Croacia e Inglaterra apuntan a una final histórica del Mundial

ESPN.- La segunda semifinal del Mundial de Rusia, entre las selecciones de Croacia e Inglaterra, rescata de la memoria del fútbol los mejores momentos de dos países que anhelan superar la prueba de este miércoles en el estadio moscovita de Luzhniki.

El bando croata celebró hace veinte años, en 1998, su mayor logro en una cita mundialista. La generación de Davor Suker y Robert Prosinecki mordió la medalla de bronce en un torneo memorable, con triunfo de la anfitriona Francia.

Inglaterra debe viajar todavía más lejos, hasta 1966, para encontrar su momento de mayor inspiración, con la coronación de los legendarios Bobby Moore, Gordon Banks, Bobby Charlton y compañía.

Después de 28 años de ausencia entre los semifinalistas de un Mundial -su anterior aparición fue en Italia’90-, los ‘Three Lions’ transmiten convicción, ilusión y firmeza.

«Hemos hablado entre nosotros del equipo que fue campeón, de cómo su éxito se celebra y de cómo el país los reverencia todavía», manifestó el técnico inglés Gareth Southgate. «Quizás en esta era moderna, de las redes sociales, el impacto sería mayor», consideró.

Su progreso hasta las semifinales, en efecto, fue celebrado en las calles de Londres, Liverpool o Manchester, del mismo modo que Zagreb, Split o Dubrovnik vibraron con la tanda de penaltis que motivó el adiós del conjunto ruso y el progreso del croata.

Los proyectos de los dos semifinalistas tienen, de hecho, algunos lazos comunes y es que tanto Gareth Southgate como Zlatko Dalic fueron requeridos en situaciones de extrema urgencia.

El preparador de Watford, de 47 años, era el responsable del plantel sub-21 cuando se produjo el cese de Sam Allardyce, apenas dos meses después de haber asumido el cargo, tras descubrirse que hacía de intermediario para burlar las leyes británicas del mercado de fichajes, una práctica prohibida por la FA.

Su forzosa llegada al banquillo marcó un punto de inflexión en la selección. Revitalizó al equipo y convirtió a un joven plantel en un grupo tan ambicioso como osado, con Harry Kane como factor diferencial en el ataque. Inglaterra encontró, además, al portero fiable que tanto aguardaba -Jordan Pickford- y a un nuevo líder defensivo -John Stones- para completar un equipo sobrado de talento, dada la convivencia de Raheem Sterling y Dele Alli.

«Desde la derrota ante Islandia en los octavos de final de la última Eurocopa sabíamos que las cosas debían cambiar», convino Eric Dier. «No podía volver a ocurrir algo así», agregó.

De una situación crítica también salió reforzado el conjunto de Croacia, al que igualmente el cuadro vikingo negó la clasificación directa para el Mundial. Vía repesca, ya con Dalic como seleccionador, merecieron un lugar en Rusia. Aquí llegaron sabiéndose «un país pequeño, con grandes sueños».

«Para nosotros es increíble estar en semifinales. Estamos contentos y orgullosos, pero no queremos parar aquí», adelantó el centrocampista del Barcelona Ivan Rakitic.

Él es, junto a su homólogo madridista Luka Modric y el portero del Mónaco Danijel Subasic, quien capitaliza el halagüeño presente de los Vatreni. El ‘4’ culé, portando el ‘7’ cuando juega para Croacia, anotó los penaltis definitivos en las tandas que decidieron a su favor los cruces de octavos y de cuartos de final ante los combinados de Dinamarca y Rusia.

El bando inglés asimismo pasó por esa suerte en la primera ronda eliminatoria, ante la escuadra de Colombia, pero pasó sin sufrimiento la prueba de cuartos de final ante Suecia (2-0).

En semifinales el conjunto inglés tratará de aprovechar su mayor descanso para aproximarse al colosal reto de dominar el mundo.

Los ‘pross’ son los vigentes campeones en categoría sub-17 y sub-20. Un envite de poder a poder, ante la valerosa Croacia, le acercará o le alejará de esa hazaña.

Foto: AFP.

Francia y Bélgica lucharán por el primer boleto a la gran final del Mundial

Jordi Blanco (ESPN).- Francia y Bélgica cruzan sus caminos en busca de la final en un duelo que ofrece a los Bleus el papel de favoritos pero recuerda que la historia favorece a los Diablos Rojos. La solvencia del grupo de Deschamps, menos brillante pero absolutamente fiable enfrentada a los de Roberto Martínez, que cuentan sus partidos por victorias y llegan al choque catapultados por la moral que les supuso dejar a Brasil por el camino.

Tres años después de su último cara a cara, solventado con una excepcional victoria belga en París por 3-4 (1-4 era el marcador en el minuto 89) Francia se sabe enfrentada al momento de la verdad, dispuesta a dar el paso último que no pudo en la final de la Eurocopa de 2016 en que fue derrotada por una rácana Portugal en el Stade de France y con una base de futbolistas que se encuentran en el momento óptimo de sus carreras.

Será algo más que un cara a cara entre Griezmann y Hazard. Se aventura un partido máximo en el que se comprobará tanto la fiabilidad de Lloris y la magnificencia de Courtois como el crecimiento de Mbappé ante la potencia de Lukaku; la firmeza defensiva de dos equipos que han encajado cuatro goles en los cinco partidos disputados anteriormente y que han convertido el juego de posición mezclado con la electricidad ofensiva en su razón de ser… Además de su buen hacer deportivo, como quedó mostrado con grandeza en el partido frente a Inglaterra de la primera fase.

Y, también, la capacidad de liderazgo que se verá en los banquillos, donde Deschamps ha acabado por ganarse todo el crédito que, de forma sensacional, logró en el banquillo belga el catalán Roberto Martínez.

Dos veces se enfrentaron solamente en la historia de la Copa del Mundo. En 1938, en París, Francia se impuso por 3-1 en los octavos de final y en 1986, en Puebla, los galos volvieron a vencer por 4-2 (en la prórroga) en la final de consolación, después de ser eliminados en la semifinal por Alemania y Argentina respectivamente.

Aquella cuarta posición fue la mejor de siempre para estos Diablos Rojos que han alcanzado su punto álgido bajo el mando de un Roberto Martínez con el que acumulan 25 partidos sin conocer la derrota en los dos últimos años. Nunca, desde 1986, llegaron al penúltimo partido del torneo y lo hacen ahora con menos sensaciones de inferioridad que en aquella ocasión, cuando cayeron ante la Argentina de Maradona.

Francia quiere, por su parte, repetir la gloria de 1998, cuando bajo el liderazgo de Zidane conquistó un título legendario, con un equipo capitaneado por el mismo Didier Deschamps que dirige ahora a la selección.

Un partido enorme en San Petersburgo… Con Moscú como objetivo final..

Roberto Martínez: «Henry nos ha dado la sapiencia para ganar un Mundial»

EFE.- El seleccionador de Bélgica, el español Roberto Martínez, ensalzó la aportación de Thierry Henry, miembro de su cuerpo técnico, que fue campeón del Mundo en 1998 con Francia, a la que se enfrentará en las semifinales de Rusia 2018.

«Henry en un gran aporte. Llevo doce años trabajando con mi grupo de trabajo y la metodología está clara. Henry nos da la experiencia internacional. El hecho de saber lo que es ganar un Mundial como exjugador de elite que fue. Pero además es técnico, mejora a los jugadores y es la pieza que necesitamos», subrayó

«Está en mi staff con métodos particulares y nos ayuda por su experiencia. Da a los jugadores muchas cosas. Es muy importante para el cuerpo técnico de Bélgica», concluyó el seleccionador español.

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Opinión: La Copa más deseada  

Tony Cittadino (Caracas).- Domingo 9 de julio de 2006. El día más feliz e inolvidable que hemos vivido en el deporte como fanático. Un sueño que se hizo realidad. Italia, Campeón del Mundo. Un privilegio que tienen pocos y que no se compara con nada.

La noche anterior fue larga. Muy larga. Imposible dormir. Expectativa, ansiedad y nervios. Mil cosas te pasan por la cabeza. Te imaginas todo. El himno, la alineación, los goles y la celebración. El sublime momento de la premiación.

Al propio Gennaro Gattuso le costó dormir. En la entrevista post partido reveló que los nervios lo tuvieron toda la noche en el baño. No era para menos. Del otro lado de la acera estaba Francia. Un equipazo, con Zinedine Zidane a la cabeza. En su último Mundial. Con el fantasma de la final de la Euro 2000, que David Trezeguet resolvió con un golazo volea. Con el recuerdo de la eliminación en cuartos de final en el Mundial Francia 1998.

Finalmente amanece y lees la prensa, ves las previas por televisión y se te sale el corazón. No hayas cómo hacer para que el tiempo pase rápido y escuchar el pitazo inicial. Mientras tanto, Notti Magiche sigue siendo nuestro himno nacional. Lo escuchas una y otra vez. No te cansas. Haces las mil y un promesas si ganas. Mensajes de texto van y vienen. No existía el Whatsapp y menos el Twitter. Haces todos los análisis posibles y te apegas a la cábala. La camisa que te pones, cómo te sientas, en qué canal ver el juego. «No puedes transmitirle mala suerte a tu selección»

Llega el mediodía y no tienes hambre, pero no puedes despreciar un plato de pasta de la nonna. El día pintaba perfecto. Pasta y fútbol. Ya con la cara pintada y la camisa puesta, vamos a casa de mi primo Salvador. La «cábala» decía que tenía que irnos bien, porque así había sido en la semifinal ante Alemania. Saludamos a nuestros primos Junior y Juan Diego y mandamos mil mensajes más a Diego Dovo.

Arranca la angustia

Comienza la presentación oficial del juego en el Estadio Olímpico de Berlín. En tanto, Shakira canta en la ceremonia de clausura, que es interminable. Los nervios aumentan. Los jugadores salen al campo. Suena el Himno Nacional Fratelli D’ Italia y se te eriza la piel. Se salen algunas las lágrimas y aplaudes como loco. Luego suena La Marsellesa y da terror ver la formación de Francia, con Zidane al frente. Entre las dos selecciones, medio equipo de la Juventus está en el campo. Seis titulares: cuatro por Italia y dos por Francia.

El árbitro argentino Horacio Elizondo da el pitazo inicial y arranca el juego. Baja la presión y comienzas a sentirte director técnico. Das instrucciones. Pasa el balón. Corta aquí. Párate allá ¡Cuidado con Thierry Henry! Falta de Fabio Cannavaro y se queda tendido en el piso apenas a los 5 minutos. Se recupera y en la fracción 7, Florent Malouda  cae en el área ¡Penal! ¡Nooo! ¿Cómo si no van ni 10 minutos? Zidane lo cobra con estilo. Pega en el travesaño, rebota dentro del arco y sale. Un escalofrío recorre la espalda. Gritas que no entró, pero es inútil. Gol de Francia. Abajo 0-1.

La reacción de Italia no tardó en llegar. Fue a balón parado. Mauro Camoranesi va al banderín para cobrar un corner, pero Andrea Pirlo le pide el balón. Menos mal. Centro al área y Materazzi le gana el salto a Patrick Vieira ¡Goooool! Se empata el juego y drenas. 1-1, apenas al minuto 19.

Piensas que ahora con el empate, tendrán que matarlos para ganarles la final. Ya en la segunda parte, cada vez que Henry toca el balón genera peligro. El delantero entra al área y se come el gol. Qué fortuna. Pasa el terremoto en el área y Buffon saca desde la línea de fondo.

En la fracción 62, Luca Toni se adelanta a la marca en un tiro libre y anota de cabeza. La celebración es en vano. El linier levantó el banderín. Offside. No lo puedes creer. Pasan los minutos y el tiempo extra es inminente. Arranca la prórroga y le sigues pidiendo a Marcello Lippi que meta a Alessandro Del Piero. El juego lo pide a gritos y uno también. No puede ser que tu ídolo no juegue la final. Ya con Pinturicchio en el campo, respiras y estás más confiado. Sabes que hay más probabilidades de marcar.

Zidane, el protagonista

Siguen pasando los minutos. Vamos por el 103. Zidane está en el último cuarto de cancha y le pasa el balón a Willy Sagnol, quien está al costado derecho. Te das cuenta que Zizou comienza a correr al área y pides que lo paren. Obviamente no te escuchan y ves al francés rematar de cabeza y… ¡oh sorpresa! Gigi realiza la mejor parada que hayas visto en tu vida. Con un manotazo hacia arriba, manda el balón al saque de esquina. Le quemó la mano y le dobló los dedos. Zidane no lo puede creer, Buffon tampoco y yo menos. Lo peor pasó.

No pasó mucho tiempo, hasta que otra vez Zidane es protagonista. Minuto 108, el juego se detiene y no sabes por qué. Ves a Materazzi en el piso y a Buffon encarando a Zidane. Nadie sabe qué pasa, hasta que ves la repetición. Zidane le dio un cabezazo a Materazzi en el pecho: «Bueno, pero éste se volvió loco. Tienen que botarlo», exclamas. Al final, Elizondo saca la roja a Zidane y respiras, pero sabes que no merecía un final así. Sin embargo, también sabías que era un cobrador de penal y un gol fijo.

No hay nada qué hacer. No alcanzaron los 120 minutos. Vamos a los penales ¡No puede ser! No otra vez. No queríamos que el juego terminara en penales. Teníamos el trágico recuerdo de la final perdida en Estados Unidos 1994 ante Brasil, que finalizó con el fallo de Roberto Baggio, nuestro primer gran ídolo. No podíamos tener la mala suerte de volver a caer desde los 12 pasos, pero ahora con Buffon y Del Piero. Eso no.

No lo podíamos soportar. Otra vez el chalequeo y el subcampeonato, que se traduce en el mejor de los perdedores. No querías eso. No sabías con qué te iban a actualizar la canción «Romario, Bebeto, Italia está muerto», que tanto te cantaron en el colegio y en la calle y que tantas peleas te causó. Daba escalofrío solo imaginarlo y más,  porque Italia tiene mala suerte en los penales. Fuera en tres Mundiales seguidos: 1990, 1994 y 1998. Todos los vimos. Todos los sufrimos. En todos lloramos. En 2002 fue diferente, pero también hubo drama al quedar fuera con un Gol de Oro. Esta vez la historia tenía que ser diferente. Gracias a Dios, así fue.

La lotería de los penales

Italia comienza la tanda de penales. La cara de Pirlo es inexpresiva, como siempre. No te explicas cómo puede estar así en semejante momento. Te encomiendas a Dios. Duplicas las promesas ¡Gol! 1-0. Un alivio.

Es el turno de Francia. Le mandas las mil y un energías negativas a Sylvain Wiltord. No sirve de nada ¡Gol! 1-1.

Ahora le toca a Materazzi y marca. Luego es el turno de Trezeguet y recuerdas, otra vez, del gol de la Euro. Su remate va al larguero y rebota fuera de la línea. Celebras y respiras. Crees que es justicia divina y un buen indicio. Italia en ventaja 2-1.

Daniele De Rossi fue el próximo en cobrar tampoco falló. Remate alto y potente. Vuelves a respirar y Juan Diego, tu primo de 5 años te da ánimo. Como si supiera y entendiera mucho del momento. Sueltas una risa burlona y nerviosa, que alivia el momento por unos segundos.

Volvemos a la tortura. Francia marca, gracias a Éric Abidal. Ahora ves a Del Piero caminando para tomar su turno. Prometes todo lo que se te ocurra y le pides no fallar. Dispara y ¡Gooool! Lo celebras más que el resto de los penales. 4-3 arriba. Es un alivio inmenso. La Copa está más cerca.

Sigue el drama, pues Sagnol cobra y marca. 4-3. Es el turno de Grosso. El último penal. Se te sale el corazón. Recuerdas que provocó el penal ante Australia, pero no entiendes por qué es el quinto pateador. Es lateral izquierdo, aunque tiene vocación ofensiva. Ya no vale de nada. Que anote y ya.

Su cara de nervio, te da más nervio. Terror. Ya no quedan uñas. Cuestionas que los zurdos siempre rematan al lado izquierdo. Que no lo haga. Pero él sabe a lo que va. Grosso remata al arco de zurda, al lado izquierdo y… ¡Gooool! ¡Campeones del Mundo! No lo puedes creer y te lanzas encima de tu primo, rompiéndole la boca otra vez. Como sucedió en el gol de Del Piero en la semifinal contra Alemania.

No sabes qué hacer. Sólo gritar y llorar de la emoción, mientras ves a Pirlo corriendo y abriendo los brazos junto a todos los jugadores. Suena el teléfono y no lo consigues. Ni te preocupas por atender. Corres por la casa y quieres salir a caravanear, a completar la rumba que cinco días antes dejaste en la calle 2 de Vista Alegre.

Llegó el momento y Cannavaro alza la Copa. Te emocionas más y no lo puedes creer ¡Al fin! Campeones del Mundo. Lo pudiste vivir. La referencia de 1982 la ves en vivo. Es otra cosa. Se te hincha el pecho y ya quieres la camisa con la cuarta estrella.

Sales a recorrer Caracas y es una fiesta. De punta a punta en la autopista. Cohetones, banderas, tarantella y cornetas por todos lados. No se puede entrar a Las Mercedes y terminas consiguiendo a amigos y mi querido Vito De Lucia en las afueras del Centro Comercial San Ignacio. No hay palabras. Sólo gritos y abrazos. Cae la noche en un día inolvidable en Caracas. Uno que jamás volverás a vivir, por diversas razones. De tiempo, económicas y políticas. Eran otros tiempos. Muy, muy lejanos al actual.

Lo vivimos al máximo y fue historia. El día más feliz, que en algún momento le contaré a mi hijo.

¡Il cielo è azzurro sopra Berlino!

Vermaelen: «si no llegamos a la final será una decepción»

EFE.- El central belga Thomas Vermaelen dijo este domingo, en la conferencia de prensa, celebrada tras el entrenamiento de su selección que si no se clasifican para la final de la Copa del Mundo será «una decepción».

«Somos unos de los favoritos porque estamos en semifinales. Debemos creer en la victoria. Estamos orgullos de nuestra manera de jugar», dijo el defensa barcelonista.

«Hemos eliminado al gran favorito y nos recuperamos ante Japón; Ahora toca Francia, un rival quizás más difícil que Brasil, un equipo muy fuerte en la organización y si no pasamos será una decepción», aclaró.

Ante los franceses, Vermaelen se encontrará con su compañero y también central en el FC Barcelona Samuel Umtiti, un «jugador muy rápido y muy completo» y aunque ve a Romelu Lukaku en forma cree que no será fácil superar a Umtiti.

Pero si hay alguien a quien Bélgica va a vigilar de cerca es a Kylian Mbappé. «Puede cambiar un partido en un segundo y aunque Giroud es otro jugador peligroso es Mbappé el jugador contra quien habrá que redoblar esfuerzos», dijo sobre la perla francesa.

Sobre Thierry Henry, segundo de Bélgica pero francés y campeón del Mundo con Francia, el defensa de los Diablos Rojos no cree que «Titi» dude en darles todos los consejos necesarios sobre Francia.

El actual defensa del FC Barcelona reconoció que ante Brasil usaron una táctica diferente que su entrenador, Roberto Martínez ya había plasmado en un partido del Everton contra el Arsenal en el que jugaba por aquel entonces Vermaelen..

Croacia está donde quería

EFE, Santiago Aparicio.- La selección de Croacia ya está donde quería, a la altura de la generación del 98, la más reputada hasta ahora de su historia y la primera antes de la actual en conseguir situarse en las semifinales de un Campeonato del Mundo.

Se ha abonado al sufrimiento el conjunto balcánico que tras un recorrido impactante por la fase de grupos, donde sobresalió la exhibición contra Argentina, ha superado con agonía tanto los octavos como los cuartos de final para llegar al lugar que ansiaba.

Resultó épico el triunfo contra Dinamarca. Y también el partido contra Rusia. Ambos fueron resueltos desde los once metros, por el lanzamiento de penaltis. Y en los dos estuvo al azar del péndulo que unas veces le arrimaba al éxito y otras a la derrota.

Ha sido en las eliminatorias, cuando el equipo croata asumía la función de favorito, cuando más cerca ha estado de la eliminación. Diluida la dinámica que le impulsó con el impacto inicial el paso de ronda a ronda ha tenido un gasto extra. Una hora de más y diez lanzamientos desde el punto de penalti para aferrarse al torneo.

Croacia está en semifinales. Donde quería. El reto inicial de esta generación en el umbral del ocaso. Un derroche de talento que no acababa de explotar. Plagado de inestabilidad en cada fase de clasificación. Aferrado al gran talento de sus jugadores, inmersos en la treintena y con la cuesta abajo como amenaza.

Luka Modric, Ivan Rakitic, Ivan Perisic, Mario Madzukic o Nikola Kalinic son habituales advertidos por el tiempo de que en Rusia 2018 agotan la última gran ocasión de competir en las mejores condiciones, sin que la edad mengüe el esfuerzo y afee sus cualidades.

La actual selección croata ya es comparada con aquella dorada, la que bendice su actual presidente, Davor Suker, que en Francia 1998, en la primera participación en un Mundial como país independiente, fue la sensación del torneo y también compitió hasta la última semana.

Entonces, liderada por Suker y amparada por Robert Prosinecki, Robert Jarni, Zvonimir Boban, Mario Stanic o Goran Vlaovic, terminó en el tercer puesto. Eliminado en semifinales contra Francia, la anfitriona, ganó a Holanda en el partido de consolación para establecerse en el mapa futbolístico definitivamente.

Fueron ellos los que sentaron las bases. Representan la etapa más lustrosa del fútbol croata que después estuvo sometido a los vaivenes del destino y al decaimiento de sus jóvenes.

Habitual de las grandes competiciones se quedó al margen de la Eurocopa 2000 de Bélgica y Holanda y del Mundial de Sudáfrica 2010 y a la inestabilidad de sus estrellas, como sucedió en Brasil 2014, donde se estancó en la primera ronda, y en la Eurocopa de Frncia 2016, eliminada en cuartos.

No fue una época fácil la reciente para el fútbol de Croacia, bendecido por una portentosa promoción de jugadores pero sin continuidad en los torneos de enjundia. En el aire estuvo, incluso, su presencia en Rusia 2018, a punto de no sobrepasar la fase de clasificación.

Fue entonces cuando entró en acción Zlatko Dalic. Los mandatarios balcánicos prescindieron del seleccionador Ante Cacic y recurrieron a Dalic, que se ganaba la vida en un retiro dorado. En los Emiratos Árabes. Sin presión y con un buen sueldo.

Nunca pudo ser más a tiempo aquella llamada en octubre del 2017. Dalic, sin excesiva repercusión en los banquillos, consiguió el triunfo vital, necesario, de Croacia en Kiev, frente a Ucrania, para amarrar el segundo puesto del grupo y tener derecho a la repesca, que después superó ante Gracia para sellar el pasaporte al Mundial.

Este técnico de 51 años supo sosegar a un grupo plagado de aptitud pero sin orden. Dalic optó por rentabilizar las cualidades de sus dos pilares, Luka Modric e Ivan Rakitic. Y el mando en el juego ya fue cosa de los dos.

El centrocampista del Real Madrid asumió los galones. No rehuye Modric de la responsabilidad y la jerarquía que el resto tiene asumida. En tres de los cinco partidos de Croacia fue elegido como el mejor del partido.

Croacia volvió a donde quería. Verdugo del anfitrión contempla ahora éxitos mayores que esquivaron a la otra gran generación. El plantel de Dalic ya mira a Inglaterra y a la final que les erija como la gran generación más allá de la del 98.

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Cherchésov: «Lo haremos mejor en Qatar 2022»

EFE.- El seleccionador de Rusia, Stanislav Cherchésov, aseguró hoy que el equipo ruso, que perdió el sábado en la tanda de penaltis ante Croacia en los cuartos de final del Mundial, mostrará mejor resultado en Catar dentro de cuatro años.

«Queríamos ir más lejos, pero no pudimos. Dentro de cuatro años en Catar lo haremos mejor», dijo Cherchésov al intervenir ante miles de aficionados reunidos en la zona de aficionados de Moscú.

El técnico ruso agradeció el apoyo brindado por los hinchas, que, según dijo, hicieron de «los jugadores número 12, 13, 14, 15 y 16» del equipo.

«Será difícil sin ustedes (en Catar), así que (vayámonos) todos allí», proclamó el seleccionador ruso desde el escenario instalado al efecto.

La anfitriona del Mundial 2018 se despidió del torneo tras un sufrido partido ante la selección croata en el estadio Fisht de Sochi (mar Negro) que mereció los elogios tanto de los aficionados como de la prensa local.

La siguiente Copa Mundial se disputará en Catar del 21 de noviembre al 18 de diciembre de 2022 y sus organizadores esperan la llegada de 1,2 millones de aficionados.

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Hely Garagozzo, un fanático de récord Guinness

Fioravante De Simone (Caracas).- Cuando hablamos de récords en el fútbol a todos nos viene a la mente los nombres de Pelé (1284 goles anotados en su carrera), Dino Zoff (1142 minutos de imbatibilidad con la selección), Lionel Messi (91 goles anotados en un año solar) y Just Fontaine. Pero muchos no saben que en Venezuela posee un World Record Guinness, representado por Hely Garagozzo.

Este barquisimetano de 64 años ha estado presente en nueve Mundiales y este año en Rusia, vivirá su décima experiencia con la cita que reúne a la élite del fútbol mundial. Garagozzo ha realizado el sueño de todo amante del fútbol: vivir un Mundial desde las graderías de los escenarios que albergan los juegos. Este empresario guaro realizó este sueño por primera vez en la edición de España 1982, desde ese entonces no se ha perdido una cita mundialista. Gracias a eso, ha ganado tres galardones del récord Guinness. Lo contactamos vía telefónica para que nos contara un poco sobre sus récords.

“¡Es una hazaña difícil! Ha sido un camino muy arduo y bonito a la vez. Este tercer reconocimiento nos deja en el mismo peldaño que Messi y Shakira pero vamos por más. Ahora que viajé a Rusia batiré estos mismos récord, de esa forma llegaré a seis y así seré el latinoamericano con la mayor cantidad de Record Guinness”, detalló Garagozzo vía telefónica.

Este sueño de asistir a un Mundial de Fútbol comenzó a gestarse el 5 de junio de 1977 en el estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela. Ese día sobre el césped capitalino fue pisado por los botines de estrellas como Pelé y Beckenbauer que venían a jugar un amistoso con el Cosmos de Nueva York. Al ver a esas estrellas Garagozzo hizo un pacto con él mismo: “¡Asistiré a un Mundial de Fútbol!”. Ese sueño no se materializó en Argentina 1978, pero sí en España 1982. Desde el Mundial organizado en la madre patria no se ha perdido ninguno más.

El 2 de julio de 1982, Hely Garagozzo vería por primera vez un juego en un estadio mundialista. Ese día, en el Santiago Bernabéu, se enfrentaban España y Alemania, en un duelo válido por la segunda ronda de la cita mundialista. Ese cotejo terminaría con marcador de 2-1 para los panzer. A Garagozzo le bastaron esos 90 minutos para entender que esa no sería su única experiencia mundialista.

En estos años tuve la dicha de presenciar desde los graderíos la famosa mano de Dios y el denominado gol del siglo. De este último tengo grabado un video que hice con mi cámara. Puedo presumir que he asistido a las únicas dos finales que se han decidido en la tanda de penales: Italia-Brasil en USA ’94 y Francia-Italia en Alemania 2006. He tenido la fortuna de ver dos finales en siglos diferentes: Francia 1998 y Corea-Japón 2002”.

Garagozzo confesó que para costearse el primer viaje tuvo que vender la camioneta que le había regalado su padre. “Mi esposa apenas supo la noticia estaba incrédula. Ella, pocos meses antes, había dado a luz a nuestra primera hija. Mi mujer se molestó tanto que me hizo dormir en el sofá durante un tiempo a mi regreso del Mundial. Mi padre fue otro que se molestó conmigo” – nos confiesa el empresario barquisimetano, agregando a su comentario – “Se que fue una decisión alocada, pero si no hubiese hecho eso tal vez hoy no estaría contando mi historia en los Mundiales”.

Gracias a su pasión por el fútbol, ha recorrido aproximadamente 225.669 Km, distancia equivalente a 5,5 vueltas a la tierra. Garagozzo ha visitado 51 estadios y 65 ciudades. “He visto jugar, en vivo, a 40 de los mejores 100 jugadores de la historia del fútbol. En mi experiencia en mundiales he tenido el privilegio de ver jugar a 56 de las 77 selecciones que han participado en la cita mundialista”.

El empresario de la construcción nos habló un poco de sus viajes: “Para asistir al mundial de México 1986 no hubo problemas. Para la edición que se disputó en Italia en 1990 estaba de luna de miel con mi esposa. Con ella también asistí a USA ’94 y Francia ‘98”.

En el 2002, por primera vez en la historia, el Mundial se disputaría en dos países y en el continente asiático. Garagozzo, para ese entonces, formaba parte de la directiva del Unión Deportivo Lara. En ejercicio de sus funciones, le tocó asistir a una reunión en la Federación Venezolana de Fútbol. Al término de esa reunión en el edificio de Sabana Grande, la secretaria de Rafael Esquivel se le acercó para preguntarle si ya tenía todo listo para ir al Mundial. El empresario le confesó que debido a problemas económicos no podía asistir a la máxima cita del fútbol. Esto significaba interrumpir su récord, que para ese entonces contaba con 5 presencias.

“Ese día la secretaria me dijo: ¡No, tú no puedes dejar de ir! Tú eres el que lleva la bandera de Venezuela y ya nos estamos acostumbrando a ver la bandera en los Mundiales. Los locutores te nombran, no saben quién eres, pero dicen: ahí está la bandera venezolana que carga el guaro de Barquisimeto. Es más, tú puedes aspirar a un récord Guinness: porque este sería tu sexto Mundial consecutivo. Tú no puedes perder la secuencia”.

Esa conversación dispararía una alarma en la cabeza de Hely Garagozzo. Al llegar a la ciudad musical de Venezuela, el empresario empeñaría uno de sus camiones para continuar escribiendo su particular historia mundialista.

Este trotamundos del fútbol gracias a su pasión ha visitado ciudades como Johannesburgo, Madrid, París, Río de Janeiro, Roma y Tokio. Ha visto a siete capitanes levantar el trofeo de la Copa del Mundo, esto le ha permitido poner en su palmarés personal otro récord Guinness.

“Ellos son muy rigurosos al momento de asignar un récord. Tuvimos que seguir una serie pasos y esperar el veredicto. Fue un arduo trabajo de dos años, Me tocó enviar tickets de los juegos, boletos aéreos, fotos, videos, recortes de prensa, facturas de hoteles. Pero después de todo este trabajo de recopilación pude recoger mis frutos”.

En este 2018, antes de viajar a Rusia hizo una parada en Zúrich, donde esta la sede de la FIFA. Su historia y sus récords llegaron a la sede del ente futbolero. “Apenas se enteraron de mis records Guinness como fanático quisieron conocerme. Cuando recibí la llamada de Dominik Petermann, gerente general del museo de la FIFA, me emocioné. Ellos quieren conocer mi historia y quieren exhibir algunas piezas de mi colección. Estos recuerdos de la historia del fútbol serán exhibidos en el museo”.

El sueño de Hely Garagozzo es que se cree un museo en Venezuela en las entrañas del Metropolitano de Cabudare, estadio del cual participó en su construcción para la Copa América del 2007. A su regreso a la tierra de Bolívar entregará su propuesta en la sede de la Federación Venezolana de Fútbol. “Mi colección nació alrededor del mundo, pero nació en el estado Lara”.

Además informó que lo han contactado diversas personas para realizar un documental sobres récords Guinness y su pasión por el fútbol. Lamentablemente en este 2018, por los momentos, no podrá asistir a la final. Aunque no pierde la ilusión de que la FIFA lo ayude a conseguir un boleto para la final. “Si yo he hecho tanto para asistir a un juego de fútbol, no será imposible para las autoridades de la FIFA conseguirme un boleto para ese juego”.

Otro de los sueños que tiene nuestro record Guinnes es oír el Gloria al Bravo Pueblo en la edición que en el 2022 se disputará en Qatar. El motivo principal de los viajes de Garagozzo es respirar futbol y oír los canticos en los estadios. Pero también gracias a esto ha podido conocer lugares de ensueño como: las cascadas del Niagara, el Coliseo, la zona cero de Hiroshima, el Muro de Berlín y otras bellezas más. “¡Esta es la magia del fútbol! Es algo que va más allá de los terrenos de juego”.

El barquisimetano no solo ha vivido Mundiales de adultos, sino también juveniles como el Sub 20 del 2009 en Egipto y el Sub 17 disputado en los Emiratos Árabes en 2013.

Garagozzo antes de vivir el fútbol desde las tribunas lo vivió en los terrenos de juego. Era un defensor central y escaló las diversas categorías en el equipo del estado Lara. Hely tenía talento, tanto así que llegó a estar convocado para un Suramericano juvenil, pero en ese entonces su padre no le permitió participar en el torneo.

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Croacia termina con el sueño ruso

Alejandro Coiman (Caracas) .- La selección de Croacia es el último semifinalista de la Copa del Mundo Rusia 2018. Eliminó en los penales al país anfitrión, luego del empate a dos goles en 120 minutos disputados en Sochi. El conjunto de Zlatko Dalić avanzó a la ronda de los cuatro mejores y ahora jugará ante Inglaterra por un lugar en la final.
Los dos equipos se dedicaron a estudiarse en los primeros minutos. Rusia prefirió, como en cada una de sus presentaciones anteriores, replegarse atrás y aprovechar las salidas rápidas. Croacia, con Modric moviendo los hilos, se adelantó para intentar generar peligro.
Pero fue la anfitriona con su ataque extremadamente eficaz el que se terminó adelantando en el marcador: aguantó Dzyuba y la pasó a Cheryshev, quien con un remate de zurda estupendo, la clavó en el ángulo ante la mirada del portero Subasic al minuto 31.
Croacia no se quedó con los brazos cruzados y aprovechó uno de los pocos errores en defensa de Rusia, para empatar el juego en la fracción 39. Aparición solitaria de Mandzukic por la izquierda, centro y cabezazo goleador de Kramaric.
El primer tiempo fue parejo y el segundo continuó con la misma tónica. A sabiendas de la importancia del escenario, los dos equipos atacaron con lo justo y suficiente. Igualmente, la tuvo Perisic dentro del área con un remate que terminó estrellándose en el palo y luego recorrió la línea.
Ya en el alargue, sin muchas energías entre ambos, todo parecía enfocado en esperar una oportunidad, un error, para quebrar al rival. En el primer tiempo suplementario, al minuto 101, Domagoj Vida encontró el balón en el centro del área, tras un córner pasado de Modrid, y anotó de cabeza para dejar inmóvil a Akinfeev bajo los tres palos.
Rusia no bajó los brazos y aprovechó la opción que encontró. A cinco minutos del cierre, Alan Dzagoev ejecutó un tiro libre con cara externa para mandar el balón al área. El brasileño Mario Fernandes se elevó más que todos y consiguió, de cabeza, el 2-2 que llevó la historia a los penales.
Subasic se hizo gigante al detener el primer disparo de Smolov  y luego Brozovic acertó el suyo, poniendo a los de Dalic por delante. Se igualaron las opciones con el tanto de Dzagoev y el posterior fallo de Kovacic, pero Fernandes, que pasó de héroe a villano, lanzó el suyo fuera. Croacia no volvió a fallar con Modric, Vida y Rakitic, para festejar el pasaje a semifinales desde los 12 pasos. Eliminado el anfitrión, el próximo paso será Inglaterra el miércoles 11 en Luzhniki contra Inglaterra.
FotoAFP

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Rusia y Croacia van por un histórico lugar en la semifinal del Mundial

EFE. – Los caminos de Rusia y Croacia se cruzarán en Sochi este sábado, el día en que la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2014 baja el telón de su participación en la Copa del Mundo como escenario de seis partidos y catapulta para que una de estas dos selecciones repita su mejor antecedente.

Rusia afronta contra Croacia el partido más importante de su reciente historia, ya que en caso de victoria igualaría su mayor logro en unos Mundiales: las semifinales de Inglaterra 1966.

Entonces bajo los palos estaba Lev Yashin y ahora Ígor Akinféev, el héroe de los octavos de final contra España, ya que detuvo dos lanzamientos en la tanda de penaltis.

Con una nueva y talentosa generación, Croacia espera mañana emparejarse con el listón fijado en el Mundial de Francia’98 por el inolvidable equipo de Sucker, Prosinecki, Boban y compañía, que solo cayó en semifinales a expensas del anfitrión.

La victoria en octavos de final a expensas de Dinamarca en un pulso muy emotivo que necesitó tiempo de alargue y tanda de penaltis resultó vital para potenciar el aspecto psicológico de los Ajedrezados, pues desde 2008 pinchaban sucesivamente en el primer partido de eliminación directa.

Rusia tuvo que ir también a la instancia extrema de definición al igualar en tiempo reglamentario 1-1 con España.

Sorprender y despachar al país que fue campeón del mundo en la edición de Sudáfrica 2010 ha desatado la euforia en Rusia, pese a que la exhibición estuvo salpicada de drama y sustentada en un libreto ultraconservador.

Este sábado en el estadio Olímpico Fisht, en Sochi, se sabrá cuál selección ha asimilado mejor el descomunal desgaste físico de los octavos de final y si a la Sbornaya le alcanzará el fervor desbordado de sus hinchas para reforzar su juego de sacrificio.

El gran dilema de la selección rusa es si jugará de nuevo con un sistema ultradefensivo, que incluyó la alineación de cuatro centrales desde la sustitución del lateral izquierdo Yuri Zhirkov en el descanso ante los españoles, u optará por un esquema más ofensivo.

«Antifútbol», fue la expresión utilizada por el exseleccionador español Vicente Del Bosque, mientras expertos rusos matizaron que su selección se atrincheró para maniatar a la Roja.

La afición sólo sabe de resultados, mientras los expertos creen que Croacia no es España y no caerá tan fácilmente en la tupida tela de araña tejida por el seleccionador ruso, Stanislav Cherchésov.

La lesión de Zhirkov se lo pone fácil a Cherchésov, ya que podrá alinear por la banda izquierda a Fedor Kudriashov, que es un central reconvertido.

En dicho caso, Denis Chéryshev podría volver al equipo titular, del que se cayó ante España, lo que reforzaría notablemente el potencial ofensivo del equipo anfitrión, que apenas tiró a puerta en el partido de octavos.

Croacia dejó buenas sensaciones en la fase de grupos, que ganó a expensas de Nigeria, Argentina e Islandia y ha dejado la imagen de sólido equipo en defensa a partir de portero Danijel Subasic, héroe de la clasificación a la instancia de los ocho mejores al detener tres lanzamientos.

El sufrimiento para desarbolar a Dinamarca contribuyó a reducir la euforia popular, lo que no deja de ser positivo pues se cree que los Vatreni afrontarán el desafío de este sábado en Sochi con los pies en la tierra. Contar con todos los titulares habituales refuerza la confianza que ha dado Dalic Zlatko a su grupo.

Luka Modric, capitán y líder de la plantilla, espera que el equipo de Cherchésov mantenga un estilo de juego «muy similar» al que planteó a España.

«Rusia está muy cómoda jugando a la contra. Corren mucho y están muy bien organizados. Sin duda buscarán su oportunidad para progresar. Enfrentarse a Rusia y a su afición va a ser un espectáculo», dijo el del Real Madrid, quien en el juego de octavos desperdició un penalti en tiempo de alargue pero marcó el decisivo para la clasificación.

– Alineaciones probables

Rusia: Igor Akinfeev; Mario Fernandes, Ilya Kutepov, Sergey Ignashevich, Fedor Kudriashov; Roman Zobnin, Daler Kuziaev; Alexander Samedov, Aleksandr Golovin, Denis Chéryshev; y Artem Dzyuba.

Seleccionador: Stanislav Cherchesov.

Croacia: Danijel Subasic; Sime Vrsaljko, Dejan Lovren, Domagoj Vida, Ivan Strinic; Ivan Rakitic, Marcelo Brozovic, Ante Rebic, Luka Modric, Ivan Perisic; y Mario Mandzukic.

Seleccionador: Dalic Zlatko.

Árbitro: Sandro RICCI (BRA)

Estadio: Olímpico Fisht, en Sochi.

Hora: 2:00 pm (Venezuela).