La LVBP abre su temporada con el reto más grande de su historia reciente

LVBP temporada

Tony Cittadino (Mallorca).- Finalmente, se cantará la voz de playball en Venezuela. Luego de meses de incertidumbre, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) está lista para la edición 76 que se jugará en honor a Remigio Hermoso. A la grave crisis del país, se le suma el COVID-19 que ha azotado al mundo entero y que obligó a tomar medidas excepcionales para sacar adelante al campeonato.

Esta temporada se disputará con un calendario extraordinario de 40 juegos por equipo, sin público en los estadios y con dos divisiones: la Occidental está integrada por Águilas del Zulia, Cardenales de Lara, Navegantes del Magallanes y Tigres de Aragua, mientras que en la Central están Leones del Caracas, Bravos de Margarita, Caribes de Anzoátegui y Tiburones de La Guaira.

Los estadios que recibirán la voz de playball serán el Universitario de Caracas (Caracas y La Guaira), el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto (Zulia y Lara), el José Bernardo Pérez de Valencia (Magallanes y Bravos), el José Pérez Colmenares de Maracay (Aragua y Caribes) y el nuevo Estadio Fórum de La Guaira en Macuto.


A la postemporada avanzarán cuatro equipos, siendo los dos mejores de cada división. La semifinal y final se jugará de forma directa a un máximo de siete juegos. Se estima que la ronda regular finalice el 10 de enero de 2021, el 11 quede libre para un posible juego extra y el 12 arrancan las semifinales.

Cada equipo tendrá a tres importados, menos Magallanes y Tigres, que podrán contratar hasta seis foráneos por no contar con jugadores de MLB por la sanción de la OFAC.

Todos los juegos de este viernes serán a las 6:00 de la tarde. La inauguración oficial será entre el actual bicampeón, Lara (Néstor Molina) ante Zulia (Frank Duncan). Además Caribes (Mayckol Guaipe) recibirá a Aragua (Guillermo Moscoso) y La Guaira (Víctor Díaz) a Caracas (Carlos Quevedo).

El encuentro entre Magallanes y Bravos fue pospuesto, a petición del conjunto insular y se jugará el miércoles 2 de diciembre, como parte de una doble cartelera en Valencia.

Ronny Cedeño llegó a un acuerdo con el Caracas

Alexander Mendoza (Prensa LVBP).- La oficina de Leones del Caracas llegó a un acuerdo contractual con Ronny Cedeño, que esta semana fue dejado libre por el Magallanes, informó Richard Gómez, gerente deportivo del club capitalino.

“Cedeño es un pelotero de experiencia que le dará profundidad al cuadro interior del equipo”, señaló el ejecutivo.

La temporada anterior, Wilfredo Tovar y el novato Leonardo Ferrini se repartieron la mayor parte del tiempo entre el campocorto y la segunda base.

Cedeño, que puede defender ambas posiciones y eventualmente defender la antesala, se reportará a las prácticas del equipo este viernes.

El ex grandeliga, que debutó en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional con los Tigres de Aragua en la campaña 2005-2006, vistió el uniforme de los Navegantes a partir de la 2014-2015 y en tres de sus seis campañas con los valencianos ligó .300 o más puntos de promedio. El año pasado ligó para .230, su promedio más bajo desde 2006-2007 (.226), pero largó tres jonrones para elevar su total vitalicio a 50 y es uno de los dos 36 jugadores en la historia del circuito con 700 o más hits.

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El carabobeño, de 37 años de edad, exhibe una línea ofensiva de .290/.346/.411, con .757 de OPS, en su carrera de 15 temporadas en la LVBP.

Jesús Guzmán se reportó

Jesús Guzmán se destacó entre los 22 jugadores que iniciaron prácticas en el Estadio Universitario, bajo el mando del manager Víctor Gárate.

Guzmán se ausentó durante la zafra 2019-2020, luego de no llegar a un acuerdo con los melenudos, y actuó con los Cacaoteros de Miranda en la recién estrenada Liga Independiente de Beisbol de Venezuela.

Además del experimentado bateador derecho, comenzaron a entrenarse Leonardo Ferrini, Ericson Leonora, Jesús Solórzano, Félix Carvallo, Carlos Quevedo y Alejandro Chacín, entre otros.

Gárate estuvo acompañado de todo su cuerpo técnico, salvo el coach de banca Oscar Salazar, que se unirá al club capitalino el próximo lunes.


Varios llegan este viernes

Varios peloteros del Caracas llegarán al país este viernes y se unirán a las prácticas el fin de semana. El grupo lo encabezan Alexander Palma, José Rondón, Wilfredo Tovar, así como el lanzador Ronald Herrera, que se estrenó en las Mayores con los Yanquis de Nueva York en 2017 y todavía no debuta con el Caracas, y el receptor Jhonny Pereda, otro novato.

La situación del “Guti”

El jardinero Franklin Gutiérrez no actuará esta temporada con Leones, pero tiene las puertas abiertas para regresar y despedirse del club capitalino, si así lo desea, informó Richard Gómez.

Gutiérrez, de 37 años de edad, actuó por última vez en las Grandes Ligas en 2017, con los Dodgers de Los Ángeles, y con Caracas hace un par de años.

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El caraqueño no ha anunciado de manera oficial su retiro, pero de acuerdo con un reporte de Shannon Drayer, periodista de ESPN Radio y del sitio MyNorthwest.com, estuvo como invitado en el campo de entrenamientos de los Marineros de Seattle, realizando labores de instructor. Sin embargo, no apareció como parte de ningún cuerpo técnico en la organización, antes de la suspensión de Ligas Menores por la pandemia, ni entre los coaches que trabajarán en 2021 con los nautas.

“Cuando desee volver a jugar o despedirse de manera oficial, lo recibiremos con el respeto que se merece”, apuntó Gómez.

Importados asegurados

Caracas aseguró los servicios del zurdo Alsis Herrera y el derecho Eduard Reyes, ambos dominicanos.

Herrera, de 28 años de edad, participó en Ligas Menores con los Indios de Cleveland, mientras que en su país lanzó con los Leones del Escogido (2017-2018). El año pasado fue uno de los lanzadores más destacados de la Liga Profesional de Beisbol Colombiano, con los Toros de Sincelejo, y participó en la Serie del Caribe de San Juan 2020, como refuerzo de los Vaqueros de Montería.

Reyes, de 30 años de edad, lanzó en la 2019-2020 con el Magallanes y dejó balance de 1-2, con 4.10 de efectividad y 1.67 de WHIP, en 26.1 innings repartidos en siete encuentros, cinco de ellos como abridor.

Tanto Herrera como Reyes llegan al país este viernes.


Keibert Ruiz tiene permiso para jugar

Keibert Ruiz, cotizado prospecto de los Dodgers de Los Ángeles, tiene permiso para enfundarse en la casaca de Leones del Caracas, aunque todavía debe acordar las condiciones de su contrato con la gerencia.

Ruiz acaparó miradas en su debut en las Grandes Ligas, tras disparar jonrón en su primer turno, en un partido en el que también se destacó llamando el juego detrás del plato, para ayudar en el triunfo de su equipo 8-3 contra los Ángeles de Los Ángeles, el pasado 16 de agosto.

El valenciano, de 22 años de edad, apareció en dos encuentros con los azules y ligó para .250 (8-2), con una impulsada y otra anotada. A la defensiva estuvo impecable en 17 entradas y 13 lances, en los que completó una asistencia.

La LVBP presentó la temporada 2020-2021

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LVBP.- Todo está listo para el regreso de la pelota rentada el próximo 27 de noviembre. La Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) presentó de manera oficial la temporada 2020-2021, en el Estadio José Bernardo Pérez.

Giuseppe Palmisano, presidente de la LVBP, junto a Mervin Maldonado, Ministro del Poder Popular para la Juventud y Deporte, encabezaron el podio, al lado de Juan Carlos Amarante, Presidente del Instituto Nacional de Deporte y viceministro de Alto Rendimiento. Los tres jerarcas estuvieron acompañados por Maximiliano Branger, Presidente del Magallanes, Rafael Gruszka, Presidente de Caribes de Anzoátegui, y Robert Pérez, coach de bateo del Magallanes.

Los ejecutivos dieron detalles de la campaña que se jugará bajo circunstancias extraordinarias, debido a la pandemia de la Covid-19.

“No pensamos que había un compromiso tan grande del IND y Mindeporte para realizar esta temporada. Debemos resaltar que el Estado no titubeó en darnos el apoyo en bioseguridad sanitaria, destacó Palmisano.

“Le deseamos éxito a todos los equipos de la LVBP. Esperamos se actúe con mucha responsabilidad en el tema de salud para que todo salga bien en este campeonato”, apuntó Maldonado. “Todos los equipos entrarán a la burbuja con las pruebas PCR para descartar cualquier contagio. Se harán todas las pruebas necesarias y en todos los espacios de los estadios habrá desinfección continua”.


El protocolo de bioseguridad se aplicará en el marco de las exigencias de Major League Baseball, como parte del Acuerdo Suplementario del Winter League Agreement, en el que los jugadores deberán estar confinados, lejos de cualquier contacto con personas que no estén relacionadas con el terreno, y con las medidas de protección previstas. Ese mismo tratamiento lo tendrán coaches, trainers, médicos, trabajadores del clubhouse y los árbitros.

“Los equipos pasarán sus reportes de bioseguridad a la liga y nosotros haremos la gestión con el Ministerio del Deporte para cumplir con todos los requerimientos en la burbuja”, abundó Palmisano.

“Con los organismos de seguridad hemos preparado una comisión especial en cada una de las cinco sedes de la temporada para dar garantía de cumplimiento de los protocolos de salud”, puntualizó Maldonado.

Pérez, un futuro miembro del Salón de la Fama del Beisbol Venezolano, aseguró que le entusiasma vestir el uniforme de los bucaneros y que será el primero en velar por protocolos establecidos.

“Gracias a Dios, se va a poder dar el beisbol, con todas las medidas de seguridad, para todos los que estamos involucrados en el estadio. Tengo dos días aquí en Valencia y he visto que todos están tratando de hacer lo mejor posible con los protocolos establecidos”, afirmó el ex jardinero.

Formato temporada 2020-2021

El Día inaugural tendrá como escenario el Estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, con el partido entre Águilas del Zulia y Cardenales de Lara, actual campeón, un encuentro de la División Occidental. Ese día sólo se realizarán un par de juegos. El restante enfrentará a equipos de la División Central. Al día siguiente se llevarán a cabo los otros dos juegos con los equipos que no participaron el 27 de noviembre. Luego, el 29 de noviembre, se llevará a cabo la primera jornada de cuatro desafíos.

La División Occidental agrupará a Zulia, Lara, Navegantes del Magallanes y Tigres de Aragua; en tanto que la División Central reunirá a Bravos de Margarita, Caribes de Anzoátegui, Leones del Caracas y Tiburones de La Guaira.


Se disputarán 40 juegos de ronda regular por equipo en las sedes de Caracas, Maracay, Valencia y Barquisimeto, con la alternativa de Macuto, en el Forum La Guaira, que espera la última visita de los evaluadores de MLB.

Clasificarán cuatro equipos, los dos mejores en cada división. El 12 de enero es la posible fecha de inicio de postemporada, con semifinales y final a un máximo de siete juegos. El calendario regular terminará el 10 de enero de 2021, con el 11 de enero libre para un posible careo de desempate.

Cada equipo contará con tres importados, a excepción de Magallanes y Tigres, que podrán contratar hasta seis, al no contar con jugadores de MLB, pues la exclusión del WLA para estos equipos no ha cambiado.

Público y entradas

La LVBP está sopesando la idea de permitir público en las tribunas de los estadios durante el mes de diciembre.

“El beisbol es el deporte número uno del país, por ello debemos reiterar que en un principio se jugará sin público en los estadios de manera preventiva, pero se plantea que en diciembre se permita acceso del 30% al 70% del aforo. Vamos a ir probando. Es un compromiso de todos los equipos controlar a su fanaticada y educarla”, señaló Bragner.

“Nuestra intención es que todos los venezolanos que quieran y cuando se pueda, vayan al estadio y adquirieran la boletería de acuerdo a sus capacidades adquisitivas”, adelantó Gruzka.

La LVBP recibió aprobación de la OFAC para jugar la temporada 2020 -2021

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Luis Alvarado De Sousa (Caracas).- El presidente de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), Giuseppe Palmisano aseguró que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) aprobó el financiamiento de los equipos por parte del Estado para los costos de los protocolos de seguridad sanitaria. Luego de recibir esta aprobación, es un hecho la temporada 2020-2021 de la LVBP.

Los periodistas Carlos Valmore e Ignacio Serrano informaron a través de la red social Twitter, los detalles de la próxima campaña. El torneo daría inicio entre el 31 de noviembre y el 1 de diciembre en dos grupos con formato eliminatoria. Seis equipos podrían incorporar a tres importados, Magallanes y Aragua se mantendrían con seis importados en su roster debido a que aun no está resuelto el reingreso de ambos equipos al acuerdo invernal.



Está planteado que el torneo se lleve a cabo en dos burbujas, con la posibilidad de incluir a una tercera con el estadio La Guaira en Macuto.    

Foto: Archivo

Roger Cedeño, el veloz outfielder que le agradece su carrera al Caracas (+Video)

Tony Cittadino (Mallorca).- Roger Cedeño recuerda su paso por los Leones del Caracas como los días más importantes y valiosos de su carrera. El otrora jardinero central vistió durante el uniforme melenudo durante 10 temporadas, que considera le ayudaron además a establecerse en las Grandes Ligas.

Cedeño nació en Valencia, estado Carabobo, el 16 de agosto de 1974 y debutó con Leones en la temporada 1992-1993, con apenas 18 años. En esa zafra terminó ganando el premio Novato del Año, luego de batear para .268 (194-52) en 54 juegos, con 13 carreras impulsadas y 26 anotadas. Además se robó 20 bases, en una demostración de velocidad que lo distinguió durante toda su carrera.

“Quien me ayudó en toda mi carrera fue el Caracas, porque me dieron la oportunidad. Tenía 17 años y competí con uno de los mejores como Bob Abreu. Lo mejor es que él no es bueno sólo como jugador, sino como persona. Es mi hermano. Le debo mucho a los Leones y a la afición”, comentó Cedeño, quien había superado al “Comedulce” en la votación para el galardón.

“Entre nosotros nunca hubo competencia, porque estábamos concentrados en jugar y que los números hablaran y fue algo muy bonito que vi de Bobby. Supimos con tan corta edad, manejar la situación. El equipo era primero de los títulos personales, porque sabíamos que eso iba a llegar”, recalcó.

Cedeño se consolidó como uno de los mejores outfielders y primer bate del circuito venezolano. Además de poseer velocidad y contacto, también tenía la habilidad de batear a los dos lados del plato. En la campaña siguiente, tuvo el honor de jugar la primera final entre los “Eternos Rivales”, ante los Navegantes del Magallanes. Los turcos se impusieron en siete dramáticos juegos, algo que todavía recuerda con ganas de revancha.

“Recuerdo todo, porque me marcó mucho. Me hablas de eso y se me eriza la piel, pero hablando muy criollo, todavía estoy picado porque era una serie muy importante. Era como la del 99, cuando con los Mets nos enfrentamos a los Yankees. Ojalá pudiéramos retroceder el tiempo, pero no se puede”, dijo entre risas.

“La Gacela” fue parte de una generación del Caracas muy talentosa en la década de los 90, entre quienes estaban Carlos Hernández, Ugueth Urbina, Carlos Méndez, Omar Vizquel, Omar Daal y Abreu. Los melenudos disputaron su segunda final consecutiva en la campaña 1994-1995, ahora ante las Águilas del Zulia. Fue la famosa serie que Vizquel cambió con su regreso de Estados Unidos y que ganaron bajo la dirección de Pompeyo Davalillo.

Para Cedeño fue otra final especial, porque el Zulia era su equipo de niño. “Yo tenía un arroz con mango, porque mis padres y mis primeros tres hermanos eran del Zulia, aunque yo nací en Valencia. Todos pensaban que yo era magallanero. Esas dos series fueron muy especiales, aunque desde que firmé era de los Leones. Mi familia también se cambió de equipo”, explicó desde su casa en Sarasota, en Estados Unidos.

Cedeño volvió a jugar otra final en la zafra 1996-1997, nuevamente ante Magallanes. Esta vez, los turcos se llevaron el título en cinco juegos. “La oportunidad de ganar era muy bajita. Magallanes se creció ante nosotros y son momentos y emociones que no viviremos nuevamente. Lo tenemos en el corazón como si hubiese pasado ayer”, dijo. En esa final jugó todos los partidos, pero tan sólo dio un hit en 17 turnos.

Regresó a la cueva

Cedeño regresó a los Leones en la zafra 2006-2007, luego de cinco temporadas de ausencia. Para entonces, estaba consagrado en las Grandes Ligas y tenía 32 años de edad. Comenzó la zafra con un equipo que venía de titularse en Venezuela y en la Serie del Caribe con Carlos Subero como manager.

Sin embargo, el estratega fue despedido y su lugar fue tomado por Hernández, el emblemático receptor de la década de los 90. Cedeño contó que fue una experiencia particular, pues habían sido compañeros de equipo en Venezuela y en las Grandes Ligas.

A propósito, recordó una anécdota de un juego ante los turcos, en el que salió como bateador emergente y con fiebre, pero pudo conectar un jonrón. “Carlos entró al club house y yo no valía medio. Cuando salí a batear, no tenía la licra debajo del pantalón y tenía unos zapatos de goma. No estaba ni uniformado, pero quería jugar como sea. Estaba mareado. Siempre tuve en mi mente, que no podía estar debajo en la cuenta por cómo me sentía. Al primer pitcheo, me lanzó una recta alta y le di el jonrón. Cuando iba pasando las bases, era como una película. El estadio estaba cayéndose. Esos momentos valen más que cualquier fortuna. Más cuando es en el país, con el Caracas y contra el Magallanes”, dijo emocionado.

De los managers que tuvo en el Caracas, consideró que Pompeyo fue el mejor. “Me encantaba, porque era una persona muy astuta. No sabías con qué iba a salir y que Dios lo tenga en la gloria. Era muy auténtico. Te podía poner a tocar la bola en pleno turno y no jugaba con el libro. Eso era una de las cosas que me gustaban de él. Hoy cuando te pones a analizar, se están saliendo muchas cosas de lo que se hacía en ese momento. Hoy el primer bate no aguanta tanto strike. Lo dejan batear. Era una de las cosas que me costaba, porque no fui zurdo natural”.

También tuvo palabras para Phil Regan, quien lo dirigió en la zafra 1998-1999 y se reencontraron tras su inicio con los Dodgers de Los Ángeles en las Grandes Ligas. En esa campaña, jugó otra final y la perdió ante Cardenales de Lara. El conjunto crepuscular también le había ganado a los Leones en la zafra anterior.

“Regan fue un mentor para mí. No solamente me ayudó como manager, sino también como persona. Es un manager como Bobby Valentine. Confiaron en mí y me ayudaron a lograr lo logré. Aunque me faltaron muchas cosas, igual hay que ver para adelante”, sostuvo.

Sus conocimientos

Cedeño fue uno de los mejores outfielders de su generación. Tenía alcance, velocidad y buen brazo. Explicó que una de las claves para partirle mejor al batazo, es saber oír el contacto de la bola con el bate y aislar el ruido que existe en el estadio.

“Tienes que tener una gran concentración, porque con el sonido tienes una idea. El sonido es diferente cuando le dan bien, cuando le dan mal, cuando es un elevado o una línea. Luego tienes que dar tres pasos para seguir la pelota y calcular la distancia”.

Su velocidad en las bases también fue otra de sus cualidades. Por ejemplo, en la temporada 1999 de Grandes Ligas, tuvo el récord de 66 bases robadas en 155 juegos con los Mets de Nueva York. En sus 11 años en las mayores, estafó 213 almohadillas.

“La diferencia cuando me hacían out, era de 10 o 15 centímetros. Uno se roba la base en el salón de video. Ahí te dan el primer movimiento del pitcher. La base se roba en el primer paso. Si arrancas bien, tienes chance”, explicó quien tuvo a Iván Rodríguez como uno de los principales receptores rivales para impedir su movimiento en las bases.

“Algo que aprendí de Rickey Henderson y de Mookie Wilson, es que al pitcher zurdo no puedes verle el movimiento para robarle una base. Si lo haces, el 80% de las veces vas a salir tarde y ellos están especializados en lanzar a primera. Yo en los videos veía cuando al zurdo le gustaba lanzar a la primera. Unos lo hacían al primer lanzamiento y otros luego de dos envíos al home”, expresó el tío del grandeliga Yangervis Solarte.

Cedeño dijo que le gustaría desempeñarse como coach con el Caracas. “Ahora tengo más tiempo y me estoy preparando. No descarto la posibilidad y ahora sí me gustaría”, finalizó el mítico 47 del Caracas..

Dioner Navarro, el receptor que fue campocorto y llegó a las Grandes Ligas

Tony Cittadino (Mallorca).- Dioner Navarro es otro ejemplo de que la perseverancia da frutos. El receptor venezolano no se detuvo hasta llegar a las Grandes Ligas y ser regular, siendo además un jugador clave para que los Rays de Tampa Bay disputaran la Serie Mundial de 2008 ante los Filis de Filadelfia.

Navarro, que fue el único venezolano presente en el “Clásico de octubre” de ese año que su equipo perdió en cinco juegos, nació en Caracas el 9 de febrero de 1984 y fue el segundo de tres hermanos. Su padre Francisco y su madre Rosa, recibieron al equipo de TalCual en un apartamento en Caracas cerca del palacio de Miraflores en 2008 y recordaron con orgullo cómo fue el camino para que el pelotero lograra el sueño de llegar al Big Show.

Al entrar en la casa, reposaban en un mueble los periódicos del día que, en su gran mayoría, tenían en primera plana la foto de su hijo. Esa noche, Navarro estaría detrás del plato en el primer juego de la Serie Mundial con Tampa Bay, club con el que disputó cinco de las 13 campañas que ha disputado en las Grandes Ligas. “Fran, mira esta foto de Dioner”, decía la señora Rosa visiblemente emocionada a su esposo, quien con los ojos brillantes observaba el ejemplar.

“Y pensar que el año pasado cuando lo fui a visitar, me presentó al dueño del equipo y le dijo en tono jocoso que, a diferencia de otras temporadas, ese año si aparecía en todas las campañas publicitarias”, respondió Francisco.

Ambos coincidían en que “Navi”, como le dicen en Estados Unidos, nació con cualidades innatas para el beisbol. Comenzó a jugar a los cuatro años en el equipo Aguiluchos de los Criollitos de Venezuela y fue el campocorto por casi siete años.

La señora Rosa contó que de niño jugaba con sus hermanos (Dewis, quien participaba en el beisbol en España y Darrel) en el patio del edificio o en ocasiones en la sala de la casa, donde rodaban los muebles y se imaginaban en un campo de juego.

“Cuando me escuchaban llegar arreglaban todo, pero siempre los descubría.”, dijo entre risas su madre, quien en ocasiones los alcahueteaba y en algunos partidos fungía como umpire. Además recordó que con Dioner había que pelear para que descansara, pues siempre le gustaba jugar o entrenar, tanto así, que en las noches bajaba y subía las escaleras de su edificio de 10 pisos hasta por tres veces.

En su cuarto tenía instalado una barra, en la que realizaba ejercicios. Antes de cada partido, dormía con el uniforme puesto y a la hora de levantarse no había que ir a despertarlo, pues ya estaba listo para salir a jugar.

Aunque de niño fue  fanático de los Navegantes del Magallanes, igual que su madre, sus primeros ídolos fueron Andrés Galarraga y Omar Vizquel, ambos brillantes jugadores del “Eterno Rival, los Leones del Caracas.

Por el campocorto siempre sintió más admiración y fue una motivación. “Una vez le entregaron un premio y Vizquel estaba en el acto. Cuando llamaron a Dioner no se podía parar de la emoción. Estaba estático, porque Omar era quien le daba el premio. Al final el pelotero bajó y le dio su reconocimiento. Luego se tomó una foto con él”, dijo su padre.

Sueño cumplido

Dioner se marchó a Estados Unidos con 15 años,  para estudiar en un instituto en la ciudad de Houston, donde a la vez pudiera jugar y ser visto por alguna organización de las Grandes Ligas. Allí cambió su posición en el diamante, porque le vieron mayores cualidades para ser receptor y no campocorto.

Su padre comentó que para entonces había salido al mercado un bate que le gustaba mucho a Dioner y que vendían cerca del hotel donde se estaban quedando. “Tanto hizo hasta que se lo tuve que comprar, pero en la primera práctica de bateo y al primer pitcheo se lo rompieron. Dioner se molestó muchísimo y dijo ¡no bateo más! Eso lejos de ahuyentar a los scouts, les gustó, pues tenía carácter. En ese show, sacó casi 14 de 18 bolas. Hasta partió el vidrio de una casa”.

Recién llegado a Estados Unidos, fue firmado al profesional por los scouts de los Yanquis de Nueva York, Carlos Ríos y Héctor Rincones. Fueron pasando los años y con ellos fue madurando. A los 20 ya se había casado con su esposa Sherley y continuaba trabajando fuerte para subir a las mayores. Al final, tanto esfuerzo se vio recompensado al debutar con el equipo del Bronx el 7 de septiembre de 2004.

Su padre comentó que así se cumplió uno de los sueños de su hijo. “Ese día estaba en el bullpen calentando a un pitcher y al llegar al dogout, Joe Torre le dijo que se preparara, que iba a entrar en el próximo inning. Fue tanta la emoción que no sabía qué hacer. Hasta agarró un guante que no era suyo”, dijo entre risas.

Con el conjunto de Nueva York apenas pudo disputar cinco juegos. En 2005 fue cambiado a los Diamondbacks de Arizona y en cuestión de minutos culminó en los Dodgers de Los Ángeles, divisa con la cuál jugó hasta 2006 antes de pasar en plena temporada a Tampa Bay. En esta ciudad había fijado residencia unos años antes.

Dioner, quien es amante de las arepas con carne mechada y queso, los perros calientes y las hamburguesas, comenzó con los Rays una nueva etapa en su carrera. Según el señor Francisco, el manager Joe Maddon le tiene mucha estima, ya que además de considerarlo muy buena persona, el receptor fue una de las bujías del club durante toda la temporada. Uno de los premios a su constancia, fue participar en su único Juego de Estrellas en 2008 y en esa campaña dejó promedio de .295 (427-126),  con siete jonrones, 53 carreras impulsadas y 43 anotadas.

Tampa Bay ganó la División Este de la Liga Americana con marca de 97-65, dos juegos por encima de los Medias Rojas de Boston. En la Serie de División, vencieron a los Medias Blancas de Chicago en cuatro juegos y se llevaron el banderín del nuevo circuito, al superar a los patirrojos en siete juegos. Navarro fue clave para manejar a una rotación integrada por Scott Kazmir, James Shields, Matt Garza, Andy Sonnastine y Edwin Jackson.

Una vez establecido en el club, la relación con los fanáticos de Tampa Bay fue extraordinaria. Su padre recordó un juego en Tropicana Field en el que el equipo estaba perdiendo en la novena entrada y Dioner estaba en la banca, pero todo el estadio comenzó a corear su apellido. “Eso fue muy emocionante. No hay palabras para describirlo. Ver que toda esa gente quiere y apoya a mi hijo…mira cómo se me ponen los pelos de punta”, recordó emocionado.

Una vez la familia Navarro iba saliendo del estadio Tropicana Field y había un niño con una bandera de Venezuela y una barajita de Dioner. Cuando se detuvieron para darle un autógrafo, los fanáticos reconocieron a “Navi” y se agolparon frente al carro.

“Había mucha gente pidiéndole autógrafos. Yo me bajé buscando al niño porque era pequeño y no se veía. Al conseguirlo lo metí dentro del carro y Dioner lo abrazó y le firmó su barajita. La sorpresa fue que al sacarlo su padre no sabía cómo agradecer, pues son de Barquisimeto, están en el norte desde hace 15 años y el niño es fanático de mi hijo”, sentenció su padre.

Navarro jugó en las Grandes Ligas hasta el 2016 y su último equipo fueron los Azulejos de Toronto, siendo su séptimo uniforme luego de vestir el de Yankees de Nueva York, Dodgers de Los Ángeles, Rays de Tampa Bay, Rojos de Cincinnati, Cachorros de Chicago y Medias Blancas de Chicago.

En total, disputó 1.009 juegos y tomó 3.207 turnos al bate. Conectó 802 hits y su promedio fue de .250, con 77 jonrones, 367 carreras impulsadas y 322 anotadas.

Foto: Getty Images.

Lo que dejó el draft de sustituciones de la LVBP

Guillermo Liñares (Caracas) -. Este martes se realizó el draft de sustituciones de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), de cara a lo que será la postemporada que comienza el 3 de enero, y los seis equipos – Tiburones, Cardenales, Águilas, Caribes, Navegantes y Leones – fortalecieron los puntos que creían débiles para afrontar el tramo más importante de la campaña.

Esto fue la nota más importante del día, junto a la decisión de la oficina del comisionado de las Grandes Ligas en autorizar que los peloteros del sistema puedan jugar en cinco de seis equipos (exceptuando a los Navegantes del Magallanes). A continuación, analizamos cómo y cuáles fueron las elecciones de peloteros de los clubes.

Tiburones de La Guaira

El conjunto del litoral culminó primero en la temporada regular, lo que le dio el derecho de seleccionar en la primera ronda como número uno. Su decisión fue la de incluir en su cuerpo de abridores a Guillermo Moscoso, lanzador derecho perteneciente a los Tigres de Aragua, en lugar de Jiandido Tromp, y quien culminó tercero en todo el circuito en efectividad con 2.13. Además dejó récord de dos triunfos y un revés.

Moscoso apuntala un pitcheo abridor salado que tuvo mucho castigo en el año, ya que el 5.44 de efectividad que exhibieron los iniciadores son el síntoma que indicaba que había que tomar cartas en el asunto. El diestro es un lanzador de mucha experiencia en Venezuela, con galones más que ganados en instancias de playoffs con Leones del Caracas en el pasado, y con los Tigres de Aragua.

Por su parte, los guairistas decidieron elegir a Daniel Mayora como su segunda sustitución en lugar de Wander Beras. Mayora bateó para promedio de .228, con siete impulsadas y un jonrón, números que no son especialmente llamativos, pero que pueden cambiar en la postemporada y que sirve para fortalecer una alineación que ya cuenta con Danry Vásquez, Junior Sosa, Edgar Durán y compañía.

Cardenales de Lara

Los alados tuvieron el mejor pitcheo de todo el campeonato, fueron primeros en efectividad colectiva (3.78), WHIP (1.40) y en carreras permitidas (168, de las cuales 152 fueron limpias). Sin embargo, su rotación no iba a desaprovechar la oportunidad de incorporar a un brazo que se mostró incólume en la campaña: Henry Centeno.

El derecho de Bravos de Margarita fue el líder en efectividad de la temporada con 1.34, ganó tres juegos y no perdió, además de sumar 30 abanicados en 47 innings. Su presencia se unirá a la de Angelo Palumbo, Nestor Molina y Raúl Rivero, formando un cuarteto que será una auténtica alcabala para Magallanes, su rival en la primera serie de postemporada.

Los crepusculares decidieron no sustituir en su segunda ronda, ya que llegaron a un acuerdo con los Navegantes de solo sumar una adición en este draft.

Águilas del Zulia

Los zulianos tuvieron muchísimos problemas en su bullpen, sobretodo cuando llegaban los episodios finales de los juegos. Los rapaces decidieron apostar por Wilking Rodríguez, de los Tigres de Aragua, en sustitución de César Carrillo. Rodríguez dejó efectividad de 2.16, ganó un juego y perdió otro, y solamente aceptó seis carreras en 25 innings de labor. La llegada del diestro, uniéndose a Elvis Araujo o Arcenio León, se supone que le dará más alivio a Marco Davalillo cuando se tengan que preservar las victorias.

Otro de los problemas que mostraron las Águilas fue en el apartado defensivo. Fueron 62 errores colectivos los que tuvo la escuadra naranja, segundo peor de toda la Liga, y más en una posición que es clave para realizar outs: la del campocorto. Engelb Vielma, el parador en corto de las Águilas, cometió 20 pifias, por lo que la gerencia y el cuerpo técnico aguilucho apostó por Julio González, el shortstop de los Bravos de Margarita, quien llega al clubhouse rapaz en sustitución de Jesse Castillo, que sufrió de problemas físicos hacia el final de la contienda.

Caribes de Anzoátegui

La tribu oriental fue la quinta en pitcheo colectivo con efectividad de 4.50 y bien reza el dicho que el juego de pelota se llama pitcheo. Tienen un lineup temible – a juicio de quien esto escribe, el más completo de los seis equipos -, pero sin un pitcheo confiable, a poco puedes aspirar en esta Liga.

Es por ello que Caribes decidió ganar profundidad en su relevo, uniendo a Ángel Nesbitt de Tigres de Aragua y a su compañero de equipo Jhondaniel Medina, ambos entrando por Carlos Contreras y Francisco Del Rosario, respectivamente. Nesbitt dejó efectividad de 1.08 en 16.1 IP, con una cifra considerable de 19 ponches; mientras que Medina fue el relevista «caballito de batallas» de Clemente Álvarez primero y Bárbaro Garbey después, totalizando cinco triunfos y un revés, con una efectividad de 3.63, todo en 22.1 innings de labor.

Navegantes del Magallanes

Fueron la «manzana de la discordia» del draft. Y no por temas deportivos, sino porque los eléctricos fueron el equipo excluido (junto a los Tigres de Aragua) del acuerdo invernal de la MLB y LVBP. Sin embargo, la nave llegó a un acuerdo con la gerencia de los otros cinco equipos para poder sumar tres adiciones más a la cuota de sustituciones.

Magallanes cambió dos sustituciones, por tres adiciones y una sustitución-, y que esas adiciones extra no jugasen en Valencia, como tampoco lo pueden hacer los peloteros del sistema ligamayorista en el José Bernardo Pérez. Una vez que hubo fumata blanca, los del Cabriales decidieron incorporar a Henry Rodríguez a sus filas, oportuno ya que Garabez Rosa no estará con los Navegantes hasta nuevo aviso.

El «pollito» es un pelotero más que probado en esta Liga, un hombre «clutch» en los momentos más apremiantes, y quien esta campaña dejó promedio al bate de .321, con par de jonrones y 22 carreras producidas. Además, disparó siete dobles y se ponchó solamente 13 veces en 165 turnos, denotando un contacto notable.

Más tarde, Magallanes notificó en un comunicado de prensa, que decidió seleccionar al campeón bate Jay Austin, de los Tigres de Aragua, y al también bengalí Edwin García a sus filas. García fue el campocorto titular de los Tigres, mostró una buena defensa – el dolor de cabeza en la mayor parte de la campaña para Enrique Reyes – y dejó .306 puntos de promedio.

Unas manos más que decentes para una posición clave, mientras que Austin ganó el título de bateo con .392 de average, agregó a su cosecha ocho remolcadas y cuatro dobletes, ponchándose solamente en 11 oportunidades después de más de 100 turnos. Dos adquisiciones que equilibran a los filibusteros con sus rivales, y que tratarán de hacer menos traumático el hecho de no tener a sus peloteros del sistema de las Grandes Ligas.

Leones del Caracas 

El gerente deportivo de los melenudos, Richard Gómez, desgranaba hace unos días en el circuito radial del equipo, que  los Leones irían por jugadores de posición en el draft de sustituciones si la oficina del comisionado de MLB no emitía una resolución sobre los peloteros del sistema para jugar en la Liga. Sin embargo, también manifestaba que de recibir la luz verde, la prioridad iba a ser pitcheo. Una vez que se supo de la autorización, Caracas decidió conjugar ambas. Se decantó por Ezequiel Carrera en la primera ronda,y por el relevista Ismael Guillón en la segunda, ambos pertenecientes a los Tigres de Aragua.

Leones tuvo problemas todo el año en el pitcheo, y también contó con baches en su ofensiva, no por nada fue el segundo peor equipo en bateo colectivo con un promedio de .272. Carrera es un primer bate natural, un guante más que decente, un jardinero que ofrece seguridad defensiva y mucho contacto. Su línea este año fue de .279, con par de cuadrangulares, quince remolcadas, se robó tres bases, y su OBP (porcentaje de embasado) fue de .361. Nada malo.

Por su parte, Ismael Guillón viene a acompañar una línea media del relevo caraquista que ahora luce más que interesante: nombres como Yoimer Camacho, Loiger Padrón, Daniel Hurtado o el propio Guillón deberían ser suficientes para asegurarle al manager Víctor Gárate una alta cantidad de episodios de calidad. En 13 episodios, tuvo una excelente efectividad de 1.38, ponchó a 10 y otorgó nueve boletos.

Ahora habrá que ver qué decisiones toma la oficina para añadirle más condimento al roster capitalino, sobretodo porque ahora pueden contar hipotéticamente con jugadores como Harold Castro, Wilfredo Tovar nuevamente, o algún otro que pertenezca al sistema de Grandes Ligas.

La mesa está servida, ahora habrá que esperar la voz de «playball» el 3 de enero, y que en el parque de la Ciudad Universitaria de Caracas, en el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, y en el Luis Aparicio «El Grande» de Maracaibo, Tiburones, Cardenales, Águilas, Caribes, Navegantes y Leones brinden un buen espectáculo.

Que gane el beisbol..

Los seis equipos clasificados se movieron en el Draft de sustituciones

LVBP

Prensa LVBP.- Guillermo Moscoso fue la primera selección del Draft de Sustituciones para el inicio de los playoffs. La escogencia la hizo Tiburones de La Guaira, que fue el equipo con mejor récord en la ronda eliminatoria.

Moscoso terminó la ronda regular con récord de 2-1 y 2.13 de efectividad, la tercera mejor del circuito, vistiendo el uniforme de Tigres de Aragua.

Navegantes del Magallanes y Cardenales de Lara llegaron a un acuerdo, entre sus respectivas gerencias, de tomar una adición para su serie de postemporada.

La Junta Directiva de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional anunció que los jugadores afiliados al sistema de MLB están habilitados para actuar en enero.

Así fue el draft

La Guaira

1.- Sustituye a Jiandido Tromp por Guillermo Moscoso, de Tigres de Aragua.

2.- Sustituye Wander Beras por Daniel Mayora, de Bravos de Margarita.

 

Lara

1.- Adiciona a Henry Centeno, de Bravos de Margarita.

 

Zulia

1.- Sustituye a César Carrillo por Wilking Rodríguez, de Tigres de Aragua.

2.- Sustituye a Jesse Castillo por Julio González, de Bravos de Margarita.

 

Caribes

1.- Sustituye a Carlos Contreras por Ángel Nesbitt, de Tigres de Aragua.

2.- Sustituye a Francisco Del Rosario por Jhondaniel Medina, de Tigres de Aragua.

 

Magallanes

1.- Adiciona a Henry Rodríguez, de Tigres de Aragua.

 

Caracas

1.- Sustituye a Juan Kelly por Ezequiel Carrera, de Tigres de Aragua.

2.- Sustituye Wanel Mesa por Ismael Guillón, de Tigres de Aragua.

 

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Caribes apaleó al Caracas y lo mandó al sótano

Guillermo Liñares (Caracas).-

Con un ataque de 13 imparables y 11 carreras, los Caribes de Anzoátegui apalearon 11-2 a los Leones del Caracas en el estadio Universitario para llegar a cinco triunfos, salir del último lugar y de paso, mandar a Leones al frío sótano.

La fiesta oriental comenzó en el primer inning cuando un doble de Alexi Amarista iniciaría el ataque de tres carreras ante el abridor dominicano Wanel Vásquez Mesa. Niuman Romero, Denis Phipps y el recién llegado Gabriel Lino empujarían las tres carreras de ese primer episodio, atacando temprano al golpeado pítcheo melenudo en los últimos dos juegos, y dejando la mesa servida para todo el castigo que vendría después.

La primera carrera del Caracas llegaría del bate de Ericson Leonora, quien en la baja del tercer episodio sacudió su primer jonrón de la campaña para descontar. Fue un episodio que pintaba para más, ya que Leones llegó a tener dos corredores en circulación, pero Maikol González, Isaías Tejeda y Wilfredo Tovar fallaron, dejando ese inning en una sola carrera que a la postre pasaría factura. Hasta el noveno no volverían a pisar la goma, cuando Isaías Tejeda con sencillo remolcó la segunda.

Caribes retomó su ataque despiadado en la alta del cuarto inning, en una ristra de cinco rayitas coronado por un Grand Slam del dominicano Denis Phipps ante Yoimer Camacho, ampliando la pizarra y abriendo el juego, en una distancia de la cual los melenudos no pudieron recuperarse.

La tribu haría dos más en la alta del séptimo con cuadrangular de dos carreras de Eduardo Sosa ante el vapuleado Alejandro Chacín, y es que el relevista ex grandeliga no ha podido sacar outs en lo que llevamos de temporada, siendo duramente castigado por la ofensiva rival. La undécima y última rayita aborígen llegó ante los envíos de Loiger Padrón, producto de un sencillo impulsor de Denis Phipps, quien culminó de 4-3, con seis impulsadas y Grand Slam.

La victoria fue para el zurdo Porfirio López y la derrota para Wanel Mesa, la primera del año. Leones culmina la segunda semana como la primera: con dos triunfos y cuatro derrotas, en el último lugar de la tabla con récord de 4-8; mientras Caribes culmina con 5-7, saliendo de ese foso en el que estaba desde hace par de días.

Desde el terreno: 

El manager Harry Guánchez declaró no estar preocupado por el presente capitalino, manifestando que «confía en el talento de sus muchachos, y que tarde o temprano saldrán del slump en el que están».

Richard Gómez, gerente deportivo melenudo, confirmó la llegada de un bateador dominicano en los siguientes días, y declaró que no venía a sustituir ni a Tejeda, ni a Silverio: «recuerden que no gastamos el cupo de los seis importados.  Viene a sumar y ojalá nos dé el poder que nos falta».

El importado es Juan Kelly, en una información ofrecida por el periodista Guillermo Liñares en su Twitter. Así mismo, se confirmó el cambio entre Leones y Navegantes: el receptor Juan Carlos Torres llega al Caracas por el también careta Oscar Hernández que pasa al Magallanes, en una información que dio Gómez y confirmada por el periodista Carlos Valmore Rodríguez.

José Ascanio también habló y dijo que: «Leones me dejó libre y sus razones tendrían. Apenas lo hicieron me contacté con todos los equipos para buscar una oportunidad y fue Caribes quien me convenció. Hablé con Melián y fue clave», además agregó que «Siempre voy a estar agradecido con el Caracas, ellos me dieron la oportunidad de comenzar aquí en Venezuela. No voy a decir nada malo de ellos, esto es béisbol y si las cosas no salen tratas de resolver como puedas».

Otra de las cosas que destacó el experimentado relevista es el papel que jugó Juan Carlos Gutiérrez en su firma por la escuadra anzoatiguense: «Bola 8 fue el que me ayudó a ponerme en contacto con Caribes. Yo no tenía ningún número de ellos, él me lo dio y cuando conversamos me dijeron que ahí mismo me llamarían y llegamos rápido a un acuerdo» cerró la popular «roca».

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Agonía de una pasión: Temporada 2019-2020 de la LVBP

Yelimar Requena (Caracas).- El beisbol que nos distingue como venezolanos, no se desvaneció con las prohibiciones de MLB. Hace ya bastante tiempo que el llamado «principal pasatiempo nacional», dejó de ser familiar para muchos venezolanos. Quizás la temporada 2019-2020 ha sido la que más evidencia la desconexión, pero la verdad es que la decadencia del deporte en general nada tiene que ver con las recién llegadas sanciones de Estados Unidos.

Ha habido demasiada controversia alrededor de la LVBP y su patrocinio. El radicalismo político, que se ha cultivado como prioridad en los últimos 20 años, ha hecho que muchos antiguos fanáticos se declaren enemigos de la pelota. Y eso se constata en las tribunas vacías, pero también en las calles carentes de aquellos uniformados que defendían a capa y espada a sus equipos, bromeaban y sonreían. Vivían el beisbol.

Ahora, que muchos dicen que la temporada es de baja calidad debido a la ausencia de las Grandes Ligas, todos están pendientes de la asistencia en los estadios, e incluso, pareciera que celebran la sombría escena que insinúan el fracaso de la contienda. No obstante, la verdad es que hace ya varios años que no se llenan los parques en Venezuela, en la mayoría de las ocasiones por un tema de economía y prioridades que afecta por igual a los teatros, cines, centros comerciales y demás recintos destinados al entretenimiento.

Y es que aquí lo que falta no es calidad de juego, sino calidad de vida. Lo que afecta a la pelota va más allá del precio de la entradas y el consumo en los estadios. El rechazo tiene que ver con un todo. Envenenaron de tanta política la cabeza de los venezolanos que se satanizó la pelota desde que Pdvsa se convirtió en su patrocinante y todos comenzaron a cazar los errores para hacer eco de las carencias, de lo que ya no es como antes.

A este punto, con el añadido de las sanciones de MLB, ni siquiera los duelos entre los «Eternos Rivales» llenan los estadios, acaparan la televisión o paralizan al país. En ninguno de los dos encuentros que se han dado hasta ahora entre Caracas y Magallanes la taquilla ha llegado si quiera a 10 mil personas.

Nada es suficiente para reconciliar al fanático con la pelota. Y es que no le disculpan a la liga que haya recibido dinero del Estado para mantener el espectáculo, cosa que, en una economía normal, no tendría porqué ser algo extraordinario, mucho menos imperdonable.

Pareciera que la necesidad de vivir en el conflicto impulsa a los ciudadanos a criticar todo lo que sobrevive a la crisis. Hay tanto empeño en decir que la temporada es un fracaso, que pocos han notado que hay equipos como Caribes de Anzoátegui o Tigres de Aragua que, prácticamente, están intactos en relación a su versión del año pasado. Muchos han dejado pasar por alto la presencia de peloteros que hasta ayer eran llamados «caballos» como Henry Rodríguez, Wilfredo Tovar, Ramón Cabrera, Carlos Rivero, Alex Romero, Daniel Mayora, Luis Jiménez y Héctor Sánchez, entre otros.

La mayoría está tan enfrascada en la ola de novatos que llegó al circuito, que han desmeritado el hecho de que René Reyes está a punto de llegar a los 1.000 hits y ni siquiera han notado que Ronny Cedeño está a tres vuelacercas de los 50. Y eso solo hablando de bateadores, porque desde la lomita Yohan Pino y Raúl Rivero, dos veces ganador del premio Pitcher del Año, están a una victoria de las 40. Un registro con el que dejarían atrás a Horacio Estrada y Omar Daal, para ubicarse a un paso de los 20 mejores brazos de toda nuestra historia.

No se trata de fingir que no hace falta ver a Ildemaro Vargas y Juniel Querecuto en Cardenales, a Jesús Aguilar en Tigres, o al «Cafecito» Martínez en Tiburones. Por supuesto que se resiente su ausencia, al igual que la de Harold Ramírez en Caracas o Adonis García en Magallanes. Pero seamos honestos, el rechazo a la pelota tiene que ver más con la necesidad de acentuar el conflicto sociopolítico, que con la falta de peloteros de experiencia.

Es cierto, la actual contienda es la más rechazada de nuestra historia, pero ya sabíamos que eso iba a pasar. Gabriel García Márquez lo llamaría «Crónica de una muerte anunciada» ¿Por qué insistimos?, porque que nadie está preparado para ver morir lo que ama y todavía hay mucha gente que ama al beisbol. Aún en estos momentos de agonía, mantienen la esperanza de revivir los éxitos de antaño.

Basta de criticar todo. En este tierra nació Luis Aparicio, David Concepción, Omar Vizquel, Andrés Galarraga, Bob Abreu, Johan Santana, Miguel Cabrera, José Altuve y muchos otros, que han cambiado la forma de ver el beisbol. Todos fueron novatos y jugaron aquí antes de ser estrellas, a todos en algún momento les salió mal una jugada de rutina y todos alguna vez recibieron un reproche. Quizás algunos de los muchos que están aprovechando la coyuntura como una segunda oportunidad en el beisbol, está llamado a hacer algo grande y muchos pueden perdérselo porque simplemente se cerraron al hecho de que una temporada pueda funcionar sin los prospectos o demás peloteros de Grandes Ligas.

Esta bien, elegir lo que los entretiene es un derecho universal, pero recuerden que, hoy por hoy, aún están esperando por ustedes el Universitario al pie de El Ávila, el Alfonso «Chico» Carrasquel en el puerto, el José Pérez Colmenares en la ciudad jardín, el Antonio Herrera Gutiérrez en la capital musical de Venezuela, el Luis Aparicio «El Grande» en la tierra de la gaita, el José Bernardo Pérez en la industrial Valencia y el estadio de Guatamare en la perla del Caribe. Quizás en años próximos eso ya no sea así.

Recuerda que para que haya beisbol, se necesita una fanaticada.

Foto: Luis Alvarado.