Didier Deschamps: «Estaremos cuatro años en el techo del mundo»

EFE.- El seleccionador francés, Didier Deschamps, consideró que la coronación mundialista de la escuadra ‘bleu’ es «merecida» y felicitó a sus jugadores por haber conseguido tocar «el techo del mundo», donde permanecerán «los cuatro próximos años».

En declaraciones a TF1, el técnico de Bayona aseguró que el momento del fútbol galo es «hermoso y maravilloso», destacó que algunos de sus pupilos son «campeones del mundo a los 19 años» y reconoció que la derrota en la final de la Eurocopa en 2016 sirvió como estímulo.

«No hicimos un gran juego, pero mostramos cualidades mentales y logramos cuatro goles. Este triunfo es merecido. No siempre fue fácil, pero a fuerza de trabajo estamos aquí», dijo Deschamps, quien se convirtió en el tercer estratega que alza el trofeo primero como jugador y luego como seleccionador, tras ser el capitán en la final del 98. Los otros fueron hombre después de Mário Zagallo y Franz Beckenbauer.

Campeón del Mundo en 1998 como futbolista y en 2018 como seleccionador, Deschamps afirmó que este momento pertenece solo «a los jugadores». «Estarán en el techo del mundo durante cuatro años después de haber trabajado muchísimo durante 55 días. Esta final es la coronación suprema», sentenció.

Escudo para el campeón

Deschaps recibió las escarapelas que el equipo nacional galo lucirá en sus camisetas, al menos, durante los próximos cuatro años, hasta Catar 2022.

Incrustados en una envoltura de cristal, las dos insignias, una dorada de campeón del Mundo y otra de la FIFA, fueron puestas en manos del seleccionador como reconocimiento al éxito logrado por su equipo en Rusia.

Los ‘bleu’ lucirán ambos escudos, hasta ahora incluidas en los uniformes de Alemania, en sus camisetas hasta la próxima edición del Campeonato del Mundo.

Foto: AP.

París celebró por todo lo alto el título de Francia

Tomás Guzmán Torres (Antena 2).- Veinte años después de ganar su primer mundial, los franceses celebraron en un clima de euforia la victoria en el Mundial de Rusia, con Mbappé, Pogba y Griezmann como estrellas del equipo que ha logrado pasar la página por la nostalgia del 98.

«¡Esta Copa es para nosotros!¡Es la victoria de nuestra generación!», clamó Guillaume, de 26 años, al finalizar el partido aunque la música que resonó en París al cantar victoria volvió a ser «I will survive», himno de la banda de Zidane en el 98.

Si los franceses se mostraron toda la semana confiados en el éxito, en la capital el partido se vivió con nervios y tensión por la entrega de Croacia.

«Los croatas no tienen nada que perder y eso es lo más peligroso, están jugando a 200 %», opinó al final del primer tiempo Kevin, que habló sentado y de brazos cruzados y solo se permitió entonar «On a gagné!» (¡Hemos ganado!), cuando el arbitro silbó por última vez.

La euforia del gol en propia de Mandzukic, en el minuto 18, pronto cayó en saco roto cuando Perisic puso el marcador a 1-1, apenas diez minutos más tarde para volver a remontar tras el penalti de Griezmann.

Por momentos, la burbuja de optimismo nacional de los últimos días amenazaba con estallar.

El segundo tiempo arrancó con el gol de Pogba y poco después con el de Mbappé y los gritos de la hinchada resonaron en toda la ciudad, que no tardó en invadir el bulevar de Grandes Bulevares o los Campos Elíseos, algunas de las principales avenidas de la ciudad, abarrotadas al término de la competición.

Banderas, petardos, humos con la tricolor y hasta algún que otro joven desnudo subiendo al techo de los coches que solo podían esperar de brazos cruzados que pasara la marabunta.

La fiesta, sin embargo, había comenzado mucho antes: los pitidos de los coches sonaban desde primera hora y «I will survive», la canción de Gloria Gaynor, se escuchaba ya desde primera hora de la mañana.

«¡Como en el 98!», se repetían los aficionados a modo de despedida este fin de semana.

Foto: EFE.

Modric lideró a los ganadores de premios por desempeño en el Mundial

FIFA.com.- Tras ver cómo Francia levantaba el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, llegó el momento de interesarse por las individualidades más destacadas, con los premios otorgados por el Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA (GET) en cinco categorías principales.

Balón de Oro Adidas: Luka Modric

Si Croacia llegó a la final, se lo debe en gran parte a su genial número 10. Sus dos goles y su asistencia resultan casi anecdóticos en comparación con su actividad incesante en el mediocampo para orientar, temporizar o abrir brechas gracias a su vivacidad y su excepcional visión de juego. En la final, fue el motor del dominio croata al comienzo del encuentro.

Guante de Oro Adidas: Thibaut Courtois

Bélgica debe su histórico tercer puesto tanto a su fogoso ataque como a su intratable defensa, con un Courtois imperial bajo palos. Con su envergadura, su físico imponente y sus reflejos extraordinarios, sacó varias veces a Bélgica de situaciones peligrosas. En la semifinal contra Francia sólo encajó un gol, por poco, y luego se mostró majestuoso contra Inglaterra en el partido por el bronce.

Jugador Joven de la FIFA: Kylian Mbappé

Este fenómeno de precocidad dio el do de pecho en su primer Mundial. Con sólo 19 años, puso el planeta fútbol a sus pies con sus cambios de ritmo fulminantes y sus destellos de genialidad. Con sus dos tantos a Argentina en octavos de final, Mbappé se convirtió en el jugador más joven en firmar un doblete en un partido de la fase de eliminatorias desde… Pelé en 1958. Su tanto en la final permitió a los Bleus sentenciar la contienda y poner rumbo hacia el título.

Balón de Plata Adidas: Eden Hazard

Si Bélgica acabó teniendo el mejor ataque del campeonato con 16 goles a favor, se lo debe en gran parte a Eden Hazard. El escurridizo número 10 de los Diablos Rojos sembró el caos en las defensas contrarias con sus cambios de ritmo, sus regates y su excepcional conducción del balón. Con 2 asistencias y 3 goles (uno de ellos en el partido por el tercer puesto contra Inglaterra), Hazard fue el gran artífice del histórico podio de Bélgica.

Balón de Bronce / Bota de Plata Adidas: Antoine Griezmann

El jugador del Atlético de Madrid desempeñó a la perfección su papel de líder participando en seis goles de los Bleus en Rusia, como autor de 4 dianas y 2 asistencias. Es decir, ¡el mejor rendimiento con la selección de Francia desde los 13 goles de Just Fontaine en 1958! “Mi papel ha cambiado. Si marco mucho mejor, pero no es lo más importante”, relativizaba el zurdo galo antes de la final, donde su habilidad en acciones a balón parado permitió a Francia llevarse el triunfo.

Bota de Oro Adidas: Harry Kane (6 goles)

Harry Kane confirmó, fuese o no necesario, que es uno de los mejores delanteros del planeta guiando a Inglaterra hacia su mejor resultado mundialista desde Italia 1990. El ariete del Tottenham arrancó a toda marcha con un doblete ante Túnez y un triplete contra Panamá, antes de rematar su cosecha goleadora convirtiendo una pena máxima contra Colombia en octavos de final.

Bota de Bronce Adidas: Romelu Lukaku (4 goles)

Con un doblete ante Panamá en el primer partido de Bélgica, y otro en el siguiente compromiso contra Túnez, Romelu Lukaku protagonizó un comienzo de campeonato de ensueño, antes de perder su eficacia de cara al gol en la segunda fase.

Premio Fair Play de la FIFA: España

Aunque España tuvo un Mundial decepcionante con su eliminación en octavos de final ante Rusia, la Roja puede sentirse orgullosa por haber mostrado un comportamiento ejemplar sobre el césped, con sólo 2 tarjetas amarillas en 4 encuentros y un total de 34 faltas cometidas.

Foto: Getty Images

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¡Francia venció a Croacia y se proclamó bicampeón del mundo!

Tony Cittadino (Caracas).- Francia vuelve a festejar a lo grande. Veinte años después de la hazaña de ganar su primer Mundial, ahora se consagran en Rusia 2018 para convertirse en bicampeón del mundo, tras doblegar a Croacia en la final cuatro goles por dos, disputada en el estadio Luzhnikí de Moscú.

El equipo galo dominó el torneo de principio a fin, sin perder ningún juego. El director técnico Didier Deschamps se convirtió en el tercer estratega que alza el trofeo primero como jugador y luego como seleccionador, tras ser el capitán en la final del 98. Los otros fueron hombre después de Mário Zagallo y Franz Beckenbauer.

Europa además continúa con la hegemonía. Por cuarto Mundial consecutivo el campeón es de la UEFA, luego de Italia (2006), España (2010) y Alemania (2014). La última vez que no tuvieron un representante fue en la edición de 1950. En aquella ocasión, en el recordado Maracanazo, se enfrentaron Brasil y Uruguay, con victoria charrúa.

Croacia dominó el juego durante los primeros 15 minutos, siendo el equipo que más propuso en ataque ante una Francia que esperó atrás con orden y paciencia. Ivan Perisic y Luka Modric fueron los más peligrosos, generando ataques por el centro y por las bandas.

Sin embargo, los galos fueron quienes abrieron el marcador en su primera oportunidad y a balón parado, en una de las acciones clásicas del Mundial. Antoine Griezmann ejecutó un tiro libre al minuto 18, pero Mario Mandzukic peinó el balón y terminó en la red. Francia se vio con ventaja de un gol por cero, sin hacer mucho.

Croacia no bajó la cabeza y logró el empate también a balón parado, en una jugada preparada al minuto 28. Perisic dominó el balón de derecha tras un rebote y definió de zurda y cruzado, para batir a Hugo Lloris, con su tercer tanto en siete juegos.

El juego continuó con intensidad, pero los galos volvieron a contar con la fortuna y las fallas defensivas en la fracción 34. Perisic tocó el balón con la mano en un despeje y la acción fue revisada por el VAR. Griezmann se encargó de transformar el penal y marcó de zurda con un remate a la mano derecha del portero Danijel Subasic, quien se lanzó hacia el otro lado. Perfecta ejecución del delantero del Atlético de Madrid para engañar al portero, con un remate seco y rasante. Francia estaba otra vez en ventaja, ahora dos goles por uno.

Sentencia francesa

La segunda etapa comenzó con acciones de ida y vuelta. Croacia tuvo dos ocasiones claras, pero Lloris respondió, mientras que Mbappé desbordó la marca y su remate fue rechazado por el portero Subasic. El juego se detuvo por la invasión al campo de cuatro fanáticos y se reanudó sin problemas. Todo esto en los primeros 10 minutos de la segunda parte, jugada a un ritmo trepidante.

La oncena de Deschamps aumentó la ventaja cuando Mbappé recibió un pase de contragolpe de Paul Pogba, quien luego llegó al área y tras pase de Griezmann, remató de zurda para marcar un golazo que acercaba la segunda Copa del Mundo a manos francesas.

Los galos no bajaron el pie del acelerador, acechando el área croata. No pasó mucho, hasta que al 64 Mbappé fusiló al portero croata con un derechazo al primer palo, para colocar el juego cuatro por uno y celebrar su cuarto tanto en siete juegos.

Los croatas descontaron en la fracción 69, cuando Mandzukic aprovechó un error de Lloris, quien recibió un pase atrás y falló al despejar. El delantero de la Juventus lo encaró y supo sacar provecho del regalo.

El último cuarto de hora se jugó con una Croacia volcada al ataque y Francia esperando al contragolpe, pero no había nada qué hacer. Firmaron su mejor participación histórica, pero la celebración fue francesa, porque para ellos el mal sabor de perder la Eurocopa 2016 quedó atrás. ¡Francia es el bicampeón del mundo!.

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Francia ante Croacia: El duelo de invictos que definirá al campeón  

Tony Cittadino (Caracas).- Francia y Croacia definirán al campeón del Mundial Rusia 2018 en una final inédita, que se disputará en el estadio Luzhnikí de Moscú. Los galos van por su segundo título, mientras que los Vatreni buscarán su primera estrella.

Ambas selecciones llegan al juego decisivo sin perder. Francia, que se perfila como el favorito, tuvo un camino más duro durante la Copa, pero supo resolver con contundencia. Si bien dependen más de un juego colectivo liderado por Paul Pogba, la gran estrella ha sido Kylian Mbappé.

Los bleus vencieron a Australia 2-1 en el debut y luego le ganaron a Perú por la mínima diferencia. Cerraron la fase de grupos con empate a un gol contra Dinamarca. Ya en la segunda fase del torneo, despacharon a Argentina en octavos de final cuatro por tres y a Uruguay dos por cero en cuartos de final. En semifinal, le ganaron a Bélgica uno por cero.

Así disputarán su tercera final de la historia, tras ganar ante Brasil tres goles por cero en 1998  y luego de caer ante Italia en 2006. Igualaron a un gol en 120 minutos y perdieron en penales 5-3. El director técnico Didier Deschamps podría convertirse en el tercer estratega que alza el trofeo primero como jugador y luego como seleccionador, tras ser el capitán en la final del 98. Los otros fueron hombre después de Mário Zagallo y Franz Beckenbauer.

“Ha sido un sueño desde pequeño, todos los jóvenes quieren jugar un Mundial y una final, queremos levantar la Copa y no importa si marco o no, solo quiero el trofeo. Tampoco me importa el Balón de Oro”, dijo el delantero francés Antoine Griezmann, quien quiere borrar el amargo sabor de ser subcampeón en la Eurocopa Francia 2016, cuando cayeron en la final ante Portugal.

La resistencia croata

Del otro lado, espera Croacia. Una selección aguerrida, que si bien tuvo una llave más accesible en la segunda ronda, debió luchar más de lo esperado para jugar su primera final y ser la selección número 13 de la historia en luchar por la Copa.

Están en la final con tres tiempos extras en las piernas y un día menos de descanso, pero con una selección con un corazón enorme en la que han destacado Luka Modric, Mario Mandzukic, Ivan Perisic e Ivan Rakitic. Se verá si el desgaste puede favorecer a Francia o si se se recuperaron a tiempo.

Los croatas firmaron su mejor presentación hace 20 años, en el Mundial de Francia 1998. Fue la brillante generación de Davor Suker, Zvonimir Boban, Mario Stanic y compañía. Casualmente  perdieron en la semifinal dos por uno ante Francia y luego superaron a Holanda dos por uno, para quedarse con el tercer lugar. Fue la mejor actuación en su historia hasta este Mundial, pero no quieren quedarse allí. Quieren trascender y unirse al prestigioso grupo de Campeones del Mundo.

Los dirigidos por Dalic Zlatko dominaron la fase de grupos sin problemas, al ganar a Nigeria (2-0), pasarle por encima a Argentina (3-0) y derrotar a Islandia (2-1). Pero la historia fue diferente en la segunda fase, porque todos los juegos necesitaron tiempo extra. En octavos, le ganaron en penales a Dinamarca 3-2, tras empatar a uno en tiempo extra. El portero Danijel Subasic fue clave en la definición desde los 12 pasos.

En cuartos de final, dejaron en el camino al anfitrión Rusia, luego de empatar a dos goles en 120 minutos, se impusieron en penales 4-3. La misma historia fue en la semifinal contra Inglaterra, al superarlos dos goles por uno en la prórroga.

“He pasado por muchas cosas duras en mi vida. Lo más importante es no rendirse nunca, confiar en ti mismo y seguir luchando. Hay obstáculos, altibajos, pero tienes que creer en ti mismo y luchar para triunfar, esa fue mi motivación”, dijo Modric, capitán y líder de la selección.

Final con árbitro argentino

La final será dirigida por Néstor Pitana. El argentino, que también estuvo en el juego inaugural, iguala a su compatriota Horacio Elizondo, quien hizo lo propio en 2006. Pitana estará acompañado por Hernán Maidana y Juan Pablo Belatti.

“Pocas veces me pasó algo así en la vida. Esa sensación, esa emoción. Quizás comparable con el momento en que me avisaron que iba a ser padre. Por el sacrificio, por la responsabilidad que implica. Para cualquier niño que ama el fútbol, el sueño es estar en la final de un Mundial. Este equipo ha trabajado mucho para llegar hasta acá, hemos logrado una de las cosas más bellas del mundo del arbitraje. Y ahora queremos culminarlo de la mejor manera”, dijo el colegiado de 43 años en declaraciones reseñadas por el portal digital de la FIFA.

Cuestión de números

– El campeón ganará un premio de 38 millones de dólares y el subcampeón 28 millones. El monto representa 12% más que lo otorgado por la FIFA en Brasil 2014.

Europa continúa con la hegemonía. Por cuarto Mundial consecutivo el campeón será de la UEFA, luego de Italia (2006), España (2010) y Alemania (2014). La última vez que no tuvieron un representante fue en la edición de 1950. En aquella ocasión, en el recordado Maracanazo, se enfrentaron Brasil y Uruguay, con victoria charrúa.

– La final enfrentará por primera vez a dos selecciones patrocinadas por Nike. En 2014, los finalistas Alemania y Argentina lucían camisa Adidas.

– El estadio Luzhniki de Moscú albergará su cuarta  final. Las otras fueron: una final olímpica (Moscú 1980), una final de la Liga de Campeones (2008) y una final de la Copa de la UEFA (1999).

– El trofeo de la FIFA mide 6,8 cm de altura, está hecho con 3 kilogramos de oro sólido de 18 quilates y tiene una base de malaquita. Fue creado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga y se entregó por primera vez en la edición de Alemania 1974.

– La selección campeona llevará el escudo en su camisa hasta el 18 de diciembre de 2022, cuando finalice el Mundial de Catar. La primera oncena en llevarlo fue Italia en 2006.

Francia lidera las apuestas. El equipo galo es favorito en una reconocida casa (cuota 1.44 a campeón) ante los croatas (cuota 2.75 a campeón).

Probables alineaciones

Francia: Hugo Lloris; Benjamin Pavard, Raphaël Varane, Samuel Umtiti, Lucas Hernández; Paul Pogba, Ngolo Kanté; Kylian Mbappé, Antoine Griezmann, Blaise Matuidi; Olivier Giroud.

Croacia: Danijel Subasic; Sime Vrsaljko, Dejan Lovren, Domagoj Vida, Ivan Strinic; Ivan Rakitic, Marcelo Brozovic; Ante Rebic, Luka Modric, Ivan Perisic; Mario Mandzukic.

Hora: 11:00 am (Venezuela)

Foto: Getty Images.

Ser antifútbol durante el Mundial

AFP.- El fútbol no va con ellos. Pero ¿quién los escucha en Francia en medio del entusiasmo general?

«No entiendo este entusiasmo con el fútbol, es un deporte detestable», estima Raphael, un parisino de 32 años, cuyos argumentos son los salarios astronómicos de los jugadores, el ambiente frenético en las tribunas y el «teatro» de los futbolistas sobre el terreno.

«Sobrepasa el entendimiento y es difícil mantener conversaciones razonadas» al respecto, deplora este joven que después de haberse mantenido al margen de todos los partidos del Mundial no excluye sin embargo ver la final este domingo entre Francia y Croacia.

Una actividad inimaginable para Marie, de 50 años. «No soporto el fútbol. Sobre todo a los aficionados, es de una violencia infinita», reacciona esta mujer, que estos días aprovecha para ver las obras de teatro del festival internacional de Aviñón.

Ser antifútbol es una «especificidad francesa», afirma el historiador Fabien Archambault, especialista de la construcción de identidades nacionales a través del fútbol. Debido a su dimensión popular, este deporte no logra «alcanzar un estatuto de legitimidad en el espacio público», añade.

«En los otros grandes países, Inglaterra, Alemania, Italia, el fútbol es aceptado en toda la sociedad desde hace mucho tiempo porque a todas las clases les gusta de verdad», según este profesor universitario.

«El fútbol es muy rudimentario». «Son sobre todo los aficionados de la clase obrera quienes le han dado su estatuto; luego está la cultura de la cerveza…», destaca el sociólogo Anthony Mahé, del gabinete Eranos.

«Lo que critican los antifútbol son los atributos de la fiesta, la multitud, el espectáculo… En vez de ver los problemas (de la sociedad), nos dejamos idiotizar», añade Mahé.

Desahogo en internet 

«¿Es esto vivir juntos? ¿Una plaza en final? ¿Un momento para olvidar nuestras desgracias como si (un partido) pudiera borrarlas?», escribió en Twitter Philippe Poutou, un político francés de extrema izquierda, tras la victoria en semifinales de Francia contra Bélgica, que llevó a los aficionados a salir masivamente a la calle.

Frente a la vorágine mediática, los antifútbol se desahogan en las redes sociales, reunidos bajo etiquetas como #jaimepaslefoot (no me gusta el fútbol).

Pero el discurso anti es «cada vez más difícil de mantener», estima Archambault. Sobre todo desde que Francia se proclamó campeona en el Mundial de 1998. «Las élites vieron que podían utilizar (la victoria) para valorizar la imagen del país», en especial, la clase política, añade.

Entre las personalidades del mundo del espectáculo, pocas hablan de una adversidad al fútbol.

«Si defendiera mi indiferencia frente a este deporte con balón, estaría dándole demasiada importancia a esta manifestación», comentó a la AFP el actor Denis Lavant.

Otros prefieren permanecer en el anonimato.

¿Criticar el fútbol? «¿En pleno Mundial? ¿Me toma por un idiota»?, confesó un humorista.

Para Arnaud Séité, propietario de un bar flotante en el Sena, en París, lo importante es poder elegir. «No me gusta el fútbol. Lo que me gusta es organizar conciertos y que la gente escuche buena música», explica en su local, sin pantalla de televisión.

Foto cortesía: AFP.

Francia de nuevo en una final del Mundial

Juan Ignacio García (Marca).- Francia jugará la final del Mundial tras imponerse a Bélgica en un partidazo al que solo le faltaron más goles. A los galos les bastó el tanto de Umtiti a la salida de un córner para sacarse el billete a Moscú (domingo 15, 18 horas) y acabar con el sueño mundialista de los belgas, probablemente los que mejor han jugado en Rusia, pero para los que las semifinales siguen siendo un muro. La valiente propuesta del español Roberto Martínez y el talento de Hazard y De Bruyne no fueron suficiente ante el oficio del equipo francés, una pesadilla para sus vecinos. Les tienen comida la moral.

Sigue sin ganar en un Mundial Bélgica a Francia (tres de tres), abonada a pelear por las grandes competiciones en los últimos 20 años. Casi nunca parte en el grupo de las grandes favoritas, pero desde 1998 se han colado en cinco finales, tres de Mundial (98, 2006 y 2018) y dos de Eurocopa (2000 y 2016). El domingo, esta generación que lidera Lloris con el brazalete de capitán pero que tiene a un genial Kylian Mbappé (¡¡¡qué jugador!!!) como principal exponente, intentará emular a los héroes del 98 y bordar su segunda estrella en la camiseta.

La semifinal no defraudó en nada salvo en lo ambiental. Que el Arena de San Petersburgo es no estuviera lleno es una de esas cosas que nadie entiende y que la FIFA, venga a presumir en sus redes de los millones y millones de entradas que han vendido, sigue sin querer explicar. ¿Dónde está toda esa gente que falta? Por lo demás, como decíamos, el partido no defraudó. Fue espectacular desde el minuto 1. Sí, desde el 1.

Francia y Bélgica no se dieron ni los clásicos segundos de cortesía y empezaron el partido a toda velocidad. Mbappé, a los 8 segundos, ya estaba dejando atrás a Vertonghen en una espectacular galopada que terminó con un centro que no acertó a controlar Griezmann de milagro. La respuesta de Bélgica fue la de quedarse la pelota. Viendo cómo se las gastaba Mbappé, cuanto menos viera el balón, mejor. Así que De Bruyne y Hazard empezaron a apoderarse del juego. Y lo bordaron.

Los dos genios belgas se hicieron dueños del partido y machacaron al centro del campo y a la defensa de Deschamps con su calidad y movilidad. Les volvieron locos. Hazard arrancando desde la izquierda. De Bruyne jugando de 6, de 8, de 10, de falso 9… Vamos, jugando de todo, siendo indetectable para los centrales de Francia y para Kanté y Pogba. Entre los dos generaron todas las ocasiones de Bélgica en la primera parte.

De Bruyne jugaba y siempre encontraba a Hazard, que es puro veneno. Imparable en el uno a uno, hizo con Pavard lo que quiso en la primera parte. A los 15 minutos rozó el 0-1 con un zurdazo que se fue fuera por milímetros. Y en el 18′ fue Varane con la cabeza el que evitó que su disparo con la derecha no acabara en la red. Estaba desatado el belga, que crearía también la jugada que acabaría con Lloris volando para evitar el gol de Alderweireld. Jugaba como los ángeles Bélgica, sufría Francia, que se agarró a Griezmann y Mbappé para sacudirse el agobio.

Fue el francés del atlético el que empezó a montar contragolpes recibiendo de espaldas y encontrando a un toque a Pogba, que en una de esas salidas metió un balón en profundidad a Mbappé que el 10 no cazó de milagro. Su carrera fue de velocista, ganando metros en cada zancada a Kompany. No fue gol porque por milímetros se adelantó Courtois, pero la carrera metió el miedo en el cuerpo a Bélgica, que dio un pasito atrás y permitió que Francia se animara a seguir atacando.

Giroud en el 33′ y Pavard en el 39′ tendrían en en sus botas el primer gol del partido a pases, ambos de Mbappé, asistiendo desde la derecha. El crack del PSG lo hace todo bien cuando recibe. Sabe jugar con y sin espacios, tiene potencia, habilidad en el uno contra uno y un pase maravilloso. Asiste hasta haciendo ruletas y de tacón. Con este repertorio encontró socios en el área. Giroud falló un gol cantado rematando con el tobillo y Pavard, al escorado a la derecha, falló en el mano a mano ante Courtois, que en directo parece imbatible. Ocupa toda la portería.

Pero no, Courtois no es imbatible y a los cinco minutos de la reanudación Francia se adelantaba gracias a un cabezazo de Umtiti, que se anticipada a Fellaini en un córner sacado por Griezmann. 1-0 y como ante Japón, a Bélgica le tocaba remar contracorriente.

Movió ficha enseguida Roberto Martínez revolucionando el equipo. Quitó a Dembele para dar entrada a Mertens, mucho más ofensivo, puso una defensa de tres y sacó a Hazard de la izquierda. Todo con un cambio y con media hora por delante. Y le empezó a dar resultado. A los cinco minutos Bélgica ya había provocado dos córners y Fellaini no empató con un remate de cabeza de milagro.

Empujó hasta el final Bélgica, siempre siendo fiel a su estilo, sin pelotazos, buscando a Hazard y de Bruyne a ras de césped, intentando penetrar en el área francesa. El problema es que se encontraron con dos gigantes como Varane y Umtiti, que lo despejaron todo. Y lo que no, lo sacó Lloris. Un cañonazo de Witsel que despejó de puños el portero del Tottenham y un mal control de Lukaku, desaparecido todo el partido, fueron los últimos intentos de una selección, la belga, que acabó en el campo con cinco delanteros y concediendo contragolpes a Mbappé y compañía, pero resistiéndose a dejar escapar la mejor oportunidad de su historia, la que fabricaron un técnico español y se generación de oro. La gloria, otra vez, fue para Francia.

Foto cortesía: AFP.

El sueño de Portugal se hizo realidad

Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- La primera vez que tu equipo favorito gana una copa, es especial. ¿Pero la primera vez que tu selección gana una copa? Eso es un sueño. Vivimos y sufrimos con la selección portuguesa, desde esa primera final de la Eurocopa en 2004. Esa final que perdimos en Lisboa, en el Estádio da Luz contra Grecia. La generación de oro del fútbol portugués, con ídolos como Figo, Pauleta, Maniche, y Rui Costa que nunca pudieron ganar una copa.  Si, la historia de la Seleção  de Portugal siempre quedaba en el “casi”. Pero en esta final no fue así.

La Eurocopa 2016, en Francia no empezaba bien. Tres empates en la primera ronda, “casi” nos elimina Islandia. Nadie creía en esta selección, ni los propios portugueses. Pero tú nunca dejas de confiar en ellos, sigues creyendo que pueden lograr el milagro, porque eso es lo que se iba a necesitar. Con el paso de las fases,  te das cuenta que superaron a Croacia, Polonia, Gales y están en la final de Saint Denis, como 12 años antes en Lisboa. Ya sin la generación de oro, cuyo único sobreviviente es Cristiano.

Crees que al fin va a terminar la maldición del “casi”. Pero el rival es Francia, dueño de casa. Inmediatamente te viene al recuerdo esa semifinal de 2006 con el penal de Zidane, que nos costó la eliminación. Pero confías en la defensa de Pepe, las manos milagrosas de Patricio y algún chispazo del “Capitão” en el ataque.

Ya va a comenzar el juego, buscas tu cábala, ver el juego en Meridiano, porque en DIRECTV son argentinos y empavan. Te pones tu gorraverde e vermelha que te ha acompañado desde Alemania 2006. Los franceses meten mucho miedo, tu mamá no quiere ver el juego, le da demasiados nervios. Suena primero “La Marsellesa” y el estadio se cae. Pero “A Portuguesa” también retumba, hay una colonia rojiverde en las gradas del Stade de France. No estamos tan solos en esta pelea.

Comienza la batalla en Saint-Denis

Los franceses salen envalentonados a llevarse por el medio a Portugal y a Cristiano. Apenas nueve minutos y Payet le hace una falta que el árbitro ni pita como falta. “Deberían botarlo, esa falta es criminal” gritas, pero no pasa nada. Ronaldo se levanta y no puede apoyar la pierna, mira al banco y Fernando Santos le pregunta que si tiene que salir. Él quiere quedarse en cancha, pero no puedo caminar. Mientras tanto, Sissoko es un dolor de cabeza para Pepe y Fonte. Le deja un centro a Griezmann que remata y Rui Patricio saca del ángulo. Respiras con mucho alivio. Nani tuvo una oportunidad al contragolpe y la manda al estadio del PSG.

Sigue el partido, pero tú sigues viendo a Cristiano. No camina, hasta que llega el momento que más temes. Ronaldo se para, se lanza a la grama y comienza a llorar. No puedes creer lo que está pasando, 12 años y tanto esfuerzo para llegar a la final y los franceses le rompen la rodilla al “Capitão”. También se te salen dos lágrimas.

Sale en camilla CR7 y entra Quaresma. Tú sigues creyendo en la selección, pero si ganan va a ser totalmente épico. Portugal se va asentando en la cancha y se defiende bien de la marea francesa. Termina el primer tiempo y crees que pueden aguantar hasta los penales.  Comienza la segunda parte y siguen bombardeando el área de Portugal. Al minuto 78, Giroud tuvo una y “San Patricio” la sacó milagrosamente. Dos minutos después, Nani exige a Lloris, Quaresma intenta una chilena luego del rebote pero el arquero francés vuelve a tapar. Eso te da esperanzas.

Un cambio al minuto 79 no parecía nada de otro mundo. Entraba Éder, el mueble de la selección y último recurso, salía la joven promesa de Portugal: Renato Sanches. Esto sería decisivo más adelante.

Francia sigue dominando, sufres como nunca en la vida.  En el minuto 91, Gignac recibe un balón desde la banda y se libra de Pepe con un regate. Sale Rui Patricio a achicar porque Fonte nunca llega. Se para el tiempo, Gignac remata y el balón va poco a poco hacia el arco. Sabes que fue gol, se acabó el sueño. Ya imaginas los memes en Facebook contra la “Seleção”. Pero por alguna razón, el balón se estrelló en el poste. Esto sí que no lo puedes creer, es un milagro. No fue gol, la Virgen de Fátima está con ellos. Logran despejar el balón y terminan los primeros noventa minutos. Recuerdas la final de Argentina 78’, el holandés Nanninga le dio al poste de igual manera que Gignac, pero Argentina ganó esa final a pesar de eso, ¿Sería una señal?

Media hora más de angustia

En el tiempo extra, Portugal fue mejorando a medida que pasaba el tiempo. Francia estaba extenuada por el esfuerzo. Primero Pepe de cabeza, pasó cerca del poste. Luego Éder, casi logra anotar de cabeza pero los franceses sacaron en la línea. Después Guerreiro, de tiro libre lo mandó al poste, ¿Cómo se puede tener tan mala suerte pana? gritamos.

Pero al minuto 109 llegaría la más grande sorpresa de mi vida. Moutinho robó un balón en el medio campo y se lo dio a Éder, que se quitó a Umtiti con las manos y a Koscielny con el cuerpo. Estaba solo frente a la media luna, ¿Quién piensa que este mueble, como le decían los medios portugueses, podía rematar desde ahí?

Pero eso fue lo que hizo, remató espectacularmente desde la frontal de la media luna a la base de la meta francesa. Lloris se estiró pero nada podía hacer. Golazo de Éder. No creía el gol hasta que vi a la grada portuguesa brincar detrás del arco francés. Salí corriendo a abrazar a mi mamá que seguía sin ver el partido, era increíble, impensado, pero real.

Éder, un bisau-guineano nacionalizado portugués, marcó un golazo para ser recordado por siempre. Un gol para convertirse en héroe, uno de esos héroes del mar que dice nuestro himno. “Uma chuva de luva branca cayó sobre París mientras Cristiano gritaba desaforado en el banco de suplentes.

Francia estaba rabiosa, buscaba la igualdad, pero nadie nos podía quitar esta victoria. Un último despeje de Rui Patricio al medio campo y pitó el árbitro. Ganamos la final, a Francia, en París. Ni en nuestros mejores sueños lo habíamos imaginado. Gritamos al aire hasta quedarnos sin aliento, se acabó el “casi”, por fin ganamos la Eurocopa, se despejaron los fantasmas de 2004. El último sobreviviente de la generación de oro levantó la copa, Cristiano con la rodilla vendada, el “Capitão”. Eramos por fin, campeones de Europa, nadie nos iba a quitar el mérito.

El fútbol es sufrimiento, así como alegrías. Este partido se resume en una frase: C’est la vie

Foto cortesía : AS.

Francia y Bélgica lucharán por el primer boleto a la gran final del Mundial

Jordi Blanco (ESPN).- Francia y Bélgica cruzan sus caminos en busca de la final en un duelo que ofrece a los Bleus el papel de favoritos pero recuerda que la historia favorece a los Diablos Rojos. La solvencia del grupo de Deschamps, menos brillante pero absolutamente fiable enfrentada a los de Roberto Martínez, que cuentan sus partidos por victorias y llegan al choque catapultados por la moral que les supuso dejar a Brasil por el camino.

Tres años después de su último cara a cara, solventado con una excepcional victoria belga en París por 3-4 (1-4 era el marcador en el minuto 89) Francia se sabe enfrentada al momento de la verdad, dispuesta a dar el paso último que no pudo en la final de la Eurocopa de 2016 en que fue derrotada por una rácana Portugal en el Stade de France y con una base de futbolistas que se encuentran en el momento óptimo de sus carreras.

Será algo más que un cara a cara entre Griezmann y Hazard. Se aventura un partido máximo en el que se comprobará tanto la fiabilidad de Lloris y la magnificencia de Courtois como el crecimiento de Mbappé ante la potencia de Lukaku; la firmeza defensiva de dos equipos que han encajado cuatro goles en los cinco partidos disputados anteriormente y que han convertido el juego de posición mezclado con la electricidad ofensiva en su razón de ser… Además de su buen hacer deportivo, como quedó mostrado con grandeza en el partido frente a Inglaterra de la primera fase.

Y, también, la capacidad de liderazgo que se verá en los banquillos, donde Deschamps ha acabado por ganarse todo el crédito que, de forma sensacional, logró en el banquillo belga el catalán Roberto Martínez.

Dos veces se enfrentaron solamente en la historia de la Copa del Mundo. En 1938, en París, Francia se impuso por 3-1 en los octavos de final y en 1986, en Puebla, los galos volvieron a vencer por 4-2 (en la prórroga) en la final de consolación, después de ser eliminados en la semifinal por Alemania y Argentina respectivamente.

Aquella cuarta posición fue la mejor de siempre para estos Diablos Rojos que han alcanzado su punto álgido bajo el mando de un Roberto Martínez con el que acumulan 25 partidos sin conocer la derrota en los dos últimos años. Nunca, desde 1986, llegaron al penúltimo partido del torneo y lo hacen ahora con menos sensaciones de inferioridad que en aquella ocasión, cuando cayeron ante la Argentina de Maradona.

Francia quiere, por su parte, repetir la gloria de 1998, cuando bajo el liderazgo de Zidane conquistó un título legendario, con un equipo capitaneado por el mismo Didier Deschamps que dirige ahora a la selección.

Un partido enorme en San Petersburgo… Con Moscú como objetivo final..

Greg Van Avermaet es el nuevo líder del Tour de France

Marca.- El belga Greg Van Avermaet (BMC), nuevo líder del Tour de Francia, se mostró feliz por haber conseguido el maillot amarillo en una «prueba tan especial como una contrarreloj por equipos», especialidad en la que el equipo estadounidense «es un maestro»

«Una contrarreloj por equipos siempre es algo especial. Todo el equipo hace un esfuerzo para lograr el objetivo de ganar la etapa y creo que nuestro equipo es un maestro. Estoy muy feliz de ser parte de ello», dijo en meta el campeón olímpico en ruta.

Para el clasicómano de Lokeren, de 33 años, es un gran honor vestirse de amarillo en el Tour de Francia, una experiencia que ya vivió en 2016, cuando se impuso en una etapa y estuvo de líder 3 días.

«Es un gran objetivo alcanzado ponerse de amarillo en la primera semana. Lo vestí una vez y recuerdo que fue una sensación increíble. He subido al podio a ponerme esa prenda por segunda vez y lo voy a disfrutar completamente mañana, es algo especial. Quiero agradecer a mis compañeros de equipo porque sin ellos no habría sucedido».

El maillot amarillo ha cambiado tres veces de manos en la tres primeras etapas, lo que tan solo ha sucedido en otra ocasión en los últimos 25 años, concretamente en 2015.

Foto cortesía: Marca.