Luis Manuel Fernández, un periodista fuera de serie (+Video)  

Tony Cittadino (Mallorca).- Luis Manuel Fernández fue uno de los periodistas deportivos más queridos y admirados de la década de los 90 en Venezuela. Su vertiginoso, pero corto paso por los medios de comunicación, le sirvió de tribuna para compartir su talento y ser la inspiración de una generación que lo vio como un ejemplo.

En este trabajo, conversamos con algunos de sus compañeros en los medios y con su familia, para recordar su exitosa carrera. Luis Manuel se graduó como periodista en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en 1989 y el primero en darle la oportunidad en los medios fue el comentarista deportivo Reyes Álamo.

Luis Manuel comenzó trabajando en el programa de radio Deportes en Acción en Radio 1300 AM junto a Álamo y luego compartió pantalla en la Televisión Nacional (Canal 5) y Venezolana de Televisión (VTV). “Me ayudó bastante, porque me hacía el beisbol y otros deportes y así me descargué un poco. Se me abrió el cielo, porque nadie quería hacer el programa diario porque tenían que pararse temprano”, explicó Álamo.

Allí realizó el noticiero, narraba el fútbol italiano y tuvo una actuación destacada en el Mundial Italia 90. En la Copa del Mundo, compartió con el destacado comentarista Sergio Biferi, tanto en las narraciones de los encuentros, como en los resúmenes diarios que se realizaban en la noche. Ambos recibieron un espaldarazo del presidente del canal, al darles el espacio nocturno del Mundial.

“Les voy a decir algo, muchachos, Reyes Álamo, Tury Agüero y Pedro Zarraga, no necesitan más pantalla. Yo quiero que a partir de esta noche, el resumen del Mundial lo hagan ustedes dos. Para nosotros fue una alegría enorme, pero estábamos con el temor de cómo reaccionarían nuestros compañeros”, recordó Biferi.



Su consagración en Venevisión

El gran momento de Luis Manuel llegó al ser contratado por Venevisión en el año 1994. Una cara fresca y con mucho conocimiento, sirvió para dar un vuelco en la presentación de noticias deportivas en nuestro país. Marcó un estilo y con él, el camino al éxito.

El experimentado periodista Unai Amenabar fue su profesor en la UCAB y recordó los inicios de Luis Manuel en el canal 4 como exitosos, pues tenía el dominio del deporte y de la cámara. “Cuando iba al aire, él llevaba unos papeles con unos tips y, aunque le pasaran el prompter arrancaba a hablar y no tenía nada que ver con lo que decía el guión. Tenía una capacidad de improvisación bárbara”.

Por su parte, el brillante narrador deportivo Fernando Arreaza, catalogó su paso por Venevisión como fulgurante. “Por lo general, darse a conocer en este medio lleva un proceso que es difícil adelantar, pero él con su carisma, lo adelantó. Se dio a conocer en tiempo récord y con el segmento deportivo del Noticiero Venevisión, penetró en todas las casas de Venezuela e inmediatamente se hizo querer”.

Hebe Torres, viuda de Luis Manuel, destacó la pasión y entrega que le imprimía el periodista a su trabajo. “Tenía una vida súper agitada. Llegaba de la radio, hacía ejercicios y se iba al Noticiero. Luego, regresaba a la casa, almorzaba, se recostaba una hora y volvía a hacer ejercicios. Salíamos a dar una vuelta, luego cenaba y sentaba a leer los periódicos. Leía de todo, no sólo deportes. Se iba al Noticiero, regresaba a las 12:00 o 1:00 de la madrugada, se volvía a parar para estar en la radio a las 6:00 de la mañana y así era su vida”.



El Mundial Estados Unidos 1994

El éxito de Luis Manuel no sólo se vio reflejado en el Noticiero. Su talento explotó con más contundencia en su primer gran evento deportivo: el Mundial de Estados Unidos 94.

Arreaza no tiene dudas en asegurar que el mejor momento de la carrera de Luis Manuel fue ésa Copa del Mundo. “Fue un momento estelar, un momento cumbre. Como narrador de fútbol se puso en un sitial muy especial”, reflexionó.

El otrora director de transmisiones de Venevisión, Gustavo Marrero, coincidió con Arreaza, pues además fue parte del equipo de transmisiones que cubrió la Copa del Mundo en Estados Unidos. Para él, la narración del gol de Jürgen Klismann de Alemania ante Corea del Sur fue muy especial. Incluso considera que fue la mejor narración de su carrera.

“Esa narración fue épica. Estábamos en el estadio con Venevisión y tener la emoción de escuchar a Luis a un lado y ver esa imagen del gol en vivo…Fue la mejor, por todas las cosas que tuvo”.



La versatilidad en las olimpiadas Atlanta 96

Además de establecerse cómo uno de los mejores narradores del béisbol y el fútbol, Luis Manuel mostró toda su versatilidad en los Juegos Olímpicos Atlanta 96, al que asistió ya estando quebrantado de salud.

Marrero recalcó que los Juegos Olímpicos marcaron un antes y un después en la carrera del periodista de la UCAB. “Las olimpiadas lo consagraron. Al recordar la narración del nadador Francisco Sánchez se me paran los pelos. Luis transmitió la emoción a cada venezolano como la sentía él en ése momento. En olimpiadas es dónde ves la versatilidad de la gente, porque hay demasiados deportes. Hablaba de judo, como hablaba de beisbol o de esgrima igual que baloncesto”.

La periodista Dynalba Salas también compartió el estudio del Noticiero con Luis y ratificó el extenso conocimiento deportivo que tenía su compañero. “Transmitía exactamente lo que era, porque era un tipo al que le gustaba el deporte. No era un narrador deportivo de fútbol o de beisbol, a él le gustaba el deporte y él vivía por el deporte”.



Su época en Radio Deporte

Otra de las brillantes facetas de Luis Manuel, fue trabajar en la radio. Allí expandió su conocimiento y llegaron reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo y el Meridiano de Oro.

En Radio Deporte 1590 AM tuvo un programa llamado En Primera Fila, en el que tuvo como productora a la periodista Carlota Fuenmayor. La profesora de la UCAB lo recuerda como uno de sus grandes maestros del periodismo y un gran amigo de la familia.

Fuenmayor tuvo la oportunidad de ser profesora de radio de Luis Samuel Fernández, hijo de Luis Manuel, quien había sido el paje de su boda y a quien le entregó un valioso maletín que el periodista le había encomendado a ella días antes de fallecer.

“Uno cree que los niños no crecen, que siempre van a ser chiquitos. Cuando lo vi en el salón, lo abrazaba y le daba besos. No lo podía creer. Fue increíble que la vida me diera la oportunidad de enseñarle a hacer radio, como su padre me enseñó en su momento”.

Luis Samuel no ocultó su emoción y su asombro por poder contar con material tan valioso de su padre. “Lo abrí al llegar a la casa y había de todo. Tenía todas las tarjetas de todas las cosas que hacía. Tenía documentos, bolígrafos y credenciales. Es increíble. Son recuerdos que nos faltaban de él”.



A un paso del Mundial Francia 98

El tiempo pasó y con él, la enfermedad, que le impidió estar en el Mundial Francia 98. Sin embargo, Luis Manuel realizó una impecable cobertura del sorteo de la Copa del Mundo, su último gran evento deportivo.

Torres recordó que el periodista no se recuperó completamente de la última operación del estómago, pero que lo impulsó a cubrir el evento en Francia, no sólo porque era su pasión, sino porque él se sentiría muy mal anímicamente si no asistía al sorteo. “Igual todo el mundo lo vio en televisión. Nunca se quejó. Se fue porque lo obligué a ir, porque no quería ir”, recordó.

Para ese entonces, Biferi seguía trabajando en VTV y recordó una anécdota en las afueras del estadio Velódromo de Marsella que le impresionó en su momento, porque Luis Manuel tenía apenas 11 días de haber sido operado. “Le dije ‘tú estás loco, cómo estás aquí después de 11 días’. El frío era de menos dos grados en Marsella y me dijo que se sentía bien, recordando además que el médico lo autorizó y Venevisión le brindó su respaldo”.

En tanto, Marrero reiteró que si Luis Manuel asistía a esa Copa del Mundo, sería posiblemente el evento que marcaría su entrada a una gran cadena internacional y, por ende, su salida de la pantalla venezolana. “Eso era inevitable. Se lo iban a llevar”.

Arreaza recordó Luis Manuel quería estar presente en todas las pautas deportivas del canal, porque quizás sentía que no podría vencer la enfermedad. “En el fondo, sabía que el tiempo jugaba en su contra y vivía apurado, vivía intenso, vivía un paso adelante. No quería dejar de hacer ninguna transmisión y cuando Héctor Cordido no lo pautaba, se ponía bravo y se peleaba con él en buenos términos.



Su muerte conmocionó al país

Su muerte, el 24 de marzo de 1998, estremeció al país. Con apenas 30 años, se marchaba en medio de gran una conmoción que llevó, incluso, el reconocimiento del para entonces presidente de la República, Rafael Caldera, quien asistió al velorio en Caracas.

La transcendencia de su fallecimiento fue tal, que Amenabar aseguró que ha sido la noticia más dura y dolorosa que le ha tocado transmitir en su carrera. “Dynalba no pudo seguir hablando y el resto de la nota la terminé leyendo con cara de póker, porque era así. Fue de los momentos más duros, porque era un excelente compañero de trabajo y un tipo muy afectuoso y alegre”.

Arreaza recibió la noticia en los campos de entrenamiento de los Filis de Filadelfia y estaba acompañado del para entonces dueño de los Leones del Caracas, Oscar Prieto Párraga, el lanzador Omar Daal y el jardinero derecho, Bob Abreu. “No sabía que el final era inminente. Uno no lo podía creer”.

Una de las últimas personas en verlo con vida fue Marrero, quien asistió a su casa en Montalbán y rememoró el momento entre lágrimas. “Fui y estaba en su cama, acostado. No le dije nada, le di un beso en la frente y me miró. Nos despedimos y le dije que lo quería mucho. Cuando estoy abajo del edificio, me llama el cuñado y me dijo que Luis había muerto. Me dijo que estaba esperando que viniera, para irse”.



Marcó a una generación

Luis Manuel fue un periodista por encima del promedio y quién además supo nutrirse de los más experimentados colegas. Su versatilidad, profesionalismo y carisma, le permitieron ganarse un lugar entre los grandes.

“Era simpático, era espontáneo, era agradable y estudiaba, que es el problema que tienen muchos jóvenes hoy. Qué diferente es la televisión de hoy en día, a la que hacíamos nosotros”, comentó Álamo.

Salas añadió que estaba por encima del promedio, porque era un hombre por encima del promedio y fue una referencia. “Creo que para ser un profesional de altísima calidad, tienes que tener alma. Fabricó o perfeccionó un molde, que aunque incorpores tu estilo particular, hay como unas líneas a seguir”.

Biferi también dio elogios a su ex compañero, a quién siempre recuerda con sentimiento. “Era un periodista muy preparado en varias disciplinas, quizás en muchas. En nuestra generación, estaba un escalón por encima, lo reconozco de todo corazón”.

Su hijo, Luis Samuel, agradeció el aprecio que le han demostrado a su padre, a pesar de tener más de 20 años de fallecido. “He visto todos los videos en Youtube y me parece increíble que las personas lo quieran tanto y que lo recuerden con tanto cariño”.

El legado de Luis Manuel es incalculable. Aunque han pasado los años, sus relatos en los deportes recuerdan una época maravillosa en nuestro país y allanó el camino para que muchos siguiéramos su ejemplo. En nuestro caso, realizar la sección de deportes de Venevisión fue un sueño que llevamos adelante con pasión y respeto.

Ahora le toca a las nuevas generaciones, conocer y aprender de Luis Manuel Fernández, un periodista fuera de serie.

Abel Caputo apunta alto en su estreno con la filial del Inter de Miami

Tony Cittadino (Mallorca).- Abel Caputo vuelve a estar en casa y espera sacar el máximo provecho a su nueva experiencia profesional, tras debutar el pasado fin de semana con el Fort Lauderdale, filial del Inter de Miami de la tercera división de la Ligue One.

Caputo es un mediocampista venezolano de 20 años y firmó por un año, con opción a otro, con el conjunto de David Beckham. En su primer juego vio acción durante 88 minutos como delantero, a pesar de ser mediomcapista, y usó el dorsal 29. Su club perdió un gol por cero ante el Revolution.

“En el primer partido me sentí cómodo y también veía al equipo así. Todavía tenemos que acoplarnos, pero lo vi bien. El resultado no se dio, pero son cosas que pasan. Tengo mes y medio entrenando con el equipo y me llevo bien con los compañeros y el entrenador. Ahora hay que seguir trabajando, para lograr cosas buenas”, explicó desde su casa en Miami, Florida.

Este nuevo reto le permitirá estar cerca de su hogar y tener opciones de subir al equipo grande, del cual forma parte el defensa venezolano Christian Makoun o los estelares ex jugadores de la Juventus, como el francés Blaise Matuidi o el argentino Gonzalo Higuaín. Durante las prácticas enfrentó a otro bianconero, al delantero brasileño naturalizado italiano, Amauri. El atacante le marcó al Real Madrid durante la Champions League del 2008.

“Fue un partido amistoso. Cuando estaba en la cancha no lo reconocía, pero luego cuando pasó la adrenalina del juego, me di cuenta que era él. También jugué contra el Toronto y estaba Michael Bradley. Fue una buena experiencia. Jugar en la primera división es una meta a corto plazo, pero ahora tengo que dar todo con el Fort Lauderdale. Espero tener un buen año y luego tener la pretemporada con el primer equipo”.

El criollo tiene experiencia internacional a cuestas, luego de estar en las inferiores del Levante en 2018 y luego pasó en 2019 a jugar en la segunda división de Bélgica con el KSV Roeselare, pero no tuvo continuidad. La pandemia del COVID19 obligó a su regreso a Estados Unidos, donde se mantuvo entrenando y, en enero de este año, marcó un golazo de zurda y al ángulo, para darle el título a Florida Soccer Soldiers de UPSL Soccer.

“Estuve entrenando con ellos, me ayudaron a ponerme en forma y tener minutos otra vez, porque estuve cerca de ocho meses sin jugar por la pandemia. Hubo contactos, me invitaron a unas pruebas y me quedé con ellos. Anotar ese gol fue tipo película, porque fue en tiempo extra y en un partido peleado. Es algo que uno como niño puede soñar, a cualquier nivel”.

En octubre tuvo la oportunidad de regresar a Italia y firmar con un equipo, pero no se concretó por temas sanitarios derivados del COVID y deportivos del club.

En constante crecimiento

Caputo, nacido en Caracas el 11 de julio del año 2000, espera tomar esta experiencia con calma, pero consciente de las posibilidades que pudieran surgir. Mantiene la humildad y, al mismo tiempo, estudia administración de empresas.

En Venezuela jugó en el Colegio La Salle de La Colina entre los años 2006 y 2007. Luego de marchó a Estados Unidos, donde pudo crecer, madurar y formarse mejor en el fútbol. Se asentó en Miami, destacando en Doral Soccer Club (2008-2013), Kendall Soccer Academy (2013-2016), Ronald Reagan Senior High (2016) y Davie United Soccer Club (2016).

Además participó en cuatro Juventus Summer Camp y finalizó MVP en las ediciones 2011, 2012, 2013 y 2016. De igual forma, logró un tercer lugar en el torneo Barcelona International Cup (2012) y segundo lugar en la Copa San Marino (2013). También estuvo con las divisiones inferiores del Getafe y Zaragoza en el verano del año 2015 y un año más tarde, probó con el AC Prato, filial de la Fiorentina en la tercera división de Italia. Su último club antes de firmar con el Levante fue All Dade.

En sus inicios era delantero, pero luego fue transformado en mediocampista, posición en la que ha tenido a Andrea Pirlo como referencia. “Algún entrenador me colocó en el medio y es mi posición favorita, pero me he convertido en un jugador multiposicional, porque puedo jugar por fuera y como delantero. Pero, me siento más cómodo jugando como un playmaker dese atrás”.

Caputo tuvo la oportunidad de conocer a Pirlo en una firma de autógrafos en 2012 y de jugar unos minutos con él en una habitación de un hotel. “Es mi ídolo. Conocerlo a esa edad fue un sueño. Me puse a llorar. Es uno de los mejores jugadores de la historia y fue algo muy lindo. Luego lo volví a ver dos años después y nos tomamos otra foto”, contó entre risas.

Consideró que la experiencia en España con el Levante le ayudó a madurar. “Me ayudó como persona y como jugador, porque tuve que vivir solo. Fue mi primera experiencia en Europa y en un ambiente más profesional del que estaba acostumbrado, pero aprendí mucho”.

Con la Vinotinto en mente

Caputo, que también tiene la nacionalidad italiana, integró en 2015 un módulo de la Vinotinto Sub-15 en Miami y espera ser llamado por la Federación Venezolana de Fútbol para ser parte de la Vinotinto.

“En el futuro puede hacer algún contacto. No lo dudo. Sería un gran orgullo para mí poder representar a la Vinotinto, pero todo viene con su tiempo. Eso depende también de mi rendimiento y los minutos que tenga. Si lo hago bien, el contacto va a llegar”, dijo Caputo, quién apunta alto en su nueva experiencia como profesional.

Foto: Prensa Fort Lauderdale

Treinta años de vida y cuatro títulos para Caribes

Tony Cittadino (Mallorca).- Caribes de Anzoátegui celebró a lo grande los 30 años de fundado en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP). La tribu venció a Cardenales de Lara en cuatro juegos, para lograr su cuarta corona, en una temporada en la que llegaron a 11 temporadas consecutivas avanzando a la postemporada, extendiendo la propia marca de la franquicia.

A continuación, un resumen de cómo fueron las series finales de la organización que debutó en la segunda expansión de la LVBP en 1991, con el nombre de Caribes de Oriente. Desde 2005 pasó a denominarse Caribes de Anzoátegui.

El primer título: temporada 2010-2011

La temporada 2010-2011 fue especial para Caribes, no sólo por el título. En la campaña anterior, 11 peloteros regulares fueron bajados a la paralela por problemas internos. Además la poca asistencia al estadio, hacía pensar en la opción de mudar al equipo de sede. La opción que parecía más clara era irse a Ciudad Guayana, pero su presidente, Rafael Gruszka, prefirió la cordura y esperar los resultados. El tiempo, le dio la razón.

La temporada comenzó el 12 de octubre con el manager Julio Franco y con las promesas de que se uniformarían los pitchers Carlos Zambrano y Carlos Silva, el infielder Omar Infante y el jardinero Magglio Ordóñez, todos grandeligas. Ninguno lo hizo. El que estuvo más cerca fue Infante, pero los Marlins de Florida (hoy Marlins de Miami) se lo impidieron.

Pero eso Franco no lo necesitó para ganar el título. Jugadores como los pitchers Alex Herrera, Andrew Baldwin y Manny Ayala, los receptores Gustavo Molina y Eliézer Alfonzo, el campocorto Jonathan Herrera y el camarero Alexi Amarista, entre otros, se echaron al equipo al hombro y a la calladita clasificaron al culminar terceros con balance de 34-29.

En enero se reforzaron con César Suárez, Óscar Salazar, Endy Chávez y Jorge Julio Tapia, confeccionando una divisa a la que le tocó sacar el pecho y adueñarse del primer boleto a la final con marca de 11-5, teniendo una mejor actuación que Tigres de Aragua y Leones del Caracas, dos de los principales candidatos al título.

Ya en la fase decisiva, que vivieron por primera vez en la 2003-2004 y perdieron contra Aragua, la tribu se reforzó con los explosivos bates de Josh Kroeger y Luis Jiménez, a la postre JMV de la final, y comenzaron ganando los dos juegos en Puerto La Cruz.

Luego viajaron a Maracay y perdieron dos de tres y con la serie 3-2, regresaron a su casa para caer en el sexto encuentro y dejar el escenario servido para un séptimo choque de infarto. Anzoátegui dejó a un lado la chapa de veteranía de los Tigres, con ocho finales en los últimos nueve años y, pese a que batallaron hasta el último out, los derrotaron y lograron un título mágico e inédito.

Venganza aborigen: temporada 2014-2015

Caribes tomó venganza en la temporada siguiente, con Omar López como manager debutante. Nuevamente fueron los mejores de la ronda regular, al finalizar con balance de 39-24. Destacó el gran inicio de la campaña, al terminar el mes de octubre con 17 victorias en 19 compromisos.

Balbino Fuenmayor, Niuman Romero, Ehire Adrianza, Gorkys Hernández, José Castillo, Alexi Amarista, Williams Astudillo, Tomás Pérez y los hermanos Oswaldo y Orlando Arcia, conformaron una alineación temible. En enero se reforzaron con jugadores de la talla de Félix Pérez, César Valdez, Luis Ramírez y Tiago Da Silva. Así terminaron también como líderes del round robin, ganando 11 de los 16 choques.

Desde la lomita, José Álvarez terminó como Pitcher del Año al ganar 17 juegos, mientras que Cody Hall salvó 12 juegos y Pedro Rodríguez también le puso el candado a otros 11. Para la etapa final de la campaña, se reforzaron con Félix Pérez, César Valdez, Luis Ramírez y Tiago Da Silva. También dominaron el round robin, al ganar 11 de los 16 duelos.

En la final, derrotaron al Magallanes en cinco juegos para sumar su segunda corona en 24 años. Ganaron los dos primeros juegos en Puerto La Cruz y triunfaron en dos de los tres desafíos en Valencia.

El manager López fue electo como Manager del Año y en la celebración del título, agradeció a la organización por la confianza, en declaraciones ofrecidas a Venevisión. “Gracias a los muchachos, al cuerpo técnico, por todo ese trabajo que hicieron. Es un trabajo bien duro. No fue fácil, pero gracias a Dios pudimos unir las cosas y cabalgar de punta a punta, gracias a la química de estos muchachos”.

Félix Pérez fue electo como Jugador Más Valioso de la final y también dio las gracias a los directivos por tomarlo como refuerzo: “Contento por estar oportunidad que me han dado, supe aprovecharla y esta victoria se la merecía Caribes, porque se entregó en el terreno.

Por su parte, el experimentado Tomás Pérez: “Gracias a la organización, a la gerencia, a mis compañeros. Cuando se juega en conjunto se hacen las cosas bien, programadas y con humildad, se ve el fruto de lo que hemos hecho en toda la campaña.

Tercera corona: temporada 2017-2018

Omar López ganó su segundo título y Caribes el tercero de su historia, al derrotar a Cardenales de Lara en seis juegos. El equipo tuvo un comienzo difícil, al ganar apenas uno de los ocho juegos, pero terminó encendido la ronda regular. La tribu se metió en una racha de ocho lauros, para clasificar de quinto con marca de 32-31.

El boricua Andrés Santiago fue electo como Cerrador del Año, luego de que dejaran sin efecto la elección de Hassan Pena, quien violó la política antidopaje. Santiago salvó ocho juegos, ganó tres y no perdió.

En la primera serie de playoff le ganaron al Magallanes en cinco juegos y en la semifinal dejaron en el camino al Caracas, también en cinco juegos. En la final, dividieron en los dos primeros juegos en Barquisimeto y ganaron dos de tres en Puerto La Cruz.

El título se decidió en el Antonio Herrera Gutiérrez y Luis Jiménez terminó como Jugador Más Valioso. Además el experimentado lanzador Freddy García respondió a la confianza, tras ser tomado como refuerzo en la semifinal. Ganó el último juego, con labor de seis innings y un tercio, permitiendo tres hits y ponchando a cinco.

“Somos una familia. Me trajeron para acá para ayudar y pude hacer el trabajo, que es lo más importante. En este juego pude hacer el trabajo que no había podido hacer en el segundo”, dijo el derecho en declaraciones a IVC en la celebración del título. Fue su segundo título, tras haberse coronado en 2015-2016 con Aragua.

Al respecto, el manager López explicó que la escogencia del mirandino fue, precisamente, por su experiencia. “Necesitaba a alguien con muchas horas de labor, para que no le temblara el pulso y sacara los outs”.

Niuman Romero destacó que la clave del equipo fue ganar confianza en diciembre. “Hubo un momento en el que no estábamos jugando pelota como estábamos acostumbrados y las cosas no nos salían, pero todos nunca dejamos de creer en el grupo. Sabíamos que si clasificábamos, estábamos para grandes cosas”.

En tanto, el gerente general Samuel Moscatel, rescató la perseverancia del equipo para sobreponerse en los momentos duros. “Fue un año muy difícil. Empezamos muy mal. Los muchachos no estaban bateando, el pitcheo no estaba funcionando y los importados no rindieron. Nos fuimos con un plan B, pero no funcionó. Tuvimos que improvisar sobre la marcha. Nos movimos y los muchachos no bajaron el ánimo. Este campeonato es de ellos. Es el campeonato más difícil que he ganado en los ocho años que tengo con Caribes», sentenció.

 

Barrida histórica ante Lara: temporada 2020-2021

Caribes cumplió con los pronósticos y disputó, nuevamente, el título ante Cardenales. La tribu arrancó la temporada sin dos jugadores claves que fueron cambiados: Gorkys Hernández (Lara) y Amarista (Aragua). Sin embargo, la profundidad de su plantilla le permitió liderar la división central (24-16), teniendo el segundo mejor récord de la ronda regular, escoltando a Lara (25-15).

A pesar del buen desempeño, Caribes despidió a Melián el 28 de diciembre y el coach de pitcheo, Mike Álvarez, asumió como manager interino. Caribes, que jugó como home club en Maracay, contó con el bateo oportuno durante toda la temporada del capitán, Niuman Romero, además de Willians Astudillo, Oswaldo Arcia y Rafael “Balita” Ortega. Desde la lomita, el relevista y debutante Iván Medina se llevó el premio al Setup del Año.

El equipo se reforzó para la semifinal con el campeón bate de la liga, Alí Castillo, y venció a Magallanes en la semifinal en siete juegos, ganando los últimos dos.

Para la final, se decantaron por otro brazo. Guillermo Moscoso fue la adición en el draft, con intención de reforzar al cuerpo de abridores y estar disponible para abrir el tercer juego.

La tribu ganó el primer juego con blanqueo de seis carreras por cero en Barquisimeto. Luis Sardiñas tuvo noche perfecta al irse de 4-4, con doble y anotada. La victoria fue para Jean Toledo en relevo de un tercio y la derrota fue para Logan Darnell.

Caribes repitió ante su rival en el segundo choque, ahora con triunfo de una por cero en 11 entradas. Los aborígenes se llevaron el triunfo con hit de Sardiñas que remolcó a Jecksson Flores. Ganó Jaison Vilera, perdió Ricardo Gómez y Jean Toledo salvó su primer juego.

La serie se mudó a Maracay y los orientales no dieron la más mínima ventaja. El tercer choque lo ganaron nueve por seis y dejaron a Cardenales en blanco durante 25 innings y dos tercios en la final. Los dirigidos por Álvarez sentenciaron el duelo con dos rallys de cuatro rayitas cada uno en el quinto y el sexto tramo.

Oswaldo Arcia ligó de 4-2, con jonrón, remolcada y anotada y Alí Castillo se fue de 5-4, con doble, dos impulsadas y una anotada. El triunfo fue para Andrés Pérez y el revés para Henry Centeno.

Caribes liquidó la serie en el cuarto juego y ganó ocho por siete en 10 innings. Niuman Romero fue el héroe al conectar hit que llevó al plato al corredor emergente Christian Pedroza. Romero se fue de 5-3, con tres fletadas. Ganó Jake Sánchez y perdió Vicente Campos.

Así Caribes tomó venganza y barrió a Lara para ganar la primera final en cuatro juegos desde que Zulia venció a Magallanes en la campaña 92-93. Además impidió el tricampeonato de los larenses, al igual que hizo con Magallanes en la zafra 14-15.

Foto: Prensa Caribes

Caribes buscará su cuarta corona en la séptima final de su historia  

Tony Cittadino (Mallorca).- Caribes de Anzoátegui está de nuevo en una final. La tribu se posiciona como una de las mejores organizaciones de la última década y jugará la séptima final de su historia y segunda consecutiva en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP).

Caribes llegó a 11 temporadas consecutivas avanzando a la postemporada, extendiendo la propia marca de la franquicia. El club volvió a demostrar por qué es un equipo de temer en estas instancias del campeonato y ahora se medirá ante Cardenales de Lara, reeditando la final de la temporada 2017-2018 y 2019-2020. La serie arranca este viernes en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto.


A continuación, un resumen de cómo fueron las series finales de la organización que debutó en la segunda expansión de la LVBP en 1991, con el nombre de Caribes de Oriente. Desde 2005 pasó a denominarse Caribes de Anzoátegui.

Fogueo inicial: temporada 2003-2004  

Caribes disputó su primera final en la temporada 2003-2004, dirigidos por el manager Dave Machemer. La tribu, que para entonces se llamaba Caribes de Anzoátegui, terminó la ronda regular como líder de la División Oriental con marca de 33 victorias y 29 derrotas, la misma marca que Tiburones de La Guaira y Leones del Caracas.

El dominio se extendió hasta el round robin, instancia en la que ganaron 10 de los 16 compromisos del calendario. Avanzaron a la final ante los Tigres de Aragua, equipo que dejó idéntica marca en el “todos contra todos”.

El equipo contó con el aporte ofensivo de jugadores como Magglio Ordóñez, Lino Connell, Alberto Callaspo, Omar Infante, Luis González y Eliezer Alfonzo, además de los lanzadores Fernando Nieve y Elio Serrano, quien salvó 14 juegos y se quedó con el premio “Relevista del Año”. Esto sin contar que sumaron como refuerzos a Robert Pérez, Gustavo Chacín, Tim Harikkala y Orber Moreno.

Caribes perdió la final en seis juegos ante un rival liderado por Miguel Cabrera y dirigido por Buddy Bailey, quien ganó el primero de los seis títulos de la llamada “Dinastía.

El primer título: temporada 2010-2011

La temporada 2010-2011 fue especial para Caribes, no sólo por el título. En la campaña anterior, 11 peloteros regulares fueron bajados a la paralela por problemas internos. Además la poca asistencia al estadio, hacía pensar en la opción de mudar al equipo de sede. La opción que parecía más clara era irse a Ciudad Guayana, pero su presidente, Rafael Gruszka, prefirió la cordura y esperar los resultados. El tiempo, le dio la razón.

La temporada comenzó el 12 de octubre con el manager Julio Franco y con las promesas de que se uniformarían los pitchers Carlos Zambrano y Carlos Silva, el infielder Omar Infante y el jardinero Magglio Ordóñez, todos grandeligas. Ninguno lo hizo. El que estuvo más cerca fue Infante, pero los Marlins de Florida (hoy Marlins de Miami) se lo impidieron.

Pero eso Franco no lo necesitó para ganar el título. Jugadores como los pitchers Alex Herrera, Andrew Baldwin y Manny Ayala, los receptores Gustavo Molina y Eliézer Alfonzo, el campocorto Jonathan Herrera y el camarero Alexi Amarista, entre otros, se echaron al equipo al hombro y a la calladita clasificaron al culminar terceros con balance de 34-29.


En enero se reforzaron con César Suárez, Óscar Salazar, Endy Chávez y Jorge Julio Tapia, confeccionando una divisa a la que le tocó sacar el pecho y adueñarse del primer boleto a la final con marca de 11-5, teniendo una mejor actuación que Tigres de Aragua y Leones del Caracas, dos de los principales candidatos al título.

Ya en la fase decisiva, que vivieron por primera vez en la 2003-2004 y perdieron contra Aragua, la tribu se reforzó con los explosivos bates de Josh Kroeger y Luis Jiménez, a la postre JMV de la final, y comenzaron ganando los dos juegos en Puerto La Cruz.

Luego viajaron a Maracay y perdieron dos de tres y con la serie 3-2, regresaron a su casa para caer en el sexto encuentro y dejar el escenario servido para un séptimo choque de infarto. Anzoátegui dejó a un lado la chapa de veteranía de los Tigres, con ocho finales en los últimos nueve años y, pese a que batallaron hasta el último out, los derrotaron y lograron un título mágico e inédito.

No pudieron con Magallanes: temporada 2013-2014

La tribu volvió a una final tres temporadas más tarde, esta vez conducidos por el experimentado estratega Alfredo Pedrique, quien ganó el galardón Manager del Año por segunda temporada consecutiva.

Dominaron la tabla de posiciones de la ronda regular, con marca de 39-24 (23 de esas victorias fueron como local) y en el round robin fueron segundos con balance de 10-6. Niuman Romero, Alexi Amarista, Gorkys Hernández, Cory Aldridge, Leslie Anderson y José Castillo, cargaron con el peso ofensivo, al que se sumó la experiencia de Oscar Salazar en la fase decisiva.

Sin embargo, no fue suficiente para contra restar el peso de un rival como los Navegantes del Magallanes, que los venció en cinco juegos.

Venganza aborigen: temporada 2014-2015

Caribes tomó venganza en la temporada siguiente, con Omar López como manager debutante. Nuevamente fueron los mejores de la ronda regular, al finalizar con balance de 39-24. Destacó el gran inicio de la campaña, al terminar el mes de octubre con 17 victorias en 19 compromisos.

Balbino Fuenmayor, Niuman Romero, Ehire Adrianza, Gorkys Hernández, José Castillo, Alexi Amarista, Williams Astudillo, Tomás Pérez y los hermanos Oswaldo y Orlando Arcia, conformaron una alineación temible. En enero se reforzaron con jugadores de la talla de Félix Pérez, César Valdez, Luis Ramírez y Tiago Da Silva. Así terminaron también como líderes del round robin, ganando 11 de los 16 choques.

Desde la lomita, José Álvarez terminó como Pitcher del Año al ganar 17 juegos, mientras que Cody Hall salvó 12 juegos y Pedro Rodríguez también le puso el candado a otros 11. Para la etapa final de la campaña, se reforzaron con Félix Pérez, César Valdez, Luis Ramírez y Tiago Da Silva. También dominaron el round robin, al ganar 11 de los 16 duelos.

En la final, derrotaron al Magallanes en cinco juegos para sumar su segunda corona en 24 años. Ganaron los dos primeros juegos en Puerto La Cruz y triunfaron en dos de los tres desafíos en Valencia.

El manager López fue electo como Manager del Año y en la celebración del título, agradeció a la organización por la confianza, en declaraciones ofrecidas a Venevisión. “Gracias a los muchachos, al cuerpo técnico, por todo ese trabajo que hicieron. Es un trabajo bien duro. No fue fácil, pero gracias a Dios pudimos unir las cosas y cabalgar de punta a punta, gracias a la química de estos muchachos”.


Félix Pérez fue electo como Jugador Más Valioso de la final y también dio las gracias a los directivos por tomarlo como refuerzo: “Contento por estar oportunidad que me han dado, supe aprovecharla y esta victoria se la merecía Caribes, porque se entregó en el terreno.

Por su parte, el experimentado Tomás Pérez: “Gracias a la organización, a la gerencia, a mis compañeros. Cuando se juega en conjunto se hacen las cosas bien, programadas y con humildad, se ve el fruto de lo que hemos hecho en toda la campaña.

Tercera corona: temporada 2017-2018

Omar López ganó su segundo título y Caribes el tercero de su historia, al derrotar a Cardenales de Lara en seis juegos. El equipo tuvo un comienzo difícil, al ganar apenas uno de los ocho juegos, pero terminó encendido la ronda regular. La tribu se metió en una racha de ocho lauros, para clasificar de quinto con marca de 32-31.

El boricua Andrés Santiago fue electo como Cerrador del Año, luego de que dejaran sin efecto la elección de Hassan Pena, quien violó la política antidopaje. Santiago salvó ocho juegos, ganó tres y no perdió.

En la primera serie de playoff le ganaron al Magallanes en cinco juegos y en la semifinal dejaron en el camino al Caracas, también en cinco juegos. En la final, dividieron en los dos primeros juegos en Barquisimeto y ganaron dos de tres en Puerto La Cruz.

El título se decidió en el Antonio Herrera Gutiérrez y Luis Jiménez terminó como Jugador Más Valioso. Además el experimentado lanzador Freddy García respondió a la confianza, tras ser tomado como refuerzo en la semifinal. Ganó el último juego, con labor de seis innings y un tercio, permitiendo tres hits y ponchando a cinco.


“Somos una familia. Me trajeron para acá para ayudar y pude hacer el trabajo, que es lo más importante. En este juego pude hacer el trabajo que no había podido hacer en el segundo”, dijo el derecho en declaraciones a IVC en la celebración del título. Fue su segundo título, tras haberse coronado en 2015-2016 con Aragua.

Al respecto, el manager López explicó que la escogencia del mirandino fue, precisamente, por su experiencia. “Necesitaba a alguien con muchas horas de labor, para que no le temblara el pulso y sacara los outs”.

Niuman Romero destacó que la clave del equipo fue ganar confianza en diciembre. “Hubo un momento en el que no estábamos jugando pelota como estábamos acostumbrados y las cosas no nos salían, pero todos nunca dejamos de creer en el grupo. Sabíamos que si clasificábamos, estábamos para grandes cosas”.

En tanto, el gerente general Samuel Moscatel, rescató la perseverancia del equipo para sobreponerse en los momentos duros. “Fue un año muy difícil. Empezamos muy mal. Los muchachos no estaban bateando, el pitcheo no estaba funcionando y los importados no rindieron. Nos fuimos con un plan B, pero no funcionó. Tuvimos que improvisar sobre la marcha. Nos movimos y los muchachos no bajaron el ánimo. Este campeonato es de ellos. Es el campeonato más difícil que he ganado en los ocho años que tengo con Caribes», sentenció.


Lara se desquitó: temporada 2019-2020

Caribes y Lara se midieron en la segunda final de su historia y Cardenales se llevó el título en siete juegos. Los aborígenes fueron dirigidos por Jackson Melián habían finalizado la ronda regular en el cuarto lugar (22-20). Para la postemporada, se reforzaron con los lanzadores Ángel Nesbitt y Jhondaniel Medina.

Perdieron la primera serie de postemporada ante Zulia en seis juegos, pero derrotaron a Magallanes en el juego de comodín dos carreras por cero.

En la semifinal, sumaron de refuerzo al también lanzador Logan Darnell y barrieron a La Guaira en cuatro compromisos, mientras que para la final también sumaron al escopetero Félix Doubront.

La serie decisiva empezó con triunfo para Lara (6-2) y Caribes se llevó el segundo juego (5-1) y, también, el tercero (5-1). Cardenales reaccionó y empató la serie ganando el cuarto duelo (5-1) y Caribes volvió a tomar ventaja en el quinto choque (3-2).


Sin embargo, los pájaros rojos ganaron el sexto juego en 10 innings, con pizarra de seis por cinco, en el juego en el que Alexi Amarista se negó a jugar y, luego, generó su salida del equipo. Lara remató la faena en Barquisimeto en el séptimo choque con pizarra de cuatro por dos. Lara volteó el marcador con tres carreras en el octavo, para sellar la victoria que le dio el bicampeonato.

Josmar Cordero dio hit para empatar el duelo y luego Yordanys Linares también conectó sencillo, para remolcar a Cordero y Yonathan Mendoza. Wilking Rodríguez fue el pitcher ganador (2-1), Nesbitt fue el perdedor (0-2) y se apuntó el salvado.

Por el desquite ante Lara: temporada 2020-2021

Caribes cumplió con los pronósticos y disputará, nuevamente, el título ante Cardenales. La tribu arrancó la temporada sin dos jugadores claves que fueron cambiados: Gorkys Hernández (Lara) y Amarista (Aragua). Sin embargo, la profundidad de su plantilla le permitió liderar la división central (24-16), teniendo el segundo mejor récord de la ronda regular, escoltando a Lara (25-15).

A pesar del buen desempeño, Caribes despidió a Melián el 28 de diciembre y el coach de pitcheo, Mike Álvarez, asumió como manager interino. Caribes, que jugó como home club en Maracay, contó con el bateo oportuno durante toda la temporada del capitán, Niuman Romero, además de  Willians Astudillo, Oswaldo Arcia y Rafael “Balita” Ortega. Desde la lomita, el relevista y debutante Iván Medina se llevó el premio al Setup del Año.


El equipo se reforzó para la semifinal con el campeón bate de la liga, Alí Castillo,  y venció a Magallanes en la semifinal en siete juegos, ganando los últimos dos.

Para la final, se decantaron por otro brazo. Guillermo Moscoso fue la adición en el draft, con intención de reforzar al cuerpo de abridores y estar disponible para abrir el tercer juego.

Ahora Caribes está a un paso de volver a saborear las mieles del triunfo.

 

 

Alí Castillo lidera a un septeto explosivo en la LVBP

Tony Cittadino (Mallorca).- Alí Castillo  entró en los libros de récords de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), al lograr el promedio de bateo más alto en la historia con .430. En su hazaña de batear sobre .400 en la temporada 2020-2021, lo acompaña Danry Vásquez y Hernán Pérez, quienes conforman por primera vez un trío de peloteros con semejantes números al finalizar una zafra en la pelota criolla.

Todos se suman a un grupo de pioneros en estas lides, integrado por Pablo García (Navegantes del Magallanes), Víctor Davalillo (Leones del Caracas), Dave Parker (Magallanes) y Bob Abreu (Caracas), casualmente cuatro toleteros zurdos y miembros de los “Eternos Rivales”.

El antesalista de las Águilas del Zulia finalizó la campaña con promedio de .430, para dejar atrás la marca de Abreu en la campaña 1998-1999. Castillo lo hizo en  37 juegos y fue la bujía ofensiva del conjunto rapaz, pero no fue suficiente para meterlos en la semifinal.  Terminó con 14 carreras impulsadas, 20 anotadas y un jonrón.

Castillo finalizó la temporada dos días antes y no disputó los últimos tres juegos, pues tuvo que ser atendido en una clínica de Barquisimeto por una afección cardíaca que no pasó a mayores.

Vásquez se fajó con los Tiburones de La Guaira al ligar para .414, siendo el segundo mejor average de la temporada y el tercero de por vida de la cofradía. El zurdo impulsó 28 carreras y anotó 25 en 27 duelos, con cinco cuadrangulares conectados.



Pérez tampoco se cansó de batear con los Tigres de Aragua. El camarero fue clave para meter al equipo en la semifinal y ligó para .402, quedándose con el tercer mejor promedio de la zafra y también del selecto grupo. El derecho participó en 30 choques, en los que sacó la bola del parque en cinco ocasiones, impulsó 28 rayitas y pisó el plato en 29 ocasiones.

Los pioneros

El primero en conectar sobre la abultada cifra fue García, quien lo hizo en la primera campaña de la LVBP, la de 1946. El jugador nacido en Santa Clara, Cuba, era un inicialista que también podía desempeñarse como outfielder. En 21 partidos conectó para .403 (77-31).

“Vítico”, el máximo hiteador en la historia del torneo con 1.505 petardos, y segundo con más coronas de bateo (1962-1963, 1963- 1964, 1967-1968 y 1970-1971, todas con Caracas), sólo superado por Sojo (1989-1990, 1990-1991, 1993-1994, 1994-1995 y 1999-2000, todas con Lara), fue el primer criollo en lograr la hazaña al sonar para .400 exactos en la 62-63 (150-60). El zuliano participó en 38 cotejos.

Trece campañas tuvieron que pasar para que emergiera el tercer integrante del grupo: Parker. “La Cobra”, explotó con el madero en la zafra 1976-1977, su segunda en Venezuela de las tres en que participó con Magallanes, al promediar para .401 (162-65) en 38 cotejos. Parte fundamental del llamado “Poder Negro” de los Navegantes, fue la sensación de la justa que coronó más tarde a su equipo.

Abreu había sido el último en lograr la proeza con el algoritmo más alto y quizás, el que ha traído más polémica. El “Comedulce” destrozó la Liga con average de .419 (124-52) en la contienda 1998-1999 con los melenudos.


En el caso del toletero zurdo se tuvo que acudir a las reglas, pues los turnos legales no le daban para obtener el liderato. La regla 10.23 referente a los requisitos mínimos para los campeonatos individuales, en su apartado “A”, establece que el campeón de bateo será aquél que logre el promedio más alto, siempre y cuando tenga tantas o más apariciones al plato como juegos programados por la Liga para su equipo, multiplicado por el factor 2.7.

Es por ello que al jardinero derecho se le otorgaron los turnos que le faltaban, se le sumaron los boletos y golpeados para que le dieran las apariciones y así poder llevarse su  única corona de bateo con el promedio más alto, hasta que apareció la hazaña de Castillo en el 2021.

 

Foto: Prensa Zulia

Richard Páez, el pionero de la identidad Vinotinto (+Video)

Tony Cittadino (Mallorca).- Richard Páez es el hombre más influyente que ha pasado por la selección de fútbol de Venezuela. Fue el pionero en romper paradigmas y cambiar la mentalidad de una oncena que, por años, fue humillada y goleada. Lo logró, dando confianza a sus jugadores y manteniendo sus convicciones, para dar una identidad a la Vinotinto que rompió la historia.

Páez nació el 31 de diciembre de 1953 en el estado Mérida y desde entonces ha vivido para el fútbol. Médico traumatólogo de profesión, jugó con la selección venezolana como centrocampista en la década de los 70’ y, luego, como director técnico. Fue la época en la que la selección pasó de llamarse la “Cenicienta” a la “Vinotinto”, con las bases de un juego de toque y ofensivo, que no se había visto antes en el país.

“Cuando Rafael Esquivel me ofreció la selección nacional me dijo: ´tú que has hablado tanto, eres capaz ahora de dirigir a la selección y ver qué es lo que es’. Le dije tú no sabes lo que yo soy. No sabían lo que Richard Páez iba a hacer, porque ellos tenían otra mentalidad. Asumí un papel con la antilógica de la gente común. Tenía una visión de grandeza, diferente y de protagonismo. Eso fue lo que llevé a la selección nacional”, explicó en una entrevista desde su casa

Páez, que en la década de los 90’ estuvo en cursos de los entrenadores italianos Arrigo Sacchi y Fabio Capello, tomó el testigo del  argentino José Omar “El Pato” Pastoriza que había dejado balance en esa eliminatoria de nueve derrotas en 10 juegos, con seis goles a favor y 28 en contra, en el último lugar de la tabla. La única victoria fue ante Bolivia, con un triunfo de cuatro goles por dos en San Cristóbal el 28 de junio de 2000

Debutó con la selección el 28 de marzo de 2001, cuando la Vinotinto visitó a Argentina en Buenos Aires y perdió cinco por cero. Los tantos de la Albiceleste, que era dirigida por Marcelo Bielsa,  fueron de Hernán Crespo, Juan Pablo Sorín, Juan Verón, Marcelo Gallardo y Walter Samuel.

De esa selección, salieron, por ejemplo, los directores técnicos de la actualidad: Mauricio Pochettino (sub campeón de la Champions 2019 con el Tottenham), Diego Simeone (campeón de La Liga con el Atlético de Madrid y en 2014 y de la Europa League en 2012 y 2018 y que en ese juego llegó a 100 partidos con la selección) y Gallardo (campeón de la Libertadores con River Plate en 2015 y 2018 y de la Sudamericana en 2014).

“Mi partido oficial para debutar fue en el Monumental de River ante la Argentina de Bielsa, sin partidos previos, sin partidos oficiales. En aquél momento, era una prueba de fuego para nuestros jugadores. Les estaba colocando el reto de jugar con una convicción de investirnos de una personalidad que nunca antes habíamos tenido. Antes habíamos tenido logros y hazañas, pero eran con métodos de defender a ultranza”.

La alineación de Venezuela para ese juego fue de Rafael Dudamel en el arco y en la defensa Luis Vallenilla, José Manuel Rey y Wilfredo Alvarado. El mediocampo estaba integrado por Jorge “Zurdo” Rojas, Fernando De Ornelas, Jesús “Chuy” Vera, Luis “Pájaro” Vera, Gabriel Urdaneta y Ricardo David Páez. En el ataque estaba Daniel “Cari Cari” Noriega.

“El técnico que tiene convicciones, no cambia y yo no cambié. No me dio miedo recibir cinco goles en mi debut, porque había visto otras cosas. No me apegué al resultado, sino que vi gestos y acciones futbolísticas que empezaron a darme una visión diferente de lo que íbamos a ver”, sostuvo.

Llegan los resultados

Una de las claves del juego de Páez, era salir jugando desde atrás. No quería que los defensas y los laterales utilizaran el pelotazo, sino salir con toques cortos y transiciones. Era un nuevo estilo que dejaba atrás el planteamiento defensivo y utilizaba tres volantes 10 y, además, zurdos: Juan Arango, Ricardo David Páez y Gaby Urdaneta.

“Tenían que buscar un compañero para dar el pase y no un rechazo. Los volantes mediocentro no podían ser solamente volantes recuperadores, sino que comenzaron a desarrollar la salida ofensiva del equipo por abajo. Empecé a generar en ellos el pase filtrado, rompiendo líneas, y buscando paredes”.

El debut oficial en casa fue el 24 de abril en el estadio Pueblo Nuevo de San Cristóbal, con un empate a dos contra Colombia. Los tantos de la Vinotinto fueron de Alexander “Pequeño” Rondón y un zurdazo al segundo palo del joven Juan Arango, que dejaba el encuentro 2-0 para la oncena de Páez. Sin embargo, no se supo cerrar el resultado y los cafeteros empataron al final.

La primera campanada llegó el 14 de agosto de 2001, cuando Venezuela derrotó a Uruguay dos por cero en el estadio José Encarnación “Pachencho” Romero de Maracaibo. En ese encuentro, se estrenó uniforme y se usó el vinotinto como color único en la camisa. Fue la primera victoria ante la “Celeste” de por vida y fue firmada por Ruberth Morán y Rondón. Uruguay tenía en sus filas a jugadores experimentados como el defensa Paolo Montero y el delantero Álvaro Recoba.

El dulce momento se extendió en los próximos tres partidos. Victoria ante Chile en Santiago (2-0, Ricardo David Páez y Arango), siendo la primera como visitante en la historia. Luego triunfo contra Perú en San Cristóbal (3-0, doblete de Wilfredo Alvarado y otro de Morán) y otra victoria contra Paraguay (3-1, Morán, Noriega y “Turbo” González) en San Cristóbal. La racha terminó con derrota de visita ante Brasil (0-3).

“Comenzamos a golear a equipos que nos llevaban años de ventaja. Le ganamos por primera vez a estos cuatro equipos y, además, de forma continua en eliminatorias. Ganar cuatro partidos seguidos en una competencia eliminatoria suramericana, no lo han hecho sino cuatro o cinco equipos y uno de ellos fue Venezuela, estando última”, explicó Páez, quien entre 1997 y 1999 dirigió a Estudiantes de Mérida y los llevó a jugar los cuartos de final de la Copa Libertadores en 1999.

La Vinotinto cerró en el noveno lugar de la tabla. Por primera vez en su historia, no quedaba de última. Sumó 16 puntos, de los cuales 13 fueron con Páez, quien en su primera eliminatoria dirigió siete juegos, ganando cuatro, empatando uno y perdiendo otro, con 12 goles a favor y 11 en contra.

Se consolida el proyecto

El llamado “Boom Vinotinto” era una realidad. Pudiera catalogarse como un fenómeno social y deportivo. La gente comenzó a creer. Ya se vestían de vinotinto, dejando atrás la camisa de Argentina, Brasil y Colombia. Así, comenzaron a llegar los patrocinantes de peso, el marketing explotó y se logró el respeto internacional.

“Así fue como dejamos el papel de Cenicienta y nos convertimos en el papel de la Vinotinto para la eternidad. Comenzamos a ganar jugando bien y confiando en nosotros. Comenzamos a sentirnos importantes y a ser reconocidos por el país. Esa generación fue la generadora, la que hizo metamorfosis en el fútbol venezolano. Estaremos agradecidos con ellos toda la vida, porque de ahí nació una identidad. La identidad de saber jugar de forma colectiva y hacer respetar el nombre de Venezuela”.

El ascenso de la selección continuó en el Premundial Alemania 2006. Ahora terminaron una casilla más arriba en la tabla general. El octavo puesto fue posible con 18 puntos luego de cinco victorias, tres empates y 10 derrotas, con 20 goles a favor y 28 en contra.

“Se cambió el estilo. Se cambió el reto. Siempre hemos tenido jugadores de ese nivel, jugadores atrevidos, lo que no hubo fue un mensaje coherente con esa convicción de hacerle creer al jugador que podía jugar así. Ese creo que fue el verdadero legado de esa Vinotinto para el resto y que dejó una marca que, evidentemente, fue trascendental”.

Las primeras tres victorias llegaron en fila y de qué forma.  El primer triunfo fue en la tercera jornada, cuando el 15 de noviembre de 2003 la Vinotinto se impuso en Barranquilla ante Colombia con un golazo desde fuera del área de Arango.

En la siguiente fecha, batieron a Bolivia dos goles por uno en Maracaibo, con tantos al final del partido de José Manuel Rey y Arango. “Fue uno de los partidos, quizás, más emocionantes que vivimos en la selección. Estábamos perdiendo en el minuto 89 y le dimos vuelta en dos minutos al partido y hemos ganado ese partido y luego le metimos tres por cero a Uruguay en el ´Centenariazo´. Le dimos vuelta a la historia y ahí fue donde el fútbol universal comenzó a darse cuenta y darle pasó a la historia de la Vinotinto”.

El 31 de marzo de 2004 llegó la mayor gesta de la selección, al golear tres por cero a Uruguay en Montevideo. El “Centenariazo” marcó un antes y un después en la historia de la Vinotinto. Los goles fueron de Gabriel Urdaneta, “Turbo” González y Arango. Ese encuentro, Páez lo vivió desde la tribuna porque estaba cumpliendo una suspensión.

“Tocamos con estruendo las puertas internacionales y nos las abrieron. Reconocieron que comenzamos a generar un fútbol atractivo”, recordó. “Es una recompensa haber visto tremendo espectáculo, desde la distancia, con una visión panorámica, donde observaba el juego combinado y mis jugadores desarrollaron un fútbol de otro nivel”.

La segunda vuelta comenzó con victoria en San Cristóbal contra Ecuador de tres por uno, con doblete de Morán y un tanto de Urdaneta. En Buenos Aires, se perdió ante Argentina tres por dos, en un choque en el que el empate no hubiera sido una locura.

Luego se empató a uno en Maracaibo frente a Uruguay y la última victoria llegó el 3 de septiembre de 2005, al golear a Perú cuatro por uno en Maracaibo, con par de dianas de José “Buda” Torrealba y otro par de Maldonado y Arango. Morán quedó como el sexto mejor goleador de las eliminatorias con seis dianas.

Se cortó el proceso

Páez dirigió a Venezuela en su tercera eliminatoria, rumbo al Mundial Sudáfrica 2010. La selección vivía un proceso de refrescamiento, que se había iniciado en la Copa América 2007, y se extendió con la llegada de jugadores como Alejandro Guerra, Edder Pérez, César González y Luis Manuel Seijas.

El camino comenzó con éxito, con triunfo por la mínima diferencia ante Ecuador en Quito. El 13 de octubre de 2007 fue el encuentro que Rey decidió con un golazo de tiro libre desde el mediocampo al ejecutar una falta. Fue la primera victoria de Venezuela ante los ecuatorianos desde 1993 y primera derrota de los meridionales en casa desde 2001.

Luego se perdió contra Argentina en Maracaibo (0-2) y con Colombia en Bogotá (0-1). Para entonces, ya Páez sentía que el ambiente en torno a la selección no era bueno y comenzaba a plantearse una posible salida.

“Le ganamos a Ecuador el primer partido y cuando venimos a jugar contra la Argentina de Messi en Maracaibo, había medio estadio vacío. Yo soy estratega y cuando vi eso, sentí que había un ambiente diferente. Cómo no íbamos a tener el apoyo y de un país con el estadio lleno. Eso me prendió las alarmas y no me gustó. Lo manifesté dentro de mi cuerpo técnico y me extrañó”.

El último juego de Páez fue el 21 de noviembre de 2007 ante Bolivia en San Cristóbal, con marcador de cinco por tres. La selección perdía tres por dos y volteó el resultado en los últimos ocho minutos con dianas de Maldonado. Daniel “Cafú” Arismendi aportó con otros dos goles y el “Lobo” Guerra marcó otro más viniendo de la banca.

En ese choque los bolivianos terminaron con 10, pues, luego del gol del empate Vinotinto, el defensor Luis Gutiérrez tuvo que reemplazar en el arco a Carlos Arias por lesión. Fue el duelo en el que Pueblo Nuevo le gritó a Páez que sacara a su hijo del campo.

“El equipo tuvo una tarde complicada al principio. No estábamos jugando bien y nos estaba ganando Bolivia. Cuando estábamos perdiendo el juego tres a dos, fue cuando se escuchó el grito desde las tribunas y se quitó el disfraz la gente que había comenzado una campaña, no contra la selección, sino para atacarme. Después se vio a quién podía beneficiar”.

Páez consideró que la Federación Venezolana de Fútbol no fue capaz de defender el proceso que llevaba adelante y decidió marcharse. “Era diferente que dijeran saca a Ricardo David, pero ¿saca a tu hijo? Lo saqué cuando estaba tres a tres y terminamos ganando. Yo lo viví de una manera firme, estoica y aguanté. Al finalizar el partido, dije ya basta”.

El merideño defendió su decisión y no se arrepiente, pues cree que lo hizo pensando en la selección. No quería que afectara al grupo y que, en un futuro, pasara a mayores.

“No podía arriesgar lo que se había hecho de tan buena manera. La piedra de trancar parecía ser Richard Páez y utilizaron mi punto débil, porque la familia a uno le duele. Ricardo David era titular indiscutible. Visualicé hacia adelante en un partido en el que sacara a algún jugador y ése jugador me reclamara en forma pública. Eso hubiese sido explosivo y no lo hubiese tolerado”.

Páez renunció a la semana, a pesar de estar en el quinto lugar con seis puntos de 12 posibles. En su proceso de tres eliminatorias suramericanas (2002, 2006 y 2010) hizo debutar a 55 jugadores, siendo la máxima cifra hasta el momento entre los seleccionadores nacionales.

También es líder en partidos dirigidos (85) y victorias (31). Además estuvo en tres ediciones de la Copa América (Colombia 2001, Perú 2004 y Venezuela 2007), siendo el primero en lograr que la selección avanzara de la fase de grupos en 2007.

El estratega consideró que la selección generó expectativas que superaron a la realidad de la afición. “Se le exigía como si fuera un país súper desarrollado en fútbol, con una gran cultura futbolística. Cuando no tienes esa cultura, es cuando te equivocas en exigir cosas que no comprendes que es cuestión de tiempo, de procesos, de elaboración de plan de trabajo mancomunado de mucha gente y no para exigir todo de una vez”.

El proceso de Páez terminó de forma abrupta e inesperada y dio paso al ciclo de César Farías, sentando las bases de una identidad Vinotinto que, aunque sigan pasando los años, jamás se podrá olvidar.

 

 

La hegemonía de la Juve y sus nueve títulos en fila

Tony Cittadino (Mallorca).- La Juventus no se cansa de ganar en Italia. El equipo bianconero sumó su noveno título y extendió su récord local y en Europa, ampliando una hoja de vida exitosa en la década en la que acumulan nueve gallardetes, cuatro Copa Italia, cuatro Supercopa de Italia y dos finales de Champions League.

En este lapso ganador, lograron 810 puntos de 1.026 posibles, un rendimiento muy por encima del Napoli (680 puntos, -130), la Roma (653 puntos, -157), el Milan (579 puntos, -231) y el Inter (579 puntos, -231).

A continuación, repasamos cómo fueron los nueve scudettos de la Juve, el club más ganador de Italia con 38 títulos (36 para la FIGC).

2011-2012

La Juventus ganó el primer scudetto de la histórica racha en la temporada en la que estrenaron el estadio, ficharon a Andrea Pirlo y el director técnico fue Antonio Conte. Fue el primer equipo en ganar de forma invicta en la historia de la Serie A (23 victorias y 15 empates). Del Piero logró su octavo y último título. Perdieron la final de la Copa Italia. Terminaron con 84 puntos, seguidos por Milan (80), Udinese (64), Lazio (62) y Napoli (61).

2012-2013

Logaron el segundo scudetto seguido, también de la mano de Conte. También fue el primero para Gianluigi Buffon, como capitán. Dominaron la liga de principio a fin con 99 puntos, implantando marca en Italia. Superaron los 97 del Inter de Milan (2006-07). Culminaron la campaña con 87 unidades, por delante de Napoli (78), Milan (72), Fiorentina (70) y Udinese (66). Se quedaron con la Supercopa de Italia, con victoria ante el Napoli de cuatro goles por dos.

2013-2014

Otra temporada aplastante para la Juve, en la que lograron 102 puntos y ganaron los 19 juegos en casa. Además implantaron récord con 33 victorias en 38 juegos. La «Vecchia Signora» logró la segunda mejor marca en Europa, después de las 103 unidades del Celtic de Glasgow en la 2001-2002. Fue el tercer y último campeonato para Conte y primero para el estelar delantero Carlos Tévez. La Juve terminó con 102 puntos, escoltada por Roma (85), Napoli (78), Fiorentina (65) e Inter (60). Ganaron la Supercopa de Italia goleando a la Lazio cuatro por cero.

2014-2015

Massimiliano Allegri llega como director técnico y se estrena ganando. Los bianconeros repiten y también ganan la Copa Italia, que se les resistía desde la zafra 1994-1995.  Fue la décima de la historia, siendo el primer club en lograrlo. Rozaron el triplete, pero cayeron en la final de la Champions ante el Barcelona con marcador de tres goles por uno. En el calcio sumaron 87 unidades, por delante de Roma (70), Lazio (69), Fiorentina (64) y Napoli (63).

2015-2016

Terminaron como los campeones en una temporada especial, por los 973 minutos de imbatibilidad para Buffon. Ganaron el quinto scudetto, igualando su marca (1931 y 1935), compartida con el Torino (1943-1949) y el Inter (2006-2010, al que se le asignó el título 2006 en la mesa por Calciopoli). Logran el título en una remontada impresionante, tras empezar la temporada con cinco puntos de 18 posibles. Sin embargo, finalizaron con 91 unidades, lejos de Napoli (82), Roma (80), Inter (67) y Fiorentina (64). Ganaron la Supercopa de Italia, tras derrotar a la Lazio dos por cero y la Copa Italia frente al Milan por la mínima diferencia en la prórroga.

2016-2017

Ganaron el sexto título consecutivo, algo nunca antes visto en el calcio, y para un grupo único: Buffon, Chiellini, Bonucci, Lichtsteiner, Marchisio y Barzagli. Se reforzaron con Higuaín, Dani Alves,  Pjanic y el mediocampista venezolano Tomás Rincón. Conquistaron 100 puntos en 2016 en un año natural en Serie A, además de lograr 116 puntos de 118 posibles en casa. Se volvieron a quedar a las puertas del triplete, al perder la final de Champions con el Real Madrid cuatro goles por uno. Se consagraron en la Copa Italia, al derrotar a la Lazio dos por cero. Terminaron líderes de la Serie A con 91 puntos, seguidos por Roma (87), Napoli (86), Atalanta (72) y Lazio (70).

2017-2018

No paran los triunfos en Torino. Los bianconeri se quedan con la séptima liga en fila y última para Buffon. También lograron el cuarto doblete nacional, con la décima tercera Copa Italia de la historia, tras golear al Milan cuatro por cero. Números nunca vistos en el fútbol italiano. Comandaron la tabla con 95 puntos, seguidos por Napoli (91), Roma (77), Inter (72) y Lazio (72).

2018-2019

La Juve gana el octavo scudetto consecutivo, implantando una marca en Europa, al dejar atrás los siete gallardetes del Lyon (2002-2008). Fue la primera liga para Cristiano Ronaldo y última para Max Allegri, que ganó cinco. El estratega fue el tercer entrenador con más títulos oficiales en la historia de la Juventus (11, cinco ligas), detrás de Trapattoni (14, seis ligas) y de Lippi (13, cinco ligas). Octavo gallardete para Chiellini y Barzagli. La tabla terminó con la Juve con 90 puntos, Napoli (79), Atalanta (69), Inter (69) y Milan (68). Ganaron la Supercopa de Italia al Milan un gol por cero, siendo la octava de su historia, siendo también el equipo más ganador. Fue el primer título de Cristiano Ronaldo vistiendo la camisa de la Juve.

2019-2020

Maurizio Sarri se estrenó con éxito en el banquillo, al ganar su primer título de liga y el noveno consecutivo para la entidad bianconera. El equipo comenzó un nuevo ciclo con los estelares fichajes de Matthijs de Ligt, Danilo, Merih Demiral, Aaron Ramsey, Adrien Rabiot y el regreso del inagotable Gianluigi Buffon. Por cierto, Gigi se convirtió en el jugador con más partidos en la historia de la Serie A con 648.

La Juve se llevó el campeonato sin el dominio habitual de los últimos años. El club finalizó con 43 goles recibidos y 83 puntos en la tabla, uno más que el Inter. Fue la menor cantidad de unidades, desde que ganaron el primer scudetto (84). Antes del parón del coronavirus, habían derrotado al Inter de Milan (2-0) en un partido clave para retomar el liderato, que para el momento peleaban con la Lazio. La acción se reanudó y la oncena extendió su ventaja, pero con un rendimiento inestable que se conjugó, además, con derrotas de sus rivales.

En esta etapa final de la competición, a la Juve le costó cerrar los partidos y sufrió remontadas que terminaron en derrotas ante el Milan (4-2), Udinese (2-1) y Roma (3-1). Además empataron con drama encuentros ante la Atalanta (2-2) y el Sassuolo (3-3). El equipo no perdía cinco partidos y no recibía más de 35 goles en una campaña, desde el ciclo de Luigi Del Neri en la zafra 2010-2011.

Cristiano Ronaldo llegó a 52 goles con el club y se convirtió en el primero en sumar media centena de goles en Inglaterra, España e Italia. Además el portugués finalizó con 31 dianas y quedó a uno de la marca de por vida. El récord es de Felice Borel, quien marcó 32 goles en la zafra 1933-1934.

En las otras competiciones locales, La Juve perdió dos finales y, en ambas, el rival fue mejor no sólo por el resultado: Supercopa de Italia 2019 ante la Lazio (3-1) y Copa Italia 2019-2020 ante el Napoli (4-2 en penales, tras empate a cero en 90 minutos).

En Europa, volvieron a fracasar. Quedaron eliminados en octavos de final por marcador global ante el Lyon (2-2).  Perdieron de visita (0-1) y ganaron en casa (2-1) con doblete de Ronaldo, pero no fue suficiente.

Fotos: Juventus

El sueño del Mallorca terminó en el descenso  

Tony Cittadino (Mallorca).- Esta vez, no pudo ser. El Mallorca no logró mantenerse en la Primera División del fútbol español. La inconsistencia de resultados, una plantilla corta y presupuesto reducido, impidieron al equipo bermellón lograr el milagro de mantenerse entre los 20 mejores equipos del país.

No fue una tarea fácil para los dirigidos por el director técnico, Vicente Moreno, que terminaron en el penúltimo lugar con 33 puntos, a cuatro de la salvación. Hace un año, el club logró un histórico ascenso a la división de oro. En un par de años, habían pasado de la Segunda B a jugar en la élite, despertando la ilusión de competir al máximo nivel en los habitantes de la isla.

Tanto así, que hasta la empresa de video juegos Konami, firmó en diciembre de 2019 una alianza hasta finales de junio de este año para tener los derechos de imagen de Son Moix y recrear a la perfección a los jugadores en el juego PES 2020. El Mallorca se podía sentar en la misma mesa de exclusividad del famoso juego con otros clubes de la talla del Barcelona, el Bayern Munich, la Juventus y el Manchester United.

La aventura del Mallorca comenzó con una victoria frente al Eibar de dos por uno en Son Moix. El equipo hizo de su casa una pequeña fortaleza, en la que se atrevieron, por ejemplo, a vencer al Real Madrid (1-0) en la novena jornada.

El equipo tuvo un rendimiento parejo como local, al ganar ocho duelos, empatar tres y perder ocho. Sin embargo, la cara mostrada cuando jugaban en casa era otra. Se le llamó el “Factor Son Moix”, pues era complicado que los visitantes sacaran puntos en la isla. Además del valioso triunfo ante el conjunto merengue, también pudieron derrotar al Villarreal (3-1), Valencia (4-1), Alavés (1-0), Celta  (5-1) y Levante (2-0).

Sin embargo, al Mallorca le faltó continuidad. En especial, para sumar fuera de casa. Fue el gran dolor de cabeza de la temporada. Fue el peor visitante de La Liga, al caer en 15 de los 19 encuentros. El conjunto balear sumó su primer punto fuera de Son Moix apenas en la jornada 17. Fue el 15 de diciembre, cuando igualaron a dos goles ante el Celta de Vigo. El primer triunfo fue el 7 de marzo ante el Eibar (2-1), en la fecha 27. Las 23 derrotas totales en el torneo, implantaron un récord en la franquicia.

Un año de crecimiento

Pero no todo fue malo. El club pudo contar con jugadores importantes como el japonés Takefusa Kubo, una de las piezas angulares del mediocampo de Moreno. El asiático, que llegó cedido desde el Real Madrid, fue de menos a más y terminó la campaña con un rendimiento alto. También se rescata el trabajo realizado por sus compañeros en el medio sector, Dani Rodriguez, Salva Sevilla y Aleix Febas.

En la delantera, Ante Budimir fue el que cargó con el peso ofensivo. El croata terminó con 13 tantos, siendo el goleador de la entidad, pero faltó algo más para sentenciar los partidos que terminaron pasando factura. Esos que marcan la diferencia y en los que no puedes darte el lujo de fallar en Primera División.

El Mallorca fue un equipo de vocación ofensiva, pero le faltó definición. Budimir no tuvo un compañero con el que se pudo entender a la perfección, a pesar del trabajo del marfileño Lago Junior y el colombiano Juan “Cucho” Hernández. El delantero cafetero había llegado como refuerzo desde el Huesca, pero su ficha es del Watford. Anotó cinco tantos y dio una asistencia.

En tanto, fueron un equipo al que recurrentemente se le aplicó el VAR. Una buena cantidad de veces, en contra de los intereses mallorquines, pero eso no esconde que la defensa fue otro de los puntos débiles. Le pitaron 16 penales en contra, siendo el club que más penas máximas ha sufrido en una temporada de la Primera División.

De acuerdo al periodista deportivo Alexis Martín-Tamayo en su cuenta de Twitter @2010MisterChip igualaron la marca del Barcelona 1989-1990. No obstante, Moreno siempre respetó el trabajo de los colegiados y tuvo que jugar la temporada sin un lateral izquierdo natural.

La oncena balear parecía mostrar su mejor versión, justo antes del parón por el coronavirus. Iba a recibir al Barcelona en Son Moix, sumando 7 puntos de los últimos 12 posibles. Pero lo más importante, es que parecería que finalmente el estilo de juego encajaba y los jugadores entraban en un estado de forma realmente óptimo. Una lástima.

Una vez finalizado el Estado de Alarma tras casi tres meses de confinamiento, el fútbol regresó y el Mallorca realizó una alianza para fomentar el turismo en la isla. Cambiaron el nombre del estadio a Visit Mallorca Estadi hasta junio de 2021 y se pusieron entre ceja y ceja el objetivo de la permanencia. Pero la reanudación no fue buena. El Barcelona los goleó (4-0) y en los primeros cinco juegos sumaron un punto de 15 posibles. La única unidad, fue un empate ante el Leganés como local (1-1). La victoria se les escapó en casa a tres minutos del final.

¿Qué decir de Moreno? Un entrenador con un gran futuro por delante. De acuerdo a los medios locales, todo indica que se marchará del Mallorca, a pesar de que le queda un año de contrato. Tendría un acuerdo cerrado con el Espanyol que también descendió, pero armaría un mejor proyecto con más músculo económico. El estratega de 45 años siempre fue educado con el trato a la prensa y con declaraciones muy ecuánimes. Siempre con los pies en la tierra.

El Mallorca y Moreno deben quedar más que satisfechos por el trabajo realizado. Si bien el objetivo no se logró, llegaron a la penúltima jornada peleando por la permanencia y con un equipo que demostró buen manejo del balón, carácter e identidad. Muchas veces el resultado adverso, no reflejó el rendimiento del equipo en el campo.

Al Mallorca se les escapó la victoria al final. Ahora queda pasar el trago amargo y replantearse los objetivos. Toca reorganizar a una plantilla casi que por completo y empezar otro proyecto desde cero, pero con la determinación del lema del equipo: Cap amunt, sempre amunt (Hacia arriba, siempre arriba).

La lucha por regresar a Primera, apenas comienza.

Foto: Prensa Mallorca

Setenta años del “Maracanazo”, el partido que inmortalizó a Uruguay

Tony Cittadino (Mallorca).- La final de la Copa del Mundo de la FIFA es un momento inolvidable, pero el partido entre Uruguay y Brasil en 1950 pasó a ser una de los más emblemáticos y consentidos. El 16 de julio de 1950, los charrúas vencieron dos por uno a la canariña y le propinaron la derrota más dolorosa de su historia que pasó a denominarse el “Maracanazo”.

El estadio Maracaná en Río de Janeiro recibió a 173 mil 850 personas de acuerdo a las estadísticas de la FIFA, aunque la cifra extraoficial por lo lleno del recinto llegó a las 200 mil personas, un récord de asistencia que se mantiene hasta nuestros días.

Para entonces, Brasil vestía de blanco y no con la tradicional y ganadora casaca “verdeamarela”. El golpe fue tan duro, que decidieron cambiar los colores de su indumentaria. Sin embargo, el uniforme se implementó de nuevo, pero en condición de visitante, durante la Copa América 2019.

Brasil era además el país anfitrión de un Mundial que se reanudaba tras la dolorosa pausa de la Segunda Guerra Mundial. También llegó con el peso de ser campeón de la Copa América, jugada un año antes en su país. Todo hacía pensar que esa tarde alzarían su primer trofeo, pero Uruguay no se amilanó y se convirtió en el segundo bicampeón mundial y primer suramericano. El otro había sido Italia (1934-1938). Así sumaron su cuarto título, aunado a los dos Juegos Olímpicos (1924 y 1928).

Los brasileños dirigidos por el director técnico Flavio Costa, venían de disputar una segunda etapa del torneo aplastante. Golearon a Suecia (7-1) y a España (6-1), para sumar cuatro puntos. En tanto, Uruguay había empatado con España (2-2) y superado a Suecia (3-2), para acumular tres unidades. Así las cosas, el ganador del duelo directo de este formato de playoff o liguilla (no se jugaba final) se quedaría con la Copa Jules Rimet y a Brasil le servían dos resultados de tres: victoria y empate.

El ambiente en el país y en el estadio era triunfalista, pero nadie podía imaginar que se transformaría en una tragedia carioca. Incluso diarios como O Mundo, ya tenían la portada lista celebrando el título. Así nació la histórica frase del capitán uruguayo Obdulio Varela, al decir: “Los de afuera son de palo”. El mediocampista no sólo buscaba animar a sus compañeros, sino también a no dejarse intimidar y salir a buscar el resultado. Sabían que si salían a defenderse, podían llevarse una goleada como sus colegas españoles y suecos.

“El ambiente era de euforia y los brasileños estaban seguros de que nos iban a ganar. Nosotros estábamos tranquilos. Además, ya les conocíamos, un par de meses antes jugamos la Copa Río Branco con Brasil, y nos vimos en tres partidos. El primero les ganamos 4-3, el segundo perdimos 2-1 y el tercero caímos 1-0. Así que no estábamos tan lejos de ellos”, dijo Alcides Ghiggia en una entrevista al diario El País en 2006.

Friaca adelantó a Brasil al minuto 47, para encender la fiesta en un Maracaná que se sentía campeón. La celebración en las tribunas era ensordecedora y hasta lanzaron fuegos artificiales.  Sin embargo, llegó la jugada clave del partido. Varela reclamó una posición adelantada al árbitro inglés George Reader, que sirvió para enfriar el encuentro y evitar que el rival se agrandara.

Así llegó el empate que silenció el Maracaná en la fracción 66, con tanto de Juan Schiaffino. La celeste no bajó los brazos y remataron con el icónico tanto de Ghiggia al 79, que clavó una estaca que nunca ha podido salir del corazón de Brasil. El carnaval pasó a ser un velorio y mientras la selección de Brasil de Ademir y Zizinho lloraba la derrota, la oncena de Uruguay del director técnico Juan López, celebraba por todo lo alto.

“Es algo inolvidable, lo máximo. No se puede pedir más. El gol fue un calco del primero. Me fui de Bigode, que era mi marcador, entré en diagonal y el arquero, Barbosa, se pensó que iba a pasarla atrás. Entonces abrió un poco el arco en busca del centro, y como ví que dejaba un espacio, tiré. Fue en cuestión de segundos. Por suerte, la pelota entró junto al poste”, agregó Ghiggia en declaraciones al diario español.

El resultado fue tan imprevisto, que el propio presidente de la FIFA, Jules Rimet, no tenía un discurso preparado para el triunfo celeste. Hasta ellos pensaban que Brasil se coronaría. El dirigente había ido a los vestuarios cuando el juego estaba 1-1 y, al salir, se encontró un estadio en silencio. No hubo una ceremonia oficial de premiación, sino algo improvisado y apresurado.

“A la salida del túnel, un silencio desolador había ocupado el lugar de todo aquel júbilo. No había guardia de honor, ni himno nacional, ni ceremonia solemne. Me vi solo, en medio de la multitud, empujado hacia todos lados, con la copa bajo el brazo. Acabé por encontrar al capitán uruguayo y, casi a escondidas, se la entregué”, dijo Rimet en su libro «La maravillosa historia de la Copa del Mundo» citado por la FIFA.

Ghiggia, que falleció justo 65 años después del histórico partido en 2015, no dudó en bromear en varias ocasiones al asegurar que fue uno de los que pudo enmudecer al imponente estadio. “Sólo tres personas silenciamos Maracaná: el Papa (Juan Pablo II), Frank Sinatra y yo”. Y así sucedió. Fue el día en que Uruguay se inmortalizó ante la mirada del fútbol mundial.

Testigo de la historia

La ferviente fanática de Brasil, María de Lourdes Silva, tenía 8 años cuando presenció el “Maracanazo”. En una entrevista a EFE, recordó el mítico partido como el más triste de la historia.

“Conocí el Maracaná en 1950 cuando asistí al partido entre Brasil y Uruguay. Un juego muy bonito, con la afición muy animada y, al final… Brasil perdió. El Maracaná quedó triste, quedó fúnebre, muy triste. Aquel día fue una tristeza total. Yo sólo vi a las personas llorando. Ay Dios mío. Fue una gran tristeza. Parecía que el Maracaná se hubiese desplomado. Fue una gran tristeza. Fue realmente muy triste. Todo el mundo con esperanza, gritando ‘Brasil, Brasil’, y acabó en silencio total. Silencio total. Es la mayor tristeza que he tenido”, explicó.

Ficha técnica

Brasil: Barbosa; Augusto (c), Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode; Friaça, Zizinho, Ademir, Jair, Chico.

Uruguay: Máspoli; M. González, Tejera; Gambetta, O. Varela (c), R. Andrade; Ghiggia, J. Pérez, Míguez, Schiaffino, Morán.

Goles: Friaca 1 – 0  min. 46), Schiaffino (1 – 1 mim. 66), Ghiggia (1-2, min. 79)

Estadio: Estadio Maracaná (Río de Janeiro)