para titularnos. Es indudable que los Tigres son un gran equipo. De nada me puedo quejar”. El Universal, lunes 2 de febrero de 1976.

Robert “Bobby” Cox (Lara): “No hay duda, Aragua jugó mejor beisbol, nuestra defensiva se desplomó y por allí se colaron muchas carreras. Al caerse la defensa nuestros pitchers fueron perjudicados, pues tampoco hay duda de que lanzaron bien, pero no tuvieron respaldo. Allí estuvo la diferencia. Nosotros estuvimos mal en la defensa, tanto en Maracay como aquí. Además, no hubo productividad en el bateo. Los Tigres ganaron merecidamente”. El Nacional, lunes 2 de febrero de 1976.

 

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Dedgar Jiménez llegó a Aragua por Juan Infante

Prensa Tigres de Aragua.- En horas de la mañana de este viernes, las gerencias de los Navegantes del Magallanes y los Tigres de Aragua acordaron un nuevo cambio durante la temporada muerta que involucra al lanzador zurdo Dedgar Jiménez quien llega a la cueva bengalí por el jardinero Juan Infante quien vestirá el uniforme filibustero.

Jiménez es un lanzador zurdo que hasta noviembre de 2019 perteneció a la organización de los Medias Rojas de Boston, en dicho año vio acción entre AAA y AA. En ese lapso, dejó promedio de carreras limpias permitidas de 4.63 en 31 presentaciones, 14 de ellas en rol de abridor, cosechó cuatro victorias y sufrió seis reveses; en 93.1 episodios de labor, recetó 81 ponches y regaló 51 pasaportes para dejar un WHIP de 1.46.

En la LVBP, el siniestro oriundo de Araure, acumula tres campañas con el uniforme de los Navegantes del Magallanes. Posee marca de 1-1 en 36 innings lanzados para una efectividad de 5.75 y exhibe una relación boletos/ponches de 16/21 con un WHIP de 1.61.

Los bengalíes por su parte, mandan al conjunto eléctrico al patrullero Juan Infante quien recientemente se colgó la presea de bronce en el Preolímpico de Béisbol Sub 23 y logró la clasificación al mundial de esa categoría en México.

Es el segundo cambio que la gerencia bengalí realiza durante la temporada muerta. El 30 de enero recibieron al infielder Alberto González desde los Tiburones de La Guaira a cambio del receptor novato Sebastián Rivero.

Foto: Prensa Tigres.

Siete venezolanos se suman al Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe

Alexander Mendoza (Prensa LVBP).- El Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe cuenta con nuevos miembros. Este jueves fueron entronizados en una sencilla, pero emotiva ceremonia, realizada Museo Del Deporte De Puerto Rico, 12 peloteros y personalidades.

El recinto recibió a los jugadores venezolanos Alfonso “Chico” Carrasquel, Baudilio Díaz y Luis Sojo, así como a los directivos Dionisio Acosta, Humberto Oropeza y Oscar Prieto Párraga, además de Rubén Mijares, periodista de culto que hizo grandes aportes con su pluma y como gerente de equipos en el Caribe. El grupo debió ser entronizados en 2019, pero la suspensión de la Serie del Caribe en Barquisimeto postergó el acto de entrega de sus placas.

Los tres puertorriqueños exaltados como parte de la Clase 2020, fueron el ex lanzador Julio “Tato” Varela, el ex jardinero Armando Ríos, y el zurdo Roberto Vargas. Además de los destacados estadounidenses James “Buster” Clarkson, manager y jugador, y Bob Thurman, boricua por adopción.

Todos contaron con el voto mayoritario de la prensa especializada del Caribe.

“Recibo este premio con todo el amor de mi vida. Fueron siete Series del Caribes y una como manager. Es algo que no esperaba, porque hay tantos buenos peloteros aquí que no sabía si los números me daban”, dijo Sojo, líder de todos los tiempos entre los venezolanos con 47 hits y 27 carreras anotadas, en 43 juegos de Series del Caribe. “Representé dignamente a mi país en esos torneos. Debo agradecer a Cardenales de Lara, que fue el equipo que me dio la oportunidad de jugar por primera vez, a Magallanes y Tigres de Aragua, que me ofrecieron la posibilidad de jugar con ellos para asistir a varias Series del Caribe. Gracias a Emilio Carrasquel, que fue el que recomendó mi firma cuando era un joven, que intenta abrirse paso en la barriada de Petare”.

Oropeza, con una larga y dilatada trayectoria como ejecutivo de Cardenales de Lara, ha sido a lo largo de su carrera una de los ejecutivos más respetadas e influyentes en el Caribe.

“Nunca pensé en estar al frente del Cardenales, cuando era un joven de 26 años de edad. Tenía dos años de graduado y buscaba incursionar en la política”, reveló Oropeza. “Pero me metí en un mundo fascinante, donde no hay aburrimiento, donde siempre tienes un reto nuevo, donde debes reinventarte. Donde te das cuenta que no has aprendido nada y que todos los días aprendes algi nuevo y en el que conoces gente maravillosa”, destacó Oropeza, que ha estado al frente de seis equipos campeones, incluida la versión que compite en Puerto Rico.

Prieto Párraga fungió como ejecutivo de Leones del Caracas durante más de 43 años, desde frentes tan disímiles como gerente, propietario y asesor. Además, fue presidente de la LVBP durante dos períodos, en los que renovó la institución, mientras que fue el responsable de la realización de las Series del Caribe de 1994, 1998, 2002 y 2014.

“Tengo que darle gracias a Dios por darme esta vida tan fructífera durante tanto tiempo y la mayor satisfacción es que voy a estar en este mismo Pabellón al de mi padre Oscar Prieto Ortiz (promotor de la idea de la Serie del Caribe). Con este reconocimiento, el Comisionado (Juan Francisco) Puello Herrera, me retira de manera oficial”, señaló el avezado directivo.

Acosta es recordado por su destacada labor durante 24 años al frente de la Asociación Única de Peloteros de Venezuela, fue el principal promotor Confederación de Peloteros del Caribe.

Carrasquel participó en siete Series del Caribe entre 1949 y 1958, posee el récord de más juegos en el campocorto durante la primera etapa del torneo.

Díaz tomó parte en 34 encuentros como receptor, repartidos en seis torneos caribeños. Se tituló campeón en 1979 y 1982, cuando se llevó el premio de Jugador Más Valioso.

Puello Herrera tuvo la idea de enaltecer a grandes personajes de la pelota caribeña y en 1996 creó el Pabellón de la Fama de las Series del Caribe. Desde entonces se ha reconocido a las personalidades, que con su esfuerzo y dedicación, han dado jerarquía a la pelota caribeña por más de 60 años.

Durante la ceremonia recibieron el Botón de Oro de CPBC el periodista Alfonso Saer, narrador y comentarista del circuito radial de Cardenales de Lara desde su primer año en 1965; Pat O’Conner, presidente de Minor League Baseball, y Ralph Roberts, ejecutivo de la firma Rawlings.

El reconocimiento fue institucionalizado con la finalidad de honrar a las personas que, por su trabajo tesonero, han contribuido con el desarrollo de la institución y el éxito de las Series del Caribe.

Foto: Oscar Prieto Rojas

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Los Toros del Este se convirtieron en los nuevos monarcas del Caribe

AP.- Toros del Este se quedó con la gloria en la Serie del Caribe de San Juan 2020, al imponerse en la final de este viernes 9-3 a Cardenales de Lara. Los dirigidos por Lino Rivera se convirtieron en el primer equipo dominicano que consigue el título en los últimos ocho años.

Abraham Almonte produjo tres carreras con un par de dobletes y Paolo Espino cubrió cinco innings para que los Toros sellaran la corona número 20 para su país. En un estadio a reventar, los dominicanos descifraron rápido al pitcheo cardenal y tomaron el control del juego desde temprano.

En la baja del tercer inning fabricaron sus dos primeras rayitas aprovechando en descontrol de Wilfredo Ledezma y posteriormente añadieron dos rayitas en la cuarta entrada y otras dos en la quinta.

La ofensiva de los pájaros rojos tuvo oportunidad de volver en el encuentro, pero su poca productividad se hizo evidente y apenas consiguieron descontar con tres anotaciones. Nunca se rindieron, pero les faltó fuerza para lograr remontar y el dominio que había tenido su bullpen se diluyó en el peor momento.

En la parte baja del octavo episodio, arriba en la pizarra 7-3, Almonte disparó su segundo doble de la noche, esta vez ante «El amolador» Pedro Rodríguez para impulsar dos carreras adicionales y sentenciar el marcador.

Espino (1-0) fue el lanzador ganador tras permitir cuatro hits y una carrera en su salida, mientras que Ledezma cargó con el revés al tolerar tres carreras y tres imparables en tres innings.

El inicialista Peter O’Brien fue seleccionado el Jugador Más Valioso luego de terminar de 3-2 con dos carreras anotadas y un pelotazo.

“Ha sido una gran experiencia. Este campeonato es muy especial, el poder ayudar a República Dominicana”, manifestó el inicialista.

“Fue una oportunidad muy linda poder compartir esta serie”, añadió.

Venezuela, entanto, tendrá que seguir esperando para festejar un campeonato. No se coronan desde la edición de 2009, con los Tigres de Aragua.

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